martes, 27 de mayo de 2014

NO EXISTE EL MÁS MÍNIMO RIESGO DE FRAUDE

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Un Tema de Actualidad
NO EXISTE EL MÁS MÍNIMO RIESGO DE FRAUDE
Registrador Carlos Ariel Sánchez afirma que
a las 7 p. m. del domingo tendrá el resultado
del 90 % de las mesas.
Por: YAMID AMAT
Cerca de 33 millones de colombianos están habilitados para participar hoy en la elección de Presidente de la República. Y por primera vez en la historia del país, la mujer podrá tener más alta participación que el hombre. Según el censo electoral vigente, el número de mujeres habilitadas para votar supera en casi 2 millones al de hombres. Además, cerca de 184.000 nuevos ciudadanos podrán votar por primera vez.
La de hoy domingo (25 de mayo) será la quinta elección desde que se estableció el mecanismo de doble vuelta. Y es la segunda vez que un mandatario en ejercicio aspira a la reelección.
Según el registrador Carlos Ariel Sánchez, todo está listo para la jornada electoral. Sánchez asegura que el sistema está blindado, que no hay ninguna posibilidad de un ataque de hackers y que no existe “ni siquiera el riesgo de un fraude”.
El material electoral está en todas las mesas de votación. Los puestos de votación, que funcionaron satisfactoriamente el 9 de marzo, están listos.
¿La tregua ordenada por las Farc se ha cumplido?
Desde el punto de vista de funcionamiento electoral, sí. No ha habido dificultad alguna ni para el despliegue logístico, ni para la entrega del material, ni para la instalación de puestos y mesas.
¿Cuántas mesas funcionarán y en cuántos puestos en total en el país?
89.389 mesas (1.890 de ellas en el extranjero), ubicadas en 10.657 puestos de votación (217 de ellos en el exterior).
¿Y cuántas mesas, cuántos puestos y cuántos electores potenciales en Bogotá?
Son 490 puestos de votación, con 14.230 mesas. Bogotá cuenta con un censo de 5’204.003 electores, de los cuales 2’798.245 son mujeres y 2’405.758 son hombres.
¿Cuál es el censo electoral hoy?
Un total de 32’975.158 colombianos están habilitados para sufragar en el país y en el exterior. De ese total, 17’129.768 son mujeres y 15’845.390 son hombres.
¿Cuántos jurados actuarán hoy?
586.136 ciudadanos fueron elegidos para prestar ese servicio obligatorio.
¿A qué sanciones se exponen si no acuden?
A una sanción económica de entre uno y diez salarios mínimos y 6’160.000 pesos. Si son servidores públicos, pueden ser objeto de destitución.
¿Qué tipo de excusas son válidas y cómo deben justificarse?
Grave enfermedad del jurado o su cónyuge, padre, madre o hijo; muerte del cónyuge, padre, madre o hijo ocurrida el día de las elecciones o dentro de los tres días anteriores; ser menor de 18 años. Y debe anexar las pruebas de la excusa que exige el Código Electoral, en el Artículo 108.
Algunos sectores políticos han dicho que pedirán en cada mesa un reconteo. ¿Eso es posible?
Después de hecho el primer conteo, al cierre de las votaciones, solo se podrá realizar un conteo más, previa reclamación de un testigo electoral.
¿Ese segundo conteo puede demorar mucho tiempo la divulgación de resultados?
No debería tardar más de media hora.
¿Cuántas estaciones biométricas se tendrán para la jornada de hoy?
Habrá alrededor de 3.500 estaciones para la identificación de los votantes y los jurados. Cerca de 4 millones de personas serán identificadas con herramientas biométricas, para verificar que el ciudadano que se acerca a votar es quien dice ser.
¿Y dónde estarán ubicadas esas estaciones o puestos de votación con biometría?
En Bogotá, 514. En Antioquia, 619. En Boyacá, 71. En Cauca, 29. En Córdoba, 345. En Cundinamarca, 128. En Magdalena, 189. En Risaralda, 177. En Norte de Santander, 214. En Quindío, 129. En Santander, 351. En Sucre, 175. En Tolima, 536. Y en Meta, 280.
En las pasadas elecciones legislativas de marzo el Centro Democrático denunció fraude electoral. ¿Qué ocurrió?
Las denuncias nunca fueron oficialmente puestas en conocimiento de autoridades. Así que, si no hay denuncia, ¿qué se investiga? Además, no hubo fraude puesto que en preconteo no hay datos de valor legal, solo informativos.
¿Qué seguridad tienen los colombianos de que no habrá hoy fraude?
No hay posibilidad alguna de manipulación. Las actas de entrega son suscritas por auditores de todos los partidos y de todas las campañas. Habrá funcionarios de la Procuraduría, como vigilantes, testigos de los partidos y observadores internacionales.
¿Y no existe ningún riesgo de fraude informático?
En Colombia el proceso electoral está ciento por ciento documentado, con las actas de escrutinio que se encontrarán en la web; los procesos de información tienen gran apoyo tecnológico. Con toda la documentación que se cuelga en la web, es muy fácil observar si hay alguna irregularidad que amerite un reclamo.
¿Existe algún riesgo de que los resultados electorales de hoy puedan ser interferidos por los llamados ‘hackers’, o están completamente blindados?
Tenemos 4 procesos tecnológicos. El primer proceso es el de preconteo, que va primero por línea telefónica y luego por canales dedicados. Eso no es jaqueable. La divulgación se hace desde otros servidores totalmente distintos de los que han servido para el preconteo y tienen una capacidad superior a 500.000 consultas por minuto. Simultáneamente, esta divulgación se hará por Google Politics.
Aparte de eso, todas las campañas políticas solicitaron VPN (Virtual Private Network), que es una red privada de trasmisión de datos con un altísimo estatus de seguridad. Como las campañas tendrán un canal dedicado, tendrán acceso directo y en tiempo real a la información, al igual que los medios de comunicación.
Es decir, son tan múltiples las formas de divulgación, que cualquier jaqueo está bloqueado. Y si se intenta, el impacto sería inocuo, debido a la cantidad de canales de transmisión de datos que estarán en operación. Pero quiero decirle que, además de todo este esquema de seguridad, también hay medidas para que, en caso de una invasión de hackers, estemos listos para el contraataque.
¿Está blindado el sistema?
No solo está blindado por la capacidad del sistema, sino por los mecanismos defensivos del sistema.
¿Infiltrar la web para modificar datos es absolutamente imposible?
Lo máximo que podrían intentar es tumbar la página. Y eso tampoco podrá ocurrir, porque si la información va por canales dedicados –y aquí estoy hablando de los canales dedicados de la Registraduría, de Google, de las campañas, de los medios de comunicación–, si tumban una página, quedan muchas más operando.
¿Qué ocurrirá en casos de lluvia que puedan afectar las comunicaciones?
Estamos utilizando telefonía fija, telefonía celular y telefonía satelital.
Las elecciones se cierran a las 4 p. m. ¿Se podrían prolongar?
No, señor. Así por cualquier razón no hayan podido iniciarse a las 8 a. m.
¿A qué hora se producirá el primer boletín?
En los primeros 10 minutos, después de las 4, correspondiente, básicamente, a mesas ubicadas en el exterior. Y a partir de las 4:30, resultados de mesas en el país. Hay una programación, y obviamente cuanto más pequeña es la capacidad de una mesa, más rápido divulga, porque tiene menos datos que procesar. Esos serán los primeros datos que irán en los primeros boletines.
¿Correspondientes a ciudades grandes o a ciudades pequeñas?
Ciudades pequeñas, municipios pequeños y corregimientos.
¿A qué hora proyecta la Registraduría dar un consolidado importante?
El volumen más importante de votación empieza a entrar más o menos a las 6 de la tarde. Eso quiere decir que a las 7 de la noche habrá más del 90 por ciento de votos escrutados.
¿Cree posible llegar a semejante rapidez?
Pues aunque haya testigos que soliciten reconteos, el proceso es rápido. Si el 9 de marzo revelamos un importante consolidado a las 8 de la noche, con 890 candidatos al Senado, por ejemplo, ahora con solo 5 candidatos será más fluido.
¿Cuántos observadores internacionales habrá?
La jornada contará con tres misiones de observación internacional. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), con 34 integrantes; la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore), con 41 integrantes, y la Organización de los Estados Americanos (OEA), con 63 integrantes.
¿Son delegados de cuántos países?
Son al menos 138 integrantes de cerca de 15 países.
¿Cuántos colombianos están habilitados para votar por primera vez?
Serán alrededor de 183.430 primivotantes.
¿Habrá inscripciones para la segunda vuelta si hoy no se elige Presidente?
En el eventual caso de una segunda vuelta, no se abrirá proceso de inscripción de cédulas. Los jurados serían los mismos que participan en la primera vuelta.
¿Cómo sabe una persona dónde debe votar si hasta ahora no lo ha hecho?
Es muy fácil establecer, a través de la web, dónde le toca votar.
¿Recomendaciones para hoy?
¡Votar! Es la esencia de nuestra democracia. Y votar temprano.
YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO
            Nota.- El 25 de mayo participaron cinco candidatos. De 47’121.089 hbts., los electores son 32’975.158. De ellos votaron 13’209.561 (40.65%) Voto Válido: 12’844.949, Voto Blanco: 770.496, Voto Nulo: 311.655
Zuloaga (extrema derecha): 3’758.936 (29.26%), Santos (derecha): 3’298.203 (25.67%), Marta Lucía Ramírez (derecha): 1’995.212 (15.53%), Clara López (centro izquierda): 1’957.215 (15.23%), Peñalosa (centro centro): 1’064.887 (8.29%)
            El primer ganador fue el Registrador Carlos Ariel Sánchez, que preparó el proceso electoral minuciosamente, como describe el artículo. El proceso electoral se abrió a las 8 de la mañana y se cerró a las 4 de la tarde. A los 10 minutos ya estaba expidiendo el primer boletín. A las 6 de la tarde ¡ya estaba dando los resultados finales! El segundo ganador fue la abstención: de 10 electores sólo votaron 4, ¡60% de abstención! (En Chile fue del 55%; en EUA es habitual el 70%)
            El 15 de junio, la segunda vuelta será entre Zuloaga y Santos por “la guerra sin fin o el fin de la guerra”, ¿por “el menospior”? ¡Aprendamos la lección!
Ragarro
26.05.14

viernes, 23 de mayo de 2014

ESTRATEGIA GLOBAL CAPITALISTA Y TÁCTICA IMPERIAL


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Un Tema de Actualidad (2-2)
ESTRATEGIA GLOBAL CAPITALISTA
Y TÁCTICA IMPERIAL
En el siglo XXI al interior del sistema capitalista se agudiza la contradicción entre la tendencia a la centralización global del capital y la permanencia de dinámicas capitalistas de origen nacional-imperial.
Por una parte se observa la conformación de una burguesía financiera global, que es fruto de la superposición de intereses, entrelazamiento de capitales, imbricación de empresas deslocalizadas por el mundo, entrecruzamiento de deudas y déficit fiscales de Estados “nacionales”, y por el otro, se mantienen dinámicas económicas, militares y geopolíticas de los imperios constituidos en siglos anteriores, bloques imperiales y agrupamientos de nuevas potencias que luchan por la apropiación del excedente capitalista, el control de las materias primas y la hegemonía mundial.
Las crisis financieras y económicas incentivan esa contradicción y sacan a flote la contradicción entre quienes tienen intereses e influencias en diferentes niveles, espacios y territorios de la economía global y quienes dependen de ejes “nacionales”, como algunos capitalistas que le han jugado todas sus apuestas al complejo industrial militar de EE.UU.
Los analistas de la economía y la política internacional –por lo general– sólo ven un aspecto de esa contradicción. Unos se aferran a la tendencia predominante, la extrapolan y llegan a la conclusión de que ya existe una burguesía financiera global que todo lo planea y controla. Otros se centran en el análisis de la geopolítica, la lucha entre potencias y bloques regionales, y hacen todo tipo de cálculos sobre el grado de hegemonía que mantienen los EE.UU., concluyendo que entre más pierde en el terreno económico más aprieta en el campo militar. Las dos partes tienen algo de verdad.
Los primeros suponen la existencia del imperio global; los segundos mantienen la visión clásica de la confrontación entre imperialismos. Para los teóricos críticos del “imperio”, la revolución proletaria debe ser mundial y simultánea, desconociendo la ley del desarrollo desigual y combinado; para los teóricos de los imperialismos, el proletariado puede aprovechar las fisuras y contradicciones entre los diversos bloques económicos e imperiales, y entonces, la táctica nacional tiene su fundamento.
Ambas posiciones se han encontrado y distanciado frente a los casos de intervención imperialista en Libia y Siria, para mencionar algunos casos. Unos, justifican que las fuerzas revolucionarias se apoyen tácticamente en las potencias imperiales para derrotar a los gobernantes criminales y dictatoriales, dado que lo importante es sobrevivir para avanzar más adelante. Los otros, denuncian la intervención imperial y apoyan a los dictadores, porque son anti-imperialistas y defienden el “interés nacional” de esos pueblos. Los unos reivindican el internacionalismo; los otros, el anti-imperialismo.
Cada cual se aferra a un aspecto de la contradicción. Sólo un movimiento internacional de los trabajadores con una posición coherente a partir de la aceptación de la existencia de esa contradicción y de un “análisis concreto de la situación concreta” puede interpretar la realidad en forma dialéctica y actuar en consecuencia.
Sólo entendiendo la dinámica de la contradicción y la tendencia actual a la centralización, se puede desentrañar la complejidad de los conflictos y las tensiones inter-imperialistas que se han presentado en casos como los de Kosovo, Libia, Siria, Sudán, Ucrania, Irak, Afganistán y demás países intervenidos de una u otra manera por las potencias (EE.UU., UE, Rusia, China). Allí hubo un proceso de desmembración de la unidad nacional de esos países, aprovechando particularidades y fisuras étnico-nacionales, tribales, religiosas y culturales, para repartirse sus riquezas e impedir el avance de la revolución.
La lucha geopolítica se juega a fondo en cada uno de los países y regiones del mundo: unos imperios ganan, otros pierden. Si no se ha llegado a una guerra aguda y abierta entre las potencias es porque finalmente ceden coyunturalmente ante la necesidad de preservar su estabilidad política y económica. El temor a una guerra nuclear juega también, pero es secundario. Lo central es la economía que es frágil e inestable. Por ello, la tendencia a la centralización se impone y va apareciendo una súper-burguesía mundial omnipotente.
La burguesía global “en formación” ha elaborado una serie de políticas para mantener su dominio y fortalecerlo. Tiene un inagotable acumulado de experiencias, cuenta con innumerables y poderosos centros de pensamiento y perfecciona permanentemente la estrategia. Su meta medular es impedir que el proletariado y los pueblos del mundo identifiquen sus intereses y tracen una política anti-capitalista de carácter internacional.
Invisibilizar al proletariado es su tarea central. Resaltar los intereses sectoriales de la población y convertirlos en algo especial y esencial, ha sido un trabajo ideológico sistemático emprendido desde los años 80s del siglo pasado (XX). Estimular las diferencias étnicas (indígenas, afrodescendientes, mestizos, blancos, etc.), nacionales (nativos y migrantes), etarias (jóvenes, adultos, viejos), de género (mujeres, hombres, LGTB), religión y demás intereses culturales (ambientalistas, animalistas, humanistas, etc.), es su estrategia. El análisis de clase es desechado, la identidad sectorial es el referente principal.
Esa maniobra es utilizada también por los bloques imperiales para defender sus áreas de influencia, mercados y territorios. Así lo hacen ahora en América del Sur estimulando las “memorias” de pueblos indígenas hacia la conformación de una nación “aymará-quechua” o hacia “autonomismos” que colocan como aspecto principal la lucha por la territorialidad, la “economía propia” y la crítica al desarrollismo, pero que no enfrentan la lógica del gran capital en el terreno de poder político concreto (imperial-capitalista) sino en el campo de la crítica a la “colonialidad del poder”. Su objetivo: quebrar la unidad de Estados nacionales que se les han salido del control y crear condiciones para la intervención imperial.
Por un lado es una estrategia global, integral, de clase dominante. Por el otro, es una política regional, sectorial, también de clase pero donde predomina el interés de su Estado imperial y de determinados grupos capitalistas que tienen afincados intereses sectoriales. La segunda está subordinada a la primera. Sólo la lucha de clases muestra en qué momento se hace evidente esa subordinación. Dominación, hegemonía, control, se entrecruzan.
Por ejemplo, cuando la revolución árabe estaba mostrando sus potencialidades de clase, la intervención imperial se hizo necesaria, más que para hacer una nueva repartición de las riquezas petrolíferas, para impedir la profundización de la revolución en términos sociales. Por ello, la intervención iba dirigida a dividir el frente revolucionario con intereses tribales, étnicos y religiosos. La unidad popular fue quebrantada y no se pudo avanzar hacia caminos anti-neoliberales y anti-capitalistas.
Es importante precisar que la estrategia global de la burguesía no se casa con nacionalismos pero tampoco los desecha. Ella hace análisis de cada caso en particular. Trabaja a largo plazo y usa la complejidad no lineal para defender sus intereses. Es flexible y oportuna.
Cuando los “nacionalismos” son encabezados por alianzas entre fuertes burguesías “nacionales” y elites de trabajadores de sectores estratégicos (centralizados) de la economía de países dependientes (Brasil, Uruguay, Argentina), la burguesía global acepta sin reparos la aplicación de políticas de redistribución parcial de la riqueza mientras no afecten la estructura básica de funcionamiento del capitalismo. Cuando los nacionalismos son liderados por clases subordinadas (trabajadores, campesinos y pequeña-burguesía en proceso de proletarización), los capitalistas planetarios impulsan la política de contención, debilitan sus economías por medio de bloqueos abiertos o camuflados, preparan diferentes formas de intervención y saboteo mientras empoderan a las burguesías locales para recuperar la hegemonía política. Es lo que han hecho en Venezuela, Ecuador y Bolivia, y están logrando resultados.
Los trabajadores del mundo entero tenemos que superar las visiones parciales y lineales. Debemos aprender a ser tan flexibles o más que nuestros enemigos de clase. Debemos identificar los intereses globales del proletariado –la revolución anti-capitalista–, pero en cada caso en particular tenemos que determinar cómo juega cada aspecto de la contradicción y responder con la táctica acertada.
Por ejemplo, en Ucrania dos imperios luchan por intereses geopolíticos (EE.UU. y Rusia). Alinearse con uno u otro es perder la independencia de clase. La unión de los trabajadores ucranianos –por encima de diferencias étnico-nacionales– alrededor de los intereses coyunturales de su Nación, es la posición correcta. Hay que rechazar ambas intervenciones como parte de la guerra imperialista.
Pero a la vez que se lucha por la autodeterminación nacional se debe impulsar la unidad de los trabajadores ucranianos con los rusos, europeos, estadounidenses y del mundo entero contra la explotación capitalista, dado que la unidad nacional no garantiza –en un planeta globalizado y controlado por el capitalismo– ni una verdadera independencia y autonomía ni la resolución de los problemas vitales y estratégicos de los trabajadores.
Sólo así podremos explotar ambos aspectos de la contradicción y no quedar amarrados a un bloque imperial y a la ilusión nacionalista. Sólo así fusionaremos dialécticamente el análisis global de clases sociales enfrentadas con el estudio de la geopolítica imperial, y avanzaremos en la conformación de un gran movimiento proletario de características internacionales.
Sólo así podremos desafiar con fuerza nuevamente al capitalismo depredador de la vida y aspirar a construir un mundo mejor. Las nuevas generaciones lo valorarán.
Popayán, 4 de mayo de 2014 (Énfasis agregados)
Fernando Dorado <ferdorado@gmail.com>
Fecha: 5 de mayo de 2014, 8:51
Asunto: Estrategia global capitalista y táctica imperial
de: Jose Gabriel ruiz santamaria <comasolven8@gmail.com>
para: A Viviana Moscoso <centrobolivarianoph@yahoo.es>, (…)
fecha: 5 de mayo de 2014, 20:46
enviado por: gmail.com
firmado por: gmail.com
            Nota.-La Rus de Kiev fue el origen de lo que hoy es Rusia. Salvando distancias, la relación Rus de Kiev-Rus de Moscú es como la relación Cusco-Lima. Rus fue una forma tosca de Estado de pueblos eslavos que se afincaron en Europa Oriental. La Rus de Kiev predominó hasta la declinación de Bizancio. Luego la Rus de Moscú, Rossía, Rusia, Unión Soviética, Rusia, llegó a lo que conocemos hoy.
            El autor, desde Popayán Cauca, sur de Colombia, hace un examen exhaustivo usando la dialéctica marxista de interpretación de la historia. Aprendamos la lección.
                                                         Ragarro
                                                        23.05.14

miércoles, 21 de mayo de 2014

Un Tema de Actualidad (1-2) OJOS PARA LA PAZ HACIA EL FIN DE LA PROPAGANDA ESTADOUNIDENSE

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Un Tema de Actualidad (1-2)

OJOS PARA LA PAZ
HACIA EL FIN DE LA PROPAGANDA ESTADOUNIDENSE
Los gobernantes siempre tratan de convencer de que están haciendo lo correcto porque las multitudes no siguen a alguien a sabiendas de que no tiene la razón. El siglo XX se caracterizó por el surgimiento de nuevos métodos de propagación de ideas que nada tienen que ver con la verdad.
Los occidentales afirman que la propaganda moderna comenzó con el ministro nazi Joseph Goebbels. Así tratan de hacer olvidar que el arte de falsear la percepción de las cosas fue desarrollado desde mucho antes por los anglosajones.
En 1916, el Reino Unido creó en Londres la Wellington House y más tarde la Crewe House. Simultáneamente, los estadounidenses creaban el Comittee on Public Information (CPI).Partiendo del principio que la Primera Guerra Mundial era un enfrentamiento de masas y no de ejércitos, aquellos organismos trataron de intoxicar a sus propios pueblos, al igual que a los de sus aliados y sus enemigos.
La propaganda moderna comienza con la publicación en Londres del informe Bryce sobre los crímenes de guerra de Alemania, documento que fue traducido a 30 idiomas. Según el informe Bryce, el ejército alemán había violado a miles de mujeres en Bélgica, así que los británicos estaban luchando contra la barbarie. Al terminar la Primera Guerra Mundial se descubrió que todo el informe era una mentira enteramente fabricada con testimonios falsos y con ayuda de varios periodistas.
Mientras tanto, en EEUU George Creel inventó una historia que presentaba la Guerra Mundial como una cruzada de las democracias por una paz que concretaría los derechos de la humanidad.
Los historiadores han demostrado que la Primera Guerra Mundial tuvo causas tan inmediatas como profundas, siendo la más importante de ellas la rivalidad entre las grandes potencias que competían entre sí por extender sus imperios coloniales.
Los burós de propaganda de EEUU y Reino Unido eran organismos secretos que trabajaban para el Estado. Se diferenciaban de la propaganda leninista, que ambicionaba «revelar la verdad» a las masas ignorantes, en que los anglosajones trataban de engañarlas y manipularlas. Y para lograrlo, los organismos estatales anglosajones tenían que actuar a escondidas y usurpando falsas identidades.
Después de la desaparición de la Unión Soviética, EEUU dio menos importancia a la propaganda y optó por la Relaciones Públicas. El objetivo ya no era mentir sino llevar a los periodistas de la mano para que vieran únicamente lo que se les mostraba. Durante la guerra de Kosovo, la OTAN recurrió a Alastair Campbell, un consejero del primer ministro británico, para contarle diariamente a la prensa una historia diferente. Mientras los periodistas se entretenían en reportar las historias de Campbell, la alianza atlántica podía bombardear «en paz». El objetivo no era tanto mentir sino más bien desviar la atención.
Pero lo que se ha dado en llamar story telling [en español, “contar historias”] cobró gran fuerza con el 11 de septiembre de 2001. El objetivo era concentrar la atención del público sobre los atentados de Nueva York y Washington para que no viera el golpe de Estado militar que se produjo aquel mismo día: traspaso de los poderes ejecutivos del presidente George W. Bush a una entidad militar secreta y detención camuflada de todos los miembros del Congreso estadounidense. Aquella operación de intoxicación fue obra de Benjamin Rhodes, actual consejero del hoy presidente Barack Obama.
Durante los siguientes años la Casa Blanca creó un sistema de intoxicación con sus principales aliados (Reino Unido, Canadá, Australia y, claro está, Israel). Esos 4 gobiernos recibían diariamente instrucciones, incluso discursos completamente redactados, enviados por el Buró de Medios Globales para justificar la guerra contra Irak y calumniar a Irán.
Desde 1989, Washington se apoyaba en la CNN para divulgar rápidamente sus mentiras. Con el tiempo, EEUU fue creando un cártel de cadenas informativas de televisión vía satélite (Al-Arabiya, Al-Jazeera, BBC, CNN, France24, Sky). En 2011, durante los bombardeos de la OTAN contra Trípoli, la OTAN logró convencer bruscamente a los libios de que habían perdido la guerra y que era inútil proseguir la resistencia.
Sin embargo, en 2012, la OTAN no logró reeditar la maniobra para convencer a los sirios de que el derrocamiento de su gobierno era inevitable. La repetición de aquella maniobra falló porque los sirios habían tenido conocimiento de lo sucedido en Libia, donde las cadenas de televisión internacionales habían manipulado la situación. Sabiendo aquello, el Estado sirio tuvo tiempo de prepararse para contrarrestar la manipulación que se había preparado [2]. Este fracaso marcó el fin de la hegemonía del cártel de «la información».
La actual crisis entre Washington y Moscú sobre la situación en Ucrania ha obligado a la administración Obama a revisar su sistema. Ya Washington no es el único que logra hacerse oír sino que tiene que tratar de rebatir los argumentos del gobierno y los medios de prensa rusos, accesibles en todas partes del mundo a través de transmisiones satelitales y de internet. El secretario de Estado John Kerry ha tenido que nombrar un nuevo secretario adjunto a cargo de la propaganda: el ex redactor jefe de Time Magazine, Richard Stengel. En realidad, Stengel ya estaba en funciones antes del 15 de abril de 2014, fecha en que prestó juramento para el cargo. Pero el 15 de marzo ya había enviado a los principales medios de la prensa atlantistas una «Hoja Informativa» sobre las «10 falsedades» de Vladimir Putin sobre Ucrania. Lo mismo había hecho el 13 de abril, distribuyendo un segundo documento con «otras 10 falsedades».
Lo primero que salta a la vista al leer ese texto es la necedad que lo caracteriza. El texto apunta a validar la historia oficial sobre una revolución en Kiev y a desacreditar el discurso ruso sobre la presencia de nazis en el nuevo gobierno ucraniano, cuando ya se sabe que en Kiev no hubo una revolución sino un golpe de Estado fomentado por la OTAN y ejecutado por Polonia e Israel con una mezcla de recetas para «revoluciones de colores» y «primaveras árabes».
Los periodistas que recibieron las «hoja informativas» del gobierno de EEUU y que se hicieron eco de su contenido también conocen perfectamente el contenido de la conversación telefónica de la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland sobre cómo Washington iba a cambiar el régimen en Ucrania “en detrimento de la Unión Europea” y la del ministro estoniano de Relaciones Exteriores Urmas Paets sobre la verdadera identidad de los francotiradores de la plaza Maidan. Y también habían tenido conocimiento anteriormente de las revelaciones del semanario polaco Nie sobre el entrenamiento de los cabecillas nazis en la Academia de Policía de Polonia, 2 meses  antes de los hechos de la plaza Maidan. En cuanto a negar la presencia de nazis en el nuevo gobierno ucraniano, es como decir que el sol sale de noche. No hace falta ir a Kiev para comprobarlo, basta con leer los escritos de los actuales ministros y escuchar sus declaraciones.
A fin de cuentas, si bien todos los argumentos que Washington se toma el trabajo de enviar por escrito a las redacciones permiten crear la ilusión de que existe un consenso de la gran prensa atlantista, el hecho es que no tienen la menor posibilidad de llegar a convencer a los ciudadanos mínimamente curiosos. Por el contrario, es tan fácil descubrir el engaño navegando un poco por internet que ese tipo de manipulación no logrará otra cosa que reducir aún más la credibilidad de Washington.
El 11 de septiembre de 2001, el unanimismo de la prensa atlantista permitió convencer a la opinión pública internacional. Pero el trabajo que numerosos periodistas y ciudadanos “entre los que tengo el honor de contarme” han venido realizando desde entonces ha demostrado la imposibilidad material de lo que se afirma en la versión oficial. Trece años después de los hechos, cientos de millones de personas han tomado conciencia de aquellas mentiras. Y serán cada vez más numerosas gracias al nuevo dispositivo estadounidense de propaganda. El resultado final es que quienes se hacen eco de la propaganda de la Casa Blanca, principalmente los gobiernos y los medios de prensa de la OTAN, están destruyendo su propia credibilidad.
Barack Obama y Benjamin Rhodes, John Kerry y Richard Stengel trabajan solamente para el corto plazo. Su propaganda sólo convence a los pueblos por espacio de algunas semanas. Pero los indignan cuando descubren la manipulación. Estos personajes están socavando involuntariamente la credibilidad de las instituciones de los Estados de la OTAN que se hacen eco de su propaganda conscientemente. Han olvidado que la propaganda del siglo XX funcionaba únicamente porque el mundo estaba dividido en dos bloques que no comunicaban entre sí y que el monolitismo al que hoy aspiran es incompatible con los nuevos medios de comunicación.
Aunque no ha terminado todavía, la crisis de Ucrania ya ha cambiado profundamente el mundo. Al contradecir públicamente al presidente de EEUU, Vladimir Putin ha dado un paso que en lo adelanto impide el éxito de la propaganda estadounidense.
Rv: Thierry Meyssan:
Hacia el fin de la propaganda estadounidense
Domingo, 27 de Abr, 2014 11:49 pm.
Enviado por: "aurora tumanischwili" a_tumanoff
responder a: Sin respuesta <notify-dg-foro_centenario@yahoogroups.com>
fecha: 28 de abril de 2014, 5:47
asunto: [foro_centenario] Resumen nº 4603
lista de distribución:   foro_centenario.yahoogroups.com
firmado por: yahoogroups.com
            Nota.-
Thierry Meyssan (n. 1957), periodista y activista político francés. En 1994 funda la Red Voltaire promoviendo la libertad de conciencia, y forma parte de la dirección del Partido Radical de Izquierda, de centro-izquierda. El trabajo de propaganda fue sistematizado tempranamente por el Vaticano, que dio el nombre a esta actividad (De propaganda fide) Luego en la edad moderna fue desarrollada, como lo señala el autor, por Inglaterra, Alemania, EUA (que la convirtió en publicidad) Aparte, como propaganda y agitación fue desarrollada por el Partido bolchevique.
La confrontación Obama-Putin señala la decadencia de la propaganda yanqui, expresión de la decadencia de EUA, que terminó la II-GM como el mayor país acreedor del mundo y termina ahora como el mayor país deudor.
Todo viene y todo pasa. Aprendamos la lección
Ragarro
20.05.14

domingo, 18 de mayo de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA UNIDAD NECESARIA

                                                     --o--

Un Tema de Actualidad
REFLEXIONES SOBRE LA UNIDAD NECESARIA
“El proletariado creía ortodoxamente en
los mismos mitos que la burguesía:
la Razón, la Evolución, el Progreso”
La política reformista y parlamentaria había
hecho de la socialdemocracia una rueda del Estado”
J.C. Mariátegui “La Escena Contemporánea”
Animado por el creciente descontento y desprestigio del Gobierno de Ollanta Humala, entre la clase obrera y el pueblo, el espíritu de una nueva unidad se extiende entre los integrantes del movimiento socialista y popular peruanos. En tales condiciones vienen surgiendo diversos proyectos unitarios, siendo el más importante de ellos, por su tamaño, el Frente Amplio, organización promovida por “Tierra y Libertad”, el PCP, el MAS, “Ciudadanos por el Cambio” y “Fuerza Social”, principalmente, pese a la poca cantidad de militantes y la escasa vinculación con las masas populares que estos tienen en la actualidad.
Evidentemente la unidad obrero popular es una importante noticia; no obstante resulta conveniente alertar sobre deficiencias que ponen en peligro este importante esfuerzo.
Primero, tal y como resalta en el debate entre los componentes de esta unidad sus objetivos son principalmente electorales y nacionales (existe la tendencia no esforzarse en las elecciones municipales). Ello resulta del espejismo facilista creado por el reiterado triunfo de “outsiders” sin organizaciones partidarias, que son reemplazadas por amalgamas apresuradas y variopintas de “técnicos” y puestívoros (caso del Fujimorismo, de “Perú Posible” y del PNP), suerte de “tinka” electoral en la que muchos cifran su ambición personal de ser parlamentario. Pensamos que ello es un error pues, tal y como lo muestra la más seria experiencia electoral de los últimos tiempos (la de la Unidad Popular chilena), un eventual triunfo electoral sin bases sólidas, y peor aún endeble, convierte al Gobierno electo solo en un cautivo atado de manos y sujeto a chantajes y presiones congresales y militares, y consecuentemente inútil para los objetivos del movimiento socialista y popular. De allí que el objetivo serio y real debiese ser la lucha esforzada por la conquista de los municipios y lograda su mayoría a nivel nacional pugnar por convertir a éstos en entes productivos comunales y solidarios. Solo eso daría una base sólida a una campaña nacional posterior o mejor aún la haría casi innecesaria. En cuanto a las elecciones nacionales nuestro objetivo debiese ser simplemente utilizar la campaña electoral para difundir nuestros objetivos socialistas como única salida para un desarrollo nacional basado en los intereses de las grandes masas y alcanzar alguna representación que permita seguir utilizando el Congreso como la tribuna de difusión que perseguimos.
Segundo, la unidad que necesitamos debe ser una unidad de combate que nos permita enfrentar la amenaza ecosocial y el despojo que vienen generando las transnacionales mineras, que afecta directamente a la población rural y nativa, y la explotación inmisericorde de los trabadores mineros a través de empresas “terceristas” y “Services”, las empresas textiles exportadoras a través de la inestabilidad laboral, amparados en la legislación pro exportadora, y los trabajadores públicos sin estabilidad laboral, por aplicación de los Contratos Administrativos de Servicios. A ello debe servir la lucha electoral como tribuna, tarea que es abandonada con la finalidad de conquistar curules. Casos tan emblemáticos como la Masacre de Bagua han demostrado que las transnacionales mineras, como Afrodita, pueden obligar al Gobierno y Congreso nacionales a reducir la reserva natural protegida y entregar territorio de las comunidades nativas aún a costa de muertos.
Tercero, nos preocupa que en el frenesí electoral, organizaciones pertenecientes al movimiento socialista y popular coloquen a la cabeza de sus proyectos electorales y como interlocutores válidos del movimiento, a representantes de la burguesía, como es el caso de Salomón Lerner o fue antes el Ingeniero Mohme, con el objeto de “hacerse digeribles para opinión de la derecha” y contar con financiamiento de la campaña.
Cuarto, nos preocupa más aún que integrantes del movimiento socialista popular esbocen, a nombre de la unidad que la clase obrera y el pueblo necesitan, que “acceder al gobierno central es condición indispensable para llevar a cabo los cambios a favor del pueblo y la patria”, o postular “un libre mercado y Estado que estén al servicio de los intereses de toda la sociedad para el bienestar de todos”, que es casi como postular la existencia de lobos herbívoros y peor aún, hayan abandonado la tesis marxista de la destrucción o sustitución del Estado burgués en plena y evidente crisis de este Estado burgués y le ofrezcan recetas de reactivación económica para salvarlo o alternativas impopulares como la BICAMERALIDAD, que significaría incrementar aún más gasto del ingreso nacional para sostener el conjunto de mediocres que en el Congreso tejen alianzas contra el pueblo como “la repartija”, incluso favoreciendo a bancadas abiertamente pro dictatoriales como la fujimorista, cuya sola existencia es un insulto a la dignidad de la población peruana afectada por la política genocida.
Quinto, nos preocupa que los integrantes del movimiento socialista peruano hayan renunciado al objetivo socialista de la destrucción del Estado burgués, endiosen la democracia burguesa, se abstengan de denunciar su evidente crisis de representatividad y la necesidad de reemplazarlo por un organismo directamente asentado en las masas como sería una Asamblea Nacional de Municipios y de Comunidades Campesinas y Nativas, cuya Presidencia o Comisión Ejecutiva, actúe de Gobierno.
Sexto, necesitamos la unidad para organizar a los trabajadores de los sectores industriales, agro industriales y de servicios en conflicto, para que reemplacen la generación de funcionarios sindicales de las transnacionales mineras y otras, funcionales al sistema, que han perdido el objetivo final de la clase obrera, centran su actividad en el incremento remunerativo y la realización de campeonatos deportivos o “parrilladas”, y fortalezcan el movimiento socialista y popular peruanos.
¡Por la unidad combativa del movimiento socialista y popular peruanos!
Por Gustavo Pérez Hinojosa para el
Mensuario "Rumi", 4 de enero de 2014
            Nota.- El año 2014 ha comenzado bien. Es año pre-electoral, y por eso es posible diferenciar campaña electoral de campaña electorera. Es lo que hace Gustavo Pérez, abogado laboralista y consecuente Activista por el Cambio Social. En los puntos 1 y 2 advierte que el objetivo de grupos como el Frente Amplio es puramente electoral y nacional (sin tocar el aspecto municipal), y lo que se requiere es una unidad de combate contra la amenaza ecosocial y el despojo por las transnacionales. En los puntos 3 y 4 advierte de colocar a la cabeza a representantes de la burguesía (como Lerner, Mohme), en contra de la sustitución del Estado actual en evidente crisis de representatividad. Y  en los puntos 5 y 6 advierte la degeneración de integrantes del movimiento socialista y la necesidad de organizar a los trabajadores en conflicto para recuperar el objetivo central de la clase obrera. Estos pares negativo-positivo enseñan más que un centenar de páginas. ¡Aprendamos la lección!
                                                 Ragarro
                                                02.05.14

PUNTO FINAL A UN INCIDENTE INGRATO

                                                           --o--

Un Tema de Actualidad.
PUNTO FINAL A UN INCIDENTE INGRATO
POR GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
8 DE ABRIL DE 1981
Nunca, desde que tengo memoria, he dado las gracias por un elogio escrito ni me he contrariado por una injuria de prensa. Es justo, cuando uno se expone a la contemplación pública a través de sus libros y sus actos, como yo lo he hecho, que los lectores puedan disfrutar del privilegio de decir lo que piensan, aunque sean pensamientos infames. Por eso renuncié hace mucho tiempo al derecho de réplica y rectificación --que debía considerarse como uno de los derechos humanos-- y, desde entonces, en ningún caso y ni una sola vez en ninguna parte del mundo he respondido a ninguno de los tantos agravios que se me han hecho, y de un modo especial en Colombia. Me veo obligado a permitirme ahora una sola excepción, para comentar los dos argumentos únicos con que el Gobierno ha querido explicar mi intempestiva salida de Colombia la semana pasada. Distintos funcionarios, en todos los tonos y en todas las formas, han coincidido en dos cargos concretos. El primero es que me fui de Colombia para darle una mayor resonancia publicitaria a mi próximo libro. El segundo es que lo hice en apoyo de una campaña internacional para desprestigiar al país. Ambas acusaciones son tan frívolas, además de contradictorias, que uno se pregunta escandalizado si de veras habrá alguien con dos dedos de frente en el timón de nuestros destinos.
La única desdicha grande que he conocido en mi vida es el asedio de la publicidad. Esto, al contrario de lo que creo merecer, me ha condenado a vivir como un fugitivo. No asisto nunca a actos públicos ni a reuniones multitudinarias, no he dictado nunca una conferencia, no he participado ni pienso participar jamás en el lanzamiento de un libro, les tengo tanto miedo a los micrófonos y a las cámaras de televisión como a los aviones, y a los periodistas les consta que cuando concedo una entrevista es porque respeto tanto su oficio que no tengo corazón para decirles que no.
Esta determinación de no convertirme en un espectáculo público me ha permitido conquistar la única gloria que no tiene precio: la preservación de mi vida privada. A toda hora, en cualquier parte del mundo, mientras la fantasía pública me atribuye compromisos fabulosos, estoy siempre en el único ambiente en que me siento ser yo mismo: con un grupo de amigos. Mi mérito mayor no es haber escrito mis libros, sino haber defendido mi tiempo para ayudar a Mercedes a criar bien a nuestros hijos. Mi mayor satisfacción no es haber ganado tantos y tan maravillosos amigos nuevos, sino haber conservado, contra los vientos más bravos, el afecto de los más antiguos. Nunca he faltado a un compromiso, ni he revelado un secreto que me fuera confiado para guardar, ni me he ganado un centavo que no sea con la máquina de escribir. Tengo convicciones políticas claras y firmes, sustentadas, por encima de todo, en mi propio sentido de la realidad, y siempre las he dicho en público para que pueda oírlas el que las quiera oír. He pasado por casi todo en el mundo. Desde ser arrestado y escupido por la policía francesa, que me confundió con un rebelde argelino, hasta quedarme encerrado con el Papa Juan Pablo II en su biblioteca privada, porque él mismo no lograba girar la llave en la cerradura. Desde haber comido las sobras de un cajón de basuras en París, hasta dormir en la cama romana donde murió el rey don Alfonso XIII. Pero nunca, ni en las verdes ni en las maduras, me he permitido la soberbia de olvidar que no soy nadie más que uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. De esa lealtad a mi origen se deriva todo lo demás: mi condición humana, mi suerte literaria y mi honradez política.
He dicho alguna vez que todo honor se paga, que toda subvención compromete y que toda invitación se queda debiendo. Por eso he sido siempre tan cuidadoso en mi vida social. Nunca he aceptado más almuerzos que los de mis amigos probados. Hace muchos años, cuando era crítico de cine y estaba sometido a la presión de los exhibidores, conservaba siempre el pase de favor para demostrar que no había sido usado, y pagaba la entrada. No acepto invitaciones de viajes con gastos pagados.
El boleto de nuestro vuelo a México de la semana pasada --a pesar de la gentil resistencia de la embajadora de aquel país en Colombia-- lo compramos con nuestro dinero. Pocos días antes, sin consultarlo conmigo, un amigo servicial le había pedido al alcalde de Bogotá que hiciera cambiar el horario del racionamiento eléctrico en mi casa, pues coincidía con mi tiempo de trabajo, y tengo un estudio sin luz natural y una máquina de escribir eléctrica. El alcalde le contestó, con toda la razón, que Balzac era mejor escritor que yo y, sin embargo, escribía con velas. Al amigo que me lo contó indignado le repliqué que el señor alcalde cumplió con su deber, y que contestó lo que debía contestar.
La gente que me conoce sabe que esta es mi personalidad real, más allá de la leyenda y la perfidia, y que si quedé mal hecho de fábrica ya es demasiado tarde para volverme a hacer nuevo. De modo que no, ilustres oligarcas de pacotilla: nadie se construye una vida así, con las puras uñas, y con tanto rigor minuto a minuto, para salir de pronto con el chorro de babas de asilarse y exiliarse sólo para vender un millón de libros, que además ya estaban vendidos.
El segundo cargo, que me fui de Colombia con el único propósito de desprestigiar al país, es todavía menos consistente. Pero tiene el mérito de ser una creación personal del presidente de la República, aturdido por la imagen cada vez más deplorable de su Gobierno en el exterior. Lo malo es que me lo haya atribuido a mí, pues tengo la buena suerte de disponer de dos argumentos para sacarlo de su error.
El primero es muy simple, pero quiero suplicar que lo lean con la mayor atención, porque puede resultar sorprendente. Es este: en ninguna de mis ya incontables entrevistas a través del mundo entero --hasta ahora-- no había hecho nunca ninguna declaración sobre la situación interna de Colombia, ni había escrito una palabra que pudiera ser utilizada contra ella. Era una norma moral que me había impuesto desde que tuve conciencia del poder indeseable que tenía entre manos, y logré mantenerla, contra viento y marea, durante casi treinta años de vida errante. Cada vez que quise hacer un comentario sobre la situación interna de Colombia lo vine a hacer dentro de ella o a través de nuestra prensa. El que tenga una evidencia contra esta afirmación le suplico que la haga conocer de inmediato, de un modo serio e inequívoco y con pruebas terminantes. Pues también suplico a mis lectores que si esas pruebas no aparecen, o no son convincentes, lo consideren y proclamen desde ahora y para siempre como un reconocimiento público de mi razón.
El segundo argumento es todavía más simple, y no ha dependido tanto de mí como de la fatalidad. Es este: tengo el inmenso honor de haberle dado más prestigio a mi país en el mundo entero que ningún otro colombiano en toda su historia, aun los más ilustres, y sin excluir, uno por uno, a todos los presidentes sucesivos de la República. De modo que cualquier daño que le pueda hacer mi forzosa decisión lo habría derrotado yo mismo de antemano, y también a mucha honra.
En realidad, el Gobierno se ha atrincherado en esas dos acusaciones pueriles, porque en el fondo sabe que mi sentido de la responsabilidad me impedirá revelar los nombres de quienes me previnieron a tiempo. Sé que la trampa estaba puesta y que mi condición de escritor no me iba a servir de nada, porque se trataba precisamente de demostrar que para las fuerzas de represión de Colombia no hay valores intocables. O como dijo el general Camacho cuando apresaron a Luis Vidales: «Aquí no hay poeta que valga». Mauro Huertas Rengifo, presidente de la Asamblea del Tolima, declaró a los periodistas y se publicó en el mundo entero que el Ejército me buscaba desde hacía diez días para interrogarme sobre supuestos vínculos con el M-19. El único comentario que conozco sobre esa declaración lo hizo un alto funcionario en privado: «Es un loquito». En cambio, el primer guerrillero que se declaró entrenado en Cuba provocó, de inmediato, la ruptura de relaciones con ese país. Pero hay algo no menos inquietante: a la medianoche del miércoles pasado, cuando mi esposa y yo teníamos más de seis horas de estar en la Embajada de México en Bogotá, el Gobierno colombiano fue informado de nuestra decisión, y de un modo oficial, a través del secretario general de la cancillería colombiana, el coronel Julio Londoño. A la mañana siguiente, cuando la noticia se divulgó contra nuestra voluntad, los periodistas de radio entrevistaron por teléfono al canciller Lemos Simonds y éste no sabía nada. Es decir: casi ocho horas después aún no había sido informado por su subalterno. El ministro de Gobierno, aún más despalomado, llegó hasta el extremo de desmentir la noticia. La verdad es que las voces de que me iban a arrestar eran de dominio público en Bogotá desde hacía varios días y --al contrario de los esposos cornudos-- no fui el último en conocerlas. Alguien me dijo: «No hay mejor servicio de inteligencia que la amistad». Pero lo que me convenció por fin de que no era un simple rumor de altiplano fue que el martes 24 de marzo, en la noche, después de una cena en el palacio presidencial, un alto oficial del Ejército la comentó con más detalles. Entre otras cosas dijo: «El general Forero Delgadillo tendrá el gusto de ver a García Márquez en su oficina, pues tiene algunas preguntas que hacerle en relación con el M-19». En otra reunión diferente, esa misma noche, se comentó como una evidencia comprometedora un viaje que Mercedes y yo hicimos de Bogotá a La Habana, con escala en Panamá, del 28 de enero al 11 de febrero. El viaje fue cierto y público, como los tres o cuatro que hacemos todos los años a Cuba, y el motivo fue una reunión de escritores en la Casa de las Américas, a la cual asistieron también otros colombianos. Aunque sólo hubiera sido por la suposición escandalosa de que ese viaje tuvo alguna relación con el posterior desembarco de guerrilleros, habría tomado precauciones para no dejarme manosear por los militares. Pero hay más, y estoy seguro de que el tiempo lo irá sacando a flote.
La forma en que la prensa oficial ha tratado el incidente está ya sacando algunas, y más de lo que parece.
Ha habido de todo para escoger. Jaime Soto --a quien siempre tuve como un buen periodista y un viejo amigo a quien no veo hace muchos años-- explicó mi viaje en la forma más boba: «El que la debe la teme». Sin embargo, el comentario más revelador se publicó en la página editorial de El Tiempo, el domingo pasado firmado con el seudónimo de Ayatolá. No sé a ciencia cierta quién es, pero el estilo y la concepción de su nota lo delatan como un retrasado mental que carece por completo del sentido de las palabras, que deshonra el oficio más noble del mundo con su lógica de oligofrénico, que revela una absoluta falta de compasión por el pellejo ajeno y razona como alguien que no tiene ni la menor idea de cuán arduo y comprometedor es el trabajo de hacerse hombre.
A pesar de su propósito criminal, es una nota importante, pues en ella aparece por primera vez, en una tribuna respetable de la prensa oficial, la pretensión de establecer una relación precisa, incluso cronológica, entre mi reciente viaje a La Habana y el desembarco guerrillero en el sur de Colombia. Es el mismo cargo que los militares pretendían hacerme, el mismo que me dio la mayoría de mis informantes, y del cual yo no había hablado hasta entonces en mis numerosas declaraciones de estos días. Es una acusación formal. La que el propio Gobierno trató de ocultar, y que echa por tierra, de una vez por todas, la patraña de la publicidad de mis libros y la campaña de desprestigio internacional. Ahora se sabe por qué me buscaban, por qué tuve que irme y por qué tendré que seguir viviendo fuera de Colombia, quién sabe hasta cuándo, contra mi voluntad.
No puedo terminar sin hacer una precisión de honestidad. Desde hace muchos años, El Tiempo ha hecho constantes esfuerzos por dividir mi personalidad: de un lado, el escritor que ellos no vacilan en calificar de genial, y del otro lado, el comunista feroz que está dispuesto a destruir a su patria. Cometen un error de principio: soy un hombre indivisible, y mi posición política obedece a la misma ideología con que escribo mis libros. Sin embargo, El Tiempo me ha consagrado con todos los elogios como escritor, inclusive exagerados, y al mismo tiempo me ha hecho víctima de todas las diatribas, aun las más infames, como animal político.
En ambos extremos, El Tiempo ha hecho su oficio sin que yo haya intentado nunca ninguna réplica de ninguna clase, ni para dar las gracias ni para protestar. Desde hace más de treinta años, cuando todos éramos jóvenes y creíamos --como yo lo sigo creyendo-- que nada hay más hermoso que vivir, he mantenido una amistad fiel y afectuosa con Hernando y Enrique Santos Castillo --a quienes quiero bien a pesar de nuestra distancia, porque he aprendido entenderlos bien-- y con Roberto García Peña, a quien tengo por uno de los hombres más decentes de nuestro tiempo. Quiero suplicarles que digan a sus lectores si alguna vez les he hecho un reclamo por las injurias de su periódico, si alguna vez he rectificado en público o en privado cualquiera de sus excesos, o si éstos han alterado de algún modo mi sentido de la amistad. No; he tenido la buena salud mental de tratarlos como si ellos no tuvieran nada que ver con un periódico que siempre he visto como un engendro sin control que se envenena con sus propios hígados. Sin embargo, esta vez el engendro ha ido más allá de todo límite permisible y ha entrado en el ámbito sombrío de la delincuencia. Me pregunto, al cabo de tantos años, si yo también no me equivoqué al tratar de dividir la personalidad de sus domadores.
De modo que todo este ingrato incidente queda planteado, en definitiva, como una confrontación de credibilidades. De un lado está un Gobierno arrogante, resquebrajado y sin rumbo, respaldado por un periódico demente cuyo raro destino, desde hace muchos años, es jugárselas todas por presidentes que detesta. Del otro lado estoy yo, con mis amigos incontables, preparándome para iniciar una vejez inmerecida, pero meritoria. La opinión pública, no tiene más que una alternativa: ¿A quién creer? Yo, con mi paciencia sin término, no tengo ninguna prisa por su decisión. Espero.
Sobre el exilio de Gabo.
¿Pedirá el diario El Tiempo perdón?
Nota- El viernes 18 de abril Mario Jursich Durán (El Malpensante) publicó el artículo de Gabo con esta nota: “El Tiempo abre su página web con un gigantesco ‘¡Gabo, inmortal!’, lo proclama ‘genio de la literatura’ y anuncia para este fin de semana una apoteósica edición sobre nuestro Nobel. Me pregunto si será parte del homenaje darle excusas extemporáneas a Gabriel García Márquez. En 1981, en sus páginas editoriales y con seudónimo (ni siquiera tuvieron la hombría de usar el nombre propio), el periódico le hizo unas acusaciones tan graves que unas horas después García Márquez y su esposa tuvieron que pedir asilo político en la Embajada de México. No tienen que creerme porque yo lo diga; lean aquí abajo la columna que García Márquez publicó en El País de Madrid el miércoles 8 de abril de 1981 y verán que no exagero. La pieza no sólo es un soberbio trozo de gran literatura; también pudiera darle algunas ideas a tantos periodistas que desde ayer no han hecho más que repetir pendejadas.”
Se puede comprender así por qué Gabo vivió más de 50 años fuera de su país.
                                                  Ragarro
                                                  09.05.14