lunes, 27 de julio de 2026

LA COMUNA ES LA BASE DE TODO ESTADO:

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 LA COMUNA ES LA BASE DE TODO ESTADO: 


Ximena González Broquen (Venezuela)


Publicado el 29 de mayo de 2026


I


|Hoy, 28 de mayo de 2026, al recordar la represión de la Comuna de París —esa “semana sangrienta” de mayo de 1871—, no lo hacemos como quien escucha un eco lejano o repasa una polvorienta lección de historia, sino porque su significado sigue interpelándonos. La Comuna duró apenas 72 días, del 18 de marzo al 28 de mayo, pero en ese brevísimo lapso el pueblo de París demostró que es posible organizar el poder desde abajo, con la comuna como célula fundamental del Estado. La reacción del gobierno de turno, el de Thiers, fue feroz: fusilamientos masivos, bombardeos a la ciudad abierta, encarcelamiento y deportación de decenas de miles. Frente a tanta barbarie, las palabras de Víctor Hugo resuenan con verdad eterna: «El cadáver está en tierra, y la idea en pie». Esa idea de Comuna —la misma que el Comité Central de la Comuna proclamó en una de sus primeras declaraciones— sigue viva hoy, y en Venezuela se ha convertido en una práctica cotidiana de liberación.


En esos últimos días de mayo de 1871, los de la semana sangrienta que recordamos hoy, los miembros de la Comuna resistieron de manera heroica, aunque descoordinada, distrito por distrito, calle por calle, barricada por barricada, hasta el último aliento, hasta ese 28 de mayo, cuando la última barricada de la Comuna cayó. Los miembros de la Comuna que no fueron fusilados en esos días de represión sangrienta fueron almacenados como animales en los parques y estaciones de tren —donde la buena sociedad parisina venía a verlos como en un zoológico— para después ser ejecutados y deportados en masa.


La historia que construyó El gobierno de Thiers para intentar destruir su potencial transformador fue la de una Comuna protagonizada por incendiarios, alcohólicos, degenerados sexuales y mujeres «desnaturalizadas». Porque, para justificar y asegurar la represión, el gobierno de Thiers inventó muchos «mitos» sobre los comuneros, transformándolos y reduciéndolos a asesinos, alcohólicos, ladrones y bandidos, utilizando la prensa como medio propagador de odios y temores, haciendo circular fotomontajes que ponían en escena pseudo ejecuciones realizadas por ellos y presentándolos como crueles y violentos. Uno de esos mitos más patentes fue el invento de la leyenda de las petroleras para calificar a las comuneras, como furias que lanzaban petróleo ardiendo desde los sótanos para matar o mutilar a la gente. Este mito hizo que, durante la represión de la Comuna y las semanas que la siguieron, toda mujer «mal vestida» o que llevara un cacharro para leche o una botella vacía fuera acusada de petrolera, arrastrada, despedazada, muerta a tiros contra la pared más próxima.


Pero más allá del horror de la masacre, lo que nos importa recordar hoy de la Comuna de París es la potencia de su proclama central, aquella que su Comité Central hizo pública en sus primeras declaraciones: «La Comuna es la base de todo Estado Político». No se trataba de una reforma cosmética, sino de una refundación completa: el Estado debía construirse desde abajo, desde la célula de la comuna hasta las confederaciones de comunas, y solo así podría hablarse de verdadera soberanía popular. Esta idea sigue siendo tan radical hoy como lo fue entonces. Porque contiene la idea fuerza de una reorganización del Estado desde el territorio de vida, donde la comuna, como autogobierno popular, constituye la célula orgánica del edificio estatal. Es, a la vez, la base y el horizonte de sentido a partir de la cual y para la cual el Estado se desarrolla. Porque la Comuna de París, como reivindicación de democracia directa, exigió mucho más que la transparencia, mucho más que la participación: puso en práctica el control real y directo, el poder de autoadministrarse y de autogobernarse en común.


El 18 de marzo de 1871 que dio inicio a la Comuna, los parisinos y parisinas tomaron, de manera espontánea, el control directo de su ciudad. Ninguna organización preparó esta revolución: ni el Comité Central, ni la Guardia Nacional, ni la Internacional. Los miembros del gobierno huyeron a Versalles. ¿Quién fue el sujeto de la Comuna? La Comuna de París fue una revolución protagonizada por el pueblo autoorganizado. Fue la acción de muchas personas que, juntas y sin protagonismos individualistas, supieron constituir, en un minúsculo lapso de tiempo, una verdadera comunidad revolucionaria, es decir, una comuna.


La primera acción de la Comuna marcó el tono: el Comité Central de la Guardia Nacional, que acababa de tomar el poder, pretendía entregárselo a los parisinos y parisinas lo más rápido posible. Su primera medida, al día siguiente —el 19 de marzo—, fue convocar a elecciones libres para darle al pueblo el ejercicio real y concreto de su soberanía recientemente recuperada: «El pueblo tiene el derecho de convocarse a sí mismo. Es un derecho innegable». Las acciones del Comité en los días previos fueron rápidas y contundentes: envió delegados que se apoderaron de los ministerios y servicios públicos, decretó la supresión del estado de sitio, la abolición de los consejos de guerra y la amnistía para todos los crímenes y delitos políticos. Suspendió la venta de los objetos empeñados, prohibió a los propietarios despedir inquilinos, respetó la libertad de una prensa que lo atacaba, y reorganizó el mapa electoral con un sistema proporcional. El 26 de marzo se realizaron esas elecciones y, al día siguiente, el Comité Central entregó sus poderes a la Comuna, que fue proclamada en nombre del pueblo y conformada por los delegados elegidos en cada circunscripción.


Ese mismo 26 de marzo, la última declaración del Comité fue más que clara sobre sus intenciones revolucionarias: «Ciudadano, París no quiere reinar, pero quiere ser libre; no ambiciona otra dictadura que la del ejemplo, no pretende ni imponer ni abdicar su voluntad; no aspira a lanzar decretos, mas tampoco a soportar plebiscitos; demuestra el movimiento andando, y prepara la libertad de los demás fundando la suya propia. No empuja a nadie a entrar violentamente por la vía de la república; se contenta con entrar en ella primero.»


Ahora, tras este recuento, surge la pregunta inevitable: ¿qué legado nos deja la Comuna de París? Primero que todo, es importante recordar que la palabra «comuna» tiene una larga historia en Europa, donde se utilizó desde la Edad Media para designar territorios autónomos y autoadministrados —es decir, libres de todo señorío feudal—, así como, por extensión, para hacer referencia a los territorios comunales de uso común de las aldeas campesinas (los famosos «comunes» de la Edad Media europea), hasta referirse a una simple unidad administrativa de recorte territorial, como lo es en Francia actualmente. Y para no caer en una visión eurocéntrica, es necesario recordar también que, aquí mismo, en Venezuela, hubo una rebelión de Comuneros en 1781, un siglo antes de la Comuna de París. Esto nos permite entender que el ideal de la comuna —la organización de la vida en común, con tierras de uso colectivo y decisiones asamblearias— ya estaba presente en las formas de vida de nuestros pueblos originarios, mucho antes de la llegada de los europeos. ¿Qué nos enseña esto? Que la Comuna de París no debe ser elevada a modelo universal ni considerada el único origen legítimo de la tradición comunal. Cada pueblo, desde sus propias memorias y prácticas, ha desarrollado formas de autogobierno que merecen ser valoradas en su especificidad.


II


En todo caso, si hoy en día la Comuna de París hace eco en nosotros y nosotras, y particularmente aquí en Venezuela, es porque su carga más fuerte estuvo en el cuestionamiento, desde la praxis, de la institución central de la modernidad colonial, racista, clasista y patriarcal: el Estado burgués. La Comuna de París se plantó firme desde la idea de un poder estatal que tiene que estructurarse de abajo hacia arriba, es decir, desde la célula de la comuna hasta los órganos principales del Estado, apuntando a la construcción de una «república de ciudades comunales».


Esa herencia —la de un poder que nace desde los territorios y se eleva hasta convertirse en institucionalidad al servicio de las comunidades— es la que hoy, de manera más profunda y sistemática, se está construyendo en Venezuela. La experiencia venezolana de las últimas dos décadas ha demostrado que la comuna no es una nostalgia del pasado ni una copia de modelos extranjeros, sino una necesidad política del presente.


Cuando el pueblo venezolano, a través del poder constituyente de 1999, decidió refundar la república, no lo hizo para cambiar el nombre de las instituciones, sino para cambiar la base misma del poder, y así transformar el horizonte completo de sentido de lo que el poder, la democracia y el Estado significan. Este proceso no ha sido lineal ni exento de contradicciones, pero sus frutos son tangibles. La Ley Orgánica de las Comunas, el Plan de las 7 Transformaciones (7T) —discutido en decenas de miles de asambleas populares— y las sucesivas Consultas Populares Nacionales han ido dando cuerpo a lo que el comandante Hugo Chávez denominó el Estado Comunal. ¿En qué consiste? En una nueva arquitectura del poder donde la soberanía no reside en un parlamento lejano ni en un ejecutivo central, sino en la capacidad de las comunidades organizadas para autogobernarse, para decidir sobre sus recursos, su territorio, su economía, su vida cotidiana.


Hoy, 28 de mayo de 2026, ese proyecto sigue avanzando. Más de cuarenta y siete mil consejos comunales se encuentran activos en todo el territorio nacional. Las Consultas Populares, que en 2025 alcanzaron una participación masiva, se han profundizado en 2026.  Una segunda Consulta Popular Nacional de 2026 ya está convocada para el próximo 12 de julio. En esta ocasión, por primera vez, se incorporarán las juntas de condominio (120 mil en todo el país) y las asociaciones de vecinos (15 mil), ampliando aún más la base del poder popular. Cada asamblea comunal es una escuela de soberanía: allí se discute, se prioriza, se ejecuta y se controla.


En ese hacer cotidiano se practica la corresponsabilidad, entendida no como un principio moral abstracto, sino como una ética del hacer común: la certeza de que lo común se construye juntos, paso a paso, conflicto tras conflicto, consenso tras consenso. Ahí se resiste, y, sobre todo, se re existe. Ahí está nuestra más profunda ofensiva contra el imperialismo, el cual ha desplegado una guerra de múltiples frentes contra Venezuela: bombardeo del 3 de enero, secuestro de nuestro presidente constitucional Nicolás Maduro y de nuestra primera combatiente Cilia Flores; bloqueo económico, sanciones criminales, amenazas militares, lawfare, y sobre todo, una guerra cognitiva permanente. El ataque constante contra las capacidades productivas del país y el intento de despojarnos de nuestras riquezas naturales —petróleo, gas, minerales estratégicos, agua, biodiversidad— son la savia que alimenta esa maquinaria de destrucción.


A esto se suma, como una línea constante y no un hecho aislado, una persistente e histórica campaña de criminalización que busca presentar a Venezuela como un «narcoestado» y a sus líderes como narcotraficantes, que pretende bestializar a nuestras lideresas, a nuestra presidenta encargada. Los laboratorios de guerra cognitiva del Norte actualizan sin cesar la misma lógica que en 1871 inventó la leyenda de las «petroleras» para deshumanizar a las comuneras de París: siembran dudas sobre la lealtad de nuestra dirigencia, sobre la unidad del movimiento popular, exacerban diferencias legítimas para convertirlas en fracturas, y sobre todo, intentan robarle al pueblo su memoria viva. Intentan hacernos olvidar que aquí, en Venezuela, hemos preservado y sostenido el hilo constitucional, pese al bombardeo y al secuestro que pretendían disolver nuestros cuerpos y nuestras estructuras de gobierno; hemos continuado y reforzado nuestra unión, esa del poder constituido y poder constituyente. Asumiendo cada uno y una, su espacio y territorio de poder, en medio del campo de batalla, con sus estrategias, sus silencios propios y sus fuerzas.


Esa memoria —que no se guarda en museos, sino que late en los cuerpos y se transmite en las prácticas cotidianas— nos permite reconocer el patrón: el mismo que quiso enterrar a la Comuna bajo el cemento de una basílica, el mismo que disolvió el cuerpo de Lumumba en ácido. Frente a esa lógica de aniquilamiento, la memoria viva es un arma de resistencia.


Por eso, en Venezuela se ha comprendido que la memoria no es un adorno cultural, sino una herramienta estratégica de lucha. Este archivo vivo de las resistencias nos enseña que nuestros antepasados originarios, africanos y campesinos encontraron formas de preservar lo esencial incluso bajo las condiciones más adversas. Esa sabiduría se actualiza hoy en la capacidad de las comunas venezolanas para adaptarse, para sortear el bloqueo con creatividad, para mantener viva la producción y el cuidado colectivo a pesar de todo. Para saber entender, sentí pensar, los silencios de nuestros líderes no como ausencias, sino como ingeniería de reelaboración política, espacios de maniobra para sostener nuestro horizonte revolucionario. Juntos y juntas, en juntadera.


Entendiendo, tal como lo entendieron los comuneros de París, que la soberanía no puede reducirse a un atributo estático del Estado-nación. Recordando que la soberanía es una práctica, un quehacer constante que abarca múltiples dimensiones: implica mantener vivo el cuerpo-territorio colectivo, la defensa de la tierra, el agua, los recursos estratégicos frente al despojo imperial. También supone la capacidad de narrarse a sí mismo con palabras propias, de construir pensamiento propio desde las asambleas populares, los medios comunitarios, las escuelas de formación política. Incluye el derecho a reclamar la historia negada, a hilar futuros de liberación desde un pasado-presente de luchas.


En este 2026 se cumplen doscientos años del Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por Simón Bolívar con el sueño de reunir a las naciones recién liberadas en un solo cuerpo político. Bolívar advertía entonces que, si no nos uníamos, las potencias europeas y el emergente poder norteamericano nos dominarían por separado. Hoy, esa profecía se actualiza con una crudeza mayor. En todo el continente, la arremetida imperialista ha tomado rostros sangrientos: el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba, el golpe permanente contra Bolivia, el avance de gobiernos de ultraderecha y fascistas que entregan los recursos nacionales y reprimen a sus pueblos. Frente a ello, la idea bolivariana de la unión nos convoca hoy con más fuerza que nunca. Bolívar nos sigue convocando. Porque la única manera de resistir es tejiendo un frente común, una red de alianzas y de unidad entre los pueblos del Sur, una unidad que no es opcional sino condición urgente de supervivencia, hoy más que nunca.


Porque en el centro de todas estas dimensiones se encuentra el hacer comuna como práctica de una paz constituyente. No la paz del silencio, de los acuerdos de élite, de la sumisión al orden establecido. Sino la paz que se forja en el conflicto asumido con ética, en la disputa por el sentido de lo común, en la construcción cotidiana de un poder que no se delega, sino que se ejerce. Esa paz es, ni más ni menos, el despliegue del poder popular constituyente en cada rincón del territorio venezolano. Hay que recordar que allí está, en los territorios, nuestro ejército popular de reserva: esos millones de mujeres y hombres organizados que somos y que defendemos lo que no se puede ceder: la tierra —fuente de toda riqueza y de todo trabajo vivo—, la memoria y la esperanza. El amor revolucionario. Y como si el tiempo se plegara sobre sí mismo, recordemos una vez más las palabras de Víctor Hugo: el cadáver de la Comuna de París quedó en tierra, pero su idea sigue en pie.


Hoy, día de conmemoración y homenaje a los comuneros de París caídos en combate, deportados y asesinados, desde Venezuela reafirmamos que no se está negociando con ese horizonte de sentido que es la comuna. Esta no es una meta lejana ni un eslogan de campaña. Es el horizonte por el cual se lucha cada instante, en el día a día, pese a las derrotas, pese a las humillaciones, pese al acecho permanente del imperio y sus lacayos locales. La dignidad del pueblo venezolano no reside en otra cosa que, en esa fuerza de echar para adelante, en esa capacidad de autoconvocarse una y otra vez, de entender que las estrategias de defensa de la vida no pueden ser estáticas. Que no se trata de un plan fijo ni de una simple secuencia de hechos previsibles, sino de la fuerza movediza del poder popular organizado en el campo de batalla cotidiano, ese que ha aprendido que el poder no es un lugar que se toma —como si bastara con asaltar un palacio para cambiar el mundo— sino un territorio que se construye, ladrillo a ladrillo, asamblea a asamblea, desde el devenir de lo que viene sucediendo. La comuna no es un adorno ni una concesión: es la esencia misma de un pueblo que ha decidido ser sujeto de su propia historia, una elaboración política constante, viva, que no negocia con sus horizontes de sentido.


La comuna venezolana sabe que la lealtad verdadera es la de la vida del pueblo y a la posibilidad de seguir luchando. Y sabe también que la verdadera traición sería permitir que un relato envenenado, fabricado en los laboratorios de guerra cognitiva del Norte, divida y paralice a quienes construyen un mundo nuevo. En medio de la guerra de relatos que pretende instalar matrices de traición —acusaciones de vendepatria, de desviación del rumbo, de claudicación ante el imperio—, es necesario, entonces, aprender a escuchar los silencios. Porque no todo se dice en las declaraciones oficiales ni en los comunicados de prensa. En los silencios de las comunidades organizadas, en las pausas de las asambleas donde se sopesa una decisión difícil, en la escucha atenta de los saberes ancestrales que no necesitan gritar para ser efectivos, allí se están elaborando las estrategias más profundas.


La Comuna de París, hoy, en este día de doloroso recuerdo de su sangrienta represión, en definitiva, nos llama a repensarnos, a la luz de sus aciertos y de sus errores, en el hacer comuna y de confederación de ciudades comunales, ideas que lanzó nuestro Comandante Chávez y que vienen construyéndose, materializándose, paso a paso, consejo comunal por consejo comunal, comuna por comuna, aquí en Venezuela.


Marx dijo de la Comuna: «Era la primera revolución en que la clase obrera (extrapolemos al poder popular) fue abiertamente reconocida como la única capaz de iniciativa social». Somos la prueba de que no fue ni será la última. Porque hoy, en Venezuela, el poder popular constituyente sigue escribiendo su propia historia de la mano del poder constituido que se ha dado, cada cual, desde su espacio, cada cual desde los desafíos que las correlaciones de fuerzas existentes le trazan. Y mientras haya una comuna en pie, un consejo comunal en asamblea, una mujer decidiendo sobre el destino de su barrio, un pueblo que se niega a ser borrado, la idea de la Comuna seguirá viva. Viva como práctica cotidiana, organización en los territorios, memoria viva que se niega a ser secuestrada, amor político que teje lo común frente a la barbarie. Por eso, desde Venezuela, con la certeza de que otro mundo es posible y se está construyendo, reafirmamos: la comuna es la base de todo Estado político, y ese horizonte no está en venta, no se negocia, no se aplaza. Se vive, se lucha, se defiende. ¡Comuna o Nada!

LA REALIDAD PROFUNDA DE VENEZUELA

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LA REALIDAD PROFUNDA DE VENEZUELA 


(25 de julio de 2026)


En Venezuela, así como en Perú, hay una realidad superficial y también hay  una realidad profunda  


El pueblo venezolano, nunca bajo los brazos,  continúa en su lucha histórica.


Como en toda lucha de masas efectiva, el repliegue ha sido temporal .


Recientemente las comunas constituidas en las últimas décadas, han realizado una Asamblea Nacional muy importante, y han  acordado las recientes  movilizaciones. 


El camino de la resistecia es un trabajo de organizacion y de lucha de abajo hacia arriba; y no a la inversa, como pretenden algunas personas irresponsables. 


Apoyemos la lucha de las comunas, reivindiquemos su trayectoria de lucha.

SIGAMOS HACIENDO CUBA*

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 SIGAMOS HACIENDO CUBA* 


(25 de julio de 2026)


Por Miguel Aragón


En el video anterior, se presenta un  importante comentario sobre la reciente  propuesta de cambios económicos en Cuba.


I

En los antecedentes históricos, la comentarista menciona las anteriores  experiencias de China,  de Vietnam, y los intentos tardios de cambios  en la  Unión Soviética. 


Pero omite citar una experiencia,  la más  importante, y que debería ser la guía de estos cambios. 


Me refiero a los inicios de la construcción del socialismo en la  Rusia Soviética. 


En sus  inicios,  la construcción del socialismo en Rusia pasó por varias sub- etapas:


1 - De nov 1917 hasta  aproximadamente junio de 1918: Ensayo de la economía mercantil socialista que podriamos llamarlo pre-NEP.


2.- De  fines de  1918 hasta comienzos  de 1921: aplicación obligada del  Comunismo de guerra , temporalmente se abandonó la libertad de comercio y el ensayo de  la    economía mercantil socialista.


3.- De marzo  de 1921 hasta mediados del año 1928: aplicación plena de la economía mercantil socialista, la llamada Nueva Poltica Económica  (NEP)


4.- De octubre de 1928 hasta fines del año 1945: largo periodo de restricciones de la economía mercantil socialista , y tambien de las libertades politicas, que podríamos llamarlo segunda versión del Comunismo de Guerra


II


Para entender los cambios economicos propuestas en la República Socislista de Cuba, en términos muy generales, podríamos calificar el largo periodo transcurrido entre 1959 y 2026, como una especie de Comunismo de Guerra , con grandes restricciones a la libertad de comercio y a akgunas libertades politicas.


A partir de mediados del presente año  2026, Cuba  estaría entrando a un largo periodo de economia mercantil socialista. 


Aparentemente, estos cambios son un retroceso, pero viéndolo históricamente y partiendo de las condiciones objetivas de la actual  realidad cubana,  estos cambios ealmente serían un avance. 


III


Para comentar la evolución y perspectivas de la actual realidad cubana, me había propuesto que en primer lugar tenia que volver a revisar los conceptos fundamentales de la NEP aplicada en los inicios de la URSS. 


El libro clave de varios autores,  para este estudio titulado    Debate sobre la economia sovietica y la Ley del valor lo había entregado a otra persona,  recién lo he recuperado el día de ayer, viernes 24 de julio. 


Ahora si, en firme,  comenzaré a ordenar algunas ideas, sobre el tema teórico más importante del presente, acerca de Cómo comenzar la construcción del socialismo en países industrialmente atrasados , como fueron Rusia y China, y como actualmente son Cuba y Perú.

LA FUERZA ES ASI

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 El Amauta José Carlos Mariátegui, nos recuerda:               

 LA FUERZA ES ASI

 Han pasado tres días terribles.

  Tres días terribles para la república. Tres días terribles para el periodismo. Tres días terribles, sobre todo, para el gobierno del señor Pardo.

   El primer día un grupo de oficiales, enfadado contra “Nuestra Época”, vino a esta imprenta en son de combate.

   Y entonces el gobierno del señor Pardo ordeno.

    - ¡Sumaria investigación! ¡Arresto inmediato! ¡Orden general de censura!

    Y clamo al cielo:

     - ¿Dónde estamos?

      El segundo día los oficiales arrugaron el ceño, miraron de mal modo a Palacio y se encogieron de hombros.

   Y entonces el gobierno del señor Pardo bajo la voz:

    -Bueno. Arresto no. Pero orden general sí. Orden general de censura. Censura para “Nuestra Época” y censura para la agresión. Una mano de cal y otra de arena.

    El tercer día los oficiales se juntaron en el Paláis Concert, tomaron champaña, chocaron sus copas, sonaron sus espadas y se encaminaron en corporación a Palacio silbando una Polka.

     Y entonces el gobierno del señor Pardo se echó en sus hombres:

      Yo los acompaño a ustedes. Yo soy todo suyo. Suyo afectísimo.

      Y ni una palabra de la sumaria investigación, ni una palabra del arresto, ni una palabra de la orden general.

       Solo una palabra de despedida para el coronel La Fuente caído digna y pundonorosamente. Pero una palabra a la sordina. Una palabra sin eco. Una palabra muy queda.

         Total: una comedia gubernativa en tres jornadas. Una comedia con un poco de drama. Y con final de tragedia muda.

        Una comedia que ni siquiera es original. Que es muy vieja. Que es muy corriente. Que es muy conocida.

         Y que –según la gente que se refocila con las misceláneas de la tradición-, fue estrenada en Paris hace muchos años, en los tiempos de Napoleón el Grande, por una gaceta ilustre: “El Monitor” órgano de la monarquía. El primer día anuncio esa gaceta la fuga de Napoleón de la isla de Elba.

Y lo hizo con este rubro: “El usurpador se ha evadido”. El segundo día anuncio el desembarco de Napoleón en Francia.

Y lo hizo con este rubro: “Bonaparte ha pisado suelo francés”. El tercer día anuncio la entrada de Bonaparte a París.

Y lo hizo con este rubro: “Nuestro querido emperador esta entre nosotros”.

    Todo como mandado hacer para que el señor Corbacho nos diga desde el fondo de sus archivos:

     La historia se repite.

 José Carlos Mariátegui.

En El Tiempo: Lima ,28-VI-1918.

 

Comentario aparte.

“La Fuerza es Así”, es un artículo del Amauta José Carlos Mariátegui, publicado en el diario “El Tiempo, Lima, 28.VI.1918”, a raíz de la censura de los poderes del Estado de ese entonces a “Nuestra Época”, en cuyas páginas publicara el Amauta JCM, su artículo sobre “El deber del Ejercito y el deber del Estado”.

 Transcrito al público lector dicho artículo, me doy el atrevimiento de comentarlo con un brevísimo punto de vista del día.

Como ya es de conocimiento, a nivel nacional, la promulgación de una ley realizado por el desacreditado Congreso actual- con las horas contadas en su relevo del poder burocrático de los mismos con las mismas-, manda en esa ley, en sentido general, que “los militares y policías, solo serán juzgados en el Fuero Militar”, ya no en el Fuero Civil. No es necesario ser jurista profesional para no darse cuenta que la orden de la susodicha ley hace de los uniformados “inmunes respecto a los delitos, tanto en el Fuero Militar como en el Fuero Civil”. Demás está decir cuál es el motivo: la Represión Social como prevención contra el recrudecimiento de las contradicciones que en adelante subirán sus niveles sobre la base económica, político, social, de un Estado en banca rota y absolutamente sumisa al poder del capital transnacional. Como se aprecia, la fuerza es así: lacayuna ante el poderoso y despótica con el más débil. El Perú superficial u oficial, nos dice también, desde el fondo de sus apolillados archivos: la historia se repite.

Héctor Félix D.

26.06.26

viernes, 24 de julio de 2026

“28 DE JULIO, POSTRER DIA DEL DESPOTISMO Y PRIMERO DE LO MISMO”

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 Don Ricardo Palma nos recuerda:

“28 DE JULIO, POSTRER DIA DEL DESPOTISMO Y PRIMERO DE LO MISMO”            

Se está en vísperas de cambio de gobierno, cuyo proceso y, no es para sorprenderse, porque en estos menesteres lleva más de doscientos años practicándolo el poder detrás del trono, sencillamente porque es dentro de los límites del sistema dominante, su Constitución y sus leyes.

Pero ha salido a la superficie interesantes observaciones de una parte de la capa de intelectuales, profesionales, que circula muy apretadamente. Como, por ejemplo, observan que en el “Perú no ha existido un Partido” y que hoy, los “susodichos partidos, no son más que grupos de familias y amigos, que solo tiene interés en el fisco del Estado, que por supuesto gasta a manos llenas para mantenerlos”.

Pero, lo de “en el Perú no ha existido un Partido”, llama a reflexionar y es que en esa afirmación falta se agregue el porqué. Continuando, el no ha existido un Partido depende que no ha tenido la concepción de un “Programa de Desarrollo del país”, lo que dice desnudamente que: “las elecciones, en esas condiciones, no puede ser sino un medio de engaño al pueblo” Y es lo que es realmente, malogrado esta última elección presidencial que acusa fraude electoral con “Sánchez gano con el voto en Perú(JP) y Keiko gano con el voto en el extranjero(FP)”.

Estas situaciones solo han sido la continuidad del engaño al pueblo y el libreto de la hoja de ruta. No, es más, todo dentro, dependiente, del sistema dominante caduco y corrupto.

El parar las carpas del teatro eleccionario, cuesta al Estado una millonaria inversión. Todas las agrupaciones que participan en ese escenario preparado, planeado, reciben una millonaria suma por ser parte actoral en el engaño al pueblo.

Las grandes empresas intermediarias, que tienen el control de la economía nacional, por ende, política, como lacayos que son desde sus ancestros, obedecen a las transnacionales extranjeras, invierten y participan como seguros ganadores, que, en los próximos cinco años del nuevo gobierno, repararan el doble o el triple de lo invertido. Así fue ayer y así es hoy. Entonces, ¿no es esto corrupción?

Esa burocracia parasitaria del Estado, antes del término de su mandonismo, ha dado leyes a diestra y siniestra, como condicionantes para que al nuevo gobierno no le tiemble la mano en el momento de ejecutarla. Ejemplo, un diario de circulación nacional en su portada dice: “Ahora los militares y policías se juzgarán a sí mismos”, es decir, la orden de disparar a matar erigido en ley y respaldado por la ley de leyes, la Constitución Política del Estado. La fuerza organizada del Estado, ejecutora de la represión social.

Por eso, una realidad que habla claramente al activista consciente que busca la verdad en los hechos, exige, radicalmente de la orilla de una propuesta: Prepara la Organización, propia, sobre la base de un Programa de Acción de obreros, campesinos, empleados: TRABAJO-EDUCACION-SALUD. Una Organización autónoma, independiente, del Estado caduco y corrupto.

 Caminante, si hay camino, solo le faltamos nosotros. 

Héctor Félix D.

23.07.26

martes, 7 de julio de 2026

PALABRAS PRELIMINARES SOBRE EL ENSAYO “ESQUEMA DE LA EVOLUCION ECONÓMICA”

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 PALABRAS PRELIMINARES SOBRE EL ENSAYO “ESQUEMA DE LA EVOLUCION ECONÓMICA”


(07 de julio de 2026)


Por Miguel  Ángel  Aragón 


En noviembre de 2028, dentro de escasamente dos años,  se cumplirán cien años de la publicación del libro 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana


1.- Mariátegui comenzó a escribir y publicar las primeras páginas de este libro,  a fines del año 1925, coincidiendo en el tiempo, con la culminación de la redacción de las últimas  páginas de su primer libro La Escena Contemporánea, libro en el cual interpretó la realidad mundial de su tiempo.


Dos años después, para fines del año 1927, el libro 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana ya lo había terminado de escribir. A comienzos del mes  de enero de 1928, se comenzaron  a imprimir las páginas del libro. Por las limitaciones de la imprenta, el trabajo de impresión  y encuadernación culminó la primera semana de noviembre de 1928. Las causas de esa demora están documentadas en el libro Correspondencia de Mariátegui.


La sólida base  de sustento de los siete ensayos está en el contenido del primer ensayo, en el Esquema de la evolución económica, tema que hoy día (martes 7 de julio)  comentaremos breve y parcialmente. En el plan original de Mariátegui, ese ensayo constaba de cuatro partes: 1).- La  economía colonial, 2).- Las Bases económicas de la República, 3).-El problema del guano y del salitre, y 4).- Carácter de nuestra economía actual. 


Dos años después de escribir esos cuatro   artículos, Mariátegui agregó otros dos artículos adicionales, los cuales los agrupó  bajo el nombre de Economía agraria y latifundismo feudal, que en el libro aparecen como quinta parte del primer ensayo.  


2.- En la primera parte, titulada Economía colonial, Mariátegui comentó brevemente las dos  primeras etapas de nuestra historia. En primer lugar,  la etapa precolombina, cuya culminación fue el Incanato;  y en segundo lugar, la etapa colonial, el virreinato. En la segunda, tercera y cuarta parte del primer ensayo, Mariátegui comentó el desarrollo de la etapa republicana, hasta el año 1925.


Al terminar la cuarta parte del ensayo, a modo de conclusión, Mariátegui  escribió lo siguiente: 


“ Apuntaré una constatación  final. La de que en el Perú actual coexisten elementos de tres economía diferentes. Bajo el régimen de economía feudal nacido de la Conquista subsisten en la sierra algunos  residuos vivos todavía de la economía comunista indígena. En la costa sobre un suelo  feudal, crece una economía burguesa que, por lo menos en su desarrollo mental da la impresión de   una economía retardada”.


El día de hoy, por limitaciones del tiempo disponible, solamente comentaré algunas ideas centrales sobre las dos primeras etapas de  nuestra historia económica, a las cuales Mariátegui denominó economía comunista indígena, y régimen de economía feudal nacido de la Conquista. En otra oportunidad, podremos comentar el desarrollo de la economía burguesa hasta 1925, y proyectarnos hasta el presente. La de hoy día, solamente es una primera intervención sobre este tema,  espero que sirva de estímulo para promover el estudio y debate masivo de este libro.


3.- Desde que se publicó  el año 1928, hasta aproximadamente el año 1957, durante cerca de  cuarenta años, este libro fundamental de Mariátegui, fue ignorado en nuestro medio intelectual y político. Recién a partir de la publicación de la primera edición popular, el año 1957, comenzó el estudio serio y el debate amplio de los fundamentos teóricos de este libro.


En las tres décadas siguientes, hasta aproximadamente fines de la década de 1980, lapso en el cual se publicaron 55 ediciones del libro, los comentarios,  debates, e incluso cuestionamientos de las conclusiones  de Mariátegui fueron muy abundantes, y polémicos. 


Justamente dos de los temas teóricos mas polémicos,  fueron las conclusiones de Mariátegui sobre el comunismo agrario y sobre el desarrollo del feudalismo en  el Perú. Este debate no ha concluido, y esperamos que en este breve lapso que nos queda hasta noviembre de 2028, se reanimen y profundicen los estudios y comentarios, así como los debates, difusión  masiva y continuación del desarrollo de cada uno de los 7 ensayos. 


Dentro de poco tiempo se cumplirán cien años, y tal como se anota  en la carátula del libro “ ahí resisten, en pie, esperando impugnador, los fundamentos de estos 7  Ensayos”


4.- Acerca  de la economía comunista indígena.


Se expondrá en la Casa Museo Mariátegui


5.- Acerca del régimen de economía feudal nacido de la conquista. 


  Se expondrá en la Casa Museo Mariátegui

lunes, 6 de julio de 2026

INICIOS DE LA GRAN GUERRA PATRIA DE LA URSS

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INICIOS  DE LA GRAN GUERRA PATRIA DE LA URSS


(04 de julio de 2026)


El 22 de junio de 1941 (hace 85 años), el ejército nazi fascista alemán  comenzó la invasión de la URSS, creyendo que en solamente  tres meses derrotarian al ejercito soviético.


El 05 de diciembre de 1941, despues de varios meses de repliegue estratégico,  comenzó la contraofensiva del ejército soviético desde la ciudad de Moscú. 


Desde el comienzo de la II Guerra Mundial, en setiembre de 1939, el ejército alemán nunca había retrocedido en los otros frentes de guerra (Polonia,  Noruega, Checoeslovaquia,  Francia, Holanda, Belgica) . 


En diciembre de 1941 , en el norte de Rusia,  comenzó su debacle, por primera vez se vieron obligados a retroceder .  


Al año siguiente, en las batallas de Stalingrado y Kursk, comenzaría la debacle del ejercito alemán en el Sur de Rusia. 


La contraofensiva del ejército soviético avanzó triunfalnente hasta llegar al centro de Berlín el 09 de mayo de  1945., conocido como El Día de la Victoria.