* NO DEJARSE CONFUNDIR CON LA DEMAGOGIA ANTIMPERIALISTA (parte 02)
(08 de enero de 2026)
Por Miguel Aragón
Estimado Jorge, en su apresurado comentario del día lunes 05, a las 4:49 p.m., usted incurre en varios errores de apreciación.
Lo ocurrido el día sábado 03 de enero en Venezuela, es muy diferente a lo ocurrido el año 1941 en la URSS, y también es diferente a lo ocurrido en China el año 1937.
En enero de 2026, ha ocurrido una agresión militar contra el presidente del gobierno de Venezuela, pero hasta ahora no ha hay invasión, ni ocupación territorial.
El año 1941, el ejército alemán agredió e invadió militarmente el territorio de la URSS, penetrando en todo el frente occidental, desde el Mar Báltico hasta el Mar Negro. El objetivo era ocupar y anexarse gran parte del territorio soviético. La ofensiva alemana fue detenida el año 1942 en la Batalla de Stalingrado, y posteriormente derrotado el 9 de mayo de 1945, con el ingreso triunfal del ejército soviético al corazón de Berlín.
El año 1937, el ejército imperial japonés, agredió e invadió militarmente el territorio de China, ocupó el territorio invadido, destituyó a todas las autoridades locales y provinciales, e impuso una administración colonial, en una extensa zona en el extremo nor-oriental de China.
Los tres casos son diferentes, tanto en el lugar, en el tiempo, y en el carácter de la agresión. Por lo tanto las respuestas deben ser diferentes. ´
1.- Antes de la invasión de 1937, China era un país semifeudal y semicolonial, el poder del estado estaba en manos de la alianza de la clase terrateniente feudal con la gran burguesía intermediaria, en el gobierno estaba el Kuomintang. Con la agresión e invasión japonesa, una parte de China fue convertida en colonia. A partir de ese momento, China pasó a ser un país semifeudal, semicolonial y parciamente colonial. En una parte de China el poder pasó a la administración colonial impuesta por el estado japonés. La invasión afectó directamente al campesinado, al proletariado, a la pequeña y a la mediana burguesía, incluso afectó a la clase terrateniente y a un sector de la gran burguesía intermediaria que tenía relaciones económicas con potencias occidentales. Solo un sector de la gran burguesía pro japonesa no se vio afectada, y apoyó la invasión.
En esas nuevas condiciones una parte de China pasó de ser semicolonial a zona colonial, por lo tanto, la lucha del pueblo chino cambió de carácter. El frente único democrático que venía luchando contra la clase dominante china, necesariamente tenía que ser más amplio, pasar de ser un frente democrático a ser un frente nacional, que incluyó a los terratenientes afectados por la invasión, y también al sector de la gran burguesía pro occidental.
La lucha contra el invasor, no comenzó como ofensiva contra el agresor. La lucha pasó por tres etapas, defensiva estratégica, equilibrio estratégico y ofensiva estratégica. En los textos militares de Mao Zedong están bien informadas y sustentadas esas etapas de la lucha para resistir y rechazar a un enemigo militar y económicamente superior. En la primera etapa de esa lucha, la principal desviación, con la cual tuvieron que luchar los comunistas chinos, fue contra la desviación de izquierda, que provocó acciones aventureras y pretendió una victoria rápida.
2.- Antes de la invasión del ejército alemán, la URSS era un país socialista, con un estado socialista proletario, y un gobierno socialista. Con la agresión alemana contra la URSS en 1941, un área muy extensa fue invadida y ocupada rápidamente. Esa área del territorio soviético, pasó de ser territorio independiente, a convertirse temporalmente en territorio colonial.
En esas nuevas condiciones, todo el pueblo soviético se unió para enfrentar y derrotar al ejército invasor. La lucha contra el invasor, pasó por tres etapas, defensiva estratégica, equilibrio estratégico y ofensiva estratégica. En la lucha contra el ejército invasor, el estado soviético necesariamente estableció alianzas con los estados capitalistas del Reino Unido y Estados Unidos, que también estaban en lucha contra el estado alemán.
Tanto en la defensa de China, como en la defensa de la URSS, la política de Unidad nacional contra el enemigo externo, fue una política correcta. .
3.- El caso venezolano es muy diferente a los dos anteriores. Hasta fines del siglo XX, Venezuela era un país semifeudal y semicolonial, dominado por con un estado feudal burgués, y con gobiernos feudal burgueses, dirigidos por los partidos COPEI (similar al Partido Popular Cristiano) y Acción Democrática (similar al APRA). Al ascender el gobierno chavista al gobierno por la vía electoral, el poder del estado continuó en manos de la misma clase dominante, el país continuó siendo un país semifeudal y semicolonial. Los regímenes de Chávez primero y de Maduro después, son gobiernos democrático burgueses (no son gobiernos socialistas), han aplicado políticas reformistas, sin llegar a cambiar el poder del estado, ni el carácter de la sociedad.
En Venezuela la clase dominante continúa siendo la misma, clase que tiene la gran propiedad de la banca, del comercio mayorista, y de otros sectores claves de la economía, incluidas las telecomunicaciones. El petróleo fue nacionalizado por el gobierno de Acción Democrática, tiempo antes de la llegada del chavismo al gobierno. El nacionalizar esa industria no lo vuelve al país en socialista, así como en Chile, el gobierno de Pinochet mantuvo la nacionalización del cobre.
En Venezuela el gobierno democrático burgués, iniciado con el primer gobierno de Chávez, viene funcionando dentro de un estado feudal burgués, algo similar a lo ocurrido en Perú, durante el gobierno de Pedro Castillo. Venezuela, al igual que Perú y los demás países de América del Sur, es una sociedad dividida en clases sociales y en facciones de clase. La ultraderecha desplazada temporalmente del gobierno (pero no del poder del estado), viene desarrollando una fuerte oposición política al gobierno de Maduro, y mantiene fuerte influencia dentro del poder legislativo, de las fuerzas armadas, del poder judicial y del poder mediático. Las instituciones del aparato del estado, no son homogéneas, ni algo monolítico.
En Venezuela hay amplios sectores de la población que apoyan la reciente agresión del ejército norteamericano. El 3 de enero se ha dado una agresión militar, sin invasión ni ocupación, para apoyar a la oposición de la ultraderecha contra las fuerzas democrático burguesas en el gobierno. En estas condiciones, la lucha del pueblo en Venezuela continúa siendo una lucha democrática contra el poder de la clase dominante. No se justifica la táctica de la Unidad Nacional. La agresión del 3 de enero no ha desplazado a la clase dominante del poder, ni tampoco ha convertido a Venezuela en un país colonial. Incluso hasta ahora, no ha desplazado al gobierno. Para importar el petróleo venezolano, el gobierno norteamericano, no necesita invadir y colonizar el país, suficiente con un cambio de gobierno, que exprese directamente los intereses de la gran burguesía intermediaria.
Venezuela, después del 3 de enero, continúa siendo un país semicolonial. Las bravatas del tirano Trump, de invadir e imponer una administración colonial en Venezuela, son eso, solamente bravatas. Estamos viviendo en el siglo XXI, no obstante la grave crisis económica y política de Estados Unidos, resulta poco probable que el gobierno norteamericano invada y convierta en colonia a un país sudamericano. La principal fuerza de oposición sería el propio pueblo norteamericano.
4.- La mayoría de pronunciamientos, que se han publicado de manera apresurada en nuestro medio, desde los sucesos del 3 de enero, adolecen del mismo mal heredado desde 1930, la influencia del demagógico nacionalismo que tanto daño ha hecho al movimiento socialista peruano.
El mejor apoyo al pueblo venezolano, y la mejor expresión de solidaridad por parte nuestra, en este año electoral, debe ser la participación activa en la lucha político electoral apoyando a los movimientos democráticos que han logrado inscribirse para participar en la lucha electoral. El gobierno del tirano Trump, se ha envalentonado, por los resultados de las últimas elecciones en Argentina, Paraguay, Bolivia, Ecuador y recientemente en Chile. Ellos esperan que algo similar ocurra en las próximas elecciones en Perú y Colombia.
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