viernes, 29 de junio de 2018

MARIÁTEGUI Y EL ESTADO COMUNA


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Centenario del Socialismo Peruano  4-5 (2)
 
MARIÁTEGUI Y EL ESTADO COMUNA
 
         El Estado es una categoría histórica. Así como apareció cuando surgieron las clases, así desaparecerá en un nivel superior de desarrollo de la humanidad. Por eso, la cuestión fundamental del marxismo es la cuestión del Poder: instauración, gobierno, extinción del Poder. Esta teoría marxista del Estado y el Derecho es también el aspecto central de la obra de JCM. Pero, igual que con la teoría de Marx, hay que hacer "verdaderas excavaciones" para sacar a la luz su planteamiento del Estado de nuevo tipo, del Estado Comuna. A manera de introducción, aquí se esboza su proyecto de desarrollo de este tema de impresionante actualidad.
        
                   EL ESTADO OLIGÁRQUICO
         La teoría de Marx señala que la revolución liberal barrió "la basura medieval: derechos señoriales, privilegios locales, monopolios municipales y gremiales, códigos provinciales" (La Guerra Civil en Francia, Editorial ELE Beijing, 1978, p.15l) Luchando por la independencia, similar tarea pretendió realizar la revolución de 1821, liberal y democrática por su inspiración. Pero, ¿qué surgió con el desarrollo del capitalismo? No otra cosa que la máquina burocrático-militar, que Marx tipificara como "El Poder estatal centralizado con sus órganos omnipresentes: el ejército permanente, la policía, la burocracia, el clero y la magistratura" (p. 67)
         El socialismo debía instaurar un Poder diferente. Pero, para ello, primero debe "barrer toda la vieja maquinaria represiva utilizada hasta entonces" (p. 15), barrer el aparato burocrático-militar. Esta es la tarea que propugnó JCM desde 1918. En carta a Samuel Glusberg le comenta que "Desde 1918, nauseado de política criolla, -como diarista y durante algún tiempo redactor político y parlamentario, conocí por dentro los partidos y vi en zapatillas a los estadistas-, me orienté resueltamente hacia el socialismo". (10.01.28) Así fue; como redactor político palpó y sufrió la caducidad, inepcia y podredumbre de un Estado que un siglo atrás había sido la esperanza del país recién independizado. No es casual que en 1918, en los dos números del primer periódico del socialismo peruano, Nuestra Época, escribiera sendos artículos acerca del aparato burocrático-militar (Malas tendencias. El deber del ejército y el deber del Estado, 22.06.18; La reorganización de los grupos políticos, 06.07.18) Después, en su último artículo antes de ser deportado, La Patria Nueva, desenmascarando al gobierno salvador de turno declaró que lo que se necesitaba era "un régimen de renovación efectiva" pero que en su lugar "se ha hecho retrogradar al país al individualismo gubernamental. Se ha subordinado la autoridad del congreso al capricho del presidente de la república. Se ha constituido un pequeño organismo burocrático para la fabricación de representantes. Y se está realizando la más tranquila y segura imposición electoral que se ha efectuado en la república" (03.08.19) Desde muy temprano, pues, JCM tuvo una posición muy definida ante el Estado oligárquico, ante el aparato burocrático-militar.
        
                   LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA
         En Europa conoció cómo se derrumbaba el viejo Estado y surgía uno nuevo. Para oponerse al nuevo tipo de Estado, la clase dominante pasaba a la contraofensiva licenciando su propia estructura estatal tradicional, el régimen democrático-parlamentario. En Cartas de Italia, Historia de la Crisis Mundial, La Escena Contemporánea, El Alma Matinal, JCM analiza penetrantemente esta situación. Señala que, en el fondo, el motor de la crisis de la democracia es "el acrecentamiento y concentración paralelos del capitalismo y del proletariado", y que "La expansión de estas nuevas fuerzas productivas no permite la subsistencia de los antiguos moldes políticos". Concluye que "La democracia burguesa ha cesado de corresponder a la organización de las fuerzas económicas formidablemente transformadas y acrecentadas" y que, si la institución típica de la democracia es el parlamento, "la crisis de la democracia es la crisis del parlamento" (25.09.23). Esto es lo que viene ocurriendo en el Perú hasta el presente.
         Es evidente que en el mundo hay polarización de fuerzas productivas. Pero en el Perú la acumulación originaria, la despoblación del campo, no se da en función del desarrollo industrial sino deviene proliferación de barriadas y "villas-miseria", donde se hacina la mano de obra desempleada. Ante este potencial subversivo no cabe la democracia parlamentaria sino, en todo caso, la democracia "vigilada". Bien señala JCM que "Una forma constituye, en suma, todo el fundamento posible de la idea que la engendra. Tan cierto es esto que el hombre, prácticamente, en religión y en política, acaba por ignorar lo que en su iglesia o en su partido es esencial, para sentir únicamente lo que es formal y corpóreo" (14.11.24)
         No es casual que junto al análisis del la crisis de la democracia JCM incluyera temas como El Hombre y el Mito, La Lucha Final, Pesimismo de la Realidad y Optimismo del Ideal. No porque se acabe la democracia burguesa se acaba la humanidad. Siempre habrá nuevos mundos por descubrir. Así, ante el crepúsculo de la civilización occidental señala que "El mito mueve al hombre en la historia. Sin un mito la existencia del hombre no tiene ningún sentido histórico. La historia la hacen los hombres poseídos e iluminados por una creencia superior, por una esperanza super-humana" (16.01.25). Al mito de la revolución liberal sucedía el mito de la revolución social, en nuestro caso el mito del Resurgimiento del Perú, entendido como renovación, palingenesia. Igual que hoy, los que lucharon por la Independencia sintieron su lucha como una lucha final. Pero ahora, constata JCM, "Fermenta en el mundo otra revolución. Un régimen colectivista pugna por reemplazar al régimen individualista" (20.03.25). Sin embargo, ¿es pesimista la actitud del nuevo revolucionario? Nada de eso, "La actitud del hombre que se propone corregir la realidad es, ciertamente, más optimista que pesimista. Es pesimista en su protesta y en su condena del presente; pero es optimista en cuanto a su esperanza en el futuro. Todos los grandes ideales humanos han partido de una negación; pero todos han sido también una afirmación" (21.08.25). Con este espíritu afirmativo JCM propagandizó y desarrolló el nuevo tipo de organización de la sociedad.
        
                   EL SOVIET PRIMIGENIO
         Aunque JCM no llegó a conocer la URSS, se interesó mucho por el análisis de la Revolución de Octubre. En Veinticinco Años de Sucesos Extranjeros (06.03.29), recalcó que Lenin "desde el primer momento manifestó su resolución de constituir un Estado proletario sobre las ruinas del antiguo Estado ruso, demolido hasta sus cimientos"
         En su estudio de la crisis mundial explica cuál es este nuevo tipo de Estado: "Victoriosa la Revolución, derrocado el zarismo, el proletariado ruso procedió a la organización de consejos de obreros, campesinos y soldados" (13.07.23). Pero es en su artículo Lenin (23.08.23) donde analiza sistemáticamente esta organización: "El bolchevismo sostiene que no es posible utilizar la máquina actual del Estado para reformar la sociedad, sino que es indispensable sustituirla por una máquina adecuada; que el Estado proletario, distinto del Estado burgués en sus funciones, tiene que ser también distinto en su arquitectura. El tipo de Estado proletario creado por los bolcheviques es el Estado sovietal. La República de los Soviets es la federación de todos los soviets locales. El soviet local es la asociación de los obreros, empleados y campesinos de una comuna. En el régimen de los soviets no hay dualidad de poderes. Los soviets son, al mismo tiempo, un cuerpo administrativo y legislativo. Y son el órgano de la dictadura del proletariado" Éste es un brillante análisis del nuevo tipo de Estado, distinto del Estado burgués en sus funciones y "distinto también en su arquitectura" Este nuevo Estado parte del municipio (comuna, soviet) como célula básica, pues "La célula del régimen sovietal es el soviet o consejo urbano y rural" (19.10.23). Y se estructura piramidalmente hasta la federación de todos los municipios, "de todos los soviets locales" En este nuevo Estado no hay lugar para el antiguo Parlamento, Congreso, porque cesa por anacrónica la antigua división de poderes. ¿De qué sirve un parlamento que puede "dictar" leyes pero no puede hacerlas cumplir? ¿Y si ni las dicta siquiera?
         Explicó después JCM que "El esquema de la Constitución rusa es el siguiente. Principio: quien no trabaja no come. Fin: supresión de la explotación del hombre por el hombre. Medio: durante la lucha decisiva del proletariado contra sus explotadores, el Poder debe pertenecer exclusivamente a las masas trabajadoras" (idem). Es muy importante que JCM pusiera el acento en este medio, lo que entraña ya una posición crítica ante la incipiente desviación burocrático-militar del primer Estado socialista. Ahí señaló que "La dictadura del proletariado, por ende, no es una dictadura de partido sino una dictadura de clase, una dictadura de la clase trabajadora" Y antes había señalado que los bolcheviques "Han empezado a transformar el ejército rojo en ejército de trabajo. Militarizan así el trabajo y mantienen militarizados a los trabajadores", pues el objetivo del nuevo Estado no puede ser otro que "esta metamorfosis del ejército de guerra en ejército de paz" (12.02.20); es decir, pasar del ejército permanente al pueblo en armas.
         ¡Cómo resuenan aquí sus dos artículos en Nuestra Época contra el aparato burocrático-militar del Estado peruano! Ahí, respecto al ejército señaló (lo que le costó el ataque a mansalva del brabucón galonado de turno) que "No exageramos. Muy grave, muy grave sería que el ejército del Perú quisiera señalarles a los poderes públicos una orientación de su gusto. El grado de militarización que al país conviene no debe ser indicado de ninguna manera por el ejército. Es imprescindible que los poderes públicos elijan libremente la dirección primaria de la política gubernamental"; y más adelante señala que "Política de trabajo y no política de apertrechamiento es, pues, lo que aquí nos hace falta. Política de trabajo y también política de educación. Que se explote nuestro territorio y que se acabe con nuestro analfabetismo y tendremos entonces dinero y soldados para la defensa nacional"
         Respecto a los partidos, parte esencial del aparato burocrático, JCM señaló que "Los partidos no son eternos. Responden a una necesidad o una aspiración transitoria como todas las necesidades y aspiraciones. Una vez que desaparece el motivo de su existencia desaparece su fuerza", y que "Si esta ley rige para todos los partidos del mundo tiene que regir con mayor motivo para los partidos peruanos" No, pues, un Estado burocrático-militar sino un Estado de nuevo tipo es lo que propugnó JCM para el Perú. Un Estado sin ejército permanente sino pueblo en armas; sin policía política sino milicia civil; sin burocracia partidario-parlamentaria sino administración de "técnicos, inspectores y contadores"; sin clero oficial sino absoluta independencia del Poder terrenal ante el Poder celestial; sin magistratura paquidérmica y servil sino simplificado derecho poblano.
         Tanto partidos como sindicatos fueron creaciones de la burguesía para su sistema democrático-parlamentario. La crisis de ese sistema entraña también la crisis de esos organismos. Los partidos y sindicatos de los trabajadores, por tanto, son organismos transitorios que sirven de palanca para la instauración del nuevo sistema. El caso más notorio es el del partido comunista, embrión del nuevo Estado. Instaurado éste, cesa su vigencia como cesa la semilla al surgir la nueva planta. Si en el Estado socialista perviven tanto partido como sindicatos, así como el ejército permanente, se tipifica no un Estado Comuna sino nuevamente un Estado burocrático-militar, contra lo que luchó JCM desde 1918. Por eso, el Programa del Partido Socialista no puede ser actuado sino sobre la base de la instauración del Estado Comuna, partiendo de su célula básica el municipio democrático.
        
                   LA CÉLULA ECONÓMICA
         En 1874, ante la pregunta de si todos los ciudadanos van a formar parte del gobierno, Marx respondió: "Indudablemente, pues la cosa comienza por el gobierno autónomo del municipio" (Marxismo y Anarquismo, Editorial Progreso, Moscú, 1976, p. 135) En 1914, el gran marxista estadounidense Daniel de Leon (1852-1914) declaró que "La sociedad civilizada no conocerá esa risible cosa como el distrito electoral geográfico. Sólo conocerá el distrito electoral industrial. El parlamento civilizado de EUA constará no de parlamentarios de distritos geográficos sino de representantes de las industrias de todo el país" (Comentarios al Manifiesto Comunista, Editorial SAT, París, 1933, p. 33). En 1917, la Revolución de Octubre fue un gran avance respecto a la Comuna de París de 1871. Ya en marzo de 1918 Lenin propone "suprimir el parlamentarismo (como separación de las funciones legislativas de las ejecutivas); unir la gestión pública legislativa y ejecutiva. Fundir la administración con la legislación" (El Aparato Estatal Soviético, Editorial Progreso, Moscú, 1980, p. 123). En marzo de 1919 señala que el Poder soviético, contrario a la vieja democracia, "está organizado de manera que aproxima a las masas trabajadoras al gobierno. El mismo fin persigue la unión del poder legislativo y el poder ejecutivo en la organización soviética del Estado y la sustitución de las circunscripciones electorales territoriales por las unidades de producción, como son las fábricas" (p. 178) Y después reitera que "La unidad electoral primaria y célula fundamental de la edificación del Estado es, con el Poder soviético, no la circunscripción territorial sino la unidad económica, de producción, la fábrica" (p. 184)
         Este concepto de "célula fundamental" fue el que desarrolló JCM en su proyecto de nuevo Estado para el Perú. El 01.01.26 señala que "En un país organizado y orgánico, cada comuna funciona como una célula viva del Estado. No es posible, por consiguiente, que el Estado ignore nada de la población, del trabajo, de la producción, del consumo. Lo que se sustrae a su control es muy insignificante y adjetivo. Pero en el Perú todos sabemos bien lo que son los municipios y hasta qué punto se puede hablar de municipios" El 01.07.27, apenas pasada la represión de junio y levantado su confinamiento, enseña que "El 'ayllu', célula del Estado incaico, sobreviviente hasta ahora, a pesar de los ataques de la feudalidad y del gamonalismo, acusa aún vitalidad bastante para convertirse, gradualmente, en la célula de un Estado socialista moderno" Y el 07.10.28, en sus famosos Principios Programáticos del Partido Socialista, declara que "El socialismo encuentra, lo mismo en la subsistencia de las comunidades que en las grandes empresas agrícolas, los elementos de una solución socialista de la cuestión agraria", aunque esto "no significa en lo absoluto una romántica y antihistórica tendencia de reconstrucción o resurrección del socialismo incaico, que correspondió a condiciones históricas completamente superadas"
         En su monumental 7 Ensayos analiza a fondo los problemas de la arquitectura estatal. Señala que "la supervivencia de la feudalidad en la Costa se traduce en la languidez y pobreza de su vida urbana", y mientras "En Europa, la hacienda desciende del feudo disuelto. En la Costa peruana la aldea no existe casi, porque el feudo, más o menos intacto, subsiste todavía" (p. 30). Luego explica que "Las industrias y el comercio de las ciudades están sujetas a un contralor, reglamentos, contribuciones municipales. La vida y los servicios comunales se alimentan de su actividad. El latifundio, en cambio, escapa a estas reglas y tasas" (p. 32) Analiza el problema de la tierra y señala que "Nadie ignora que la solución liberal de este problema sería, conforme a la ideología individualista, el fraccionamiento de los latifundios para crear la pequeña propiedad" y que esta fórmula "no es utopista ni herética, ni revolucionaria, ni bolchevique, ni vanguardista, sino ortodoxa, constitucional, democrática, capitalista, burguesa" (p. 51), pero que, congruente con su posición ideológica, piensa que "la hora de ensayar en el Perú el método liberal, la fórmula individualista, ha pasado ya" (p. 52)
         Si esto ocurrió con la aldea española, ¿qué pasó con el ayllu incaico? Señala que "la comunidad sobrevive, pero dentro de un régimen de servidumbre. Antes había sido la célula misma del Estado que le aseguraba el dinamismo necesario para el bienestar de sus miembros" (p. 65). Luego reconoce que la comunidad no sólo sobrevive "sino que, a pesar del medio hostil dentro del cual vegeta sofocada y deformada, manifiesta espontáneamente evidentes posibilidades de evolución y desarrollo" (p. 81)
         Después resume su posición ante el devenir del municipio. De 1821 a 1871 la polémica oficial fue entre "liberales y conservadores"; de 1871 a 1921 fue entre "federalistas y centralistas" Así, primero "La Constitución de Huancayo (1839), suprimiendo los municipios expresa la posición del conservantismo ante el self government" (p. 195). Después el civilismo (conservantismo) "bosqueja una política descentralizadora con la creación en 1873 de los concejos departamentales" (p. 196), y el liberalismo preconiza en 1895 la "república federal" (p. 196). Pero en este falso regionalismo, unos y otros "no han representado ni podían representar otra cosa que una aspiración del gamonalismo" (p. 202). Y aunque la constitución de 1919 incorporó el principio de la autonomía municipal, "No existe ya, en primer plano, un problema de forma de gobierno. Vivimos en una época en que la economía domina y absorbe a la política de un modo demasiado evidente. En todos los pueblos del mundo, no se discute y revisa ya simplemente el mecanismo de la administración sino, capitalmente, las bases económicas del Estado" (p. 214). No es lo mismo, pues, cambio de forma de gobierno que cambio de sistema social. Como concluye JCM, "Los hombres nuevos quieren que el Perú repose sobre sus naturales cimientos biológicos. Sienten el deber de crear un orden más peruano, más autóctono" (p. 215). Por eso, "La autonomía municipal, el self government, la descentralización administrativa, no pueden ser regateadas ni discutidas en sí mismas. Pero, desde los puntos de vista de una integral y radical renovación, tienen que ser consideradas y apreciadas en sus relaciones con el problema social" (p. 216)
         En el proceso de desarrollo de la humanidad, al desintegrarse la comunidad primitiva y surgir la propiedad privada como propiedad eminente, la célula biológica pasó a ser también la célula económica de la sociedad. Pero, con palabras de Engels, "En cuanto los medios de producción pasen a ser propiedad común, la familia individual dejará de ser la unidad económica de la sociedad" (El Origen de la Familia..., Editorial Progreso, Moscú, 1975, p. 74) Se diferenciará el rol de la familia como célula biológica, de la comuna (municipio, soviet) como célula económica, apreciada ésta "en sus relaciones con el problema social", como postula JCM.
         En su Breve Epílogo (13.03.20), JCM destaca dos puntos de plena vigencia. Primero, que "El verdadero liberal se reconoce vedado de oponerse doctrinal y prácticamente al socialismo y obligado a admitir el envejecimiento de las instituciones y programas liberales, porque otra actitud sería antiliberal en el sentido más profundo y viviente de su filosofía. Éste es el drama del liberalismo" Segundo, que "El pensamiento socialista se afirma antiliberal por necesidad dialéctica, a causa de que el socialismo aparece, en la historia, como antítesis del liberalismo, definido concretamente como la doctrina de la sociedad capitalista. Pero no renuncia al patrimonio liberal, en su valor civilizador, del mismo modo que no renuncia a la herencia capitalista, en cuanto constituye progreso técnico" Y antes había señalado en sus 7 Ensayos que "No renegamos, propiamente, la herencia española, renegamos la herencia feudal" (p. 53). Por eso concluyó que el Perú se nutre de tres tradiciones: tradición incaica, tradición española, tradición republicana" (02.12.27)
         Ahora que llegamos al Centenario de Mariátegui; ahora que, desde 1918, con la obra de JCM el Perú cuenta con su cuarta tradición, la tradición socialista, ¿renunciaremos a esta invalorable herencia y su contenido fundamental, su planteamiento del Estado de nuevo tipo, del Estado Comuna?
                                                                           Ragarro
                                                                           16.04.94
                                                                           07.10.06
         Nota.-
         La obra de JCM tiene tres aspectos principales: 7 Ensayos, La Reunión de Barranco, El Estado Comuna. El primero se refiere a la teoría, el Perú Integral El segundo se refiere al instrumento, el Partido Socialista. El tercero se refiere al objetivo, el Estado Peruano tipo Comuna
         Conmemorando el CENTENARIO DEL SOCIALISMO PERUANO, la nueva difusión de estos tres hitos de la producción teórico-práctica mariateguiana, y como parte de un todo, puede servir al lector para visualizar la trascendencia y vigencia de esta producción teórico-práctica mariateguiana, y el porqué de esta Conmemoración.
                                                                           Ragarro
                                                                           21.06.18
 
COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
 
29 de junio 2018

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