viernes, 24 de enero de 2014

Un Tema de Actualidad LA FARSA DE LA ANTICORRUPCIÓN




El espaldarazo del Poder Judicial a García Pérez confirma una realidad cruda para el país: La lucha contra la corrupción es una farsa. Las iniciativas que impulsan los gobiernos para erradicar este flagelo -creando entidades, fortaleciendo procuradurías, transfiriendo presupuesto, o implementando políticas anticorrupción- se convierten en retórica cuando otras entidades parecerían actuar a favor de la impunidad.

La estrategia de García, bastante sencilla, fue recopilar “medios probatorios” para demostrar -en sede judicial- una presunta vulneración de la Megacomisión a su debido proceso. Intentó con la Fiscalía de la Nación y fracasó; prosiguió con la Defensoría del Pueblo y logró su cometido. En ambos casos subsisten 2 hipótesis: La primera alude a un “fracaso” -quizá negociado- para desmentir cierta vinculación entre Peláez y el APRA. La segunda, consistiría en un presunto ofrecimiento de la bancada para respaldar la candidatura del Defensor interino y manejar su designación por el Congreso.

No perdamos de vista 2 acontecimientos que involucran a ambas instituciones: Una fiscalía abrió investigación sobre los colegios emblemáticos y archivó el caso por no encontrar colusión agravada entre empresas contratistas como DH Mont y malos funcionarios del Ministerio de Educación. Parece muy estratégico el archivar casos antes de que culmine la Megacomisión para luego blindarse con el “non bis in ídem”. La Defensoría, por su lado, tuvo como servidor a un allegado de la Secretaria Técnica de la Comisión de Gracias Presidenciales durante la gestión de Facundo Chinguel.

Más cuestionable, sin embargo, fue el papel del Tribunal Constitucional. La táctica de García consistió en preparar el terreno con el objetivo de distorsionar el contenido jurídico del debido proceso y desnaturalizar su aplicación. Para tal propósito nada mejor que el Expediente “Tineo Cabrera”, en el que antojadizamente se plantea la aplicación del debido proceso a las comisiones investigadoras del Congreso. Lo que no dice García, ni quienes apelaron en coro a la Sentencia Tineo Cabrera (Pastor, Del Castillo, Nava, Chinguel), es que ésta no constituye precedente vinculante y que más bien estamos ante una sentencia exhortativa que busca la modificación del Reglamento del Congreso.

La Sentencia Tineo Cabrera data de agosto 2012, pero Velásquez Quesquén ya se la olía 3 meses antes. Los investigados ignoraron este fallo durante el 2012, mientras que la adoptaron como credo a partir del 2013, cuando la Megacomisión empezaba las investigaciones de indultos y Business Track. ¿Pura casualidad? García alegó vulneración en el 2013 (indultos, BTR) y no en el 2012 (colegios emblemáticos), a pesar de que las citaciones para concurrir a prestar su manifestación tienen el mismo tenor. Es más, Chinguel pretendió lo mismo que García, no obstante, la judicatura rechazó su pretensión. ¿Por qué el Poder Judicial amparó a García y desamparó a Chinguel?

Hay 2 actores que jugaron también a favor del ex presidente. La Presidencia del Congreso y los medios de comunicación aliados. Víctor Isla no hizo nada para hacer respetar el fuero parlamentario frente a la intromisión inaceptable del Tribunal Constitucional. Teniendo como sustento el Informe Falconí pudo sentar posición institucional en defensa de sus fueros. Lamentablemente, derivó el caso a la Comisión de Constitución, presidida por Gastañadui, pese a que el informe había sido aprobado por la Comisión de Justicia.

Asimismo, la mayoría de los medios de comunicación apostaron y apuestan por García. Tejada es el diablo; García, casi un ángel. Los incondicionales aún se la juegan para hacer creer que se trata de una persecución política con el fin de sacarlo de la contienda electoral. Los ataques arteros a la comisión Tejada fueron las portadas principales, mientras que la presencia de los escuderos pro corrupción en periódicos, radios y televisión, es tan reiterada que termina generando asco, indigestión y hartazgo.

Por lo tanto, ¿podemos seguir creyendo en la lucha contra la corrupción? No. Desde mi punto de vista, García y varios de sus ex ministros deberían estar presos. Él sabe que sus victorias en sede fiscal y judicial están garantizadas, pero es consciente que el juicio político del Congreso, con el cumplimiento de garantías mínimas, y su consiguiente inhabilitación son irrevisables en sede jurisdiccional, nacional e internacional.

Jans Erik Cavero Cárdenas




            Comentario.- QUE TAL CALAÑA:

No faltan los abogados del diablo y quieren demostrar que las "decisiones" de algunos jueces apristas salidos de la madriguera de la Universidad San Martin donde tiene inversiones Alan y Chang (seguramente con sus testaferros, porque Alan es angelito y Chang el arcángel), aquel que paso 5 años como Ministro de Educación y despilfarró ingentes cantidades con el cuento de inversiones, como colegios emblemáticos, el estadio nacional, etc. según las decisiones judiciales el santo Cachón Alan debe de ser canonizado según sus acólitos. ¿Cuánto habrán recibido estos chorazos? Lo que a nadie deben engañar es que si en algo le funcionó al alanismo es formar y direccionar a los jueces y fiscales de su misma tendencia. Lo que nos falta es refundar la república con nueva constitución y real cumplimiento de poderes del Estado y respetables por la ciudadanía y mandar a estos juececitos que apañan corrupción a la  Colonia Penal del Sepa donde se ganen los frejoles sembrando y no viviendo de sus fechorías, con mucho respeto por supuesto a los señores y señoras jueces y fiscales probos, que efectivamente existen en el Perú pero estos asaltantes de cuello y corbata qué respeto debemos de tenerles, me refiero a los jueces y fiscales alanistas

daniel leon vito dleonvito12@hotmail.com

a través de yahoogrupos.com.mx

15 de enero 7:58

de: daniel leon vito <dleonvito12@hotmail.com>



fecha: 15 de enero de 2014, 7:58

asunto: RE: AHuA Artículo de Opinión: La farsa de la anticorrupción

lista de distribución: AHuA.yahoogrupos.com.mx


firmado por: yahoogrupos.com.mx

            Nota.-

            En verdad, la lucha contra la corrupción es un medio de desviar la atención del ciudadano. Es una farsa. Los anticorruptos de ayer, cuando escalan posiciones, tienen que enfrentar a los anticorruptos de hoy. Y así hasta el cansancio.

            En verdad, ¿Alan García pretende candidatear de nuevo? ¿O es una mampara para ocultar un posible y próximo “duelo” Lourdes-Keiko?

                                                             Ragarro
                                                            24.01.14

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