jueves, 14 de enero de 2016

INTERCAMBIO FRUSTRADO DAVID AGUINAGA - RAGARRO

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ENTRETELONES 2
 
INTERCAMBIO FRUSTRADO DAVID AGUINAGA - RAGARRO
 
1.-PRIMER SEMESTRE 2015
ENERO
UNA NUEVA GRAN LUCHA JUVENIL POPULAR
ESTA EMERGIENDO
ANUNCIANDO NUEVOS TIEMPOS
Esta es la opinión inicial de un veterano presente en las actuales luchas juveniles, con algunas pequeñas modificaciones exclusivamente de forma respecto a su primera versión.
Una nueva etapa de la lucha popular peruana puede estar iniciándose con las actuales grandes movilizaciones juveniles de fines de diciembre del 2014 en Lima. Estas movilizaciones contienen un conjunto de características, virtudes y también, naturalmente, actuales limitaciones; pero no pueden sino estar condicionadas por un determinado nuevo contexto económico-social y político, forjado en los últimos lustros, que es indispensable avanzar en su interpretación para contribuir de la manera más certera posible a potenciar el desarrollo de este movimiento; comenzando por expresar a los cuatro vientos la enorme alegría que nos produce.
Es evidente la abrumadora mayoría juvenil multitudinaria de estas movilizaciones, cada vez mejor organizadas, que van haciendo quedar en el recuerdo aquellas de los años 90, cuando en medio de trabajosas, esporádicas y pequeñas movilizaciones de adultos y adultos mayores, nos preocupaba la presencia de solo unos cuantos jóvenes.
Sin embargo, el nuevo movimiento juvenil de estos días no ha surgido de repente, de la nada, sino que retrotrae sus antecedentes y gérmenes por lo menos hasta la lucha contra la denominada “Repartija” en el Congreso (agosto del 2013) y sus principales contingentes y líderes han seguido fogueándose en la lucha estudiantil y sobre todo al lado del nuevo movimiento obrero, particularmente textil, así como también en las lides electorales municipales. En verdad, la primera movilización juvenil contra la Ley Pulpín (movilización cero) fue organizada y convocada exitosamente por los jóvenes dirigentes de la Federación Nacional de Trabajadores Textiles del Perú, en los primeros días de diciembre del 2014.
Es por ello que este movimiento juvenil ha conseguido esclarecer rápidamente su objetivo inmediato: la derogatoria de la Ley del Régimen Laboral Juvenil, así como los principales blancos de su actual lucha: la central patronal burguesa (la CONFIEP) y su gobierno de turno, aquel que, siguiendo los dictados del BM y el FMI en representación de la gran burguesía peruana y las grandes transnacionales, encabezan  visiblemente hoy Ollanta Humala y Nadine Heredia, en abierta abjuración de su prédica y promesas patrióticas y progresistas de varios años.
Pero, los socialistas tenemos el deber de ahondar el diagnóstico de esta nueva lucha, enfocándola en su real dimensión histórica y clasista, para contribuir en la comprensión y aplicación de las más adecuadas medidas de lucha.
Es justo reconocer que los presentes avatares juveniles representan también una continuación de las luchas populares de los últimos lustros, por lo menos desde la “Marcha de los cuatro suyos”, que hirió de muerte al gobierno fujimontesinista y permitió su derrota; del arequipaso, durante el Gobierno de Toledo; del baguaso, durante el segundo gobierno de Alan García y la lucha contra la imposición de la mina Conga, al inicio del actual gobierno; por solo señalar los momentos de combate popular más altos y emblemáticos de estos últimos años. En las presentes circunstancias históricas, ciertamente que todas éstas fueron y son muy valiosas y pioneras luchas del pueblo peruano, dirigidas ciertamente -como no podía ser de otra manera debido a la actual naturaleza del poder económico y político en el Perú- contra el gran capital nativo y transnacional y sus gobiernos de turno. Pero, en estas nuevas condiciones, son heroicas luchas precursoras, protagonizadas por clases y capas populares no proletarias, fundamentalmente de pequeños y medianos productores, sobre todo campesinos, seriamente afectados por la nueva fase de desarrollo de la producción industrial capitalista, en la ciudad y sobre todo en el campo, impuesta en medio de esta etapa de más de 20 años de aplicación del capitalismo neoliberal en una semicolonia, como lo sigue siendo nuestro país, que ve profundizarse así la vieja naturaleza colonial de su economía, pero con un contenido más capitalista.
Efectivamente, en nuestro país, esta nueva etapa capitalista, de factura neoliberal, es principalmente extractivista y primario exportadora. Bien visto, este aspecto de la actual estructura productiva y económica, que es la forma dominante deliberadamente conseguida por la reestructuración y la nueva construcción capitalista neoliberal en nuestro país, es el que más directamente afecta principalmente al campo y los campesinos, a quienes en última instancia busca expulsar de sus tierras y condiciones materiales básicas de existencia, para imponer socavones y, sobre todo, tajos abiertos por casi todo el territorio nacional; destruyendo también con ello, de manera cada vez más peligrosa, fundamentales sistemas ecológicos de su privilegiada naturaleza; expresando de esta manera la antagonización, cada vez más aguda y destructiva de la contradicción sociedad humana-naturaleza en nuestro país, entre un capitalismo cada vez más rapaz e irracional y la dinámica de la naturaleza, principalmente de sus delicados tejidos ecológicos forjados en millones de años de evolución natural y últimamente social. Mas, en las nuevas condiciones, social e históricamente hablando, esta heroica lucha campesina corresponde, en un sentido (es decir, dialécticamente analizado), a la contradicción entre dos etapas del capitalismo, entre el presente y el pasado capitalistas, de muy difícil o imposible solución progresista y civilizada en los marcos del capitalismo.
Pero, la actual multitudinaria lucha de los jóvenes peruanos difiere de la antes señalada, por su ubicación histórica y su naturaleza sistémica y clasista, al encontrarse en el eje de la actual etapa de desarrollo capitalista y sus dos clases fundamentales: CAPITAL-TRABAJO. Representan no solo la continuidad de la lucha popular sino probablemente un salto cualitativo en el proceso de lucha del conjunto del pueblo peruano o, por lo menos, su anuncio. La última etapa de desarrollo capitalista en el Perú no ha sido exclusivamente extractivista y primario exportadora. Secundaria pero significativamente también crecen otras ramas de la producción capitalista en las urbes, como la textil, construcción, alimentos, plásticos y otras, así como el gran comercio capitalista, expresado ante todo en los nuevos grandes súper mercados. De estas ramas, sumadas a la industria minera y la agro exportadora, está emergiendo lo más progresivo y potencialmente revolucionario de esta nueva realidad capitalista: la tercera etapa histórica de desarrollo de la clase obrera peruana.
Por supuesto que la mayoría de jóvenes movilizados pertenecen a distintas capas de la pequeña burguesía urbana, pero, por el enemigo social y político y el contenido social del instrumento legal que están enfrentando (el régimen laboral capitalista neoliberal juvenil), que, a su vez, no es sino uno de los pasos dentro del proceso de profundización de la mayor esclavización capitalista neoliberal del conjunto de los trabajadores peruanos, estos jóvenes están combatiendo más que por su presente, por su futuro proletario. Y es por eso que han sabido responder al llamado inicial de los dirigentes jóvenes del nuevo proletariado (sobre todo de la Federación Nacional de Trabajadores Textiles y luego de la sección juvenil de la CGTP) y unirse con los sindicatos de trabajadores jóvenes para desarrollar estas nuevas prometedoras luchas.
Esto quiere decir que -en lo fundamental todavía espontáneamente- en el Perú estamos entrando a una nueva fase de lucha, inicialmente más anticapitalista y proletaria, protagonizada y empujada, no por casualidad, por una nueva generación que ha desarrollado su aún corta vida enteramente en las condiciones del nuevo capitalismo y la nueva tecnología; empezando a forjar en el combate una estrecha alianza entre la juventud estudiantil popular y el nuevo proletariado joven.
No obstante, esta importante alianza es insuficiente. Se hace necesario extender la convocatoria y abrir los brazos a todas las generaciones de trabajadores asalariados ocupados y desocupados de las ciudades y el campo, así como buscar y alcanzar la alianza estratégica con los trabajadores no proletarios del campo y las urbes provincianas y de Lima, al mismo tiempo que se va construyendo una síntesis cada vez más concentrada y consciente, es decir política y teórica, de estas alianzas y del conjunto de sus condiciones de lucha.
En ese vital sentido, en términos prácticos, resalta la necesidad y conveniencia de convocar para la nueva movilización del 15 de enero de este nuevo año a los gremios obreros, campesinos, barriales, magisterial, indígenas, de mujeres y otros, para que participen más activamente apoyando la lucha de los de nuestros jóvenes.
Quedará para un próximo intercambio de opiniones, qué actitud política asumir ante la nueva burguesía media emergente peruana, mayoritariamente de origen indo-mestizo y campesina; la cual, empleando ampliamente el aspecto informal que permite y también utiliza el capitalismo neoliberal, súper explota al proletariado peruano bajo su mando, manteniéndolo en tan precarias condiciones de trabajo y de vida, sin casi ningún derecho social y laboral; lo que, sin embargo, no elimina la persistencia de contradicciones intra clasista entre esta nueva y subordinada capa capitalista y la gran burguesía criolla tradicional y las transnacionales, hegemónicas en nuestro país.
Calurosos saludos,
09-01-15,
David Aguinaga Carrión.
Fuente: Una nueva gran lucha juvenil está emergiendo
David Aguinaga <aguinaga.david@gmail.com>
9 de enero 2015
-.o0o.-
Muchas gracias por su envío
Ramón García Rodríguez <ragarro2002@gmail.com>
10 de enero 2015
David Aguinaga Carrión:
He recibido su correo:
UNA NUEVA GRAN LUCHA JUVENIL POPULAR
ESTA EMERGIENDO
ANUNCIANDO NUEVOS TIEMPOS (…)
Se nota que este 2015 es muy importante en el devenir político social de nuestro país. Me interesan sobremanera los énfasis que he agregado. Antes he recibido un artículo de Gustavo Espinoza M. del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera Su título es Un Año Decisivo. De él extraigo lo siguiente:
“El 2015, no será ‘horrible’ para el Perú, sino un año decisivo para nuestro pueblo, empeñado como está en la lucha por un país mejor. (…) Deberá avanzar rápidamente para lograr cuatro objetivos definidos: forjar una unidad básica que le permita golpear en la misma dirección y a los mismos enemigos; organizar a la ciudadanía para desmontar y derrotar las maniobras sediciosas de la reacción; elevar la conciencia política de las masas para que se proyecten de manera creadora y competitiva en el escenario; y promover y alentar las luchas en defensa de las riquezas básicas, la soberanía nacional, la democracia social y la justicia plena- Todo esto requiere una política independiente, y de clase. (…) La experiencia nos ha demostrado, sin embargo, que no siempre el pueblo tiene la razón. Algunas veces, se equivoca. Sobre todo cuando es presa del espontaneísmo y la confusión. Y cuando carece -además- de una vanguardia seria que oriente y promueva sus luchas”
Me parece que los cuatro objetivos completan muy bien el cuadro de análisis de este año 2015 y sus luchas. Se requiere forjar-organizar-elevar-promover. Pero es evidente la carencia de una vanguardia seria que oriente y promueva sus luchas.
En pocas palabras, se requiere la organización del Socialismo Peruano. Ojalá que el debate actual abra las puertas a este objetivo primordial
Atentamente,
Ragarro
10.01.15
-.o0o.-
David Aguinaga <aguinaga.david@gmail.com>
14 de enero 2015
Agradezco también su atención y la difusión de mi escrito. Éste se suma al creciente número de opiniones sobre la lucha actual, impulsado por la cambiante situación política nacional generada por el nuevo movimiento juvenil en multitudinaria acción y que mañana, 15-01-15, tendrá una prueba mayor, al coincidir en las calles muy probablemente con contingentes sociales y políticos de distintas generaciones, clases y capas sociales de nuestro pueblo y otras de la sociedad peruana, en una lucha masiva, justa y pacífica, con un objetivo inmediato muy claro: la derogatoria de la llamada "Ley Pulpín".
En el conjunto de estas distintas opiniones, hay importantes aportes progresistas, muy avanzados, de los que aprendemos mucho; al mismo tiempo que tampoco faltan los que solo buscan subirse oportunistamente al carro puesto en marcha por nuestros jóvenes. En lo que a mí respecta, como hombre de pueblo y socialista militante del Movimiento Voz Socialista, el propósito inmediato que busco alcanzar ha sido y es el de aportar ante a la necesidad planteada en la presente lucha de clases en el Perú (donde la gran burguesía peruana, sí que sabe luchar clasistamente en todos los campos contra nuestros trabajadores) un análisis y medidas políticas prácticas desde el punto de vista socialista, lo más concreto que posible.
Como en muchas otras jornadas, en la presente también todos los sectores populares, socialistas, patrióticos, progresistas y democráticos, y principalmente los contingentes más conscientes de la clase obrera y los socialistas, estamos ante el reto de hacer un gran esfuerzo de unidad, forjando una nueva fase de amplio frente único, como ya se ha dicho, particularmente ahora por la derogatoria de la "Ley Pulpín", contra el conjunto del andamiaje laboral neoliberal y por urgentes reivindicaciones proletarias, populares, democráticas y patrióticas; facilitado por la desaceleración económica y, sobre todo, por la agudización de la actual crisis política del gobierno de OH y del conjunto del régimen político, al mismo tiempo que bregando contra los intentos divisionistas, que nunca faltan. El movimiento juvenil, del presente y del pasado, lo mismo que el conjunto del movimiento obrero, popular, democrático, patriótico, progresista, incluso los socialismos, contienen en su seno una gran diversidad y heterogeneidad, expresando a distintas capas, clases y tendencias ideológicas, políticas, étnicas, generacionales, de género y hasta psicológicas y de estados de ánimo de determinados períodos y coyunturas. Por ello, no podemos ni debemos exigir a todos estos dentro del frente único, unanimidad ni comportamientos de una determinada clase, partido, tendencia o generación. Como enseñaba J.C. Mariátegui, para comenzar basta que sepamos entendernos y unificarnos con disciplina para la lucha por los objetivos concretos y urgentes del día, respetando diferencias y personalidades. En el caso de los jóvenes, acordaron unificar sus diferentes agrupaciones y representaciones sindicales, culturales y políticas en la Coordinadora Juvenil 18 D por Trabajo Digno para la derogatoria de la "Ley Pulpín". La consecuencia en la lucha por este objetivo inmediato, el respeto por aquellas diferencias y su unificación de frente único en la Coordinadora Juvenil 18 D, debe impedir la división y reforzar la unidad para la victoria.
Pero, como en el progresismo y el propio pueblo, la unidad no se conquista sino con lucha (adecuada, correcta, franca, pero lucha) será también necesaria e inevitable una nueva fase de debate y lucha ideológica y política en el seno de la sociedad, del pueblo, de la clase obrera y del movimiento socialista para avanzar por el camino de la unidad para la emancipación nacional y social. Cada clase y capa social y cada partido o tendencia ideológica y política luchará indudablemente por enrumbar el movimiento según sus intereses y orientaciones. Los socialistas también tenemos este derecho y este deber. Debemos saberlos cumplir con consecuencia, inteligencia y madurez.
Saludos,
14-01-15
David Aguinaga Carrión.
-.o0o.-.
¡Ánimo y más Ánimo!
21 de enero 2015
David
Aguinaga Carrión:
Muy agradecido por su atenta respuesta, plena de convicción y fe. Es muy poco el intercambio actual en el ambiente cibernético, y menos de manera alturada. Le escribo y le comento subrayando puntos sustanciales de su escrito.
(1)En lo que a mí respecta, como hombre de pueblo y socialista militante del Movimiento Voz Socialista, el propósito inmediato que busco alcanzar ha sido y es el de aportar ante a la necesidad planteada en la presente lucha de clases en el Perú (donde la gran burguesía peruana, sí que sabe luchar clasistamente en todos los campos contra nuestros trabajadores) un análisis y medidas políticas prácticas desde el punto de vista socialista, lo más concreto que sea posible.
 
Comparto su propósito inmediato, que siempre debe estar en primer plano ante cada situación política del día. La crisis económica se expresa en crisis social, ésta en crisis cultural y ésta en crisis política. Así, si tenemos clara la crisis económica, el resto hasta cae por su peso. Cierto, la gran burguesía peruana sí que sabe luchar clasistamente. Ante su amo inclina la cerviz, ante el pueblo alza la nariz. Por eso, el análisis desde el punto de vista socialista debe expresarse en un programa reivindicativo lo más concreto que sea posible. Y emplearlo y difundirlo como nuestra arma de lucha.
(2)Principalmente los contingentes más conscientes de la clase obrera y los socialistas, estamos ante el reto de hacer un gran esfuerzo de unidad, forjando una nueva fase de amplio frente único.
Éste es el gran reto de los socialistas. El programa reivindicativo es el catalizador de la unidad del pueblo trabajador y que expresa la unidad interna del socialismo. Y así como hay socialismos y socialismos, hay frentes y frentes. Como es un programa reivindicativo concreto, de acuerdo a nuestra realidad actual, sobre su base se puede forjar el frente único, frente unido, frente amplio.
(3)Contra el conjunto del andamiaje laboral neoliberal y por urgentes reivindicaciones proletarias, populares, democráticas y patrióticas.
Este programa reivindicativo tiene como eje central las urgentes reivindicaciones proletarias, populares, democráticas, patrióticas. Lo primero es la reivindicación del asalariado (en la ciudad y el campo) Lo segundo es la reivindicación del trabajador independiente (micro-pequeño-mediano empresario) Lo tercero es la reivindicación de la burguesía profesional (de profesiones liberales) Lo cuarto es la reivindicación de patriotas que critican la situación actual de nuestro país (así sean millonarios)
(4)Incluso los socialismos, contienen en su seno una gran diversidad y heterogeneidad, expresando a distintas capas, clases y tendencias ideológicas, políticas, étnicas, generacionales, de género y hasta psicológicas y de estados de ánimo de determinados períodos y coyunturas.
En verdad, hay socialismos en plural. Y todos ellos parten de las clases y la lucha de clases. Pero básicamente son dos. El socialismo burgués asume la teoría liberal de la lucha de clases; y por eso plantea en primer plano la reforma del Estado (la “lucha contra la corrupción”, p.e.) El socialismo proletario parte de la realidad concreta semicolonial de nuestro país con capitalismo marginal y plantea un Estado de nuevo tipo, un Perú Integral, un Perú de Todas las Sangres.
(5)Para comenzar basta que sepamos entendernos y unificarnos con disciplina para la lucha por los objetivos concretos y urgentes del día, respetando diferencias y personalidades.
Me parece muy cierto lo que señala. La unidad con disciplina la da el programa reivindicativo concreto. Primero tenemos, pues, que desarrollarlo y aprobarlo (unidad) Y luego tenemos que difundirlo masivamente (disciplina) Esta tarea del presente sólo la pueden abordar socialistas militantes como usted. Y que los hay, ¡los hay!
(6)Cada clase y capa social y cada partido o tendencia ideológica y política luchará indudablemente por enrumbar el movimiento según sus intereses y orientaciones. Los socialistas también tenemos este derecho y este deber. Debemos saberlos cumplir con consecuencia, inteligencia y madurez.
¡Los socialistas militantes también tenemos este derecho! Me parece que no puede ser más oportuna su aclaración. Seguro ha notado que en el ambiente político se habla de izquierda hasta la saciedad. ¡Y se silencia el socialismo! Peor aún, ¡se silencia nuestro socialismo!, que más se conoce y aprecia por fuera que por dentro del país.
Como socialistas militantes debemos aferrarnos a este derecho y cumplir nuestro deber. Basta ya de seguir como furgón de cola de la “izquierda”, que en nuestro país da hasta vergüenza con su historial de lacaya del interés transnacional.
Menciona usted su Movimiento Voz Socialista. Me parece que bien podría ser la base para promover una reunión con un objetivo específico, forjar una unidad inicial con otros socialistas militantes (activistas individuales o grupos así sean pequeños), para elaborar previamente un Programa Reivindicativo concreto, de acuerdo a la actual realidad concreta de nuestro país, básico para la lucha actual y próxima. En lo que pueda colaborar, estoy a sus órdenes porque, como siempre:
¡HAY, HERMANOS, MUCHÍSIMO QUÉ HACER!
Ragarro
21.01.15
-.o0o.-
FEBRERO
APUNTES SOBRE EL ORIGEN Y DESARROLLO
DE LA LUCHA DEL NUEVO
MOVIMIENTO JUVENIL PERUANO (I)
Redactado por David Aguinaga Carrión,
militante del Movimiento Voz Socialista
06-02-15
Lo que sigue es una versión revisada en su redacción y con pequeñas complementaciones que no cambian la esencia de su versión original, aparecida el 31 de enero del presente año.
Celebramos con mucha alegría la culminación victoriosa de una primera etapa del nuevo movimiento juvenil popular peruano, que nació y se acrecentó en los últimos tres meses, sacudiendo a la población de Lima y desde aquí a todo el país; estimulando, al mismo tiempo, el resurgimiento del conjunto del movimiento popular peruano.
La forja de la unidad en este amplio y heterogéneo movimiento juvenil
Además de la rápida reacción de lucha de los jóvenes ante la imposición de la Ley de sobre explotación juvenil, alertados por algunos analistas laborales, congresistas progresistas y jóvenes dirigentes sindicales y políticos, otro de los principales factores que permitieron el acelerado desarrollo, tan multitudinario, combativo y victorioso de este nuevo movimiento juvenil, ha sido su composición social heterogénea, plural, muy variada; con la entusiasta, alegre, creativa y al mismo tiempo indignada participación de diversas colectivos, sindicatos y tendencias políticas de jóvenes estudiantes, trabajadores, desempleados; de agrupaciones culturales y barriales y, por supuesto, también de una mayoría de jóvenes sin partido. Ello, unido a la amplitud y habilidad de sus emergentes líderes, ajenos tanto al sectarismo y dogmatismo, como a negociados bajo la mesa con los intereses de las mayorías y en beneficio personal o de grupo, contribuyeron a estimular e impulsar esta unidad, hasta lograr -entre bases y líderes- la conformación de un amplio y dinámico frente unitario de masas juveniles, unido por el objetivo común de derogar la llamada “ley pulpín”, en lucha contra un gobierno hasta el último minuto servil a la angurria capitalista neoliberal, principalmente de la CONFIEP y las transnacionales.
El trasfondo social de la unidad y heterogeneidad juvenil en el Perú de hoy
Pero hay un trasfondo social, que ciertamente no agota toda la explicación de esta enorme variedad y riqueza de manifestaciones multitudinarias de nuestra juventud, pero sí alumbra su matriz fundamental. En el contexto social concreto de la presente fase de desarrollo capitalista neoliberal en nuestro país, en la que ha crecido y se ha educado desde muy niños esta nueva generación popular en lucha, la unidad de este enorme conglomerado juvenil, mantenida felizmente -en medio de sus naturales y crecientes contradicciones internas- hasta su primer triunfo el 26-01-15, se sustenta en la naturaleza básicamente popular de la gran mayoría de sus diversos integrantes, frente a la amenaza -como actuales o futuros trabajadores- de aquel dispositivo legal de sobre explotación capitalista. En tal circunstancia, estos jóvenes comprendieron que no les quedaba otra que luchar unidos hasta vencer, que la división hubiera sido no solo la derrota sino la frustración y la condena del pueblo que -de cerca o de lejos- los acompañaba, los alentaba y los observaba con gran esperanza, animado a reingresar a la lucha con más fuerza en esta mejor situación.
Más aún, en este mismo proceso, empezaron los jóvenes a aprender y/o consolidar el aprendizaje de una renovada moral de lucha, de nunca dejarse pisotear como pueblo por los de arriba (“Vamos pueblo, carajo, el pueblo no se rinde, carajo”) irradiando también esta moral regeneradora a adultos y niños, y cuestionando implícitamente, por ejemplo, aquella moral sínica de apoyo al que “roba pero hace obra”.
Mientras que la heterogeneidad del presente movimiento juvenil fluye de la pertenencia de estos jóvenes a las distintas clases y capas sociales del pueblo: los jóvenes de la clase obrera en actividad y los que hoy están despedidos o desempleados, las capas alta y media de la pequeña burguesía (o clase media) así como su capa más baja y pobre, sociológicamente conocida también como semi proletariado; sin dejar, además, de considerar a la nueva burguesía media emergente, principalmente a la más numerosa, la de origen indo-mestizo, ya que no pocos de sus retoños han participado también en esta lucha juvenil; no pudiendo evitar de preguntarnos, sociológicamente hablando, qué motivaciones -conscientes o inconscientes- los entusiasmaron a participar. Incluso, debemos tomar nota de la participación de algunos jóvenes de la gran burguesía tradicional, ya sea porque fueron temporalmente ganados románticamente por la lucha de la juventud popular o porque querían conocer de cerca a este movimiento, para otros fines, que la investigación social y la experiencia futura nos aclararán. ¿Cuál fue, por ejemplo, el objetivo de la juventud aprista? La mayoría de sus militantes participantes en las movilizaciones son de las capas alta y media de la pequeña burguesía, pero los objetivos y conducta práctica de su partido son cada vez más los de un partido de ultra derecha, al servicio de la gran burguesía criolla. Por último, no nos hemos referido aquí a las diversas capas de la juventud campesina, debido a que la presente ha sido una lucha principalmente urbana y centrada en la relación fundamental del capitalismo, capital-trabajo; pero estamos persuadidos que en su ulterior desarrollo, los jóvenes campesinos y en general los trabajadores del campo se incorporarán también a ésta brega, en primer lugar, el proletariado rural, tan explotado dentro de uno de los infames regímenes laborales “especiales” impuestos por el neoliberalismo.
No podemos terminar esta sintética apreciación sobre la heterogeneidad del presente movimiento juvenil sin tener en cuenta, al mismo tiempo, la presencia en esta lucha de las vertientes étnicas y de género, que también atraviesan transversalmente a la juventud de todas aquellas clases y capas sociales en el Perú del presente y sobre todo en la Lima actual de “todas las sangres”. Hablando de participación por sexos, se ha notado claramente la participación de gran cantidad de jóvenes mujeres. Unos calculan 40 por ciento del total de participantes y otros incluso 45, es decir, casi tablas con los varones, lo cual constituye otro importante avance estratégico. Y si hablamos de género, además de los jóvenes heterosexuales han participado también jóvenes identificados genéricamente como LGBTI. Refiriéndonos a la cuestión étnica en las movilizaciones, es evidente la participación principalmente jóvenes de la vertiente indo-mestiza, pero también de la vertiente hispano-criolla, participantes fundamentales ambas del complejo y difícil pero real proceso de mestizaje en el Perú, al que han sumado su participación grupos afro peruanos y asiático peruanos. Mestizaje no solo racial sino sobre todo cultural y político, de creación y consolidación de la nación y el país peruanos, integral o de “todas las sangres”.
Presencia de jóvenes militantes de organizaciones políticas al interior de este gran frente único juvenil
Es un dato de la realidad que la gran mayoría de participantes de la lucha juvenil son muchachos sin partido, pero igualmente no es ningún secreto, ninguna rareza, ni mucho menos motivo de vergüenza y ocultamiento, que al interior de esta heterogénea masa juvenil existen hoy en día también -y en buena hora- jóvenes militantes organizados, simpatizantes y amigos de distintas colectividades políticas, tanto en las bases como entre sus líderes, voceros o representantes; militantes juveniles que, por lo demás, han participado abiertamente, sobre todo en las tres primeras movilizaciones, con sus banderolas, pancartas y comunicados partidarios, tales como el Frente Amplio y sus varias tendencias integrantes, como Tierra y Libertad, el Movimiento por el Poder Popular, Pueblo Unido e Integración Estudiantil; el MAS, el Foro Juvenil de Izquierda, el Movimiento Voz Socialista, el Partido Comunista Peruano, el Partido Socialista e incluso el APRA, a través de “Renovar” y hasta el MOVADEF, entre otros; buscando legítimamente incidir con sus políticas y encausar de alguna manera al movimiento juvenil según sus propuestas programáticas y tácticas. Repito que esto no tiene nada de reprobable. Más bien, como lo expresó en su circunstancia J.C. Mariátegui, la existencia de grupos y tendencias definidas no es un mal, significando, por el contrario, un momento avanzado del movimiento, a condición que tales grupos se sepan entender y concertar ante la realidad concreta y los objetivos comunes de las masas.
Lo negativo radica en asolapar tal militancia y objetivos políticos ante las mayorías juveniles sin partido, pretendiendo aparecer apartidistamente solo como “jóvenes”, “bases”, “zonas”, totalmente autónomas e “incontaminadas” de partidismo; cuando muchos saben, y, sobre todo, aquellos saben, que eso no es cierto. Peor aún, cuando señalan y critican la militancia de líderes juveniles de otras organizaciones políticas presentes en este movimiento juvenil, crítica particularmente dirigida a jóvenes que participan en los niveles de liderazgo o vocería, sin ocultar sus convicciones ni militancia políticas, pero que, al mismo tiempo, defienden y aplican una política de amplio frente único con todos los sectores sociales y políticos que luchan por el objetivo común. En un escenario donde la mayoría de jóvenes no solo no tiene militancia o simpatía político partidaria, sino que ha sufrido la gran influencia anti partido, vertida en la sociedad con mayor fuerza desde el fujimorismo (mientras éste movimiento hipócritamente organizaba su propio partido emergente, cambiándole de nombre cada vez que se quemaba o perdía una elección) donde los partidos tradicionales y emergentes más conocidos son corruptos, mentirosos, demagogos, caudillistas, burocráticos y utilizadores del pueblo y de los electores para sus fines de grupo y al servicio de los poderosos; en tal escenario, la juventud popular en lucha, lógicamente no quiere ser manipulada de la manera que lo hacen los partidos tradicionales; así se denominen de derecha, centro o de izquierda.
Pero ante esta realidad, la solución progresista y revolucionaria no debe ser el temor, la mentira ni en asolapamiento vergonzante sino un amplio espíritu y práctica de unidad en la diversidad en lucha y desde ahí, un gran esfuerzo partidario por demostrar en los hechos y en la teoría y, ante todo, con el ejemplo, la superioridad ideológica, política y moral del partido o colectivo que se trate; distante no solo del oportunismo, la demagogia y la utilización del pueblo, sino también del sectarismo monopolizador anti frente unitario. Con todo derecho considero por ello, que no es un exceso de suspicacia inferir que, quienes siendo militantes de partidos fungen de apartidistas, lo hacen con el erróneo propósito de monopolizar la conducción del movimiento de masas mediante engaños; lo que podría derivar no solo en sectarismo sino una precoz doblez política, que no debe prosperar. A conductas similares, pretendidamente apartidista, pero realmente de partidismo monopolizador, un histórico conductor político revolucionario de estatura mundial les denominaba “partidismo hipócrita”.
Tensión entre la centralización metropolitana y la organización territorial
Reparando en aquella diversidad y complejidad tan dinámica de este nuevo y masivo movimiento juvenil, y aquellas incomprensiones “apartidistas” que desconocen el frente único en ciertos liderazgos, no sorprende que su proceso de unificación y organización de frente unitaria haya adquirido por ahora la forma de una fuerte tensión y contraposición entre, por un lado, su necesidad de centralización metropolitana (Coordinadora Juvenil 18D por Trabajo Digno) y, por el otro, de ir organizando su estructura social de bases, no solo por sectores funcionales (estudiantil, sindical obrero y de empleados) sino también territorial (las zonas) con creciente inserción local en los distritos y los llamados conos; en lo que debe ser un lógico movimiento democrático participativo de “arriba” hacia “abajo” y de “abajo” hacia “arriba” (y comienzo por la relación de arriba hacia abajo, porque históricamente así comenzó a vertebrarse este gran movimiento juvenil, con la inicial acción de denuncia, coordinación y convocatoria por parte de un inicialmente menos numeroso contingente de jóvenes; más allá de quienes hayan sido estos y a qué organización política, sindical o estudiantil pertenezcan).
En esta relación, una postura extrema hubiera sido persistir, más allá del momento inicial de las primeras coordinaciones, convocatorias a las masas juveniles y primeras acciones de lucha contra la ley pulpín, en trabajar solo la organización metropolitana de los representantes de la CJ18DTD, sin bases organizadas -ni en los sectores funcionales ni en las zonas territoriales- lo que hubiera significado un error de caudillismo y burocratismo, que lleva a la desorganización. La otra postura extrema hubiera sino insistir en la exagerada reivindicación de la total autonomía de las zonas, rechazando cualquier coordinación y centralización metropolitana de frente único, expresada concretamente en el Perú de diciembre 2014-febrero 2015 en la Coordinadora Juvenil 18D por Trabajo Digno, lo cual hubiera significado también un error de sectarismo y localismo anárquico y divisionista.
Felizmente no se consolidaron ni impusieron tales posibilidades extremas, manteniéndose hasta el último momento de triunfo del 26 de enero 2015, mediante un gran esfuerzo, el frente único de este nuevo movimiento juvenil, una de las razones fundamentales por la que precisamente se logró ese triunfo; representando un gran aprendizaje y una gran lección para todos, jóvenes, adultos y adultos mayores.
Así, pues, alcanzar y consolidar la unidad para la lucha y para la victoria en aquella heterogeneidad clasista, étnica y político partidista en las masas de la juventud popular en lucha en el Perú de hoy (así como de cualquier otro sector generacional e intergeneracional popular) solo se lo pudo conseguir y solo se la puede mantener y desarrollar si es que sus líderes y bases aplican sencilla y sinceramente una amplia política de frente único. De frente unido, frente unitario, frente amplio o como mejor se le pueda llamar, pero que sustancialmente permita y promueva la participación de todos aquellos sectores sociales, organizaciones y personas, dispuestos a combatir por la conquista y materialización de los objetivos que se traza el movimiento, de acuerdo a los distintos períodos por los que va pasando la lucha.
Frente único tanto por arriba, en la organización y centralización metropolitana (y mañana, nacional) por el medio (los sectores y las zonas) y más abajo aun (distritos y barrios). En términos específicos, eso quiere decir hoy, que tanto en la Coordinadora 18D por Trabajo Digno, como en las Zonas y distritos, deben (o pueden) participar en una sincera relación de frente único los jóvenes sin partido, así como los militantes y simpatizantes de los diversos partidos y colectivos políticos y culturales que realmente luchan por los objetivos auténticos de este movimiento de masas. En otras palabras, ni la Coordinadora 18D ni las zonas deben ser monopolio o coto cerrado de ningún partido ni grupo de partidos; sin que ello niegue que en uno y otro nivel, tarde o temprano, se pueda dar la hegemonía (no el hegemonismo sectario) de una u otra colectividad política.
Brotan diversas versiones sobre el origen y desarrollo de este nuevo movimiento juvenil
Ahora bien. Una de las importantes expresiones subjetivas (no digo necesariamente subjetivistas) del desarrollo de esta gran lucha juvenil y de aquellas naturales tensiones y contradicciones, se está expresando, sobre todo luego del 26-01-15, en la aparición de varias versiones sobre la historia del origen y desarrollo de este corto pero rutilante movimiento. Ello es lo más natural del mundo. Así suele suceder, particularmente respecto a acontecimientos sociales importantes, convertidos muchas veces en arena de lucha ideológica e historiográfica, ya que cada clase y capa social y cada partido, colectivo o tendencia ideológica y política escribe o reescribe la historia de acuerdo a sus particulares impresiones, sentimientos, deseos, ideas, prioridades, planes y, en última instancia (consciente o inconscientemente) de acuerdo a sus intereses, más o menos amplios.
La versión del colectivo Dignidad
Una de estas versiones la ha transmitido Elizabeth Prado en el diario La República del miércoles 28-01-15. Ahí señala: “varios chicos ligados al activismo en derechos humanos, ecología y causas sociales se enteraron que se estaba preparando una ley laboral especial para jóvenes, pero con derechos recortados respecto al régimen general”… “Entonces dijeron: `Esto no pasa’. Y empezaron a lanzar opiniones por las redes sociales, iniciaron (subrayado mío) la convocatoria y formaron el colectivo Dignidad, una plataforma mediática a debatir este asunto.”
No dudo en absoluto que estos jóvenes hayan experimentado todos esos alturados sentimientos y reacciones, materializándolos en una intensa convocatoria de muchos más jóvenes para la lucha, a través de las redes sociales virtuales. Pero, desde la información que poseo, me siento en la necesidad y el deber de participar también en escribir y “reescribir” esta historia, a la espera de que jóvenes que han participado desde dentro del este gran movimiento de su generación lo hagan con mayor conocimiento y detalle vivencial. La versión del colectivo Dignidad, en parte quizás por ser la bastante inicial, se reduce todavía a una descripción de sus reacciones, inmediatamente después de la promulgación de la ley pulpín, sin esbozar siquiera el contexto social concreto en que se produce ni explicar y reivindicar los antecedentes del actual movimiento juvenil, por lo menos los más cercanos; para no hablar ya del desconocimiento completo de los primeros esfuerzos de jóvenes dirigentes sindicales obreros en los orígenes de esta lucha.
La versión del congresista Manuel Dammert
Ha sido publicada también la versión de un veterano protagonista de la ex IU y actual congresista, Manuel Dammert. Él ha acompañado a este movimiento juvenil en su fase de despliegue multitudinario, aportando, además de su respaldo en las calles y en gestiones en el Congreso, un conjunto de interpretaciones y reflexiones progresistas y unitarias sobre aquel movimiento y su breve historia: “Entre el 18 de diciembre del 2014 y el 26 de enero 2015, se ha iniciado un vuelco clave en la historia del Perú. Sus actores decisivos son los jóvenes. Han sido jornadas de lucha en todo el país, conquistando la derogatoria de la ley de semiesclavitud juvenil”,… “En estos 39 días, jóvenes de todos los sectores y lugares, agrupados en diversas modalidades creativas, coordinados en #C18D, arrinconaron al Gobierno y derrotaron la agenda neoliberal de precarización social y subordinación nacional”. Luego, el congresista sintetiza su opinión, buscando ubicar históricamente a este movimiento juvenil y resaltando su papel en el seno del conjunto del movimiento popular: “Reitero: estamos ante una nueva generación, la del bicentenario nacional, que irrumpe en la escena política social y convoca a todos a esta lucha” (Diario UNO, del jueves 29-01-15).
Coincido con buena parte de estas afirmaciones, pensando, al mismo tiempo, que se requiere ahondar y concretar más la ubicación histórico social de este movimiento juvenil y su contexto social, solo en el cual se puede rastrear más concretamente sus nada casuales antecedentes y su verdadero nacimiento, sin tomar en cuenta solo la fase de su despliegue masivo a partir del 18D 2015, cuando ya se había concretado y superado la difícil fase inicial de conocimiento del dispositivo político legal por los primeros impulsores, de convocatoria y organización de los primeros núcleos juveniles organizadores y de realización de los primeros plantones y movilizaciones, antes del 18 D 2015.
Continuaremos.
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Historia MJ.docx
David
Aguinaga:
Gracias por su envío, resumen de actualidad.
Espero le haya llegado mi anterior correo.
Si no, se lo puedo reenviar.
Saludos
Ragarro
07.02.15
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ABRIL
En un día memorable
Estimado
David Aguinaga:
De mi anterior (07.02.15) tampoco tengo su acuse de recibo. Sin embargo, como usted levanta las banderas del Movimiento Socialista, aprovecho la ocasión para recordar los 85 años del fallecimiento del Amauta Mariátegui, cuyo postrer mensaje fue:
NO PUEDE HABER RENOVACIÓN SINO SOBRE LA BASE DE GRANDES PRINCIPIOS. ¡TRABAJEN MUCHO!
Como se nota que usted trabaja mucho por el movimiento socialista, dejo a un lado su silencio y subrayo su lucha por hacer realidad sus sueños. Por eso:
DALE VIDA A TUS SUEÑOS
      Dale vida a tus sueños que alimentan el alma, no los confundas nunca con realidades vanas. Y aunque tu mente sienta necesidad, humana, de conseguir las metas y de escalar montañas, nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.
      Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco, no los dejes que mueran de hastío, poco a poco, no les rompas las alas, que son de fantasía, y déjalos que vuelen contigo en compañía.
      Dale vida a tus sueños y, con ellos volando, tocarás las estrellas y el viento, susurrando te contará secretos que para ti ha guardado y sentirás el cuerpo con caricias, bañado del alma que despierta para estar a tu lado.
      Dale vida a tus sueños que tienes escondidos, descubrirás que puedes vivir estos momentos con los ojos abiertos y los miedos dormidos, con los ojos cerrados y los sueños despiertos.
Mario Benedetti
Le deseo éxitos en su actividad, y que sus sueños de hagan realidad.
Ragarro
16 04.15
-.o0o.-
MAYO
Respuesta a RGR
11 de mayo 2015
Estimado
c. Ramón García Rodríguez:
Luego de saludarlo atentamente, antes de cualquier explicación sobre mi tardanza en contestar sus comunicaciones, quiero darle mis disculpas por tal demora. Al leer con bastante retraso -recién hace dos días- su último envío del 15-04-15, me dispuse rápidamente a corregir este error; más aún en consideración a su larga experiencia en el movimiento socialista, la amplia cultura general y política que expresan sus escritos y por haber cumplido un determinado papel en la historia de las últimas décadas del movimiento socialista del Perú; labor que, como la de todos los dirigentes, es o debe ser siempre motivo de conocimiento, valoración y evaluación científica y revolucionaria.
Agradezco sus palabras sobre la cuantía de mi trabajo político, pero considero que, por un conjunto de razones objetivas y subjetivas, mi labor no es aún lo suficiente en relación a las necesidades y demandas del desarrollo del movimiento socialista proletario en nuestro país.
Pasando al contenido de sus envíos, considero que el aspecto principal de estos reside en su propuesta del 21-01-15, de un mecanismo para “forjar la unidad inicial con otros socialistas”. He informado a mi organización sobre su propuesta, pero dado el vital contenido de este tema, aún no ha podido ser tratada ni resuelta por el organismo de dirección ni por nuestro secretario general con el suficiente tiempo e integralidad que requiere; debido, en primer lugar, a la dinámica y exigencias urgentes de la lucha política práctica en la que estamos embarcados, principalmente en la lucha juvenil y el combate de la vanguardia obrera contra el DS 013-2014 (ceses colectivos) y el proyecto de ley 4008 (reducción del 20% del salario) así como a nuestra contribución en la concertación de varios contingentes organizados de esta vanguardia proletaria; en segundo lugar, a las tareas de preparación de nuestra propaganda escrita (impresa y virtual) y, en tercer lugar, a las relaciones y discusiones iniciadas con determinadas organizaciones de las izquierdas para ver una alternativa en la lucha electoral del 2016. Si a ello le adicionamos las 8 horas laborales que personalmente cumplo, también para subsistir, podrá comprender usted la demora en contestarle; sin dejar de reconocer el error específico de no haberle trasmitido antes esta situación. Por ello, luego de informarle a la dirección de mi organización mi lectura de su correo del 15-04-15, ésta me pidió saludarlo y transmitirle nuestra disposición a avanzar el intercambio de información y opiniones con usted, y con ustedes, sobre el vital tema propuesto. Sobre esa base, adelantaré una opinión personal.
Como producto de su experiencia y de su correspondiente estudio de la experiencia nacional e internacional, cada agrupación socialista tiene no solo sus respectivas opiniones y propuestas sobre las formas y caminos para desarrollar el movimiento y la unidad de los socialistas, sino labores prácticas ya más o menos avanzadas en ese sentido. Le informo que nuestra organización, sobre la base del trabajo político que hemos venido desarrollando estos años en la clase obrera, el movimiento juvenil y las izquierdas, viene trabajando una propuesta para generar un más amplio movimiento por el socialismo, que busca incluir no solo a los militantes de nuestra agrupación, sino a trabajadores e izquierdistas de vanguardia que adhieren al socialismo y con quienes se ha venido cumpliendo labores sindicales y políticas conjuntas durante ya cierto tiempo. Pero, es también necesario escuchar y considerar otras propuestas y la sugerencia de otros caminos.
Propone usted una reunión, que podría ser promovida por Voz Socialista, “para elaborar previamente un programa reivindicativo concreto, de acuerdo a la realidad concreta de nuestro país, básico para la lucha actual y próxima”. Lo anterior tendría “un objetivo específico, forjar la unidad inicial con otros socialistas militantes (activistas individuales o grupos así sean pequeños)”
Pongo por delante nuestra disposición y agrado por toda coordinación y acuerdo con cualquier sector de nuestro pueblo, de las izquierdas y más aún de los socialistas para desarrollar la lucha concreta diaria contra nuestros enemigos de clase y en defensa de los intereses de nuestro pueblo. En ese sentido bienvenida sea su propuesta y próximamente por nuestra parte estaremos sugiriendo formas específicas de concretar esta participación conjunta en las instancias y luchas concretas del movimiento obrero, popular, de izquierdas y progresista.
Pero creo que la lucha por la unidad de los socialistas tiene otra esencia particular. Desde mi experiencia y punto de vista, la unidad inicial entre socialistas que usted propone tiene la característica de una concertación de frente único reivindicativo, la que efectivamente se da en base a un programa reivindicativo específico. Aun en el caso de que se aplique consecuentemente este programa en la lucha de clases concreta, resulta insuficiente para nuestros objetivos socialistas. Ciertamente que cualquier proceso de unidad de los socialistas debe efectuarse infaltablemente al calor de su participación disciplinada en la lucha obrera, popular, democrática y patriótica, sobre la base de propuestas específicas de lucha, en distintos niveles de frente único en la sociedad, según la composición clasista de las masas de que se trate, de tal manera que la coordinación y discusión de los socialistas no resulte intelectualista, abstracta, diletante y sin ninguna responsabilidad ni repercusión en la lucha del pueblo. Pero, la esencia particular de la relación de lucha por la unidad de los socialistas radica en el intercambio y la discusión (y el posterior acuerdo revolucionario) de los correspondientes planteamientos ideológicos, teóricos, programáticos, estratégicos y tácticos de las agrupaciones socialistas participantes en el proceso de unidad, incluyendo necesariamente, a esta altura de la vida del movimiento socialista peruano, la evaluación de su historia y situación actual, por lo menos en sus rasgos más esenciales y sus hitos más importantes. Mientras no concluya la discusión y no se logren acuerdos fundamentales, la labor político práctica coordinada, lógicamente prosigue.
Creo, además, que tal proceso no debe ser cerrado sino principalmente público, en particular a través de la prensa impresa y virtual; que sirva al mismo tiempo en el esclarecimiento de los trabajadores y luchadores sociales de vanguardia y la atracción nuevos adherentes; permitiendo al mismo tiempo la participación de todos los núcleos y personalidades sinceramente socialistas del Perú.
Estas discusiones deberían basarse en la comprensión del momento histórico-estructural actual, mundial y nacional, particularmente de la situación de la clase obrera peruana, en relación con las otras clases sociales del país, como base social infaltable del movimiento socialista y de sus contradicciones, en aplicación científica y creadora del marxismo, en su desarrollo contemporáneo; de tal manera que permita una discusión objetiva de las tareas actuales de los socialistas peruanos. Por nuestra parte consideramos que desde inicios del presente siglo, ha venido desarrollándose en el Perú una nueva fase de desarrollo capitalista, básica y principal (pero no exclusivamente) primario exportadora, sobre todo extractiva, en los marcos dominantes de la economía y política neoliberal de las transnacionales y la gran burguesía peruana; pero de la que también se beneficia -secundaria pero efectivamente- la nueva burguesía emergente indo-mestiza, particularmente por la casi total carencia de derechos de sus trabajadores. Esta fase de desarrollo capitalista, que ha entrado ya en lo que algunos denominan desaceleración (en el marco de la fase depresiva del capitalismo mundial, iniciado con su crisis periódica del 2007-2009) dirigiéndose hacia una nueva crisis periódica de la economía peruana, de todas formas en su período de auge ha impulsado la recuperación demográfica y una nueva recomposición social de la clase obrera peruana; clase que ha reiniciado ya su lucha, acrecentándola tras el impactante estímulo de la lucha juvenil popular contra la Ley “Pulpín”.
Pero, además, como en la actualidad, la prioridad del gran capitalismo en el Perú es la extracción minera, petrolera y gasífera, que irracionalmente se está extendiendo más y más por el país, incluyendo zonas de reserva ecológica y fecundas áreas de producción agrícola, poniendo al mismo tiempo en serio peligro y generando ya grave daño a los delicados equilibrios ecológicos evolucionados en nuestro territorio nacional; así como también expulsando o buscado expulsar de esos territorios a los productores agrarios, por todo ello, estos campesinos (pobres, medios y algunos ricos -burguesía emergente rural), en tanto pequeños y medianos productores y propietarios y las comunidades campesinas y nativas (que también contienen en su interior un proceso más o menos avanzado de la anteriormente mencionada diferenciación campesina) han acrecentado su lucha contra la aplanadora extractivista de las transnacionales y la gran burguesía minera nativa, que amenaza su propia existencia social como campesinos, tal como está sucediendo en Cajamarca, Espinar, Islay y muchos otros lugares del Perú. En ese preciso sentido, estos productores agrarios se vienen constituyendo en una importante fuerza anti gran capitalismo en el campo, es decir contra la gran propiedad y la gran producción capitalista extractivista y en un potencial aliado estratégico de la clase obrera en la lucha por el socialismo. Si miramos abstracta y doctrinaristamente este proceso, se podría decir que alentamos el romántico retroceso productivo e histórico del pequeño propietario agrario frente a la gran producción capitalista o cuando menos una posición conservadora, como opinan algunos compañeros demasiados entusiasmados con esta última fase de desarrollo capitalista neoliberal. Pero analizado en su real contexto internacional y nacional, sobre todo en el presente período de prolongada depresión capitalista mundial desde el 2007 (y de la creciente crisis ecológica planetaria) así como las intensas convulsiones que dicha crisis económica capitalista está generando por el mundo, la táctica anteriormente señalada resulta un pequeño, conveniente y necesario paso atrás, para dar dos adelante.
En este contexto de lucha de clases, más favorable para nosotros que el largo período anterior de estancamiento y retroceso productivo y económico-social, de desindustrialización y “desproletarización” de los años 80 y 90 del siglo pasado, se está reiniciando también la recuperación del movimiento socialista en nuestro país; luchando por superar su ya larga situación de dispersión ideológica, política y organizativa, expresada en una serie de tendencias y matices de tendencias ideo políticas; corporizadas en organizaciones, grupos, comités, círculos y personalidades sueltas que manifiestan trabajar por el socialismo; algunas de las cuales están o han estado concertados en alianzas o frentes políticos, como IU, MNI, Confluencia por Lima o el Frente Amplio y dentro de las cuales existen también revolucionarios que luchan por el socialismo.
Estas tendencias y agrupaciones dispersas o débilmente concertadas, han venido actuando al interior de aquella lucha de clases, orientadas por variadas interpretaciones ideológicas, teóricas y programáticas del socialismo y por distintas estrategias y tácticas de lucha. Algunas han conseguido algún nivel de inicial inserción y reconocimiento en el movimiento popular, en la vanguardia actual de la clase obrera y/o de otros trabajadores, así como en el nuevo movimiento juvenil, participando en una variedad de formas de lucha, tanto las directas como la electoral, mientras que otras tendencia y agrupaciones han preferido un trabajo preponderantemente intelectual y semi cerrado, rechazando en algunos casos la participación electoral o, en otros, aceptándola solo de palabra, sin su correspondiente correlato práctico efectivo; manteniéndose en una resignada marginalidad. Estas distintas conductas políticas le han conferido también a cada una de estas tendencias y agrupaciones una distinta identidad y estilo de trabajo característico.
Pero, como siempre, el eje y núcleo de la dinámica de desarrollo de estas tendencias y agrupaciones por la unidad de los socialistas y la recuperación y desarrollo del movimiento socialista, ha estado y está constituido por la contradicción, es decir la unidad y lucha al interior de cada una de estas agrupaciones y entre todas éstas, entre las fuerzas que pugnan por el resurgimiento o renacimiento socialista proletario del movimiento socialista peruano, por un lado, y por su degeneración pequeñoburguesa y burguesa, su mayor disgregación y su liquidación, por el otro.
En lo que respecta a nuestro Movimiento Voz Socialista, luego de su surgimiento como agrupación socialista, ante el marcado cambio del panorama económico social y político en el Perú desde 1980 (después de las transformaciones burguesas velasquistas de la primera mitad de los 70 del siglo pasado y de la masiva lucha obrero-popular urbana de la segunda mitad de esa década), principalmente ante la desindustrialización del país, la fuerte disminución de la clase obrera industrial, el proceso de guerra interna y, luego, ante el agotamiento y colapso del socialismo mundial del siglo XX, nos vimos obligados a aplicar una prolongada táctica de resistencia, que entre otras cosas implicó impulsar las necesarias alianzas a distintos niveles, mucho más allá de los núcleos socialistas, y no pocas veces, sin varios de estos núcleos que rechazaban tales alianzas que permitieran enfrenar la integral contraofensiva global de los grandes enemigos de los trabajadores y los socialistas.
Pero lo hicimos sin olvidar jamás los objetivos y deberes socialistas proletarios mayores del movimiento socialista, luchando más bien por crear de manera concreta mejores condiciones para su ulterior recuperación y desarrollo revolucionario. Por ello, nunca hemos actuado vergonzantemente ante nuestras alianzas con las agrupaciones no socialistas proletarias en Izquierda Unida, el MNI, en el Frente Amplio de Izquierda, con Perú Posible frente al fujimorato, con la Coordinadora Político Social, con Fuerza Social de Susana Villarán para las elecciones municipales del 2010 y el 2014 y el 2011 con el nacionalismo de Ollanta Humala frente al apro-fujimorismo, conociendo de la naturaleza clasista y límites políticos no socialista proletaria de sus orientaciones y prácticas y sin forjarnos ninguna ilusión al respecto, pero sabiendo, al mismo tiempo, de la necesidad e importancia de dichas alianzas en cada una de aquellas coyunturas políticas tan adversas. Pudimos habernos abstenido de hacerlo, cediendo a nuestros temores, a la comodidad que permite la abstención electoral y política en general, ahorrándonos las trabajosas pugnas por las alianzas y manteniendo un incontaminado purismo “socialista”. Pero hubiera sido tan solo, repito, la justificación de los temores y comodidades pequeñoburgueses semi anarquistas que todos llevamos por dentro, perjudicando con ello la lucha por la recuperación del movimiento socialista, dejándole la cancha libre a la burguesía y la pequeña burguesía. Por esta misma razón, próximamente explicitaremos con toda claridad y lucharemos con energía por establecer los compromisos con las agrupaciones y frentes de las izquierdas y progresistas que sean políticamente necesarios para la lucha directa y las elecciones del 2016 y 2018; lo cual, repito, no tiene por qué necesariamente que debilitar nuestra lucha por el renacimiento del movimiento socialista, sino todo lo contrario.
Pero la relación básica que hemos privilegiado es con la clase obrera y su renaciente organización sindical, en tanto, base social fundamental del movimiento socialista y motor principal de la conquista del socialismo. En el inicio del presente siglo, establecimos relación de trabajo político y sindical particularmente con bases sindicales textiles y posteriormente con la propia Federación Nacional de Trabajadores Textiles, lo que se ha ido extendiendo incipientemente a la vanguardia de otras ramas del movimiento obrero. Trabajamos al interior de la central CGTP, a pesar de todas las dificultades que implica el control burocrático que ejerce su actual dirección. Esta labor, no obstante, inevitable y legítimamente va forjando una nueva tendencia sindical clasista; pero que no obra de manera divisionista, rupturista o “quinta centralista”, como se dice en el Perú. Creo que, sobre este punto, en las actuales circunstancias históricas, cuando el movimiento de los trabajadores peruanos, sobre todo el movimiento obrero, empieza a resurgir, comenzando, en cierta manera, casi de nuevo desde el principio, sin dejar de reconocer las diferencias históricas, no resulta una citera repetición a histórica y dogmática traer a colación las palabras que J.C. Mariátegui sobre el frente único y la unidad clasista de los trabajadores peruanos en los años 20 del siglo pasado: “Somos todavía pocos para dividirnos… el movimiento clasista, entre nosotros, es muy limitado, para que pensemos en fraccionarle y escindirle. Antes de que llegue la hora, inevitable acaso, de una división, nos corresponde realizar mucha obra en común, mucha labor solidaria. Tenemos que emprender juntos largas jornadas. Nos toca por ejemplo, suscitar en la mayoría del proletariado peruano, conciencia de clase y sentimiento de clase. Esta faena pertenece por igual a socialistas y sindicalistas, a comunistas y libertarios.”
Una expresión pública de este avance de la vanguardia de la clase obrera peruana con la que estamos contribuyendo, ha sido la exitosa celebración del 1ro de Mayo de este año por dicha vanguardia en el local de la Federación de Trabajadores Telefónicos del Perú, cuya reseña y significado se la puede apreciar en la columna editorial de Cesar Lévano en el diario UNO (que fue un invitado y disertante muy importante en esa celebración) publicada el viernes 01-05-15, bajo el título de “El 1º de Mayo alza la voz” y cuya transcripción adjuntamos más abajo.
Así pues, concebimos la lucha por la unidad de los socialistas proletarios y su imprescindible discusión teórica política al interior de este trabajo político práctico con el movimiento obrero, el pueblo y con los aliados políticos que sean necesarios y en base a principios y políticas socialistas netas. Por eso, le manifiesto con franqueza mi desacuerdo con esa abstracción purista que usted manifiesta en su comunicación sobre la unidad de los socialistas, cuando sentencia: “Basta ya de seguir como furgón de cola de la ‘Izquierda’ que en nuestro país da hasta vergüenza con su historial de lacaya del interés transnacional”. No porque defienda o niegue la conciliación o el oportunismo de buena parte de las izquierdas ante las burguesías de los distintos niveles, sino porque, en la necesidad y la práctica de las alianzas con aquellas (las izquierdas) en torno a objetivos comunes frente a los principales y mayores enemigos sociales y políticos del pueblo peruano, en ningún momento hemos sido furgón de cola de nadie en estos compromisos ni lo seremos mientras sean necesarias las alianzas con estas fuerzas políticas u otras. Nunca perdimos ni hipotecamos la independencia ideológica, política ni organizativa de nuestra agrupación socialista en esas alianzas, ejerciendo siempre nuestra independencia y nuestro derecho a la crítica y a la propaganda socialista, a la difusión de nuestra línea política en estos frentes y luchando por la hegemonía socialista en los movimientos de masas que estos frentes generan. No vamos a vanagloriarnos ilusamente diciendo que siempre hayamos logrado esa hegemonía, menos aun cuando las circunstancias eran tan desventajosas para el socialismo; pero tal conducta política nos ha permitido alcanzar alentadores avances, desarrollarnos como organización socialista e ubicar a cuadros de nuestra agrupación en la palestra pública y mediática, al servicio de la lucha por el socialismo, como lo fue, tanto en la lucha municipal de Lima y sobre todo en la lucha juvenil contra la Ley “Pulpin”.
Por todo ello, propongo al mismo tiempo, a usted y a mi organización, comenzar por desarrollar por parte de usted y sus cc. algo similar a lo que yo he realizado en la presente comunicación, es decir, una primera información sintética sobre su agrupación, con algunos rasgos de su trayectoria, sus ideas doctrinales, programáticas, estratégicas y tácticas; su trabajo político práctico en el pueblo y su presente manera de concebir la forja de la unidad de los socialistas. Sobre la base de esa primera comunicación, deberíamos acordar un plan más detallado de coordinación, que involucre la discusión y el trabajo político práctico a mayor plazo. Esta es mi actual propuesta, sobre la que disciplinadamente estoy dispuesto a aceptar correcciones, si la dirección de mi organización, luego de un mayor análisis, ve por conveniente modificar algunos puntos y agregar otras propuestas.
Con un fuerte abrazo, me despido de usted, esperando su respuesta.
11-05-15
David Aguinaga Carrión.
-.o0o.-
Programa Reivindicativo
Estimado
C. David Aguinaga:
Recibí con agradable sorpresa su correo del 11 de mayo, con siete nutridas páginas. Me he acostumbrado a leer silencios, que las más de las veces dicen más que todo un largo escrito. Pero ahora con su explicación, “más vale tarde que nunca”
A todo activista le ocurre lo mismo, lograr una relación apropiada entre labor de sobrevivencia y labor de activista. Usted la logra positivamente, no obstante su agotadora jornada laboral. Es deber reconocer su mérito.
En lo que usted señala hay importante material de intercambio. Por mi parte, procuraré enviarle mes a mes un comentario específico (para no saturar su correo). Para comenzar, me parece que en nuestra actual realidad concreta la tarea central es la preparación de la organización, del proletariado en particular (Partido) y del pueblo peruano en general (Frente) En ambos, el factor humano es lo primordial.
Bien sabemos que hay tres formas básicas de lucha: reivindicativa, electoral, insurreccional. (Cada una incluye lo ideológico-teórico-político-orgánico) Las tres son importantes, pero sólo la tercera es la dirimente para lograr el Cambio Social. En las tres nuestro Socialismo Peruano tiene su propia experiencia “pagada con sangre”
En las tres hay dos temas centrales previos, la unidad partidaria y la unidad frenteunitaria. A la primera se llega acordando el Programa Máximo, Prospectivo. A la segunda se llega acordando el Programa Mínimo, Reivindicativo.
Mi propuesta anterior se refiere en concreto al segundo tema, la elaboración y aprobación en debate del Programa Mínimo, Reivindicativo, sin el cual no hay cómo poder participar autónomamente en la lucha reivindicativa, en la lucha electoral.
En cada proceso los participantes presentan su Plan de Gobierno. Pero bien sabemos la diferencia entre gobierno temporal y gobierno permanente. Para ganar los votos de la izquierda, el actual gobierno temporal presentó en su campaña la Gran Transformación, y apenas salió elegido la archivó y la cambió por la Hoja de Ruta del gobierno permanente. Desde que se implantó el sistema DUSO (directo-universasl-secrero-obligatorio), igual procedieron los anteriores gobiernos elegidos “democráticamente”: Belaunde, García, Fujimori, Toledo.
En el ambiente político actual circulan ya, entre otros, tres puntos reivindicativos básicos íntimamente ligados entre sí: Trabajo-Educación-Salud. Estos tres puntos reivindicativos esenciales incluyen cada uno otros puntos adicionales, que en conjunto pueden llegar a unos cuarenta. Por ejemplo, respecto al Trabajo se mencionan el trabajo decente, el trabajo digno, el trabajo emancipado. Respecto a la Educación, se propone mejorar la educación primaria, secundaria, universitaria. En cuanto a la Salud, se propone mejorar la atención hospitalaria, luchar contra el alcoholismo, drogadicción, prostitución. ¿Cuál es la posición del Socialismo Peruano al respecto? Además, se centra el Plan Electoral en la “lucha contra la corrupción” Y mil y un etcéteras más.
¿Tiene posición propia el Socialismo Peruano al respecto?
Entonces, el Programa Mínimo es el hilo para desatar el ovillo. Ahí se muestra y demuestra la unidad entre teoría y práctica. Es para todo el pueblo trabajador. Por eso debe ser lo más sencillo posible, lo más directo posible, lo más concreto posible. Además, es el Programa para reunir el millón de firmas requeridas para la inscripción en el registro electoral (JNE) Y esto el Socialismo Peruano debe, puede, y ha de lograrlo.
Entonces, por mi parte, le reitero mi compromiso de continuar mi comentario cada mes, respetando su tiempo. Sólo aguardo reciprocidad en el intercambio.
Saludos al Movimiento Voz Socialista.
Y ¡Ánimo y más Ánimo!
Ragarro
15.05.15
-.o0o.-
JUNIO
Respuesta a comunicación del 15-05-15
Estimado
c. Ramón García Rodríguez:
15-06-15
Agradezco también su respuesta y antes de pasar al contenido fundamental de mi presente comunicación, debo decirle respecto al tema de mi “silencio”, que efectivamente, como toda actitud humana, tiene que tener razones objetivas y subjetivas y lógicas conscientes e subconscientes, sobre las que es siempre es necesario reflexionar, con el propósito de superar conscientemente lo erróneo y desarrollar lo acertado. De lo que si estoy convencido es que la relación interna entre mis acciones, reflexiones, palabras y silencios, está condicionada, en primer lugar, por mi trabajo (también) para la sobrevivencia y el trabajo político, práctico y teórico; que contiene tanto de labor política revolucionaria aún artesanal, como de lucha colectiva por transformarla en una científica e industrial revolucionaria moderna; en segundo lugar, por las exigencias y complacencias familiares; en tercer lugar, por mis limitaciones y errores individuales frente a los que sigo lidiando por superarlos en medio de la lucha y, en cuarto lugar, y más específicamente, por la necesidad y el deseo de buscar el tiempo adecuado para un comentario bien fundamentado de sus opiniones y propuestas, que sirva no solo para darle respuesta a usted sino también para hacerlo llegar al mismo tiempo a un público más amplio, pues, como le manifesté en mi anterior comunicación, sería más provechoso para el movimiento el intercambio público de nuestras opiniones.
Ingresando al análisis de la situación concreta del país, en la que los socialistas desenvolvemos nuestra lucha para influir sobre ella, pugnando por impulsarla por caminos de progreso y transformación, en la brega por la hegemonía del proletariado en el movimiento social, me pregunto si usted posee una enorme capacidad de síntesis para explicarla en unas pocas frases o si está más bien omitiendo aspectos de su evolución demasiado importantes e imprescindibles para la dirección concreta de la lucha de los trabajadores. Por mi parte, no creo que solo por falta de genialidad sintetizadora me vea en la necesidad de explayarme un poco. En nuestra organización tenemos la opinión (y estamos luchando por aplicar sus implicancias políticas) de que la actual realidad de la lucha de clases en nuestro país se caracteriza principalmente por una creciente crisis política del gobierno de Ollanta Humala (OH) y Nadine Heredia (NH), cada vez más aguda y de muy preocupantes consecuencias cuanto más se acercan las fechas del calendario de recambio electoral presidencial y congresal del “gobierno temporal” -como usted lo denomina- a inicios del 2016. Todo ello en el contexto más hondo de la desaceleración económica peruana, rumbo a una probable recesión y en el marco económico internacional de los graves problemas financieros y productivos de las potencias capitalistas, particularmente de la Unión Europea, los EE.UU. y Japón, así como por el descenso de la producción en China.
En su fondo y en buena hora, esta crisis política gubernamental se ha desarrollado y agudizado por la intensificación de la resistencia y lucha de los pueblos, por el triunfal combate de los jóvenes contra la Ley Pulpín, de los trabajadores textiles, petroleros, de Celima y del Banco de la Nación; particularmente hoy, por la lucha de los pueblos del Sur, encabezados por los valientes campesinos y jóvenes de Islay contra la imposición del proyecto minero Tía María y de los trabajadores mineros, expresados particularmente en la heroica lucha del proletariado minero y todo el pueblo de Marcona contra esa especie de nuevo enclave colonial capitalista, instaurado por la empresa china Shougang, así como también por la amenaza de un Paro Nacional para julio del presente año; sin dejar de tener en cuenta, cómo frente al conflicto generado en Islay, el gobierno decidió instaurar la medida extrema del Estado de Emergencia en el Sur del Perú, una de las mejores expresiones de la agudización de la crisis política del país.
Pero dicha la agudización también encuentra un importante ingrediente en la creciente inseguridad y temor ciudadano ante el incontrolable avance de la delincuencia, que brota espontáneamente de la creciente desigualdad en el país y de ese aspecto de gran descomposición social, generada con mayor furor en la actual fase de evolución capitalista, pero cuyos efectos psico-políticos sobre el conjunto de la población son centuplicados por los medios masivos de comunicación, con el propósito de acrecentar la ansiedad y el temor social, para facilitar el desenvolvimiento de los planes políticos de los ultra reaccionarios, militaristas y fascistas, en su necesidad y deseo de militarizar el control del país y reprimir más fácilmente las luchas populares. La movilización de un creciente número de alcaldes de Lima y otras ciudades y la preocupante adhesión de muchos vecinos de varios distritos (estimulada hace varios años desde la radio y TV por los fujimoristas Philip Butters y Renzo Reggiardo, entre otros) para que el Congreso y el Ejecutivo autoricen la participación de las FF.AA. en el control de las calles y hasta para que decreten el estado de emergencia y el toque de queda en Lima, configuran esta preocupante situación, que es una de las más gráficas expresiones de la inclinación de un importante sector de masas hacia la derecha y la ultra derecha y el encaminamiento del conjunto de la sociedad hacia su polarización, con predominancia hoy de los sectores y factores reaccionarios y de derecha.
Vista en su singularidad, la base social y la dinámica política de la aguda crisis del actual gobierno de OH y NH radica en su creciente aislamiento de las distintas clases y capas sociales del país. Aislamiento tanto de las masas anti neoliberales que estuvieron a la vanguardia de las amplias fuerzas sociales que luego de varios años de lucha directa y electoral los llevaron al gobierno el 2011, traicionándolas apenas se instalaron en el palacio presidencial, como de las propias capas sociales altas a las que ha servido y sigue sirviendo sumisamente desde el gobierno, las que a pesar de ello, nunca lo sintieron suyo ni le perdonan haberlos asustado, azuzando a las masas en su contra con su agitación anti neoliberal entre el 2000 y el 2011. Es evidente que las capas más altas de la burguesía y de la pequeña burguesía están por otra opción política y electoral para el recambio gubernamental del 2016, apostando por Keiko, PPK o Alan García. Así pasa con todos los traidores del pueblo: terminan condenados y combatidos por éste, pero también despreciados y sacrificados por sus patrones.
Sin embargo, el desprestigio y aislamiento de los Humala-Heredia no significa automáticamente campo abierto y viento en popa para el avance de una alternativa popular y de izquierdas. Constituyendo, por un lado, un importante avance el derrumbe de ese tapón demagógico que canalizó las luchas populares por dos lustros, cuando las fuerzas revolucionarias, progresistas y populares estaban sumamente debilitadas y aisladas y, sobre todo, cuando la clase obrera se encontraba en gran repliegue histórico-estructural ante la arremetida neoliberal, sin embargo, por otro lado, en lo más inmediato, la frustración y la decepción del pueblo respecto al gobierno de Humala, considerado en general como de izquierda (sumado ello a los resultados de la gestión de Susana Villarán y las izquierdas en la Municipalidad de Lima y su debacle electoral en octubre del 2014) llevan a un importante sector de las masas al escepticismo, la moderación y el consentimiento y apoyo a alternativas de derecha y ultra derecha.
De tal manera evolucionan los acontecimientos políticos que los sectores más derechistas de empresarios y políticos están apostando incluso por la vacancia de OH, para reemplazarlo por una alternativa más a ala derecha y golpear más a los trabajadores; mientras que a éste le ronda la idea del auto golpe constitucional, disolviendo el actual Congreso. Aún que, como han señalado César Lévano y Nelson Manrique, con estas movidas lo que inmediatamente buscan los grandes empresarios y las transnacionales es presionar a OH para que él y su bancada congresal, a través de las facultades delegadas por el Congreso, procedan a “destrabar” sus inversiones, sobre todo imponer con toda libertad sus proyectos mineros tipo Tía María y le pongan todos los candados neoliberales faltantes a sus grandes privilegios económicos, así como el mayor autoritarismo y militarización de la vida política nacional. Pero los partidos de derecha y ultraderecha están hoy jugando sus propias cartas en sus afanes por acercarse al gobierno del poder gran burgués del país y por eso han armado todo ese circo en el Congreso, chantajeando al Ejecutivo ante su solicitud de facultades solicitadas, acentuando con ello la crisis política de la gobierno de OH.
Como hemos dicho, esta creciente crisis política tiene su base y su determinación más al fondo del gobierno y de la política. Pero siendo la política la expresión concentrada de la economía y del conjunto de la sociedad y como en la condición actual de nuestro país, las decisiones gubernamentales, que expresan fundamentalmente los intereses de la clase dominante, guarda las formas del sistema de democracia burguesa y sus tres poderes de Estado, en consecuencia, ahorita la crisis política está concentrándose y agudizándose aún más en el Congreso de la República, particularmente en el tira y afloje entre, por un lado, la alianza del APRA, el fujimorismo y el PPC y, por el otro, el nacionalismo, en torno a las facultades solicitadas por el Ejecutivo. Entre paréntesis debemos decir que lo peor de todo es que los sectores políticos de izquierdas y progresistas hasta ahora no alzan su voz en medio de esta crisis, sentando posición pública ante el país contra lo esencial de la solicitud de las mencionadas facultades y planteando los correspondientes lineamientos alternativos, con el objetivo de agrupar a los sectores populares, patrióticos y progresistas, deslindando tanto de la ultra derecha como del nacionalismo traidor, para generar una nueva alianza popular, democrática y progresista, que enfrente la ofensiva de la creciente amenaza reaccionaria y pugne por darle una salida progresista a la crisis del país; cuestión que es precisamente lo que nuestro movimiento Voz Socialista está ahora planteando y exigiendo en las coordinaciones con las fuerzas políticas de izquierdas y progresistas.
Pero hay una causa socio-étnico-histórica más profunda y general en la crisis del actual gobierno, es decir, que va más allá de los sustos que le haya hecho pasar a la gran burguesía criolla la pareja y el partido de los OH-NH. Se trata de la histórica rivalidad, aun no resuelta por la actual clase dominante, entre aquella capa gran burguesa de ascendencia europea, numéricamente relativamente pequeña, pero hegemónica en la sociedad por su gran poder económico, mediático y de relaciones internacionales, y la nueva y numerosa burguesía media emergente (a la que pertenecen OH y NH), mayoritariamente de origen campesino indígena, todavía sometida económica, cultural y psicológicamente a la gran burguesía criolla, pero con crecientes ansias de enriquecerse más y ganar mayor poder político para ello. Rivalidad que contiene también el recuerdo de la antigua y tormentosa lucha de clases entre sus antepasados, los terratenientes criollos y los campesinos indígenas; aunque hoy día sea ya solo la contradicción entre dos angurrientas capas burguesas de distinto origen clasista, étnico y racial, pero similarmente explotadoras de los trabajadores peruanos.
Ahora bien. En todo este contexto c., su planteamiento de tarea concreta central de “preparación de la organización” aparece más bien como una formulación general, abstracta; válida de repente para toda una fase histórica de lucha (sin entrar en la necesaria discusión de si el acento debemos ponerlo hoy en las tareas teóricas y de propaganda o en las político prácticas) pero insuficiente para enfrentar la actual lucha de clases. Siendo indudablemente el horizonte estratégico que guía nuestras acciones la transformación socialista del país, hoy la cuestión concreta para los socialistas peruanos radica en cómo y sobre de qué eje político específico avanzamos en ese rumbo, particularmente en la construcción del Partido, del frente único de la clase obrera, del frente popular patriótico del pueblo en la presente situación descrita. No vemos otra manera, real y efectiva, de avanzar el desarrollo concreto del movimiento socialista hacia la reconstrucción, reconstitución, resurgimiento, refundación o renacimiento del Partido revolucionario de la clase obrera, sino enfrentando esta correlación concreta de fuerzas entre las clases y construyendo en medio de ésta, las necesarias alianzas que requiere la clase obrera, en vistas a enfrentar lo que se irá constituyendo cada día que pase en la forma de lucha principal en la sociedad peruana, la lucha política electoral por el gobierno del poder en el país, que, en esta ocasión estará muy entrelazada con importantes y fuertes luchas directas de masas.
Si nuestro objetivo estratégico es la conquista de un gobierno de los trabajadores, es evidente que hoy en día no están creadas las condiciones para su materialización. Falta trabajar mucho por ello, mientras la vida va haciendo lo suyo. Y en esa brega, hoy tenemos la necesidad y la posibilidad concreta de levantar ante el país la alternativa de un gobierno democrático y patriótico progresista, enarbolando un programa de grandes reformas anti neoliberales (que incluso supere y precise el archivado programa de la “gran transformación”), poniéndonos los socialistas a la cabeza de la lucha por esta alternativa táctica de transición. En otras palabras, necesitamos constituir y desarrollar una alianza política electoral de fuerzas populares, de izquierda, democráticas y patrióticas progresistas, con un programa democrático patriótico anti neoliberal, que socialmente incluya a la clase obrera, los campesinos, a los sectores progresistas y democráticos de la pequeña burguesía urbana, así como también a sectores sensatos de la burguesía media emergente e incluso a algunos de la gran burguesía. En medio de esta alianza y hoy solo en ese medio y en esa acción ante las masas, podrá avanzar el desarrollo de la conciencia, la unidad y la organización popular patriótica del pueblo, el frente único de la clase obrera peruana y el renacimiento y construcción de la vanguardia política de la clase obrera peruana. Insisto, solo mediante esta labor concéntrica, con los socialistas proletarios desarrollando a la vanguardia una intensa labor política e ideológica de orientación e impulso (dirección) y propagandizando adecuadamente sus programas mínimo y máximo, (ejecutando, como usted acostumbra a decir, nuestra lucha ideológica, teórica, política y orgánica) lograremos hoy impulsar el desarrollo del movimiento socialista y la reconstrucción de la vanguardia del proletariado.
Saludándolo con un fuerte abrazo, me despido cordialmente de usted.
David Aguinaga Carrión.
-.o0o.-
Estimado
David Aguinaga Carrión
Muchas gracias por su reciente (15 de junio, 1:51am, 4 págs.)
Respetando su tiempo, trataré de continuar el intercambio a fin de mes.
Mientras,
Saludos a su organización y
¡Éxitos en su actividad de sobrevivencia (abrumadora) y política (perseverante)!
Ragarro
15.06.15
-.o0o.-
Activista
David Aguinaga C.:
Cumplo con lo ofrecido el 15 de junio pasado
Se cierra este primer semestre del 2015. De los diferentes correos que he enviado a diversos activistas, usted se ha tomado la molestia de responder no sólo con acuse de recibo (que a veces ni eso logro) sino exponiendo opiniones y propuestas personales y de su organización. El individualismo de nuestra mamapacha es pródigo en exposición pero reacio al intercambio. Por eso, valorando su co-respondencia, hago una nueva lectura de sus envíos y le comento buscando centrar el eje del intercambio no en la crítica de ideas sino en la preparación de la organización, aunque sin seguir en todos sus párrafos el orden de sus envíos.
01.-
Siendo indudablemente el horizonte estratégico que guía nuestras acciones la transformación socialista del país, hoy la cuestión concreta para los socialistas peruanos radica en cómo y sobre de qué eje político específico avanzamos en ese rumbo, particularmente en la construcción del Partido, del frente único de la clase obrera, del frente popular patriótico del pueblo en la presente situación descrita. No vemos otra manera, real y efectiva, de avanzar el desarrollo concreto del movimiento socialista
Sin esta meta, la transformación socialista del país, nos estaríamos engañando mutuamente, y no habría para qué continuar. Puede haber discrepancias mil y una, pero no en ese horizonte. El Socialismo Peruano está más ausente en la realidad económica, social, cultural, política de nuestro propio país que en el resto de Nuestra América Nativa o de cualquier otra parte del mundo. Y el eje político para superar esta realidad es la presentación, debate, aprobación y puesta en práctica de un Programa Mínimo, de un Programa Reivindicativo.
02.-
En otras palabras, necesitamos constituir y desarrollar una alianza política electoral de fuerzas populares, de izquierda, democráticas y patrióticas progresistas, con un programa democrático patriótico anti neoliberal, que socialmente incluya a la clase obrera, los campesinos, a los sectores progresistas y democráticos de la pequeña burguesía urbana, así como también a sectores sensatos de la burguesía media emergente.
Ése es el trasfondo de pasar el eje de gravedad de la actividad militante, de la teoría a la práctica. En lustros pasados, y como era necesario, Activistas y Grupos socialistas han esbozado, aclarado, definido sus ideas en diferentes seminarios, foros, escritos, exposiciones. Más de uno tiene formulado su Programa Máximo, su Programa Prospectivo, que señala su horizonte estratégico. Seguro su Movimiento Voz Socialista también lo tiene. Por tanto, no pasar a la práctica sería permanecer muy cómodo en su burbuja. Por eso se requiere centrar el intercambio y la actividad mutua en el Programa Mínimo, en el Programa Reivindicativo del pueblo peruano en su conjunto. Para ello debemos partir de nuestra propia realidad actual
3.-
Afectados por la nueva fase de desarrollo de la producción industrial capitalista, en la ciudad y sobre todo en el campo, impuesta en medio de esta etapa de más de 20 años de aplicación del capitalismo neoliberal en una semicolonia, como lo sigue siendo nuestro país, que ve profundizarse así la vieja naturaleza colonial de su economía, pero con un contenido más capitalista
Ésa es la realidad actual de nuestro país: una SEMICOLONIA. Y más aún, es la profundización de la vieja realidad colonial de su economía. En todo el siglo pasado, gobierno tras gobierno esa realidad no ha variado sino para profundizarse. Seguimos siendo un país políticamente independiente pero económicamente colonial. Y esto sólo lo puede cambiar, lo debe cambiar, lo cambiará el Socialismo Peruano.
4.-
Los socialistas, estamos ante el reto de hacer un gran esfuerzo de unidad, forjando una nueva fase de amplio frente único
Por eso, la tarea de todo Activista del Socialismo Peruano es forjar la nueva fase del Frente Único, Frente Unido, Frente Unitario, Frente Amplio. El Programa Reivindicativo es para ese Frente, así como el Programa Prospectivo es para el Partido. Y la guía universal para el Frente es la Crítica del Programa de Gotha, así como la guía universal para el Partido es el Manifiesto Comunista.
5.-
Aportar ante a la necesidad planteada en la presente lucha de clases en el Perú (donde la gran burguesía peruana, sí que sabe luchar clasistamente en todos los campos contra nuestros trabajadores) un análisis y medidas políticas prácticas desde el punto de vista socialista, lo más concreto que sea posible.
Para ese aporte, es notorio que se requiere de medidas políticas prácticas desde el punto de vista socialista y lo más concreto posible. Es aquí donde es imposible confundir, mezclar, tópicos de un Programa Máximo con los de un Programa Mínimo.
6.-
Contra el conjunto del andamiaje laboral neoliberal y por urgentes reivindicaciones proletarias, populares, democráticas y patrióticas
Es evidente que lo más concreto posible se refiere a las urgentes reivindicaciones proletarias, populares, democráticas, patrióticas. El salario básico no tercerizado, la educación laboral y salud pública no privatizadas, la seguridad social, el derecho a la protesta ciudadana, otras, son parte esencial de estas reivindicaciones.
7.-
Para comenzar basta que sepamos entendernos y unificarnos con disciplina para la lucha por los objetivos concretos y urgentes del día
Cierto, para lograr estos objetivos concretos se requiere de unidad, de disciplina. Muchos comienzan y pronto terminan, porque ignoran o pierden el horizonte estratégico. Muchos comienzan y caen en la lucha, y son dignos de recordación eterna. Y otros muchos comienzan y perseveran, y para ejemplo están los Maestros del Proletariado por un lado y el héroe anónimo proletario por otro lado. La historia del Militante del Socialismo Peruano tiene sus propios ejemplos al respecto. Separando la paja del grano, con los que persisten con unidad y disciplina es posible continuar.
8.-.
Concertación de frente único reivindicativo, la que efectivamente se da en base a un programa reivindicativo específico.
Por eso, el Programa Reivindicativo es prioridad de prioridades. Es la Carta de Presentación de todo Activista, de toda Organización que se reclame Socialista.
9.-
En la actualidad, la prioridad del gran capitalismo en el Perú es la extracción  minera, petrolera y gasífera
Este Programa Reivindicativo parte de la lucha contra la realidad neocolonial extractivista (minera, pesquera, petrolera, gasífera), simple exportadora de materias primas incluso sin el mínimo valor agregado. Nuestro país está desagrarizado-desindustrializado-informalizado laboralmente. ¿Tiene seguridad alimentaria? ¿Está “ferrocalizado” o “desferrocalizado”?, ¿Está “avionizado” o “desavionizado”? ¿Está “buqueizado” o “desbuqueizado”? ¿Tiene red nacional de caminos y carreteras? ¿Tiene seguridad laboral o informalidad y desempleo en el campo y la ciudad? ¿Está sometido su sistema bancario a la banca transnacional o no? Y mil y un etcéteras más al respecto.
10.-
Trabajamos al interior de la central CGTP, a pesar de todas las dificultades que implica el control burocrático que ejerce su actual dirección. Esta labor, no obstante, inevitable y legítimamente va forjando una nueva tendencia sindical clasista; pero que no obra de manera divisionista, rupturista o “quinta centralista”, como se dice en el Perú
En los comienzos de la humanidad hubo estrecha ligazón entre teoría y práctica. Incluso eso era lo característico de nuestro pasado precolombino. Con el esclavismo se separó la teoría de la práctica. Pero la democracia esclavista posibilitó el desarrollo de la teoría, surgiendo así el “milagro griego”, donde los esclavos eran simplemente “animales parlantes” (Aristocles fue vendido como esclavo, pero un amigo lo vio, lo “compró” pagando su rescate y así llegó a ser el Platón que conocemos)
Surgieron así teóricos y prácticos, cada cual por su lado y rechazándose mutuamente, lo que llega hasta nuestra actualidad. Y lo que se requiere es reconocer los aportes por lado y lado, uniendo la investigación teórica con la actividad práctica.
Esto se nota en la lucha reivindicativa, en la lucha electoral, en la lucha armada. En la lucha reivindicativa es conocida la agrupación laboral (por lugar de trabajo) y la agrupación residencial (por lugar de residencia) La agrupación sindical prácticamente ha desaparecido con la tercerización laboral. Actualmente es menos del 5%, pero funcionan ¡cuatro centrales sindicales! Si no hay cotizantes, ¿de dónde salen los sueldos del Secretario General y funcionariado? Muy simple, de las ONG españolas (CCOO) y yanquis. (AFl-CIO) ¡Paleo y neocolonialismo juntos! Por eso, trabajar al interior de alguna central sin pretender una “quinta centralista” es lo adecuado ante nuestra realidad sindical.
Pero ¿la agrupación por lugar de residencia? Allí vive en barrios marginales la mayoría de asalariados, desempleados, informales, desplazados, el pueblo pueblo. El centro de actividad militante ¿debe, pues, desplazarse o no, partiendo del análisis concreto de nuestra realidad concreta? Así la teoría será la generalización de la práctica, día a día, y no práctica rutinaria por un lado y teoría libresca por otro lado.
Aún más, ¿de dónde salen los votos de cada proceso electoral? Si partimos de que el sufragio es un medio de engaño, lo sabemos de antemano (compra de votos, voto forzado, votos viajeros, votos difuntos, etc.) Pero si de ahí actuamos para convertir el sufragio en instrumento de emancipación, ya está expresada la diferencia reivindicativa, electoral del Socialismo Peruano. (Sin rechazar la participación electoral y sin mantenerse en una resignada marginalidad)
Es en la relación directa con el pueblo trabajador, y ahora más en su lugar de residencia que en su centro laboral, donde el Socialismo Peruano irá logrando su fisonomía propia. Es ahí de donde surge la relación trabajo-educación-salud, base del Programa Reivindicativo del Frente de Defensa del Pueblo (Frente Único, Unido, Unitario, Amplio, como se determine llamarlo)
Con este comentario semestral espero haber cumplido con mi parte en esta co-respondencia. Hay temas muy importantes, pero el eje político concreto en este caso es respecto al Programa Reivindicativo. Si no nos desviamos de este punto, seguro llegaremos a buen fin.
Saludos a su Movimiento Voz Socialista
¡Éxitos y más Éxitos!
Y ¡Ánimo y más Ánimo!
Ragarro
30.06.15
-.o0o.-
2.- SEGUNDO SEMESTRE 2015
 
JULIO – AGOSTO
Correspondencia interrumpida, sin respuesta a la carta del 30 de junio
SEPTIEMBRE – OCTUBRE
Correspondencia interrumpida, sin respuesta a la carta del 30 de junio
NOVIEMBRE – DICIEMBRE
Correspondencia interrumpida, sin respuesta a la carta del 30 de junio


CONCLUSIÓN: Los silencios también hablan.
                              Juzgue el Lector


Ragarro
31.12.15
 
-.o0o.-
 
 
COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
8 de enero de 2016

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