martes, 12 de agosto de 2014

HACE 192 AÑOS SE CELEBRÓ LA ENTREVISTA DE GUAYAQUIL

                                                                 
--o--


Un Tema de Actualidad

HACE 192 AÑOS SE CELEBRÓ
LA ENTREVISTA DE GUAYAQUIL

Durante dos días Bolívar
y San Martín discutieron
sobre el destino de las
repúblicas de Nuestra América
T/ Néstor Rivero
F/ Cortesía
Caracas

El día 26 de julio de 1822, hace 192 años, se reunieron los máximos héroes de la independencia suramericana, José de San Martín, Protector del Perú y el Libertador Simón Bolívar, presidente de la Gran Colombia, en la ciudad de Guayaquil, para tratar temas de gran significación en los destinos de la emancipación americana.
El encuentro, que ha pasado a la historia bajo el nombre de la Entrevista de Guayaquil, constituye un episodio cubierto de mitos, alteraciones, versiones y proyecciones que merecen la atención crítica de todo habitante de Nuestra América que procure develar qué fue lo que sucedió y acordaron ambos héroes.

DOS PERSONAJES
“Bolívar con su palabra fácil y su elocuencia se diferenciaba del sobrio caudillo del sur; eran, en carácter, Francisco I frente a Carlos V”, apunta Alfredo Guinassi Morán. Y en cuanto a las ideas en torno al modelo de Estado a establecerse en las naciones que batallaban por culminar su guerra de independencia, también diferían, aunque al respecto lograron posponer conclusiones. El Protector expuso en la entrevista su inclinación a invitar a un príncipe del norte de Europa para gobernar sobre estos pueblos. El Libertador fue tajante en su rechazo a tal posibilidad. Por su parte, el escritor argentino Domingo Faustino Sarmiento escribió sobre su gran compatriota lo siguiente: “No fue un caudillo popular. Si San Martín hubiese tenido que encabezar montoneras, ser vencido aquí, para ir a reunir un grupo de llaneros por allá, lo habrían colgado a su segunda tentativa”.

MUTUA SORPRESA
El Libertador no esperaba que el Protector del Perú arribase a Guayaquil. Este, por su parte, al llegar a la bahía que da al puerto, se sorprendió al ver a los edecanes del Libertador, quienes le informan que el héroe caraqueño se encontraba en la ciudad desde hacía varias semanas. De allí su expresión en carta a Tomás Guido: “El Libertador nos ha ganado de mano” (Indalecio Liévano Aguirre). Así, creyendo el Protector que por esos días Bolívar se encontraba atareado entre Quito y Pasto, atendiendo operaciones de guerra contra los españoles, le ofrece en misiva del 13 de julio de 1822 “viajar a visitarlo, desembarcar en Guayaquil y subir hasta Quito” (Tomás Polanco Alcántara), a los fines de entrevistarse ambos. A tal efecto se embarca en Callao, en la goleta Macedonia, y arriba a Guayaquil la madrugada del 25 de julio. Desconocía San Martín la celeridad de ideas, planes y desplazamientos que caracterizaban al Libertador.

POSESIÓN DE GUAYAQUIL
El Libertador Simón Bolívar al frente de 1.800 soldados hizo su entrada triunfal a la ciudad de Guayaquil –por entonces el puerto más importante del Pacífico Sur–, el 11 de julio de 1822. Su presencia ratificaba, la pertenencia de esta ciudad a la Gran Colombia, con fundamento en principios jurídicos vigentes desde 1810 entre las nuevas repúblicas en materia de fronteras.
Por ese tiempo Guayaquil era centro de disputa de tres grupos: uno defendía la adscripción a la Gran Colombia, el segundo reclamaba la autonomía y declaratoria de Guayaquil como estado separado; y un tercer grupo defendía su anexión al Perú. En esta última corriente militaban los tres miembros de la Junta de Gobierno encabezada por el escritor José Joaquín Olmedo. Poco antes, Bolívar, en aplicación del Uti Possideti Iure [Como poseíais seguiréis poseyendo], había escrito a la junta: “Una provincia no tiene derecho a separarse de una asociación a que pertenece”.

¿QUÉ TRATARON?
Si hubo un capítulo de la historia continental que permaneció atrapado entre fábulas y tergiversaciones ha sido la Entrevista de Guayaquil. “Se abrió entonces un acontecimiento que ha pasado a la historia en medio de mitos, leyendas, exageraciones, muestras de ignorancia, indiferencia y en ciertos casos mala fe”, dice Tomás Polanco.
Tras su arribo la madrugada del 25, San Martín conversa en dos ocasiones cortas con Bolívar, la primera de media hora y la otra, más extensa, de hora y media. El segundo día, el 26, propiamente el de la entrevista, se reunirán por más de cinco horas. De la mutua sorpresa inicial de saberse ambos héroes en la misma ciudad, pasaron rápidamente a tratar temas que habrían de definir el futuro de la guerra de independencia y la mutua cooperación que ambos se prestarían como máximos conductores de los ejércitos emancipadores por aquellos años.
Ante la ausencia de testigos en las jornadas de la entrevista, solo queda extraer conclusiones sobre lo que escribieron los dos personajes en torno a los asuntos tratados. Dos días después de la partida del Protector, el Libertador envió un resumen de los temas tratados a Pedro Gual, secretario de Relaciones Exteriores de la Gran Colombia, al vicepresidente Santander y al general Antonio José de Sucre, Intendente del Departamento de Quito. Igualmente enviaría, tiempo después, un oficio a las secretarías del Exterior de Perú y Chile, donde habla de los acuerdos de Guayaquil.
Lo central de los temas a que se contrajo el encuentro se resume en estos puntos: “Nada tengo que decirle sobre Guayaquil” le habría indicado el Protector a Bolívar, a lo cual este responde: “Se llenaron sus deseos” informándole de la consulta electoral a la población para decidir sobre la incorporación de Guayaquil a la Gran Colombia. De otra parte, el Protector se quejó del mando en el Perú, afirmando que al retornar a Lima pensaba renunciar. Insistió también en la federación entre Perú y la Gran Colombia y la posible unión de Chile. Sobre el tema de los límites entre Perú y la Gran Colombia difirieron acerca del modo de resolverlo, opinando Bolívar que resultaba conveniente nombrar una comisión de expertos. El tema central fue el de la cooperación militar entre ambos jefes en la guerra contra los españoles.

COLABORACIÓN
Como se sabe, meses atrás San Martín había enviado a Quito una división de 800 hombres para apoyar a los patriotas del Ecuador. Y Bolívar, quien ya había hecho trasladar al Perú al batallón Voltígeros, organizaba en esos días una expedición de apoyo de más 4 mil hombres al Perú. En esos días fueron embarcados los batallones Boyacá, Pichincha y Yaguachi, que marcharon el 28 de julio, al día siguiente del retorno a Lima del Protector. Cuenta Bolívar que el héroe argentino le indicó en la entrevista: “Pida al Perú todo lo que guste, que él dirá sí, sí, sí a todo y espera que en Colombia se haga otro tanto”. Rasgo bienhechor y de grandeza en alma de uno y otro jefe continental.
Ya en su exilio europeo, en 1827, San Martín escribe a un amigo: “Mi viaje a Guayaquil no tuvo otro objeto que el de reclamar del General Bolívar los auxilios que pudiere prestar para terminar la guerra en el Perú... el buen éxito de esa guerra no puede esperarse sin una activa y eficaz colaboración de todas las fuerzas de Colombia”

CONCLUSIÓN
Puede concluirse que la amistad y admiración de San Martín por Bolívar se afirmó con los años, como lo muestran expresiones del primero a su amigo Tomás Guido: “Los sucesos que yo he obtenido en la guerra de independencia son bien subalternos en comparación con los que dicho general [Bolívar] ha prestado a la causa general de América”.
El almirante Blanco Encalada, conductor de la goleta Macedonia la madrugada del 27 de julio de 1822 y testigo de la despedida de ambos héroes en el muelle de Guayaquil, recogió para la posteridad las palabras que el héroe argentino dirigiera a Bolívar: “Ahora queda a Ud. general, un nuevo campo de gloria en el que va Ud. a poner el último sello en la libertad de América”, reconociendo que sería este último quien daría término a la guerra del Perú y el continente contra el Imperio Español.
Correo del Orinoco
Nº 1.746 Pág. 19 Memoria
Caracas, sábado 26 de julio de 2014
            Nota.- Cuando se concretizó la dominación europea en Nuestra América Nativa, España formó inicialmente dos virreinatos, Nueva España para la nativa organización azteca, Nueva Castilla para la nativa organización quechua (conocido después como virreinato del Perú y que abarcaba desde Nicaragua hasta Patagonia) De éste urgieron después otras organizaciones, como el virreinato de Nueva Granada, la audiencia de Quito, la audiencia de Charcas, el virreinato de Río de la Plata, la capitanía general de Chile. Para España, la importancia del virreinato del Perú era tal que para ser virrey en México primero había que pasar el curso en “la corte de Lima”
            Cuando la gesta de la Independencia, los focos principales estuvieron en Venezuela y Argentina, siendo sus prominentes exponentes Simón Bolívar y José de San Martín. Ambos sabían que para lograr la independencia sudamericana había que derrocar el poderío español en nuestro país.
            Con San Martín se proclamó la Independencia el 21 de julio de 1821. Pero el poderío español estaba en la sierra peruana. Había que unir fuerzas. Y por eso surgió la Entrevista de Guayaquil (que era parte del virreinato del Perú) Por incomprensiones internas, San Martín salió del Perú en 1823 y se retiró después a Europa en 1824. Y lo mismo y por lo mismo pensaba hacer Bolívar, después de las históricas batallas de Junín y Ayacucho, 1824, pero la muerte lo sorprendió en 1830, en Santa Marta Colombia.
            El problema central de la organización estatal no estaba claro. Por eso propusieron, San Martín un reinado y Bolívar una presidencia vitalicia.
            En el bicentenario de la heroica gesta, este problema de la organización estatal tampoco está claro en más de un país de Nuestra América Nativa. Y es el problema central en esta nueva etapa ante la caducidad del sistema dominante.
                                                      ¡Aprendamos la lección!
Ragarro
12.08.14

No hay comentarios:

Publicar un comentario