viernes, 6 de noviembre de 2020

El ESCENARIO POLÍTICO NACIONAL.

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El ESCENARIO POLÍTICO NACIONAL.

 

 II.- LA LUCHA ELECTORAL

  Como continuidad de la Lucha Legal, que se moviliza durante todo el año, confinado dentro de los límites de las condiciones económicas como legales que el poder del capital le impone al trabajo, pasamos a la lucha Electoral, de actuación masiva y obligatoria y que se prepara periódicamente durante cada cinco años.

  En el escenario político nacional, el sufragio o elecciones generales se ofrece al elector peruano como una ofrenda a la democracia representativa que en estas últimas cuatro décadas (1980-2020), después de haber sufrido  interrupciones por los caudillajes militares que se sucedieron, luego de proclamada la independencia- por la inexistencia de una burguesía orgullosa de su clase, enérgica, creadora, como lo ha habido en otros países capitalistas- figurando dentro de estas últimas, el Golpe Militar de Juan Velasco Alvarado-Morales Bermúdez (1968-1979)-, la democracia representativa del poder dominante, para poder mantenerse como tal sobre los hombros del productor peruano, obedece a una planificación cada cinco años para sus  cambios de Gobierno-Presidente; y cada tres años, sus cambios de administración o gobiernos municipales: provinciales, distritales, y ahora, Gobernadores regionales. Como siempre, el discurso llega a tiempo, y es siempre el mismo discurso: se ataca a diestra y siniestra a los hombres que están en el poder, que al poder mismo; es decir, se apresura a cambiar a los hombres del Gobierno, pero no al Estado. Aquí, la izquierda como la derecha se da la mano. El Estado, el gran Estado, como escenario para la actuación cual institución judicial de “conciliaciones”. La lucha de clases reducida a la categoría de un papeleo doméstico de “litigios” y discursos grandilocuentes.

  Así como el caudillaje militar se hacía cargo del Gobierno del Estado por la inoperancia e ineptitud de una aristocracia, hijos de encomenderos virreinales, metamorfoseada de burguesía, liberal por la forma y conservadora por el contenido, el carácter de la economía nacional como economía colonial se prolongaría durante toda la república, próxima a cumplir doscientos años, el 2021.  Es así que dentro del panorama de una economía capitalista propiamente dicha, aparece la economía nacional, solo como una economía de capitalismo marginal, dependiente del capital transnacional.

  Aquella situación, en lo político social, ha revelado en el escenario político nacional a aquellos tantos partidos, que de la noche a la mañana, cual luciérnagas nocturnas cobran vida pasajera para desaparecer después de haber alumbrado en la efímera fiesta electoral. Sobre estos partidos cabe como anillo al dedo lo observado por el Amauta José Carlos Mariátegui en su artículo “Los Partidos no son eternos”, publicado en la Revista Nuestra Época en Junio de 1918, decía: “…Los partidos peruanos han tenido su origen en necesidades o aspiraciones muy fugaces. Su nacimiento ha sido incidental. Un hombre popular ha bastado para construir un partido. Las agrupaciones políticas han nacido casi con la misma facilidad que las sociedades de auxilios mutuos. Más que traza de partidos han tenido generalmente traza de clubes electorales con bandera transitoria y versátil”.  ¡Que clarividencia!, como si lo hubiera dicho para lo que ya se viene y como para que lo pongan en el frontis de sus casas partidarias los 24 partidos que se alistan para la carrera “electorera” de 2021. Son tan fáciles en sus fundaciones como fáciles para oficiar de comadronas de los nacidos de “vientre de alquiler”.

  Ahora, sin temor a equivocarnos, sabemos a qué atenernos cuando se suelta la muletilla de “electoreros, reformistas” y sus “planes de gobierno o plataformas electorales”, tan abundante como un solo fin: sostenimiento del orden social dominante, caduco, corrupto.

  Mientras no exista una nueva fuerza organizada, robusta, enérgica, autónoma del poder dominante y que se ponga en combate libres de los prejuicios, ideas y conceptos de la clase dominante parasitaria, se seguirá tolerando a aquellos partidos como en vísperas de elecciones se ponen el vestido del “mal menor” para entrar, para después salir con el vestido del “mal mayor o peor”. Para ellos, las elecciones son un medio de llegar o ascender a una posición social para nada desalentador cuando se trata de avizorar desde él, mejoras económicas nada desechables. Y donde quedan, el amor propio, la vanidad.

  Estos partidos, si se les puede llamar así, no han hecho otra cosa que mutar la lucha legal: “pliego de reclamos “a la lucha política “elecciones-plan de gobierno”. Es la única aspiración a la que puede llegar la vieja política criolla, el engaño. Ahí la vemos, sosteniendo el Sufragio como bandera del engaño. El asunto es salir de este círculo vicioso. Entonces, tal vez ahora, estas puntuales reflexiones puedan servir de algo para aprehender la idea del porque el presente plantea como perentoria la tarea del nuevo activista peruano, nuevo en el sentido de renovador: La Preparación de la Organización para el Cambio Social. Entramos entonces en la próxima reflexión a la cuestión medular: Cómo operaría la conciencia de clase en la Conversión del Sufragio de medio de engaño en instrumento de Emancipación del pueblo todo.

                                                                                         Héctor Félix D

                                                                                        05 -11-2020

COLECTIVO PERÚ INTEGRAL

O6 de noviembre del 2020

 

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