domingo, 5 de abril de 2015
EL SOCIALISMO PERUANO Y EL FACTOR HUMANO
EL SOCIALISMO PERUANO Y EL FACTOR HUMANO
ALBERTO PALOMINO MOLINA
(08 Abril 1947 - 18 Marzo 2006)
SOCIALISTA PROLETARIO DE LA TERCERA GENERACIÓN
POLÍTICA.
Su vida fue una constante lucha por la
transformación de la realidad peruana, y para ello, tuvo que vencer las
vicisitudes que la labor de supervivencia le imponía. A sus deberes de
formación profesional ligó sus convicciones políticas del socialismo.
Esforzado combatiente y ejemplo en la lucha por asimilar, defender y
desarrollar el Camino de Mariátegui.
La Labor académica como la jerarquía universitaria no significó
para él impedimento alguno para difundir ideas clasistas dentro de los
claustros universitarios, pues participó activamente como miembro del
Sindicato de Docentes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos,
demostrando de ese modo, que el profesional ganado por un nuevo ideario
económico político-social, puede asistir desde la cátedra, como desde las
masas organizadas en sus reivindicaciones inmediatas, en la lucha por la
formación de una nueva fe de un nuevo orden social.
SU FORMACIÓN: PROFESIONAL,
POLÍTICA Y ACADÉMICA.
Alberto Palomino inició
sus estudios superiores en la UNMSM, en la década del 60, años de las grandes
transformaciones sociales en el mundo, y se enroló en las luchas
estudiantiles de esos tiempos sosteniendo con solidez los principios del
socialismo científico y adhiriéndose definitivamente al Camino de Mariátegui.
Se graduó de Economista sustentando la tesis sobre El Problema
Agrario Peruano, y como el mismo lo señala, es “Balance crítico de la
solución terrateniente y campesina en la década de los 60 y 70” del siglo
pasado, lo que nos dice mucho de la participación efectiva del trabajo
intelectual orgánico, de propósito definido.
Respecto a la tesis referida, Alberto Palomino, personalmente, dirigió
su edición en forma de libro en el mes de setiembre de 2002, y su
presentación se realizó en la Casa Museo de José Carlos Mariátegui, con
asistencia, de activistas del socialismo peruano y organizaciones populares
LA JORNADA PROLETARIA.
El C. Alberto, conocedor
por la experiencia vivida en la lucha por el Cambio Social, sabía que el
combatiente proletario no anhela más que cumplir bien su jornada. Y lo hizo
siguiendo el llamado del Amauta José Carlos Mariátegui cuando sugería al
activista de un orden nuevo “no empleen sus armas ni dilapiden su tiempo en
herirse unos a otros, sino en combatir el orden social, sus instituciones,
sus injusticias y sus crímenes”. Precisamente de eso trata su obra El
Problema Agrario Peruano, donde el activista del Socialismo Peruano no
emplea el arma de su pensamiento ni dilapide su tiempo en herir a otro, sino
que combata el orden social. Activista que transita por ese camino,
encontrará siempre suyo al compañero, al camarada, Alberto Palomino Molina.
Su obra es un aporte guía del Socialismo Peruano sobre el problema de la
tierra en el Perú.
En 1973 se integró al CENTRO DE TRABAJO
INTELECTUAL MARIÁTEGUI (CTIM), verdadera escuela de clase y fragua en la cual
se forjó al lado de un significativo grupo de intelectuales socialistas
jóvenes. Durante tres años el CTIM de Lima desarrolló el PLAN ANUAL de
Estudios, de tres temas centrales: Teoría del Proletariado, el Marxismo, el
Socialismo Peruano, el CAMINO DE MARIÁTEGUI, y el análisis de la situación
actual de ese momento.
El Colectivo Perú Integral le rinde estas apretadas y
sentidas líneas en el 68°Aniversario de su Nacimiento a quien fuera uno
de los eficaces promotores del Cambio Social.
¡Compañero ALBERTO PALOMINO MOLINA, PRESENTE!
¡VIVA EL SOCIALISMO PERUANO!
Colectivo Perú Integral.
08.04.2015
sábado, 4 de abril de 2015
Comunidades Campesinas de la Región Lima.
De las 5,680 Comunidades Campesinas, 287 comunidades
campesinas corresponden a la Región Lima. Las encontramos organizadas en
Distritos, y los Distritos organizados
en Provincias y las provincias en región. Ahí tenemos a la vista la organización política
del mapa del Perú y sus Regiones, con sus Provincias y Distritos. Es de este
modo como está re-partido la organización del factor humano, del capital humano,
en la Región Lima como en las demás regiones que componen el Perú real.
Como se trata aquí de
las Comunidades Campesinas en la Región Lima, ubicadas en su gran mayoría en la
sierra limeña y cuya principal actividad económica, desde tiempos ancestrales,
es la agricultura, sumándose a ella,
otras alternas para paliar las necesidades del hambre.
Para tener un
conocimiento de principio sobre la realidad de una comunidad campesina a lo
largo y ancho del país, tomemos como ejemplo las comunidades que comprenden el
Distrito de Sumbilca(superficie de 259.38 km2), Provincia de Huaral, Región Lima.
El Distrito de
Sumbilca está conformado por tres comunidades campesinas: La comunidad
campesina San Cristóbal de Rauma, la comunidad campesina de San Pedro de
Huandaro y la comunidad campesina de San Juan Bautista de Sumbilca. Para
quienes somos hijos nacidos en dichos lugares, sabemos que las comunidades
citadas son predominantemente pueblos de pequeños agricultores-comuneros. Las
pocas parcelas ganadas al sembrío por el sistema ancestral de andenerías, no
dan más que para malcomer; por eso, para
mitigar el hambre familiar, es que el comunero se las busca criando el poco
ganado que tiene en las faldas de los cerros de sus linderos de uso para pastizales,
o sirviendo de peón, según las circunstancias se presenten. Como es de
apreciarse, el pequeño parcelero comunero produce con las justas para su
estrecho consumo y con la mano hincada hacia el cielo porque el año no sea malo.
En esas magras condiciones de producción,
le está prácticamente prohibido producir para el mercado nacional.
En este largo devenir
de generación en generación, las comunidades del valle de Añasmayo, subordinadas
a un lento adelanto superficial, se producen un instante de lucidez en su
conciencia con la apertura de la bonanza del cultivo de la fruticultura. La
década del setenta al noventa del siglo pasado marco este instante. Los comuneros
dedicaron sus pequeñas parcelas ubicados en los lugares cálidos del valle para
el cultivo del melocotonero. Sorprendente, las fuerzas productivas del
campesinado comunero, adormitado y deprimido durante siglos, despertó y libero
su potencial nunca visto. Producían los melocotones en calidad y cantidades
nunca visto destinados al mercado nacional. La técnica moderna en la
explotación de la tierra, organizo y disciplino modernamente el trabajo
campesino. Le enseño como el agricultor abastece a la ciudad, y como, a cambio, la ciudad le envía sus productos. Este hecho
elevo económica, política y socialmente al campesino comunero. Ellos mismos
fueron los autores de la reivindicación de sus fuerzas productivas. Veinte años
duro esta bonanza (1970 a 1990).
La crisis de esta
bonanza coincide con el fenómeno del niño producido en el año de 1990. A raíz
de esto, las condiciones climáticas del valle varia, y con ello, sobreviene la
decadencia del cultivo del melocotonero. Desde entonces hasta ahora, nuestras
comunidades del valle del Añasmayo se desvanecen poco a poco en pobreza y extrema pobreza. Por eso, hoy
las parcelas, después de haber sido verde como una eterna primavera, lucen deprimidas
y abandonadas; y los pocos comuneros que insisten en el cultivo de la
fruticultura, tienen una magra cosecha que no le permite lidiar con los bajos precios de sus productos en el
mercado y el alto costo de los insumos para producirlo, que le desaparece como competidor
con otros productos importados. Mientras subsistan estas paupérrimas condiciones
de producción agrícola en las comunidades campesinas, el caso excepcional de
las comunidades del valle de Añasmayo-Huaral, no seguirán más que el camino de “una
golondrina no hace verano”
Es este el drama del
pequeño agricultor comunero, que es el drama de la comunidad campesina en
general. Y es también la lección, en pequeño, que jamás se ha tenido un programa general de desarrollo de la
agricultura, por el simple hecho que el problema de la tierra en el Perú no ha
sido resuelto hasta hoy, y como consecuencia lógica de esto: es la
desagrarización del país.
Quien vive de espaldas al pasado
no tiene identidad.
Ayer, cuando el
Tawantinsuyo, el Ayllu era célula económica y la razón misma de la existencia del
Estado del Incario. Hoy, como comunidad campesina es la costra de un Estado caduco,
deficiente y parasitario.
Quien vive en el pasado no tiene presente.
Las obsoletas
condiciones de producción en el campo no pueden contener a las nuevas fuerzas
productivas, que para desarrollarse, necesita urgentemente liberar su potencial.
El Cambio Social es el que prepara
esas nuevas condiciones de producción para la liberación de las nuevas fuerzas
productivas. Por eso, la perentoria necesidad de la Preparación de la Organización es una tarea que compete tanto al
factor humano del campo como de la ciudad.
HFD.
04.04.15
jueves, 2 de abril de 2015
LIBRO SOCIALISMO PERUANO HOY - Agosto de 2010

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