viernes, 8 de noviembre de 2019

UNA DERROTA HISTÓRICA. BALANCE DEL DESPLOME ELECTORAL DEL TROTSKISMO ARGENTINO

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Nuestra América Nativa. Trotskismo Argentino
 
UNA DERROTA HISTÓRICA.
 
BALANCE DEL DESPLOME ELECTORAL
 
DEL TROTSKISMO ARGENTINO
 
Por Guido Lissandrello/RyR
Grupo de Investigación de la Izquierda argentina -El Aromo n° 108/30 oct., 2019
 
         El derrumbe electoral del trotskismo argentino llegó esta semana a su piso más bajo. Mire por donde se lo mire, asistimos a una derrota estrepitosa, un verdadero desastre que amerita una autocrítica seria y un accionar en consecuencia
         La estrategia electoralera de un frente que nació con el pie izquierdo y no hizo más que degradarse año a año, mostró ya su completa inutilidad. Se ha entregado todo:el programa, los principios, construcciones históricas, una importante masa de valiosos militantes.Todo eso, para nada. Absolutamente nada.
         Lo que podía haber sido en sus orígenes el germen de un gran partido revolucionario en la Argentina, por estrechez de miras de sus direcciones, se pervirtió y convirtió en lo peor. Ya ni siquiera podemos decir que el FIT incubó un Podemos argentino, porque eso conlleva una serie de ambiciones de la que la dirigencia trotskista carece. Estamos ante un engendro que solo proyecta personalidades individuales (Nico, Myriam, Néstor) y que, aún rifando todo para ello, no consigue nada. Veamos, entonces, el cuadro de situación.
         Una campaña vergonzante
         La campaña para los comicios generales mostró que el electoralismo del trotskismo no toca fondo. El desastre de agosto llevó al FITU, no al replanteamiento de su campaña y a un balance serio sobre su actividad, sino a un mayor parlamentarismo.
         Hizo punta Solano, el día después de las PASO, mendigando los votos de Luis Zamora para “pelear un diputado nacional más”. Dobló la apuesta Myriam Bregman, decidida a conseguir una banca a como dé lugar. No hay demasiado con que especular, sus spots son suficientemente claros: “Votame”. ¿Por qué? “porque la izquierda tiene que estar”. ¿Para qué? No sabemos. Sí sabemos por qué de fondo la acompaña una tijera. Ese detalle complementa otros flyers que piden cortar boleta. El PTS así llamó a votar contra sí mismo y apeló al electorado K, al que le dijo que ya ganó y que, por lo tanto, puede regalarle una banca a la izquierda.
         En paralelo,apeló al voto de los pañuelos verdes, que ya no le había funcionado a Manuela Castañeira del NMAS. Aglutinó para ello, a toda una serie de artistas burgueses, que nada tienen que ver con la batalla por el socialismo, y que simplemente la apoyaron por este motivo. Después se preguntan porque en contexto de “polarización”, se les fugan votos al kirchnerismo. Si así los juntan…
         No faltó tampoco la apelación al voto fumón, con la consigna de legalización de la marihuana, problema nodal de la clase obrera en el contexto actual de ajuste bestial y profunda degradación de nuestras condiciones de vida… Ni que decir de las “agudas” discusiones de Nico y Myriam con los youtubers de moda.
         El PO apostó a una campaña de idéntico tenor, exaltando esta vez la figura de Pitrola, con un spot que muestra “toda una vida dedicada a la defensa de los trabajadores”. Allí el luchismo encubre mal un personalismo en toda la regla. En este punto, es notable como quedó relegada a un segundo plano Romina Del Pla y como fue completamente ignorado en la campaña el hecho de que es la secretaria general del SUTEBA Matanza, principal opositora a Baradel. Parece que el criterio es no enojar al electorado K y presentar un perfil “responsable”
         El resultado no es más que la degradación cada vez más profunda de la izquierda trotskista. La respuesta frente a un electoralismo cada vez menos exitoso (si es que alguna vez lo fue…), no es más que la agudización del electoralismo. De las campañas sindicaleras (2011-2013) a las campañas posmodernas y marketineras (2015 y después), al personalismo completamente vacío de todo contenido. Todo esto en un cuadro de crisis económica gravísima, con un 2001 a punto de explotar en cualquier momento.
         La fría realidad
         Veamos los números. Lo primero que hay que decir es que hubo una caída en relación a los votos obtenidos en las PASO. No sorprende, es lo que habían anticipado ya varias elecciones provinciales. En la categoría presidencial, se había alcanzado el 2,86% (697.748 votos), mientras que ahora ese porcentaje se redujo al 2,16% (561.214 votos). En poco más de dos meses, se perdió casi un 20% de los votos. El panorama legislativo no es mejor. En diputados nacionales, se pasó del 3,15% (759.029 votos) al 2,98% (741.229 votos). En este rubro, se rifaron casi 18.000 votos. Sin embargo, el retroceso es aún mayor si se tiene en cuenta el caudal electoral del Nuevo MAS, que no pasó las primarias en ningún rubro. Sus 173.582 votos presidenciales y los 136.322 votos legislativos se perdieron. Calibrado de este modo, el retroceso del trotskismo electoral es del 35% (310.116 votos menos) a nivel presidencial y del 17% (154.122 votos menos) en diputados.
         El cuadro es aún peor si se lo pone en perspectiva histórica. Esta semana asistimos al peor desempeño electoral desde la creación del FIT. Sí, peor que la primera elección allá en 2011. En aquel año se había obtenido un 2,3% (503.372 votos), es decir 0,14 puntos porcentuales más. No es gran diferencia, incluso en cantidad de votos fue superior la actual, pero da cuenta de un retroceso importante tras 8 años de existencia.
         En la categoría legislativa, en el año del bautismo del FIT se habían obtenido 574.510 votos, un guarismo inferior al actual, 2,8%. La brecha se acorta si sumamos los votos del MST en 2011, que ahora se ha integrado al frente. Eso nos da 617.676 votos en aquel año, que representan un 3%. Es decir, en esta categoría también se ha hecho una peor elección.
         Dos comparaciones más. Primero, la mejor elección del frente: las legislativas de 2013. Allí se obtuvieron 1.308.669 (1.211.252 del FIT y 97.417 del MST), lo que arrojaba un porcentaje del orden del 5,75%. En comparación con los comicios actuales, se perdió poco más del 40% de los votos. Recordemos que fue el año en que se produjo el derrumbe del kirchnerismo, que pasó del famoso 54% al 28%. Aunque con un mejor desempeño que el actual, la izquierda electoral mostraba sus dificultades para ser un canal de expresión del descontento de la clase obrera. Segunda comparación: 2015, las últimas presidenciales. Acá la caída fue del 30% en ejecutivo nacional (812.530 votos, 3,23%) y del 25% en diputados (982.953 votos, 4,19%).
         Habría que agregar que se esfumaron todos los “batacazos” provinciales, esos que se consiguieron y se perdieron sin saber por qué: Salta “la troska”, el “vilcazo” de Jujuy o la “gran elección” de Mendoza. A su vez, es el primer comicio desde 2013 en el que no ingresan diputados nacionales. Hace rato quedaron atrás los tiempos en los que se obtenían parlamentarios por Mendoza y Salta. Y ahora se suma la imposibilidad de obtenerlos por Buenos Aires, cuando se había llegado a ingresar dos diputados en esa jurisdicción. Sumemos a esto que hay cuatro provincias en las que en 2017 se superaron las PASO y ahora no: Santiago del Estero, Misiones, Formosa y Chaco. Esta última, había dado lugar a la consagración del hombre de la bicicleta, Aurelio Díaz, como diputado provincial con un guarismo cercano al 5% en 2017. Hoy ya no llega al 1%. Digamos, por último, que en seis provincias el FITU quedó detrás de Espert /1 y en dieciséis detrás de Gómez Centurión/ 2 En resumidas cuentas, un completo desastre
         Mención aparte merece el desempeño electoral de “La Rusa”. Como dijimos antes, la campaña del FITU se concentró principalmente en su figura, apostando al corte de boleta K. Si bien no alcanzó sus objetivos, porque efectivamente se quedó fuera del parlamento,el auditorio kirchnerista la vio con buenos ojos, lo cual no es nada bueno si lo que se pretende es una construcción revolucionaria. En efecto, para la categoría diputados de Capital Federal se obtuvo un 6,12% (119.936 votos), una de las mejores elecciones en este punto. Lo cierto es que el corte de boleta fue evidente si se lo compara con los guarismos que en el mismo distrito cosecharon Del Caño (2,92%, 58.040 votos) y Solano (3,65%, 70.793 votos). De todos modos, fue todo en balde. A Myriam solo le quedó el consuelo de Grabois, que le dedicó un tweet de felicitación por el esfuerzo /3
         No, no, no
         El FITU se comporta como un niño enojado que repite una y otra vez sus caprichos. Sus balances hacen oídos sordos a los datos más elementales de la realidad. Naturalmente, jamás se puede superar aquello que se niega. De allí la pendiente de degradación que ha venido recorriendo el frente.
         Tras conocerse los resultados, el PTS destacó que se trató de una “importante” elección/ 4 No sabemos muy bien qué significa eso.
         Nobleza obliga, se abstuvieron de hablar de una “gran” elección, que venía siendo su muletilla hace rato. Pero lo cierto es que se niegan una y otra vez a reconocer lo obvio, el retroceso enorme. Del Caño señaló que fue “similar a otras elecciones destacadas del Frente de Izquierda”, pero se olvidó de decir que solo es asemejable a la primera elección del frente, y que eso no es nada bueno después de ocho años
         Como siempre, insistió en la “polarización” que “perjudicó a las terceras fuerzas”. El PTS y el conjunto del FITU, parece no advertir que la polarización no es una simple imposición de los partidos patronales mayoritarios, sino que es el resultado de sus propias falencias. Nadie impidió que el frente fuera una opción electoral, o mejor dicho, no lo contemplaron como tal enormes fracciones de la clase obrera. La “polarización” es resultado de ello. Tampoco parecen advertirse que en un cuadro de este tipo, presentar como un dato auspicioso el ser tercera o cuarta fuerza nacional es ridículo, porque estamos hablando de candidatos que se reparten el 10% del electorado. Se podrá ser tercero o cuarto, pero ahí no hay ninguna “fuerza”
         Los balances del MST y de IS no fueron muy diferentes. Sí merece destacarse el del PO, por su sinceridad. En una declaración el partido señaló: “El cuadro de polarización afectó la votación del Frente de Izquierda Unidad. El corte de boleta en favor de los cargos legislativos expresa que parte de la base del Frente de Izquierda se volcó al peronismo para garantizar la derrota de Macri.” /5
         Lo interesante es este último punto. El partido comandado ahora por Solano y cía., reconoce que perdió una porción importante de sus votantes a manos del kirchnerismo. Esto viene a mostrar que efectivamente el abandono del socialismo en la agitación, la ausencia de un programa de gobierno propio, la adopción de consignas reformistas y la adaptación al clima ambiente “antimacrista”, no sirvieron para nada.
         En situaciones de crisis, cuando hay que castigar a los responsables inmediatos del ajuste, la clase obrera no piensa en la izquierda trotskista. Y esto no es resultado de una incapacidad de la clase, sino de sus direcciones, que no se presenta realmente como alternativa. De allí que variantes burguesas se vayan alternando, mientras una y otra descarga el ajuste, se desgasta y luego vuelve cuando se quema su opositor. Vamos de variante burguesa en variante burguesa y de ajuste en ajuste. Y así vamos a seguir hasta que no se desarrolle una alternativa realmente independiente y socialista. Está claro que de esta banda de arribistas buscabancas, no se puede esperar nada. Son los mariscales de la derrota
         Esto que está hoy, yo ya lo vi
         Interesa un balance realizado por una fuerza que se plantea con cierta externalidad al FITU, aunque lo gestó, lo siguió apoyando y llamó a votarlo. Nos referimos a la Tendencia del Partido Obrero, encabezada por Jorge Altamira /6
         Allí se concluye que el frente es una “fuerza políticamente agotada”, que dio un “abordaje electoral a una situación catastrófica”, de modo que no construye así una “dirección socialista”.Lo primero que cabría preguntarse es porque la Tendencia apoyó esta construcción. Es de público conocimiento los esfuerzos que hicieron por fiscalizar las elecciones, aún con la negativa del PO oficial a cuestas. No se puede invocar ningún principismo si se cree realmente en las caracterizaciones que se presentan. Quien busca darle un cauce electoral a una crisis “catastrófica”, no puede ser apoyado. Al contrario, debe ser denunciado abiertamente. La Tendencia no es consecuente con lo que dice.
         Pero la cosa es peor. Lo que Altamira oculta es su propio papel en esta orientación. No es difícil ver los motivos. A principio de año, percibió el desbarranque del FIT con las primeras elecciones provinciales. En el marco de la interna que se daba en el partido al menos desde 2015, cuando su orientación electoral más sindicalera perdió a manos del juvenilismo posmoderno de Del Caño, aprovechó la situación para bajarse del barco a tiempo. Ahora, quiere correr por izquierda, acusando de electoralista, a los dirigentes de su partido, que el mismo formó. Porque eso hay que decirlo claramente. Quienes hoy detentan la dirección del PO, no son unos arribistas que lo tomaron por asalto.Son militantes históricos formados por el propio Jorge, fueron durante muchos años su segunda línea
         Dicho esto, lo más importante aquí es que la orientación electoralera la construyó Altamira mismo. Basta recordar que en 2011, de la mano de Jorge Rial se sumó a la campaña “Un milagro para Altamira”. Por aquel entonces decía:
         “Me da la sensación de que el pueblo argentino necesita objetivos altruistas. Creo que se generó una ola de simpatía a la candidez de nuestra propuesta, centrada en conseguir 400 mil votos por una reforma que consideramos proscriptiva, frente a la omnipotencia de la política tradicional. Creo que Rial supo captar eso. Y evidentemente, no se equivocó.” /7
         No se ve allí ninguna campaña socialista, más bien una apuesta a juntar votos con un lenguaje que no le envidia demasiado al PTS (la “política tradicional”). En lugar de agitación socialista, se apeló al “altruismo” del “pueblo argentino”, es decir, a la caridad desinteresada. Cuando logró el “milagro”, celebró al aire con Chiche Gelblung brindando con Dom Perignon. Como lo señalamos oportunamente, los spots y materiales de campaña tampoco agitaban una perspectiva socialista, sino que reproducían consignas sindicales: salario mínimo igual a la canasta básica, 82% móvil, etc. Un reformismo poco audaz y siempre bajo un horizonte de miseria.
         Tampoco le era ajena la apelación al votante K. Ese mismo año Jorge dijo: “A los que quieren defender el modelo, que voten a Cristina y para abajo a nosotros” (El Argentino, 24/07/2011). De te fabula narratur…
         Nosotros oportunamente fuimos señalando todas estas críticas en su momento. Jorge no puede alegar desconocimiento. Y bien vale recordarlas, para tanto trasnochado que las descubre recién ahora, ocho años después. En octubre de 2011, contra todo el exitismo del “milagro”, decíamos lo siguiente:
         “Las últimas elecciones no reportaron para el FIT ni para el conjunto de la izquierda ningún resultado excepcional. El clima exitista que se vivió en los primeros momentos sólo se justifica por el terror que cundió en las filas de alguno de los miembros del Frente luego de las elecciones en Capital Federal, cuando pareció que se aproximaba un tsunami entre las urnas. En ese momento, todas las discusiones sobre el “voto democrático” entre el PO (que lo rechazaba agriamente) y el PTS (que lo defendía como necesidad de la hora) se acallaron, y quienes más se oponían pasaron a ser sus más fervientes defensores. Dicho de otra manera, una magra elección se convirtió en un “triunfo” (que en la boca paroxística de Altamira alcanzó ribetes de revolución mundial) simplemente porque se pasó de la extremaunción al pulmotor, pasaje probablemente ficticio porque, si bien se mira, ni está tan bien ni estuvo tan mal. Simplemente, no estuvo.” /8
         Y criticando ese voto democrático, decíamos:“De lo que se trata es de dejar de dar lástima y atreverse a llamar a las cosas por su nombre: Socialismo.”
         Con esa línea batallamos e la Asamblea de Intelectuales de apoyo al FIT. ¿El resultado? Nos echaron. ¿Quiénes? El PO. Hasta 2015 seguimos insistiendo con la necesidad de la agitación socialista contra el democratismo, y apuntábamos a desarrollar lo mejor del FIT, es decir, su potencial como germen de un partido revolucionario que aglutinara a la vanguardia obrera y revolucionaria. Jamás nos escucharon. Nos expulsaron y ningunearon allí donde pudieron. Cuando ese año se produjo la interna en el frente, y Altamira se jactaba de ganarla caminando en un 70/30, a la par que se negaba a “demoler a Del Caño” en un debate público, nuestro compañero Eduardo Sartelli advertía antes de las PASO:
         “Detrás del ‘juvenilismo’ […] lo que se esconde es la apelación a lo más atrasado de la conciencia que brotó del 2001. Es cierto que hay, no una, sino por lo menos dos generaciones que se asoman a la política fuera de la influencia histórica del peronismo […] Esos ‘jóvenes’ portan, por lo tanto, en un porcentaje muy elevado, repito, una conciencia ‘vieja’. Lo nuevo es la militancia revolucionaria que ha salido de esos grupos y que en todos los lugares donde hay lucha aparece ligada a la izquierda, proceso al que, obviamente, el PTS no es ajeno. A los primeros se los puede interpelar como ‘jóvenes’, y es probable que, en el contexto de crisis K, respondan a esa interpelación y el PTS gane la interna. A los segundos, se los interpela como militantes revolucionarios. Como son muchos menos que los anteriores, es probable que la lista del PO pierda la interna. ¿Y cuál es el problema? Que habremos entregado el destino del FIT, no a la vanguardia revolucionaria sino a la retaguardia kirchnerista. El PTS sabe esto y no le da vergüenza”./9
         Dicho y hecho. El “joven” Del Caño “jubiló” a Altamira. De nuevo, nadie nos escuchó. En ese momento, afloró la interna del PO de la mano de quienes buscaban acoplarse a la orientación del PTS. Apenas concluyó la elección, enviamos una carta abierta al partido de Jorge, en la que decíamos:
         “Llamamos al Partido Obrero a ejercer su responsabilidad de dirección de las fuerzas revolucionarias del proletariado argentino, tarea que debe asumir como derecho conquistado por una gloriosa historia de lucha y como una obligación que deviene de ella misma. Es su obligación rescatar al Frente de su liquidación, convocando a un congreso de militantes de todas las organizaciones participantes en las internas, para discutir el programa con el que se irá a las elecciones de octubre, programa que deben respetar todos los candidatos de la alianza, pertenezcan al partido al que pertenezcan. Ese programa tiene que tener un contenido socialista. […] Esperando haga honor a su historia y a su vocación revolucionaria, el Partido Obrero tiene ahora la palabra. Se verá si porta o no, voluntad de dirección o si se ha dejado ganar por el derrotismo insulso de un episodio electoral sin importancia alguna.” /10
         Los hechos actuales muestran que el partido, tanto su fracción oficial como la Tendencia, no estuvo a la altura de los hechos.No faltó quien le marcara que esta iba a ser la evolución. Altamira no quiso hacer nada. Y así está postrado hoy el PO y el FIT. Jorge no puede lavarse las manos. Por ser el más lúcido de toda la dirigencia trotskista, tiene la principal responsabilidad en lo ocurrido.
         No va más
         El balance esbozado por la Tendencia concluye: “La reconstrucción de una izquierda revolucionaria es el asunto más urgente y estratégico de la etapa que se ha abierto.” Es completamente cierto. La clase obrera argentina necesita un partido revolucionario. Es evidente, sin embargo, que este no emergerá de quienes ya han mostrado claramente su fracaso. El trotskismo, que hegemoniza la izquierda argentina desde hace casi 40 años, no está a la altura de la tarea. No porque no sea capaz de juntar votos. Sino por lo que esa incapacidad delata. Principalmente, la negativa a proclamar ante las masas aquello que debiera ser su principal objetivo, el Socialismo, y su tendencia a conciliar con el peronismo.
         Ya realizaremos un balance más profundo del trotskismo, pero por lo pronto es necesario advertir que este problema ya está en el propio Trotsky, en su menosprecio al trabajo en la conciencia y su reemplazo por el luchismo
         Es una tara congénita. Ya en el Programa de Transición se advierte con claridad, cuando señala que “La Internacional Comunista ha entrado en el camino de la socialdemocracia en la época del capitalismo en descomposición, cuando a éste no le es posible tratar de reformas sociales sistemáticas, ni de la elevación del nivel de vida de las masas; cuando la burguesía retoma cada vez con la mano derecha el doble de los que diera con la izquierda (impuestos, derechos aduaneros, inflación «deflación», vida cara, desocupa­ción, reglamentación policíaca de las huelgas, etc.); cuando cualquier reivindicación seria del proletariado y hasta cualquier reivindicación progresiva de la pequeña burguesía, conducen inevitablemente más allá de los límites de la propiedad capitalista y del Estado burgués.”
         Así, la conciencia brota espontáneamente de la lucha y el partido solo se limita a conducir más que a dirigir. Detrás de ello asoma también una concepción miserabilista según la cual la clase obrera nunca estará preparada para entender ideas complejas como las del socialismo. Es algo que analizamos ya en otro lugar/11
         Todos los compañeros que se reclaman trotskistas tienen que exigirles a sus direcciones explicaciones sobre lo actuado. Hay que iniciar un proceso de discusión profunda. Los tiempos que se aproximan requieren de claridad programática y estratégica. No podemos seguir un rumbo que ya ha mostrado su fracaso. Invitamos a todos los compañeros que honestamente creyeron encontrar la herramienta revolucionaria en el FIT en particular y en el trotskismo en general, a discutir con Razón y Revolución, a discutir con quienes hemos denunciado desde temprano esta evolución de la izquierda trotskista y hemos puesto en marcha una nueva izquierda.
         Notas
1 Chaco, Corrientes, La Rioja, Misiones, Santa Fe y Tierra del Fuego.
2 Chaco, Corrientes, La Rioja, Misiones, Santa Fe, Tierra del Fuego, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Rio Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santiago del Estero y Tucumán.
10 Ídem.
11 López Rodriguez, Rosana: “Alguien sabe demasiado…”, prólogo a Mandel, Ernest: Crimen delicioso. Historia social del relato policiaco, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2011. Sartelli, Eduardo y Rosana López Rodriguez: “Un largo y sinuoso surco rojo”, en: Trotsky, León: Literatura y Revolución, ediciones ryr, Buenos Aires, 2015.
Nota.. Énfasis del original
 
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fecha: 1 nov. 2019 3:42
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COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
7 de noviembre de 2019

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