miércoles, 9 de diciembre de 2015

BRASIL: PARA SOBREVIVIR, INDIOS DAMNIFICADOS POR LA TRAGEDIA DE MARIANA REIVINDICAN AMPLIACIÓN DE TERRITORIO

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Para algunos, el agua hasta sobra

BRASIL: PARA SOBREVIVIR, INDIOS DAMNIFICADOS
POR LA TRAGEDIA DE MARIANA
REIVINDICAN AMPLIACIÓN DE TERRITORIO

Adital
Lo que parecía ser un fin de línea para la cultura y supervivencia del pueblo indígena Krenak, afectado por la contaminación del río Doce, en la tragedia de Mariana, en el sudeste brasilero [Estado de Minas Gerais], puede reencender una lucha que se extiende desde hace por lo menos 25 años. Después de quedar sin condiciones de subsistir sin el recurso del agua del río, la población Krenak se moviliza en torno de una solución posible para la continuidad de la comunidad: ampliar el área demarcada del territorio indígena en la región y migrar hacia una nueva localidad.

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Geovani Krenak lamenta la muerte del río Doce: "somos uno, la gente y la naturaleza, somos uno”, afirma. Foto: Reproducción.

En entrevista con Adital, Eduardo Cerqueira, miembro del Consejo Indigenista Misionero (Cimi), Regional Este, que comprende los estados de Minas Gerais, Espírito Santo y el extremo sur de Bahía, afirma que como forma de resistir a la tragedia, la comunidad Krenak estudia reivindicar ante el gobierno federal la expansión del área demarcada en 12 mil hectáreas adicionales. Abarcando la región donde actualmente está el Parque Estadual de Siete Salões, una de las unidades de conservación de la naturaleza pertenecientes al Gobierno de Minas Gerais.

"Encontramos la estrategia interesante, ya que el área actual no tiene más condiciones de supervivencia. Algo tiene que hacerse”, dice Cerqueira. Actualmente, el área demarcada del territorio Kremak abarca 4,7 mil hectáreas. En esa zona, más de tres kilómetros de extensión del río Doce fueron alcanzados por la contaminación y quedaron sin condiciones de usar agua para beber, pescar, nadar e irrigar la vegetación del entorno, en el Municipio de Resplendor, donde viven 126 familias Kremak.

El Parque de Siete Salões fue creado en 1998, y abarca los municipios de Conselheiro Pena, Itueta y Santa Rita do Itueto, correspondiendo a una de los mayores remanentes de Mata Atlântica del este de Minas Gerais, con montañas, florestas y cascadas. Además, el área demandada tiene potencial para que los indígenas actúen también con el turismo comunitario, recibiendo visitantes y comercializando artesanías, sin daños al medio ambiente.

El territorio de la población Kremak, en Minas Gerais, fue demarcado en los años 1990, pero quedó afuera toda la extensión del parque que actualmente puede volver a la pauta. Al comienzo de los años 2000, los indígenas hicieron una reivindicación a la Fundación Nacional del indio (Funai) y el gobierno federal llegó a realizar un estudio técnico sobre la cuestión, que hasta hoy no fue publicado. En la opinión de los Kremak, ahora es el momento más que adecuado para concretar la demanda histórica de la población.

"Varios líderes indígenas se preocupan por la cuestión territorial. Ahora, hay necesidad de poner esta preocupación en el foco de la discusión. (...) Esta parte de la región no fue afectada por los desechos”, defiende el indigenista. Según el consejero del Cimi, desde que ocurrió la tragedia socioambiental, los indígenas damnificados han sido atendidos con apoyo de urgencia, a través del abastecimiento de agua con camiones cisternas, envío de canastas básicas y apoyo financiero a las familias, lo que garantizaría la supervivencia de la comunidad sólo en el corto plazo.

"Esta tragedia está intensificada por un período de fuerte sequía. Hace más de un año que no llueve en la región. Por eso, los afluentes del río Doce están secos. (...) El terreno tampoco favorece la agricultura. La pecuaria sería la forma más común de supervivencia de los indígenas, pero no es posible sin agua”, explica Cerqueira.

Entienda el caso
Un torrente de lodo compuesto por desechos de minería (residuos, impurezas y material usado para la limpieza de minerales) fluye a lo largo de los 800 kilómetros del río Doce desde el último 5 de noviembre, después de la ruptura de la represa Fundão, de la empresa minera Samarco. Ésta es controlada por la Vale, responsable de innumerables y graves daños socioambientales, en Brasil, y la multinacional anglo-australiana BHP Billiton, dos de las mayores empresas de minería del mundo.
Además de enterrar todo un distrito, afectar a varios otros y contaminar el río Doce, extendiéndose por los estados de Minas Gerais, Espírito Santo y Bahía, el lodo llegó al mar el último fin de semana, amplificando aún más los daños ambientales, que pueden llevar más de dos décadas para comenzar a presentar señales de renovación. Además del perjuicio sobre la fauna y la flora, siete muertes y 17 desapariciones se registraron hasta el momento.

Pueblo Krenak cierra ferrovía en protesta
Al comienzo de la última semana, representantes del pueblo indígena Krenak, cuya tribu se sitúa en las márgenes del río Doce, interrumpieron, en protesta, la línea del ferrocarril Victoria-Minas. Sin agua hace más de una semana, ellos dicen que sólo se irán cuando los responsables de la tragedia fuesen a conversar con ellos. "Destruyeron nuestra vida, arrasaron nuestra cultura y nos ignoran. No lo aceptamos”, aseveró el indio Aiá Krenak a la prensa.
Considerado sagrado, en una cultura cuya cosmovisión se basa en la intervinculación de todos los seres –humanos, vegetales, animales etc.–, el río que atraviesa la tribu era utilizado por 350 indios, para consumo, baño y limpieza. "Con nosotros, no tenemos eso, el río, los árboles, los animales. Somos uno, nosotros y la naturaleza, somos uno”, dijo Geovani Krenak.

Sentados a lo largo de los rieles, bajo un sol de 41 grados, los indios cantaban canciones de gratitud al río, en el idioma Krenak. "El río es lindo. Gracias, Dios, por el río que nos alimenta y baña. El río es lindo. Gracias, Dios, por nuestro río, por el río de todos”, tradujo para la prensa el chamán Ernani Krenak, de 105 años de edad.
Su hermana, Dekanira Krenak, de 65 años, considera que el impacto de la muerte del río no afecta sólo a los pueblos indígenas, ya que es fuente de recursos para muchas comunidades. "No es ‘sólo a nosotros’, los blancos que viven también en la vera del río necesitan mucho esa agua, ellos conviven con el agua, muchos pescadores sustentan a la familia con los peces”, señala.
Acampados en el lugar con carpas de lona y colchonetas a la intemperie, los indios ahora tienen que enfrentar también un enjambre insoportable de insectos. "Nunca fue así”, dice el indio Geovani Krenak. "Estos mosquitos vinieron con el agua podrida, con los peces que nos alimentaban y ahora están descendiendo el río, muertos”, relata.

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Marcela Belchior
Es periodista de Adital. Maestra en Comunicación y Semiótica en Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (PUC-SP), investiga las relaciones culturales en América Latina.
Correo electrónico: marcela@adital.com.

de: 'Guillermo C. Cohen-DeGovia' allelon@operamail.com [nuestramerica] <nuestramerica@yahoogrupos.com.mx>
para: Nuestra América <nuestramerica@yahoogrupos.com.mx>
fecha: 26 de noviembre de 2015, 20:21
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firmado por: yahoogrupos.com.mx

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9 de diciembre de 2015
    

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