domingo, 11 de enero de 2015

Lucha Indígena # 100

Tapa Lucha Indigena 100

Fuente: Viento Sur
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Fuente: Enbuscadelos
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EL PANTANO Y LA SALIDA

         

  Los empresarios que en el Perú se encuentran organizados en grupos económicos como el Adex, Confiep, no son más simples intermediarios o subordinados en el mercado internacional de los grandes capitalistas y sus empresas transnacionales, quienes a través de aquellos definen la política económica del país por intermedio del gobierno temporal del Estado. Aquellos empresarios o clase dominante no son más que simples subordinados de los intereses del capital extranjero. Hoy, como otros ayer, de quienes son su continuidad, configuran el marco general que contiene la economía de un capitalismo marginal en el Perú, que tiene en la desindustrialización, desagrarización e informalidad laboral como hechos concretos de donde se desprende la pobreza y extrema pobreza de las masas trabajadoras peruanas. Esta es la realidad profunda del Perú.
  Dentro de aquellas condiciones de causa y efecto de la pobreza y extrema pobreza del pueblo trabajador peruano se da la Constitución Política del Estado, los gobiernos y las leyes de su aplicación práctica, por supuesto, sin ningún beneficio para el trabajador, pero si todo el beneficio y privilegios para un puñado de opresores y  explotadores que succionan hasta la última gota de sangre del trabajador explotado y oprimido. Por eso, reinante en el Poder político del Estado estas condiciones de explotación- opresión del trabajador peruano, nada nuevo hay bajo el sol cuando se trata de ajustar más las cadenas de la esclavitud asalariada; y eso, lo estamos viendo y viviendo como son las leyes de la “criminalización de las protestas populares” y la última, la ley de discriminación biológica como “Régimen Laboral Juvenil, que lo sirven con el cuento de que se preocupan por la juventud truncada en su avance. Si el gato devora al ratón no lo hace por el mucho amor que le tiene. Esta es pues la política meditada en su limitada y oscura mediocridad de una clase dominante parasitaria, caduca y corrupta. Quienes piensan que la salida lo va a encontrar dentro de este pantano de economía capitalista marginal, colonial, no viven, vegetan.
  La única salida al Perú Nuevo, al Perú Integral, es, sacudiéndonos y mandando al basurero a ese optimismo panglosiano, perezoso, dándonos íntegramente a la tarea de PREPARAR LA ORGANIZACIÓN PARA EL CAMBIO SOCIAL. El Perú nuevo esta delante de nosotros, démosle nuestro apoyo y acogida y esfuerzo entusiasta, en esa misma medida nos estimaremos mas a nosotros mismos.  
Héctor Félix Damian.
10.01.15

CRÍA CUERVOS Y TE SACARÁN LOS OJOS

Charlie Hebdo

  
Dr. Hugo SALINAS


El asesinato de doce personas en las inmediaciones y en el propio local del hebdomadario “Charlie Hebdo”, en Paris, ha inmediatamente hecho reaccionar a la población a los gritos de “No al terrorismo”, “Viva la libertad de expresión”, “El 11 de setiembre de Paris”… Luego de esta primera reacción, sería bueno preguntarse, ¿por qué tanto odio, tanto ensañamiento, entre los unos y los otros?

“El 11 de setiembre” en Paris no es un acto casual, como no lo fue tampoco el 11 de setiembre del 2001 en Nueva York. Las heridas son profundas, de uno y otro lado. Para Estados Unidos e Irak la historia era reciente. Miles de muertos sobre la base de un argumento que ahora se sabe con certitud que era totalmente falso. ¿Han sido castigados los responsables de este genocidio o, por lo menos, existe un proceso judicial en curso? Nada. En cambio, la posición económica y militar de Estados Unidos en esa región se ha incrementado notablemente.

Los odios y los rencores no son casuales. Los países colonizadores hasta el siglo XX siguen manejando a los países africanos, principalmente, como a sus antiguas colonias. Miles de muertos en aras de la pacificación. El desempleo, la pobreza y el racismo campean. La época del esclavismo no ha sido resuelta todavía. Y las huellas de la humillación, del despojo, de la muerte, son todavía vivas en la memoria de las poblaciones. De ser la cuna de la civilización europea, ha pasado a ser “nada”, sin presente ni futuro. Es atroz, anti-natura. En esas condiciones, ¿cómo impedir los excesos?

Es como pedirle a los “indoamericanos”, a los “latinoamericanos”, que olviden el terracidio de su continente, el Tawantinsuyo; que olviden que fueron despojados de todas sus pertenencias para lanzarlos a vivir en la punta de los cerros, si por desgracia estaban todavía vivos. Bastó no entender lo que era una Biblia para considerarlos gentes sin alma y, por consiguiente, menos que nada. Pero el objetivo no fue ni la religión ni la evangelización. Fue el saqueo y la matanza.

¿Cómo olvidar fácilmente que nuestros ancestros fueron lanzados de por vida a los socavones de las minas, para satisfacer las ansias de oro y de plata del invasor? ¿Cómo olvidar que una población de más de veinte millones se viera reducida, en poco tiempo, a menos de 5 millones? No se conocen las cifras exactas del genocidio, es cierto, pero sí estamos seguros de que todos ellos, aquellos que construyeron la civilización tawantinsuyana, fueron despojados totalmente de sus bienes y lanzados al ostracismo. Una herida que la “independencia nacional” lo ha agravado.

Si olvidamos nuestro pasado, difícilmente podremos entender nuestro presente y, menos aún, saber construir nuestro futuro. Esta civilización occidental se sigue tejiendo en el horror, la matanza, la opresión, la pobreza, el desempleo… Grandes males en aras del desenfreno y la arrogancia de una parte insignificante de la población mundial. Sin lugar a dudas, estas no son las condiciones ideales para forjar una sociedad unida, coherente, solidaria. Pero es sobre esta realidad que estamos obligados a construir nuestro futuro.

Las grandes desigualdades socio-económicas, que no han caído del cielo sino que han sido construidas por los propios seres humanos en un desenfrenado interés individualista, deben terminar. No es posible seguir sosteniendo un modelo de desarrollo que conduce a extremos, tanto de los unos como de los otros. La base que sostiene esta civilización occidental debemos cambiarla por otra, que garantice la cooperación y el respeto entre los unos y los otros.

Es urgente rendirnos a la evidencia que estos grandes males son factibles de solución definitiva, y no de simples amortiguamientos de inclusión social. Nuestra mirada debe apuntar a erradicar el mal desde la raíz. Nos hace daño a todos, a los de arriba como a los de abajo, a los de la derecha como a los de la izquierda. No es un mundo habitable en el que actualmente vivimos. Se ha roto todo lo sano y bueno que tenía nuestro tejido social y económico.

No podemos ser indiferentes ante el enfrentamiento de los unos contra los otros, y contentarnos solamente con luchas reivindicativas, de mejoras salariales, ambientales, y mejores condiciones de trabajo. No debemos actuar con el criterio de esclavos, siervos, asalariados. Debemos recuperar nuestra condición de seres humanos, y luchar por la construcción de una nueva economía y de una nueva sociedad.

Lima, sjl, 9 de enero del 2015

viernes, 9 de enero de 2015

Kalynka maya


Marcelo Colussi




No era la primera vez que viajaba a Gran Bretaña, aunque sí la primera que lo hacía para esta nueva compañía petrolera. Su inglés era excelente, sin dudas. Pero además, y fundamentalmente, era su preparación gerencial la que lo había llevado a ocupar ese puesto: director de relaciones comerciales internacionales. No era común que alguien a los 35 años pudiera llegar allí.

Piotr Petróvich siempre había destacado en todo lo que hacía. Ser el nieto de uno de los soldados más famosos de la Gran Guerra Patria no era cualquier cosa: en los años de la Unión Soviética le había deportado muchas satisfacciones. Ahora, en la Rusia capitalista, también había sabido aprovecharlo. Su abuelo había sido uno de los muchachos –veinteañeros en aquel entonces, acompañando a Melitón Varlámovich Kantaria y Mijaíl Yegórov– que aparecían en la hoy día ya mítica foto de los soldados soviéticos colocando la bandera roja en lo alto del Reichstag, en Berlín, marcando así el final de la aventura nazi y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Años atrás, Piotr Petróvich había sido un activo militante de la Juventud del Partido Comunista. Comprometido, estudioso, siempre listo para cualquier actividad, era un ejemplo para todos sus compañeros. La imagen de su abuelo, Gavrilovich Mishe, que le relatara una y mil veces anécdotas de la guerra y de la granja colectiva donde luego trabajara, continuaba aún hoy siendo uno de sus principales guías, más aún que la de su padre.

Con la caída del socialismo Piotr Petróvich había entrado en shock. No podía entender cómo una potencia tan sólida, con principios tan arraigados, heroicamente vencedora de la monstruosa guerra que se había librado en su contra, podía caer casi sin pena ni gloria. Él se sentía hondamente un militante comunista. En el momento de la desintegración, cuando el presidente Yeltsin lo anunciaba, por más de una semana no le dirigió la palabra a nadie, absolutamente a nadie. Se encerró en un cuarto de su casa y bebió vodka como nunca antes lo había hecho ni nunca jamás lo volvería a hacer.

En un momento de esa crisis incluso llegó a pensar en suicidarse. Pero desde que, al año siguiente de la caída, conoció la obra de ese mezquino pensador estadounidense de origen japonés que preconizaba el fin de la historia, algo se disparó en él dotándolo de una nueva fuerza, infinitamente más arraigada que las anteriores convicciones. “¿Cómo «el fin de la historia»? ¡Está loco! La historia nunca termina”, se decía con fiereza.

Con motivo de los enormes cambios que sufría el país para esos momentos, Piotr Petróvich perdió su trabajo como administrador de una fábrica de botas en Moscú. Desesperanzado de todo, tuvo que hacer increíbles esfuerzos para no dejarse arrastrar por la tentación de beber. Su primer hijo, en ese momento el único, Vassily, sufrió grandes penurias por la desocupación de su padre. El salario de su madre –profesora de escuela media– de pronto cayó a menos de la mitad, por lo que toda la familia muy magramente pudo sobrevivir con ese único ingreso. Debieron pasar casi diez años para que Piotr encontrara un buen puesto. Fue ahí cuando llegó la hija: Lidochka.

Su indiscutida capacidad le permitió afrontar el temporal en los peores momentos. Haciendo tremendos sacrificios, tanto él como su compañera Stasia, pudieron mantener vivo a Vassily, y pese a lo tormentoso que se había vuelto todo, sobrevivir ellos de algún modo. Por absoluta capacidad personal, sin apelar a ningún contacto ni recomendación –Piotr Petróvich siempre había sido mortal enemigo de esos favoritismos dentro del Partido, de aquí que fuera un acérrimo crítico de la Nomenklatura– logró entrar en esta nueva empresa petrolera privada.

Era una compañía pequeña, fundada por ex funcionarios soviéticos de segunda línea. No disponían de enormes capitales, pero sí tenían muchas relaciones, tanto en Rusia como en el extranjero, lo que les permitía moverse con soltura. Ahora habían seleccionado muy cuidadosamente a ciertos cuadros para intentar relaciones con inversionistas extranjeros. El primer disparo era hacia Gran Bretaña.

Dado que Piotr Petróvich era un maestro para el arte diplomático, se había confiado en él para este primer acercamiento: viajaba a Londres para verse con funcionarios de primera línea de la Royal Dutch Shell. Iba acompañado por su asistente, el joven Rishim Fedyenka. Había fuertes expectativas sobre lo que se podía lograr; la carta que ofrecían los empresarios rusos era conseguir de Moscú derechos de prospección para nuevos campos petroleros en Siberia que, de ser rentables, explotarían conjuntamente el gigante anglo-holandés con esta nueva empresa rusa. El porcentaje que había que dejar al gobierno ruso ya se había negociado en un 7,5% de las ganancias de los diez primeros años.

A Piotr Petróvich le dolía muy profundamente en lo más recóndito de su alma ser parte de estos negociados; se sentía un traidor a la patria, a sus ideales, a las enseñanzas de quien para él seguía siendo un héroe, su abuelo Gavrilovich Mishe. Un comunista no podía hacer eso. Pero… “había que vivir”, se convencía a sí mismo. Más aún ahora que había llegado la pequeña Lidochka. Ante la crisis, antes que Piotr entrara a esta empresa, su esposa Stasia había ofrecido, muy honestamente, viajar a Europa occidental para prostituirse. Al menos, sólo por un tiempo, para salir de la crisis. Aún estaba joven y bonita, y eran numerosas las mujeres rusas que lo hacían, a punto que ya se había perdido el pudor. Piotr lo desestimó de un tajo. “¡No podemos caer tan bajo, con todo el respeto por las trabajadores sexuales!”… La oferta de su compañera más la petulancia del grito triunfal de ese intelectual estadounidense lo llenaron de tal odio, de tal consternación, que dentro suyo le fue naciendo un inconmensurable, monumental deseo de venganza. “¿Quién dijo que el odio no es bueno? A veces puede ser el mejor, quizá el único medio para ponernos en marcha” reflexionaba amargado.

Según se había pactado entre los ex jerarcas de gobierno –ahora jerarcas empresariales– y los funcionarios británicos y holandeses, sería una sorpresa quién recibiría al enviado ruso. Piotr Petróvich no se lo imaginaba. Con su asistente dedicaron buena parte de las horas del viaje en el avión a intentar descifrar la sorpresa, pero no se atrevieron a formular un vaticinio cierto. Se dejarían sorprender entonces.

La cita fue en el lujoso Great Northern Hotel. Luego de dormir la primera noche y descansar y aclimatarse toda la mañana siguiente, después del almuerzo, un día martes se dio el encuentro. Quien representaba a la petrolera británico-holandesa llegó con su pequeño séquito –seis asistentes– exactamente a la hora pactada, vestido con una elegancia que parecía más de un noble que de un ejecutivo de empresa. Era mayor que Piotr Petróvich; cincuentón, atlético y mirada penetrante, peinaba canas. El broche en la solapa del saco era de oro puro del más alto quilate.

Los rusos estaban vestidos para la ocasión, pero había una diferencia en el porte con sus anfitriones que se percibía a simple vista. Piotr Petróvich nunca se había esmerado especialmente por su indumentaria. Cuando estaba por estrechar las manos de sus colegas extranjeros se dio cuenta que llevaba puesto un calcetín de distinto color en cada pie. “Bueno…, pero yo no vengo a modelar”, se dijo convenciéndose.

La sorpresa fue grande, pero el recibimiento fue solo un tímido inicio. La sorpresa iría paulatinamente en aumento. No se esperaba ser recibido por un hablante de perfecto ruso, ni tampoco con un buen vaso de vodka. Como la conversación inmediatamente se redujo a un diálogo entre ellos dos –Piotr Petróvich y su canoso y elegante interlocutor–, el visitante moscovita no tuvo empacho en continuar hablando en ruso, olvidándose del resto del grupo. O, al menos, de los acompañantes del funcionario de la compañía Shell, de quienes no sabía si también hablarían esa lengua. A su asistente no le dio el más mínimo chance de participar en la conversación.

“Me sorprende su admirable manejo del idioma ruso; no parece usted extranjero”, dijo como cumplido Piotr tratando de ser amable mientras se despachaba su primer vaso de vodka.

“Es que…en realidad no lo soy. Y a mí, mi estimado representante, me complace muy gratamente tenerlo aquí, en esta capital occidental, porque eso quiere decir que las cosas están cambiando mucho en mi país, y están cambiando para bien, lo cual me alegra sobremanera”.

Había algo en la expresión, en la actitud general de ese impecable rusohablante que a Piotr Petróvich le desagradaba. No podía decir qué era, pero sabía que algo lo molestaba muy profundamente. Tal vez sus modales tan refinados, sus uñas tan cuidadas, su camisa tan perfectamente planchada. Por otro lado, esta muestra de efusividad por los cambios en el país no la podía digerir (como tampoco podía digerir los cambios en curso, aunque ahora representara a una empresa privada).

“Entonces… ¿usted es ruso?”, preguntó con cierta timidez.

“¡Por supuesto! Ruso de todas las Rusias, ¡y no soviético!, tal como se debe ser correctamente”, espetó altivo el anfitrión. Sus acompañantes parecían no entender el idioma en que se desarrollaba la conversación, por lo que permanecían distantes. Rishim Fedyenka, el ayudante de Piotr, a quien nunca se dirigía este elegante ruso de quien no se sabía aún la identidad, también mostraba desinterés por lo que se hablaba.

Lo que sí era evidente es que el anfitrión no comulgaba con la Unión Soviética; su expresión de alegría cuando habló del quiebre del primer Estado obrero fue inocultable.

“Esperemos que ahora vengan tiempos mejores en mi querida madre patria. ¿Para qué le voy a mentir?”, expresó de pronto con aire sombrío el funcionario petrolero. “Sigo albergando la esperanza de volver a ser lo que mi tío-abuelo Nicolás nunca debería haber dejado de ser”. El rostro de Piotr Petróvich se contrajo amargamente.

“¿Su tío-abuelo, dice?... ¿Nicolás?”. Por un instante quedó mudo y sintió la necesidad de otro vaso de vodka. Pero no se atrevió a pedirlo. “¿Su tío-abuelo? Entonces, por casualidad… ¿usted es Romanov?”, preguntó Piotr sin poder creerlo, buscando la mirada cómplice de Rishim Fedyenka, pero éste parecía absorto en cualquier otra cosa menos en la conversación que estaba desarrollándose frente a sus narices.

“¡Así es!, mi querido amigo Piotr Petróvich Ivánovich: está usted ante el Príncipe heredero Fyodor Gennadi Romanov. Seguramente ahora, con los cambios que están teniendo lugar, en un día quizá nada lejano volveré a ser Su Excelencia, y ustedes dos –lo dijo sin dirigirle la mirada a Rishim Fedyenka– serán nuevamente súbditos de su Alteza el Zar”. Conforme iba hablando, se le iba encendiendo el rostro y alzaba más y más la voz.

Piotr Petróvich sintió que le hervía la sangre. No sabía bien cómo actuar, si responder con una sonrisa benevolente, si insultarlo y defender la Gran Revolución Socialista de Octubre –que, estaba seguro, no había terminado sino sólo sufrido un golpe y que regresaría tarde o temprano– o simplemente pasar al tema comercial que los traía. Optó por este último.

“Sí, puede ser. ¿Y qué tal si hablamos de los negocios del petróleo, Romanov?”, se apuró a intervenir Piotr, bajándole totalmente el perfil a lo recién expuesto por el descendiente de la familia real.

Como si nada hubiera dicho Piotr Petróvich, Romanov continuó en la misma sintonía. “¿Y cómo ve usted todo lo que está sucediendo ahora en nuestra amada Rusia?”

“Mire, para serle franco, yo no conozco nada de política. Simplemente soy un administrador de empresas, y ahora vengo como enviado para negociar algunos puntos comerciales con su compañía”, dijo con modestia Piotr Petróvich. Buscaba evitar a toda costa una profundización del tema político, eso sobre lo que inquiría insistente Romanov.

Pero el presunto noble no tenía la más mínima intención de hablar de otra cosa que no fuera la situación de Rusia. No estaba claro si la transacción comercial en torno al petróleo entraría en la agenda. Por su insistencia, parecía que no.

Sin dignarse siquiera a mirar a Rishim Fedyenka, hablándole solo a Piotr Petróvich, con tono enérgico volvió a preguntar.

“Pero, ¡¿cómo?!, camarada Ivánovich: ¿todo un cuadro del desintegrado Partido Comunista de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que no quiera hablar de política? ¡No se lo puedo creer!”

Dicho esto, cuatro de los asistentes de Romanov se levantaron de sus sillas, y profiriendo un ruido que podría haberse interpretado como una disculpa, se retiraron. Rishim Fedyenka, confundido, buscó la mirada de Piotr buscando alguna indicación de qué hacer. Piotr, con un movimiento de su mano, le indicó que se retirara.

“Bueno, no sé de qué se tratará exactamente todo esto, Romanov, pero dígame cómo es el juego. ¿Hablamos de negocios o no?”, preguntó exigente el joven enviado.

“Todo a su debido tiempo, mi amigo. Todo a su debido tiempo”, dijo con serenidad pasmosa Romanov. “Por supuesto que hablaremos del petróleo, de los negocios, de nuestras inversiones. Pero antes quiero saber de primera mano, de alguien como usted que fue un comunista y ahora trabaja para la iniciativa privada, ¿cómo están las cosas? ¿Otro vodka?”

Piotr Petróvich se encontraba confundido. No sabía si esto era un montaje, un chiste de mal gusto, una forma de obligarlo a negociar bajo presión y ceder demasiado a la Shell…, o la locura de un chiflado que se sentía descendiente del Zar. ¿O era realmente el heredero del Zar y estaba preparando su regreso? No quería reaccionar intempestivo, porque eso ponía en peligro todo: la transacción, su puesto en la empresa rusa, quizá su vida. ¿Por qué se habrían retirado cuatro de los seis acompañantes?

“Vea, Romanov: si quiere que hablemos de todo eso… Bueno, con gusto: pero le pediría que se retire toda su gente y conversemos sólo nosotros dos, ¿sí?”

“Concedido”, asintió Romanov. Con un leve gesto de su cabeza indicó a los dos asistentes que aún permanecían en ese reservado del lobby del hotel que se retiraran, cosa que hicieron al momento.

“Pues bien: ¿qué es lo que quiere saber exactamente, Romanov?”. Piotr sentía que los músculos de la cara se le tensaban no pudiendo disimular su malestar. Él solo, sin mediar palabra, se sirvió un nuevo vaso de vodka, más lleno que el anterior.

“Lo que acabo de decirle: ¿cómo ve usted la situación por allá? ¡Y por favor, sea sincero!”

“¿Cómo la veo? Mmmm…, está difícil decir eso en pocas palabras.”

“¿Quién dijo que tienen que ser pocas palabras? ¡Tómese todo el tiempo que desee! No tengo apuro”

“Pues bien: la verdad… está complicado”. Era evidente que Piotr Petróvich no quería hablar con franqueza. Estaba desconcertado: en lo más íntimo de sí repudiaba todo lo que estaba pasando en su país. Más aún: desde cierta clandestinidad trabajaba para revertir la situación, para el retorno del socialismo, pero la fuerza de los acontecimientos se imponía con tal magnitud que no podía escapar a la lógica que marcaba el mercado, ahora nuevo dios dominador. Haber tenido que formar parte de una empresa privada compuesta por ex cuadros del Partido Comunista y tener que estar ahora hablando cara a cara con un descendiente del Zar no le parecía posible. En todo caso, le resultaba una pesadilla agobiante de la que no sabía cuándo iba a salir. Pero la pesadilla estaba ahí, bien vestida, con un vaso de vodka en la mano y preguntándole con cara glaciar sobre aspectos que Piotr prefería evitar, que no se atrevía a nombrar en voz alta en un lujoso hotel de Londres.

“¿Complicado? Y… ¿por qué?”, dijo Romanov con aparatosa indolencia.

“Bueno…, esteee, es que se van perdiendo los logros de la Revolución”.

Romanov reaccionó airado, dando un furioso golpe sobre la mesa. “¿¡Logros!? ¿Qué logros?”

Llegado a este punto, Piotr Petróvich ya no pudo controlarse más. Con fuego en la mirada, amenazante, casi gritando respondió con vehemencia:

“¿Qué logros? ¿Y todavía puede tener el descaro de preguntarlo, pedazo de parásito? Todo un día no nos alcanzaría para que le cuente todos los logros que tuvo la Revolución luego que los sacaron a ustedes del poder. ¿No se enteró que la Unión Soviética era una potencia mundial? Lo que su familia, cuando gobernaba el país, no pudo ni quiso hacer, la heroica Revolución Socialista de Octubre de 1917 sí lo consiguió. Las 15 repúblicas que conformaban la Unión Soviética terminaron con el hambre, con la pobreza, con el analfabetismo y el atraso de millones y millones de trabajadores. ¡¿O no se enteró de eso, prospecto de Zar?! La Unión Soviética tuvo no sé cuántos Premios Nobel, desarrolló la ciencia, avanzó, fue un ejemplo para la Humanidad, fue pionera en investigación espacial, desarrolló la energía nuclear, trató a su población como seres humanos y no como bestias, tal como hacían ustedes los llamados nobles. ¿Quiere que continúe con los logros? En el primer Estado obrero del mundo ya nadie pasó penurias, nadie se quedó sin techo, nadie pasó frío y durante 70 años el pasaje del metro no aumentó un céntimo. Tuvo los mejores atletas del mundo, grandes científicos, grandes artistas. El arte dejó de ser un lujo y cualquier trabajador podía apreciar el Bolshoi o la Filarmónica de Moscú, esas glorias de la cultura universal. ¡Y le digo más, Romanov! Con el esfuerzo maravilloso de toda una población y veinte millones de camaradas muertos, ¡veinte millones!, ¿me escuchó?, con ese supremo, heroico, inmortal esfuerzo, se detuvo el avance del fascismo por la faz del planeta en la Gran Guerra Patria. ¿No se había enterado de todo eso, camarada?”

Por un instante se hizo un silencio sepulcral. Muchas personas cercanas al reservado del salón donde se encontraban, aunque sin entender el ruso en que hablaban, tornaron sus miradas y oídos hacia los dos hombres por lo impetuoso de la discusión. Algunos de los asistentes de Romanov, al escuchar que las palabras de Piotr Petróvich se encendían cada vez más, se acercaron rápidamente intuyendo algún peligro.

“Sí, todo lo que usted quiera, mi querido amigo”, preguntó Romanov con tono burlesco. “Pero ¿por qué cayó entonces esa “maravilla”, tal como usted la llama?”

“¿Quién dijo que cayó? En todo caso, como nuestra canción Kalynka maya, ya famosa en todo el mundo hoy día, y que me imagino aquí en Inglaterra conocen bien dado que uno de nuestros nuevos magnates rusos, que compró un equipo de fútbol de este país, gusta ponerla antes de cada partido; bueno, como Kalynka maya, la revolución tiene momentos lentos y momentos rápidos. Ahora estamos pasando por uno de esos momentos lentos, donde pareciera que nos detuvimos. Pero ya agarraremos velocidad, Romanov, como en la canción. ¡Ya lo va a ver!”

“¡Qué poético!”, volvió a burlarse Romanov.

“Búrlese, si quiere. Pero parásitos como ustedes ya no volverán nunca jamás a mi patria. Y si vuelven… ¡tendrán que trabajar para comer!”.

“¿Y por qué está haciendo negocios ahora con una gran empresa capitalista para la que yo trabajo, de momento, hasta regresar a San Petersburgo como dios manda cuando vuelva a reinar? ¿No era que se había terminado el capitalismo en Rusia?”, preguntó el descendiente del Zar, ahora con tono sombrío.

“No se haga ilusiones, Romanov. La gente no es estúpida. Los primeros años de la restauración quedamos boquiabiertas con los espejitos de colores que nos llegaron; pero ya pasó eso. Ahora, cuando el hambre y el frío aprietan, ya vimos lo que pueden ser ustedes, lo que puede ofrecernos la empresa privada, la Shell o la Coca-Cola. El socialismo, como el pasaje lento de Kalynka maya, de momento está dormido, pero ya va a tomar velocidad de nuevo. Créame que ya en varias encuestas, tres terceras partes de la población se manifestó por la vuelta a lo que perdió, lo añora, lo espera de nuevo. Estamos en el momento lento, señor Zar.., pero ya Kalynka maya va a volver a tomar impulso”, arengó Piotr Petróvich con su dedo índice admonitorio. Romanov enrojecía cuando lo escuchaba.

El joven Rishim Fedyenka nunca pudo explicar exactamente qué pasó. Esa noche, luego de la acalorada discusión entre su jefe Piotr Petróvich y el Príncipe heredero –al menos quien con ese nobiliario título se había presentado– subieron juntos al piso donde tenían sus respectivas habitaciones, él y el delegado de la petrolera rusa. Cuando Rishim le preguntó cómo había terminado la que parecía una acalorada discusión con Romanov, Piotr Petróvich se fue por la tangente y no le contestó. Escuetamente se limitó a decirle que al día siguiente a las 9 horas se reunirían nuevamente ambas partes en el lobby del hotel, por lo que le rogaba estar puntual en esa cita, ya desayunado.

Sin preguntar más nada esa noche, visto que la situación no lo permitía, Rishim cumplió con lo que se le pedía. Media hora antes de las nueve ya estaba preparado, esperando a su jefe y a la gente de la petrolera anglo-holandesa. Con unos minutos de antelación a la hora pactada comenzó a percibir el movimiento. Piotr aún no llegaba, y los acompañantes de Romanov se mostraban especialmente alterados. Con discreción al principio, crecientemente alarmados luego, todos hicieron pública su desesperación. Los agentes de seguridad del hotel se movilizaron, creándose un clima de zozobra general. Ya no era posible ocultarlo: habían desaparecido Piotr Petróvich y Fyodor Gennadi Romanov, que también se hospedaba en el Great Northern, sin dejar el más mínimo rastro. En unos minutos más, ya todo el hotel estaba conmocionado.

Como suele suceder en casos similares, la prensa llega a la escena de la noticia antes que la policía. Efectivamente, cuando apareció el primer vehículo policial ya había personal de dos canales televisivos, de una radio y de dos periódicos cubriendo la nota: habían desaparecido como por arte de magia sendos funcionarios de dos petroleras, el ciudadano ruso Piotr Petróvich Ivánovich, de Petróleos de Rusia S.A., y el ciudadano británico de origen ruso Fyodor Gennadi Romanov, de la Royal Dutch Shell, descendiente directo del último Zar de Rusia, Nicolás II. El personal subalterno de ambos cuadros gerenciales no se explicaba qué había pasado.

Luego de una semana de infructuosa búsqueda en todo Londres y zonas aledañas por parte de la policía y fuerzas especiales, Rishim Fedyenka fue llamado por sus superiores para que regresara a Moscú. Sin dejar de haber pasado por un par de interrogatorios con Scotland Yard, el joven ruso marchó de regreso a su país. Nunca fue realmente sospechoso para la policía británica, pero las reglas de procedimiento indicaban que también debía ser interrogado, tal como se hizo.

Ya en Moscú, juró y perjuró que no tenía la más remota idea de qué podía haber sucedido. Contó la discusión que había tenido lugar aquella tarde, sin que pudiera aportar mayores detalles puesto que se había movido del lugar donde la misma se había desarrollado. Indicó que sospechaba que algo andaba mal, pues su superior inmediato, Piotr Petróvich, había sido inusualmente parco y no le había dado ningún detalle de lo acontecido, cosa que le llamó la atención, pues era evidente que la reunión no había sido serena, y mucho menos, de negocios. Pero más que eso no podía decir. Por supuesto, fue puesto bajo discreta observación de los servicios de inteligencia rusos, sin que se le informara nada, obviamente. Pero luego de pormenorizados seguimientos, nada pudo comprobarse respecto a su participación en esas misteriosas desapariciones.

Tres semanas después de la “pérdida” de ambos hombres, llegó el primer comunicado simultáneamente en Londres, Moscú, Nueva York y Pekín, escondidos con discreción en distintos lugares públicos: un grupo revolucionario de acción armada no musulmán –Retorno del Socialismo– se reivindicaba autor del hecho y pedía diez millones de euros como rescate por el funcionario ruso-británico. Finalmente la empresa pagó ocho.

En Washington causó mucho malestar que el monto solicitado se hubiera pedido en euros y no en dólares; eso evidenciaba una pérdida de poder. Romanov finalmente apareció, barbudo y bastante demacrado, en un suburbio de Nápoles, Italia. De Piotr Petróvich no se supo más nada. Stasia se considera viuda aunque, en verdad, nunca volvió a formar pareja, y nunca le faltaron recursos para seguir criando a sus dos hijos. Esporádicamente hace viajes cortos, sin Vassily ni Lidochka, y desaparece de la ciudad por un par de días. La policía y los servicios de espionaje, que siempre la mantienen bajo control, han dicho que en reiteradas ocasiones habla del retorno del socialismo, y días pasados dio una charla en un sindicato en San Petersburgo que tituló “Kalynka maya: metáfora de nuestras luchas”.


Fuente: ARGENPRESS CULTURAL

sábado, 3 de enero de 2015

UNA MUJER CONTRA LA MINA

Milton Sánchez

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(Ahora que Máxima Acuña venció legalmente a la mina Yanacocha, publicamos este interesante texto de Milton Sánchez, otro incansable luchador cajamarquino)
Máxima Acuña de Chaupe es hoy el símbolo de la resistencia contra los grandes poderes fácticos que presionan para que el gobierno del Perú sea un ujier de sus necesidades e intereses. Ella, una mujer cajamarquina, campesina, sin educación escolar, de 44 años, que vive con su familia desde 1994 en la zona de Tragadero Grande, junto a la Laguna Azul, solo tiene sus manos y su dignidad para luchar contra el dinero, los lobbies, el poder y un pensamiento que se cierra en la necesidad de la minería como único motor del desarrollo.
Minera Yanacocha, la principal productora de oro en Latinoamérica, de propiedad de la norteamericana Newmont, la peruana Buenaventura y el Banco Mundial,  pretenden desarrollar uno de los proyectos mineros de oro y cobre más ambiciosos en la historia del Perú, el proyecto minero Conga. Este proyecto ha recibido una fuerte resistencia por parte de la población que ve amenazada su subsistencia, pues está ubicado en las nacientes de 5 ríos que abastecen de agua para la agricultura, ganadería y el consumo humano de las provincias de Celendín, Hualgayoc y Cajamarca. Para su ejecución necesitan dinamitar inicialmente la Laguna El Perol, Laguna Chahillhuagón, Laguna Chica y la Laguna Azul, además de inmensos humedales y pajonales que en su conjunto constituyen complejos ecosistemas generadores de agua; esto impactará directamente en más de 700 manantiales de agua, más de 100 captaciones de agua para el consumo humano, más de 20 canales de riego y las 5 cuencas hidrográficas que nacen en la zona. El proyecto Conga pretende obtener cerca de 12 millones de onzas de oro y más de 3 billones de libras de cobre, lo que le significará enormes ganancias, pero para ello también dejaría 85 mil toneladas diarias de relaves tóxicos durante 17 años en las nacientes de los ríos y las lagunas altoandinas.
Yanacocha no necesariamente se caracteriza por el respeto al medio ambiente y sus buenas relaciones con los Cajamarquinos, sino todo lo contrario, ha sido fuente de fuertes conflictos socioambientales durante los 21 años que vienen explotando, destacando además por una delincuencial forma de evasión de impuestos. Máxima y su familia se han negado a vender y salir de sus tierras, las que minera Yanacocha necesita para realizar su mega proyecto minero Conga; motivo por el cual fueron agredidos brutalmente por la DINOES (Dirección Nacional de Operaciones Especiales de la Policía Nacional del Perú) el 11 de agosto del 2011. En esa ocasión la policía golpeó a Máxima Acuña de Chaupe, a su hijo Daniel Chaupe y le asestó un culatazo de arma de fuego en la nuca a Gilda Chaupe, quien quedó desmayada. Previamente, el personal de la minera había irrumpido en la propiedad, lanzando sus enseres, destruyendo y quemando su choza. La familia quedó en la intemperie, en plena jalca, a más de 4000 metros de altura; con la solidaridad de amigos y familiares reconstruyeron su vivienda.
La empresa minera Yanacocha entonces denunció a la familia por usurpación y, después de un juicio lleno de irregularidades, el juez se pronunció a favor de la empresa el 29 Octubre 2012; la juez en Celendín no admitió una prueba fundamental, el certificado de posesión del terreno que la familia posee desde 1994, que fue otorgado por la Comunidad Indígena y Campesina de Sorochuco. El caso fue apelado en la Corte Superior de Apelaciones de Cajamarca y precisamente por las irregularidades que presentaba el caso a favor de la minera Yanacocha, el 2 Agosto 2013, tres jueces anularon la primera sentencia y el proceso se reinició nuevamente en Celendín.
Después de mucha dilación por parte del fiscal, la última audiencia se llevó a cabo el día 5 de agosto 2014 cuando el juez unipersonal de Celendín, Tommy Padilla Mantilla, sentenció a Máxima, a su esposo Jaime Chaupe, a la hija de ambos Ysidora y al esposo Elías Chávez, a 2 años y 8 meses de cárcel suspendida, así como al pago de 5,500 soles de reparación a favor de minera Yanacocha y al desalojo del terreno. La abogada de la familia, Mirtha Vásquez, de la ONG Grufides, presentó en el acto un recurso de apelación y el caso pasó nuevamente a la Corte Superior de Apelaciones de Cajamarca.
La empresa buscaba aplazar la audiencia hasta el 2015 cuando a inicios de año se cambien de magistrados, para influir colocando magistrados que favorecerían a Yanacocha en el proceso judicial; pero sin embargo, los magistrados reprogramaron ésta para el pasado primero de diciembre, luego que la anterior fuera frustrada por la empresa, aduciendo que su abogado tenía una cita con el médico. En esta audiencia otra vez la empresa no pudo demostrar uno de sus principales argumentos, que la familia Chaupe empleó la ¨violencia¨ contra 20 DINOES y su seguridad privada para despojarlos del terreno que supuestamente Yanacocha tenía en posesión. Se verificó que en el proceso no existe ninguna prueba que acredite la mencionada violencia. Durante la exposición del caso, el representante de Minera Yanacocha  presentó diversos argumentos para demostrar la propiedad del terreno y su posesión, recorriendo incluso al Google Earth queriendo exponer que la minera estaba en posesión al año 2011, sin embargo sus argumentos no fueron considerados por carecer de sustento probatorio. Por su parte, la abogada de la familia Chaupe, fundamentó de manera documentada  la propiedad y posesión del terreno de la familia, ofreciendo para tal efecto el Certificado de Posesión emitido por la comunidad de Sorochuco y un Título de Propiedad, correspondiente al año 1994. La Sala escuchó atentamente los argumentos jurídicos y de defensa de las partes y citó para el miércoles 17 de diciembre a las 4 de la tarde como fecha en que se dictará la sentencia de este caso.
La empresa minera es acusada por la familia Chaupe de estar utilizando a contratistas del Proyecto Conga, que viven en comunidades aledañas, para que testifiquen ante la Corte de Cajamarca en contra de los Chaupe a cambio de contratos y promesas de trabajo.
Máxima y su familia siguen siendo hostigados y amenazados, por parte trabajadores de Yanacocha y por parte de la DINOES, que actúan como servicio de seguridad privada de la minera. Han recibido amenazas de muerte, por las noches escuchan disparos alrededor de su terreno y muchas veces los transportistas, dueños de las combis, presionados por la minera para que no brinden este servicio a los miembros de la familia, con la excusa de no dejarlos transitar por la carretera que arbitrariamente es contralada por Yanacocha a través de casetas de seguridad con resguardo de la Policía Nacional del Perú y por su segurida d privada (Securitas), violando flagrantemente el derecho al libre tránsito.
Máxima y su familia constituyen la piedra en el zapato de la minera Yanacocha, pues su terreno está ubicado en el corazón mismo del proyecto minero Conga, por ello se encuentran en la primera línea de la lucha. Ni la mina, ni policías, ni los jueces y fiscales los amilana, nunca renunciaron a sus derechos. Su lucha es nuestra lucha. Máxima, un poco afligida y con mucha fortaleza junto a los Guardianes de las Lagunas que se dirigen a la Laguna El Perol para vigilarla y cuidarla de la presencia de los mineros, nos dice: “Cualquier rato yo y mis hijos pierdo mi vida son responsable la empresa minera y sus trabajadores…. Y así todavía dicen que la empresa minera trae trabajo, trae desarrollo, trae beneficio; es una mentira, viene quitándonos el pan de la boca al pobre campesino que somos, están viniendo a explotarnos en nuestros derechos, en nuestros esfuerzos, en nuestro trabajo, quitándonos lo que nosotros tenemos, lo que criamos y hacemos para vivir, para sostenernos, para pasar nuestra vida, sólo muerta me sacarán de mis tierras…”

Fuente: Lucha Indígena

¿Nueva divisa de la Unión Monetaria Norteamericana (EU, Canadá y México): amero?


Alfredo Jalife-Rahme
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El rublo perdió 20 por ciento respecto a otras monedas, la peor caída desde 1998, afectado por el bajo precio del petróleo y las sanciones impuestas a Rusia por Occidente. Su cotización estuvo en alrededor de 68.11 por dólar y alcanzó los 100 por euro para luego bajar a 85Foto Ap
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ientras el rublo ruso se desploma en un solo día en más de 20 por ciento frente al dólar y al euro, Serguei Griniaev, director general del Centro de Estudios y Previsiones Estratégicas de Rusia, formuló que cuando estalle la burbuja del dólar, Estados Unidos (EU) adoptará el amero.
Considera que las fuerzas armadas de EU no existen para defender, sino para crear condiciones para la circulación de la moneda estadunidense en todo el mundo. Es decir, para el crimen organizado internacional (¡supersic!).
Juzga que la burbuja del dólar estallará tan pronto como los gastos militares del Pentágono superen los ingresos que la Reserva Federal obtiene de la venta de registros virtuales.
En su entrevista al portal ruso SvobodnayaPressa, que cita el cada vez más leído en el mundo Russia Today (http://goo.gl/618yLD) por constituir un medio alterno y contrastante de información ante el apabullante dominio del casi monopolio de los multimedia israelí-anglosajones, Griniaev arguye que con base en información verificada los expertos de su Centro de Estudios creen que el rechazo del dólar se sincronizará con la transición a la nueva moneda: el amero, y juzga también que según una evaluación externa de la deuda de EU, cuando ésta supere su límite tendrá lugar el apocalipsis del dólar (¡supersic!), cuyo límite se sitúa en alrededor de 60 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) de la deuda de EU en el mercado mundial y que ahora navega en los 18 millones de millones, después de lo cual la venta de registros virtuales pierde cualquier sentido económico.
Este asunto del monto de la deuda de EU es muy polémico e impreciso, dependiendo de quien haga las cuentas en forma desinformativa. Recuerdo un reporte del hoy quebrado banco suizo Wegelin que colocaba la deuda de EU en la estratosfera de 600 por ciento (http://goo.gl/MkVAKm). Hoy la cifra oficial (poco creíble) de la deuda pública de EU gira en alrededor del 71.8 por ciento del PIB, según el WorldFactbook de la CIA.
Los expertos del centro de marras arguyen que el dólar es una moneda camaleón (¡supersic!) que tiene una fecha de caducidad muy concreta y que el amero podría sustituir no sólo al dólar estadunidense, sino también a las monedas de varios países de Latinoamérica (¡supersic!).
La definición de los expertos del dólar como divisa camaleón se debe a que existe como registro electrónico en las cuentas bancarias o en forma de un billete de papel de 100 dólares que vale unos pocos centavos. En cuestión de segundos puede fortalecerse o perder valor.
¿Adoptará el amero la Alianza del Pacífico –constituida por México, Chile, Perú y Colombia–, además de El Salvador, Panamá y Ecuador que operan ya con el dólar, sin contar otros países de Centroamérica y el Caribe?
Los expertos calculan que existirá una zona amero que incluirá a otros países latinoamericanos como Costa Rica, Perú, Honduras, Panamá Bermudas y Barbados.
Griniaev informa que el proyecto del amero existe desde hace décadas y es un análogo al euro para Norteamérica, cuya transición, hacia el amero, permitiría que durante 20 años el PIB total de los norteamericanos (sic) aumentara en 33 por ciento, y sólo a expensas del TLCAN.
Una fecha de posible reforma monetaria pudiera ser 2020, después del registro legal de Norteamérica, cuyos estatutos contienen una mención a una transición suave del dólar al amero.
Los estrategas de EU aceleran ahora la integración norteamericana: Norteamérica, tiempo para un nuevo enfoque (http://goo.gl/pWldfW), según un comité de estudio al más alto nivel –presidido por el general retirado David Petraeus de KKR Global Institute y por el ex presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, de Goldman Sachs– del Council on Foreign Relations (CFR), cuyo enfoque es, a mi juicio, la capitalización de la promisoria perspectiva energética de Norteamérica y su plataforma para el polémico TTIP (Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones). Aparecen en los agradecimientos en forma tangencial los entreguistas Rafael Fernández de Castro, del ITAM, y el salinista Claudio X. González, anterior miembro del Consejo de Televisa.
En 2008 abordé el tema del amero (http://goo.gl/yQd3ji, http://goo.gl/NqymXk y http://goo.gl/mkdziA), que había sido impulsado sin mucho ruido por el CFR (EU)y el Instituto Fraser (Canadá), tema que no forma parte de ningún debate abierto en el “México neoliberal itamita” que ha impuesto cupularmente a la ciudadanía desinformada todos sus proyectos y espejismos hasta ahora fracasados: TLCAN, ASPAN, Iniciativa Mérida, reforma energética, no se diga los fenecidos ALCA y Plan Puebla-Panamá. ¿Será el amero otra imposición cupular a espaldas de la ciudadanía y en forma flagrantemente antidemocrática carente de la mínima consulta del “México neoliberal itamita”?
Llama la atención que los estrategas al más alto nivel de Rusia estén pendientes del diseño del amero, como Igor Panarin, prominente analista político, profesor de la diplomacia rusa y especialista en ciberguerra, quien vaticinó el colapso del dólar y la balcanización de EU, en una entrevista al rotativo Izvestia (24/11/08): “El dólar no tiene ningún respaldo. La deuda externa de EU ha crecido en avalancha (…) Es una pirámide a punto del colapso”.
Panarin coloca la lápida sobre el dólar, que será sustituido por el amero: En 2006 un acuerdo secreto (¡supersic!) fue alcanzado entre Canadá, México y EU sobre la divisa común del amero como nueva unidad monetaria. Esto podría señalar los preparativos para sustituir (sic) al dólar. Los billetes de 100 dólares que han inundado al mundo podrían ser simplemente congelados, bajo el pretexto, digamos, de que los terroristas (sic) los falsifican, por lo que tendrían que ser investigados.
Panarin se fue a la yugular de EU y deja entrever la vinculación profunda entre las finanzas estadunidenses, los terroristas y el narcotráfico global, lo cual coincide con la postura de Griniaev.
Luego en 2011 Russia Today (http://goo.gl/yg3i4W) pregunta si el amero es la ¿nueva divisa de destrucción masiva? y divulga la posibilidad del establecimiento de la Unión Monetaria Norteamericana que se anunció en marzo de 2005. En Texas, se reunieron los entonces líderes de los tres estados: el presidente de EU, George Bush; el presidente de México, Vicente Fox, y el primer ministro de Canadá, Paul Martin, que declararon la creación de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte.
Russia Today juzga que dado que el mundo se vería obligado a abandonar el dólar estadunidense como la moneda de reserva internacional, las consecuencias serian impredecibles y el colapso del sistema financiero mundial llevará a la distribución de papeles de las monedas regionales. En consecuencia, los tipos de cambio de divisas resultarán prácticamente imposibles de predecir. Y la nueva moneda amero será el principio del apocalipsis (¡supersic!) de la economía mundial.
¿Sabrán en el Congreso la existencia del acuerdo secreto sobre el amero realizado por Fox a espaldas de los ciudadanos mexicanos?
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Fuente: La Jornada

viernes, 2 de enero de 2015

Descubrimiento del ADN, una historia sucia que no acaba

 

Vicky Peláez
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La luz os es dada para el bien y para la malicia
— Dante Alighieri, Purgatorio
La noticia de que el magnate ruso Alisher Usmanov había comprado en la Casa de Subasta Christie en Nueva York la medalla del Premio Nobel del científico norteamericano James Watson por 4,76 millones de dólares para entregarla a su dueño que la había vendido, recorrió el mundo y estremeció la sensibilidad de la opinión pública.
Dijo Usmanov que "James Watson es uno de los más grandes biólogos en la historia de la humanidad y el Premio Nobel por el descubrimiento del ADN debe pertenecerle".
Sin embargo, si el multimillonario ruso, conocido en su país por sus numerosos gestos filantrópicos, hubiera sabido la verdadera historia del descubrimiento del ADN (Ácido Desoxirribonucleo) por la cual tres científicos: James Watson, Maurice Wilkins y Francis Crick recibieron en 1962 el Premio Nobel, de seguro no hubiera hecho este acto de generosidad.
© Flickr/ Joongi Kim
Ya era la segunda vez en la historia del Premio Nobel que la medalla fue puesta en venta. La primera vez la hizo la familia del colega de Watson, Francis Crick que la vendió en 2004 por 2,27 millones de dólares. Lo curioso fue que después de vender su medalla James Watson declaró que estaba contento, "pues quería igualarme en precio con Crick pero logré superarlo". Quizás haya sido un grito de conciencia de Watson para deshacerse de lo que en realidad no le pertenecía o tal vez fue un simple negocio. ¿Quién sabe?
Para entender todo esto vale la pena remontarse a la historia del descubrimiento de ADN hace más de 61 años. Este recorrido también nos servirá para acordarnos de una de las científicas más brillantes de la historia e ignorada por la comunidad mundial que les otorgó el Premio Nobel a los que le robaron el descubrimiento y por el cual ella dio su vida al exponerse constantemente a los Rayos X.
Se trata de Rosalind Elsie Franklin que nació el 25 de julio de 1920 en Londres en la familia de un banquero judío y que desde los 15 años definió su vocación científica contra la voluntad de su padre eligiendo la carrera físico-química. Su espíritu y su vocación se expresan en lo que escribió a su padre en 1940 cuando tenía 20 años. Dice en su carta que "La ciencia y la vida ni pueden ni deben estar separadas. Para mí la ciencia da una explicación parcial de la vida. Tal como es se basa en los hechos, la experiencia y los experimentos. Estoy de acuerdo en que la fe es fundamental para tener éxito en la vida, pero no acepto tu definición de fe, la creencia de que hay vida tras la muerte. En mi opinión, lo único que necesita la fe es convencimiento de que esforzándonos en hacer lo mejor que podemos nos acercaremos al éxito, y que el éxito de nuestros propósitos, la mejora de la humanidad y del futuro, merece la pena de conseguirse".
A los 22 años terminó el Colegio Mayor Femenino de la Universidad de Cambridge y en 1946 obtuvo el doctorado especializándose en la técnica de Cristalografía de Rayos X, una técnica poco conocida. Posteriormente se trasladó a Paris al Laboratorio Central de Servicios Químicos del Estado donde perfeccionó la técnica de difracción de Rayos X. Al retornar a la Universidad de Londres, entró en el Laboratorio de King's College un lugar elitista donde a las científicas mujeres no les permitían tomar café en una de las salas reservada exclusivamente para los hombres.
Precisamente en este Laboratorio Rosalind se encontró con el norteamericano James D. Watson, el británico Francis Crick y el neozelandés Maurice Wilkins, científicos que no pasaban de los 25 años y que tenían poca experiencia en la investigación que estaba haciendo R. Franklin. Ella que gustaba trabajar independientemente estaba muy lejos de imaginar que todos sus pasos estaban secretamente observados por este grupo de científicos. Los tres eran como "aves de rapiña" utilizando todos los métodos para saber los avances de Rosalind que ya había logrado las imágenes del ADN especialmente en la famosa foto 51 donde mostraba que el ADN tenía la forma de doble hélice.
Maurice Wilkins logró obtener esta foto 51 sin conocimiento de Rosalind y la mostró a sus dos colegas. Como lo describió posteriormente el mismo James Watson en su libro "La Doble Hélice": "Al momento que vi la imagen que mostró Franklin, mi boca se abrió y mi pulso empezó a acelerarse. El ADN tenía el patrón repetitivo de bases nitrogenadas y era una estructura simétrica, lo que implicaba que la molécula estaba formada de dos cadenas que corrían en direcciones opuestas". También Watson y su grupo obtuvieron el informe confidencial que mandó Rosalind al evaluador Max Perutz. Resultó que mientras ella estaba preparando publicar su descubrimiento en la revista Nature, los tres "científicos" de la banda de "doble hélice", la adelantaron haciendo público "sus avances" sin nombrar para nada el estudio de Rosalind que utilizaron para anunciar su "descubrimiento".
En 1962, Watson, Wilkins y Crick recibieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina sin mencionar a Rosalind en sus discursos de aceptación. Rosalind Franklin había muerto en 1958 de cáncer debido a su exposición permanente a los Rayos X, cuatro años antes que la Academia Sueca reconociese la importancia del descubrimiento del ADN. Lo trágico de aquel Premio Nobel fue que lo recibieron las personas que le mostraron su desprecio a Rosalind durante su vida como científica y en especial Watson y que se aprovecharon de lo que no les pertenecía. Watson inclusive se dedicaba anteriormente a la observación de las aves y no tenía nada que ver con la Cristalografía. No se sabe hasta ahora la reacción de la científica a la publicación de sus colegas en 1953 sobre la doble hélice y la posterior gloria de los tres científicos. Pero tomando en cuenta su dedicación al trabajo podríamos deducir que siguió su rumbo profundizando la investigación.
Para conocer a Rosalind, había que mencionar su cumpleaños número 29 cuando todos la adulaban y entre ellos Watson y le preguntaron qué quería de regalo, ella respondió: "la suscripción a la revista Acta Cristalográfica". Tal era su sencillez y dedicación. Se sabe que en 1954 pasó a la Universidad de Birkbeck donde fue obligada a abandonar el trabajo sobre el ADN y comenzó a investigar sobre la estructura de los virus, logrando importantes resultados. Encontró, por ejemplo, que el material genético del virus mosaico del tabaco, un ARN, se enrosca en el interior del largo tuvo de proteínas que forma su cápsida. También este descubrimiento sobre ARN utilizó Watson en su discurso de aceptación del Premio Nobel, por supuesto sin mencionar a Rosalind.
Así habrá sido el destino de esta científica determinado de un lado, por su abnegada labor y del otro, por la ambición sin escrúpulos de sus colegas masculinos que se opusieron inclusive a la posibilidad de otorgarle el Premio Nobel póstumo, estaba entre ellos el famoso químico Premio Nobel Linus Pauling. Pero en la comunidad científica todos saben quién es quién. James Watson vendió además de su medalla su discurso de aceptación del Premio Nobel por 365 mil dólares y también una de sus clases maestras por 265,000. En 2007 tuvo que renunciar a su puesto de director del Laboratorio Cold Spring Harbor después de declarar que los afroamericanos tienen el coeficiente de inteligencia inferior a los blancos.
Dos años antes en una conferencia científica en la Universidad Berkeley anunció que "la gente gorda tiene más apetito sexual que el resto de las personas; que el sol está ligado con la actividad sexual y por eso las mujeres que usan bikini tienen más libido que las musulmanas por estar totalmente cubiertas". También argumentó que "el color de la piel está ligado a la apetencia sexual", argumentando que "mientras más oscura, más cachonda es la persona y por eso siempre decimos "Latin Lover" y nunca "English Lover", dijo este "científico" que alguna vez fue nombrado director del Proyecto Genoma Humano.
Así de irónica es la vida. Por algo escribió alguna vez Miguel de Cervantes que "la falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde".
Fuente: Sputnik