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Con el
Día Internacional de la Mujer ha ocurrido lo mismo que con otras fechas significativas del movimiento obrero,
el capitalismo se ha apropiado de ellas, no sin antes vaciarlas de contenido y de cualquier objetivo socialista.
En el caso del 8 de marzo, se han falsificados sus orígenes, se ha
eliminado su carácter de clase y de ser un día de lucha y reivindicación
de las trabajadoras de todo el mundo inscrito en la lucha por el
socialismo se ha convertido en un día festivo donde las consignas giran
en torno a la lucha entre los sexos y no entre las clases. Pues bien,
como
comunistas debemos recuperar la memoria de un pasado de lucha de las
mujeres trabajadoras enterrado y falsificado por la burguesía.
La leyenda
Vayamos primero a los orígenes. Todos los años cuando llega la fecha del
8 de marzo nos cuentan la misma historia sobre su origen, que se eligió
este día “
… en conmemoración del día 8 de marzo de 1908 en que las
trabajadoras de la fábrica textil llamada Cotton declararon una huelga
en protesta por las condiciones insoportables de trabajo. El dueño
entonces cerró las puertas y prendió fuego muriendo abrasadas las 129
trabajadoras que había dentro” (1)
Pues bien, no hay pruebas documentales de que estos hechos existieran
tal como se presentan. La verdadera historia es que fueron cogiendo
acontecimientos reales de aquí y de allá, cambiaron fechas y los fueron
amañando para presentar unos orígenes a la medida de los intereses de
la burguesía. Esta versión aparece en torno a 1955, y el objetivo
parece claro, eliminar el carácter comunista que tenía el
Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
No es extraño que la aparición de esta leyenda se produzca en la década
de los años 50. Las vicisitudes que ha sufrido el Día Internacional de
la Mujer Trabajadora están ligadas a las sufridas por el
movimiento comunista.
Será en esta década cuando se produzca la traición revisionista que
supuso un abandono de los principios y objetivos revolucionarios de la
mayoría de los Partidos Comunistas oficiales para pasarse con armas y
bagajes a colaborar con el capitalismo y por este motivo, se reescribió
la historia de muchos acontecimientos relevantes de la clase obrera para
acomodarla a los nuevos tiempos. Así que el terreno estaba abonado para
que el
movimiento feminista de los años 60 se apropiara de esta fecha
y borrara el término trabajadora para convertirla en el Día de la
Mujer, posteriormente se daría un nuevo paso hasta hacerla
irreconocible: en 1975, la ONU declara el 8 de Marzo,
Día Internacional de la Mujer y de la Paz,
y los gobiernos de la mayor parte de los países capitalistas organizan
actos oficiales en este fecha. Así es como ha enterrado un pasado
combativo de las mujeres trabajadoras y se ha falsificado uno nuevo que
pueda ser asumido por todas las mujeres sin distinción de clase.
Los hechos históricos en los que se basa la leyenda

Antes de pasar a los verdaderos orígenes, es necesario comentar los
hechos históricos
sobre los que se creó este mito, porque tuvieron una gran repercusión
para el movimiento obrero y sirven para ver y comprender como fueron
manipulados.
Respecto al año 1908 no hay ningún dato que recoja un incendio en esas fechas. Sí hubo un incendio en la fábrica
Triangle Shirtwaist Company de Nueva York, pero se produjo el
25 de marzo de 1911.
Este suceso tuvo una gran repercusión en el movimiento obrero, no solo
porque ocasionó la muerte de 148 trabajadores, de los cuales
129 eran mujeres, la mayoría emigrantes procedentes de Italia y Europa Central y con edades comprendidas entre los 16 y los 24.
El hecho adquirió mayor relevancia porque, en el año 1909, las
trabajadoras de esta fábrica habían protagonizado la primera huelga
llevada exclusivamente por mujeres, cuyas demandas se resumían en un
aumento de los salarios, mejoras en las condiciones laborales, la
abolición del sistema de subcontratación y de las multas, la jornada
laboral de 52 horas semanales, una igual carga de trabajo durante todo
el año, la limitación de las horas extras y el reconocimiento de los
derechos sindicales.
La huelga comenzó el
27 de septiembre de 1909 y se prolongó hasta
el 15 de febrero de 1910. A las obreras de la Triangle se unieron
otras fábricas no sólo de Nueva York sino también de las principales
ciudades de EE.UU.; se calcula que sería unas
40.000 las obreras en huelga,
lo que paralizó por completo la industria textil norteamericana.
Cuando finalizó la huelga, la mayoría de los empresarios negociaron con
sus trabajadoras parte de las reivindicaciones, solo 13 no lo hicieron,
entre ellos los de la fábrica Triangle. Si hubieran aceptado las
demandas de las trabajadoras, el incendio no habría tenido lugar o al
menos no habría tenido las consecuencias catastróficas que tuvo ya que
una de las reivindicaciones que venían exigiendo era que las puertas
permanecieran abiertas y no cerradas como era habitual para mejor
control de los trabajadores. Las protestas por estos sucesos
movilizaron a miles de trabajadores y tuvieron una gran repercusión en
el movimiento obrero, pero como se puede comprobar
ni ocurrieron un 8 de marzo, ni en 1908. El incendio tuvo lugar un año después de celebrada la
II Conferencia de Mujeres Socialistas en 1910,
donde se toma el acuerdo de celebrar el Día Internacional de la Mujer
Trabajadora y seis días después de que en Europa se realizara la primera
celebración.
Los antecedentes
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Mientras
que los orígenes del 8 de Marzo son mucho más complejos que atribuir a
esta fecha un acontecimiento concreto, su base ideológica hay que
buscarla en el
movimiento socialista de finales del siglo XIX.
Tanto a nivel teórico como organizativo
fueron los socialistas los que dedicaron más esfuerzos teóricos y prácticos por el objetivo de la emancipación de la mujer.
Marx y
Engels tratan el tema de la mujer trabajadora, su
papel en la producción industrial, haciendo un análisis científico del
origen de la opresión y discriminación de la mujer. Obras como la
situación de la clase obrera en Inglaterra o El origen de la familia, la
propiedad privada y el Estado de Engels y El Capital de Marx, analizan
la opresión de la mujer, ligando su emancipación a la de la clase
obrera. En 1879, aparece el primer libro dedicado a tratar la cuestión
femenina:
La mujer y el socialismo. Su autor, August Bebel, era un destacado dirigente del movimiento socialista alemán. Esa obra tendrá una gran repercusión.
Esta
labor teórica del movimiento comunista se verá acompañada de una
labor organizativa. Serán los
partidos socialistas los
primeros que incluyan en sus programas las reivindicaciones del
derecho al voto de las mujeres y los relativos a su
igualdad.
Este proceso se produce en el contexto del desarrollo capitalista que empujaba a miles de mujeres a incorporarse al
trabajo productivo,
espoleadas por la miseria en que vivían sus familias, lo cual acarreará
importantes cambios en su situación. Pasaron de permanecer aisladas en
el hogar y de dedicarse a las tareas domésticas y al cuidado de los
hijos, al trabajo fuera del hogar en la producción industrial. Aparece
así una
gran contradicción: por un lado su papel en la producción
como un trabajador más, con una relativa independencia económica y, por
otro, la falta de derechos políticos, la desigualdad en la familia y
ante la ley, a lo que se sumaba la explotación bestial a que eran
sometidas.
No es extraño pues que en la primera década del siglo XX se desarrollara un potente movimiento obrero y, a la par, un
potente movimiento de mujeres socialistas. En Alemania el Partido Socialdemócrata contaba en 1914 con
175.000 afiliadas, lo que representaba el 16’1% de la militancia; entre ellas cabe destacar la figura de
Clara Zetkin.
En 1907 se celebró la
I Conferencia de Mujeres Socialistas en Stuttgart. Dos fueron los puntos principales sobre los que giraron las discusiones.
•
Lanzar la campaña por el derecho al sufragio de las mujeres.
•
Establecer unas relaciones permanentes entre las organizaciones de mujeres socialistas de todo el mundo.
Dos años más tarde, en 1909, las socialistas norteamericanas toman la iniciativa de celebrar el
Woman’s Day
el último domingo de febrero, con el propósito de unir fuerzas,
propagar la lucha por el derecho al voto y las ideas socialistas entre
las mujeres.
Esta iniciativa será la precursora de la celebración internacional de un día dedicado a la mujer trabajadora.
Aunque tanto el
movimiento feminista burgués como el
movimiento de mujeres socialistas defendían la misma reivindicación, el derecho de las mujeres al voto, los
objetivos eran completamente diferentes,
lo que provocará desde el primer momento una línea divisoria entre los
dos movimientos. Mientras el movimiento feminista consideraba esta
reivindicación como un fin, a través del cual podían impulsar las
reformas necesarias para lograr la igualdad en todos los terrenos con
los hombres de su clase, pero sin cuestionar el sistema capitalista,
para las mujeres socialistas la reivindicación del sufragio empieza a
tomar un papel importante solo desde el momento en que la táctica del
proletariado consistía en utilizar las instituciones burguesas contra
las instituciones mismas. Se consideraba el voto solo como un medio para
participar en la vida política, facilitando el trabajo de propaganda,
concienciación y organización para la revolución socialista, su
consecución no eliminaría la causa de su opresión que radicaba en la
propiedad privada de los medios de producción. Así elaboraron un
programa que recogía los siguientes puntos:
- La lucha contra la explotación capitalista, la igualdad de salarios
- La eliminación de la explotación de los niños y de la prostitución
- La reducción de la jornada laboral, el reconocimiento del derecho al voto de todas las mujeres
- Acceso a un sistema educativo basado en la coeducación,
- Una reforma legal que facilitase la obtención del divorcio
- El reconocimiento del derecho de la mujeres a limitar el tamaño de su familia
- La socialización de las tareas domésticas con la creación de servicios como comedores, guarderías, lavanderías, etc.
La mayor parte de estas reivindicaciones no iban ser alcanzadas con
reformas dentro del sistema. Por este motivo las socialistas no llevaron
esta lucha por el sufragio en alianza con el movimiento feminista
burgués, sino con los partidos socialistas y vieron que
la verdadera liberación de la mujer está unida a la lucha por el socialismo.
Los orígenes del Día Internacional de la Mujer Trabajadora

En agosto de
1910 se celebró la
II Conferencia de mujeres socialistas en Copenhague. Los puntos
a tratar se centraron en el trabajo en torno al sufragio femenino
universal, la protección social a las madres e hijos, la jornada laboral
de 8 horas, la prohibición de utilizar fuerza de trabajo femenina en
trabajos insalubres, dieciséis semanas de baja por maternidad y la
aprobación de un seguro obligatorio por maternidad.
Esta Conferencia también tomaría medidas para asegurar unas relaciones
regulares entre las mujeres de todos los países. En lo relativo a la
celebración del Día de la Mujer Trabajadora, Clara Zetkin, en
representación de las delegadas socialistas alemanas, presentó la
siguiente moción:
“
De acuerdo con las organizaciones políticas y sindicales del
proletariado, las mujeres socialistas de todos las nacionalidades
organizarán en sus respectivos países un día de las mujeres especial,
cuyo principal objetivo será promover el derecho al voto de las mujeres.
Será necesario debatir esta proposición con relación a la cuestión de
la mujer desde la perspectiva socialista. Esta celebración deberá
revestir un carácter internacional y será necesario prepararla con mucho
esmero”. (2)
Como se puede comprobar, Clara Zetkin no propone ninguna fecha ni habla
de ningún acontecimiento concreto. En un artículo que escribió unos días
después de celebrada la Conferencia, hace referencia a que la idea
parte del ejemplo de las socialistas americanas, que venían celebrando
desde hacía dos años en las principales ciudades de Estados Unidos el
Womans’s Day.
Por su parte,
Alexandra Kollontai, delegada rusa, reflexionaba
sobre los objetivos del Día Internacional de las Mujeres, dejando claro
su carácter socialista desde sus inicios:
“
Ese día iba a ser un día de solidaridad internacional en la lucha por los objetivos comunes y un día para revisar la fuerza organizada de las mujeres obreras bajo la bandera del socialismo”. (3)
La primera celebración tiene lugar en 1911, pero no se concreta un día.
Las fechas elegidas dependían del país. En Alemania, Dinamarca, Suecia y
Austria y otros países europeos se eligió el día 19 de marzo.
Una muestra del cariz que tenía esta fecha en sus orígenes es la
manifestación de las mujeres trabajadoras realizada en Viena
ese primer año. Marcharon en torno al Reichstag portando banderas rojas
y recordando a las luchadoras de la Comuna de París que habían sido
masacradas.
Ante el éxito de las movilizaciones, en 1914, las socialistas alemanas
fijan por primera vez el día 8 de Marzo para unificar las diferentes
movilizaciones a nivel internacional pero en este año comienza la I
Guerra Mundial y estas movilizaciones quedarían relegadas.
Para las mujeres socialistas la posición que toma la socialdemocracia de
apoyo a la guerra imperialista va a tener importantes repercusiones.
Muchas de ellas abandonan estos partidos y crean organizaciones para
luchar contra la guerra imperialista, la vuelta de sus maridos e hijos
del frente y contra el hambre y la carestía; otras participarán
activamente en la formación de los partidos comunistas, como
Rosa Luxemburgo y
Clara Zetkin.
Sin embargo serán las trabajadoras rusas las que recojan esta bandera.
Desde tiempo atrás, el partido bolchevique venía desarrollando una
importante labor de concienciación y organización entre las mujeres.
Siguiendo los puntos aprobados en la II Conferencia de Mujeres
Socialistas, empiezan a celebrar este día en 1913. La fecha elegida fue
el 17 de febrero (2 de marzo del calendario occidental) bajo la
denominación de Día Internacional de las Trabajadoras. Esta primera
celebración realizada en las principales ciudades, se salda con la
represión de los actos convocados y el arresto de varias militantes
bolcheviques que son deportadas a Siberia. Ante el creciente movimiento
de mujeres, comienza a publicarse una revista
Rabotnitsa (Mujer
Obrera), dedicada a la instrucción y movilización de las obreras y de
las esposas de los obreros. El primer número se hizo coincidir con el
23 de febrero (8 de marzo) de 1914. Solo pudieron publicar los tres primeros números porque el grupo editorial fue arrestado en pleno.
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se siguió celebrando en años sucesivos y, una vez iniciada la I Guerra Mundial,
las protestas se centraron en la lucha contra la guerra imperialista,
la vuelta de los soldados del frente y contra la carestía de los
alimentos de subsistencia. A causa de la guerra, miles de mujeres se
habían incorporado al trabajo en las grandes fábricas, ocupando los
puestos de trabajo que los hombres que estaban en el frente.
El día 8 de Marzo de 1917 (23 de febrero en el ruso), tiene lugar
un estallido revolucionario que acabaría con el régimen zarista. Estos
hechos comienzan cuando los obreros de la fábrica Putilov se la
encuentran cerrada. Las mujeres de Petrogrado, cansadas de la escasez de
alimentos y de los precios de los mismos, se echaron a la calle. Pronto
se unieron las esposas, hijas y hermanas de los soldados que se
encontraban en el frente; conforme recorrían las calles, se iban sumando
las amas de casas que hacían cola para recoger su ración de pan, las
obreras de los talleres y las factorías, hasta llegar al oeste de la
ciudad donde se acantonaron sobre los puentes del Neva. Al día siguiente
el
número de mujeres llegó a alcanzar 190.000, que se manifestaron bajo la consigna de
“pan para nuestros hijos que se están muriendo de hambre”.
El día 10 de marzo la huelga era ya general, el día 12 se constituye el
Soviet de Petrogrado y dos días más tarde se creó el Gobierno
Provisional y el día 17, con el ejército del lado de los
revolucionarios, el zar Nicolás II dimitió y Rusia se convirtió en
República. Estos hechos son importantes porque desembocaran unos meses
más tarde en la Revolución de Octubre y porque son protagonizados en sus
inicios principalmente por mujeres, lo que parece indicar que fueron
esos acontecimientos los que hicieron que el Día Internacional de la
Mujer Trabajadora se celebrara el día 8 de Marzo.
Tan solo unos meses más tarde tuvo lugar la revolución de Octubre, que
tendrá una importancia decisiva en la situación de las mujeres.
Alexandra Kollontai es nombrada
Ministra de Bienestar Social. Durante los tres primeros años, se impulsó la
incorporación de la mujer al trabajo,
se aprobó el derecho a recibir igual salario por igual trabajo, la baja
maternal pagada, se prohibió a las mujeres desarrollar trabajos
pesados, los nocturnos y horas extras.
Se legalizó el aborto en 1920,
se declaró ilegal la prostitución, se decretaron leyes y reformas que
aseguraban la igualdad de los sexos en todos los aspectos. Dentro del
matrimonio las mujeres pasaron a gozar del mismo status que sus maridos,
incluyendo el derecho a conservar sus apellidos, a solicitar el
divorcio, a poseer pasaporte y fijar su residencia. A partir de este
momento las mujeres tuvieron acceso a todos los niveles de enseñanza.
Se
crearon servicios de lavandería, guardería y comedores que redujeran el
trabajo doméstico y se impulsó la participación de las mujeres en la
vida social y política.
En tres años de Revolución las mujeres consiguieron las reivindicaciones
esenciales que les permitirán seguir avanzando en su emancipación.
No es extraño que en la II Conferencia de Mujeres Comunista, celebrada
en 1921, se aprobara, a instancia de las delegadas búlgaras, la
propuesta de celebrar de manera oficial el Día Internacional de la Mujer
Trabajadora el 8 de Marzo, en recuerdo del 8 de Marzo de 1917 y de las
trabajadoras de Petrogrado. Alexandra Kollontai escribiría
“
El Día de las Mujeres de 1917 se ha convertido en memorable para la
historia. En ese día las mujeres encendieron la antorcha de la
revolución proletaria e incendiaron todo el mundo. La revolución de
febrero se inició ese día”. (4)
Otras resoluciones aprobadas en esa Conferencia estaban relacionadas con
los métodos que las mujeres debían adoptar en su lucha por el
socialismo. Los objetivos principales eran la movilización y la
propaganda entre las obreras, campesinas y amas de casa tanto en la URSS
como en los países capitalistas. Alexandra Kollontai señalaba los
cambios en cuando a objetivos, a raíz del triunfo de la Revolución de
Octubre y de la III Internacional:
“
Si la función del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras
era primero, ante la supremacía de los parlamentos burgueses, luchar
por el derecho de las mujeres al voto, la clase trabajadora ahora tiene
una nueva tarea al organizar a las mujeres trabajadoras alrededor de los
eslóganes combativos de la III Internacional. En vez de demandar la
participación en el trabajo de los parlamentos burgueses, oíd la llamada
procedente de Rusia: ¡Mujeres trabajadoras de todos los países, organizad un frente unido en la lucha contra aquéllos que están saqueando el mundo!
¡Abajo con el parlamentarismo burgués! ¡Demos la bienvenida al poder
soviético! ¡Fuera con las desigualdades sufridas por los trabajadores y
trabajadoras! Luchemos con los trabajadores por el triunfo del comunismo en el mundo”. (5)
En años posteriores, el
Día Internacional de la Mujer Trabajadora
se siguió celebrando en la URSS y en otros muchos países, manteniendo
el espíritu combativo y reivindicativo que tuvo en sus orígenes, hasta
que en los años 60, como hemos señalado, la historia se reescribió.

Ha pasado más de un siglo desde que se celebrara la Conferencia de Copenhague, donde se tomó el
acuerdo de celebrar un Día Internacional de la Mujer. En todos los
países las mujeres tenemos el derecho al voto y en la mayoría de los
países capitalistas se ha alcanzado la igualdad jurídica pero
seguimos siendo doblemente explotadas y oprimidas. Muchas de las reivindicaciones planteadas por las mujeres socialistas en 1910 siguen pendientes entre otras cosas porque la
opresión de la mujer no reside simplemente en un problema de falta de
derechos, sino que su origen está ligado a la propiedad privada y solo
cuando ésta sea eliminada podremos empezar a hablar de emancipación de
la mujer.
Como comunistas debemos recuperar la memoria del 8 de Marzo como el Día de la Mujer Trabajadora, debemos
recuperar sus orígenes y el
espíritu combativo y reivindicativo que tuvo en sus orígenes.
Las comunistas en este día no tenemos nada que festejar y si una revolución que hacer y un largo camino por recorrer.
Isabel Santamaría Aparicio
(1)
Victoria Sau, Diccionario Ideológico Feminista (1981)
(2)
Clara Zetkin: La cuestión femenina y la lucha contra el reformismo
(3)
Alexandra Kollontai: El Día Internacional de la Mujer (1921)
(4)
Ibidem
(5)
Ibidem
Bibliografía
Ana Isabel Álvarez González:
Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer, 1910-1946
Clara Zetkin:
La cuestión femenina y la lucha contra el reformismo
Alexandra Kollontai:
La mujer en el desarrollo social
Alexandra Kollontai:
Autobiografía de una mujer emancipada
August Bebel:
“La mujer y el socialismo”.
V.I.Lenin:
La emancipación de la mujer
Carmen Jiménez Castro:
“La Mujer en el camino de su emancipación”
F. Engels:
El origen de la familia, la propiedad privada y Estado
Ana María Portugal:
Historia del 8 de marzo. Día Internacional de la Mujer
Fuente: Movimiento Femenino de Resistencia