jueves, 1 de diciembre de 2016

Antecedentes del Acuerdo GOBIERNO-FARC (1-2)


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Antecedentes del Acuerdo GOBIERNO-FARC (1-2)
 
PROCESOS
DE PAZ
EN COLOMBIA
(UNO)
Este es un recorrido por los diferentes procesos y diálogos de paz, desde 1953 hasta los actuales diálogos de la Habana, con el fin de reflexionar sobre la necesidad de una salida negociada a los conflictos y que los ciudadanos comprendamos el papel central que cumplimos para garantizar el éxito de dichos procesos de diálogo  y para avanzar en la construcción de paz y la defensa de los derechos humanos en nuestro país.
1953
Amnistía a las Guerrillas Liberales (1953)
Antecedentes
El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, el 9 de abril de 1948, fue parte de un proceso de violencia política que venía imponiéndose en Colombia desde los primeros años de la década de los cuarenta. Signos del ascenso del descontento social y de la polarización en las élites, fueron entonces numerosas huelgas y movilizaciones agrarias y, en la alturas, el intento de golpe militar para derrocar a Alfonso López Pumarejo quien había sido elegido Presidente para un segundo mandato. La oposición conservadora había advertido que de darse ese triunfo mercería desde el atentado personal hasta la guerra. Los conservadores del sector encabezado por Laureano Gómez, en alianza con voceros de la jerarquía católica y poderosos latifundistas y empresarios cafeteros, radicalizaron la oposición al reformismo liberal iniciado con la “revolución en marcha” y no fue suficiente que para conciliar con ellos y con los reclamos de la propia elite liberal, con el gobierno de Eduardo Santos se declarara la “pausa” en reformas, incluido el desmonte de la pretendida reforma agraria de 1936. La retórica de los partidos durante este periodo, retomó por el lado conservador los discursos del franquismo y su dictadura impuesta en España y, por el lado liberal se pasó de la influencia republicana y del New Dial de Roosevelt al panamericanismo alineado con Estados Unidos en contra del nacismo o la amenaza comunista. La declaratoria de guerra de Colombia a Alemania en 1943, en medio de una grave crisis interna y de debates por corrupción gubernamental, fue respondida con agresividad desde el lado laureanista: en febrero de 1944 el diario El Siglo publicó una declaración del Directorio Nacional Conservador afirmando que “…existen razones suficientes para declarar una guerra civil”.  HYPERLINK "http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/enero2006/cuartelazo.htm" http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/enero2006/cuartelazo.htm En estos años se agudizó la oposición conservadora, hubo intento de golpe militar, el propio Laureano fue acusado penalmente y obligado al exilio y el presidente obligado a retirarse de su cargo antes de las elecciones de 1944 que ganaría el candidato conservador Mariano Ospina Pérez. Las expectativas populares se ampliaron con los anuncios de la “revolución liberal en marcha” proclamada en 1934 y chocaron con la realidad de tibias reformas modernizantes que estaban en función de la naciente industria y de las exportaciones cafeteras. Las reformas en educación y trabajo fueron importantes pero en otros campos fueron de tono menor. La presión campesina por la realización efectiva de la reforma agraria y la emergencia del sindicalismo y de capas medias urbanas en busca de espacios económicos y políticos fue defraudada por la dirigencia liberal “oligárquica” y canalizada por la corriente encabezada por Jorge Eliecer Gaitán en ese partido. Las protestas campesinas y de trabajadores fueron reprimidas violentamente en varias regiones. El partido liberal se dividió en las elecciones de 1944 y le tocó al gaitanismo hacer la oposición no solo al nuevo régimen sino a la jefatura de López, Santos, Echandía y Lleras en su propio partido. Entre 1944 y 1947 el pueblo liberal se agrupó bajo las banderas gaitanistas y se movilizó contra la represión en movilizaciones multitudinarias como la marcha del silencio que colmó la Plaza de Bolívar para acompañar la Oración por la Paz. Bajo el lema “Contra la oligarquía liberal y conservadora”, el gaitanismo desplazó a la elite liberal y se proyectó como seguro triunfador en las elecciones presidenciales. El asesinato de Gaitán desató el levantamiento del pueblo liberal en Bogotá y en casi todo el país. La insurrección en Bogotá, como en otras ciudades, fue ahogada en sangre y, desde el gobierno y bajo ley marcial, fue respondida con una cruzada de represión y guerra implacable. Los jefes liberales no gaitanistas entraron al gobierno de Ospina para intentar una conciliación pero la dinámica de terror y el llamado a imponer el orden a sangre y fuego los llevó al exilio. El asesinato de los parlamentarios liberales en plena sesión del Congreso de la República presidió la disolución de esa corporación y señaló la dimensión que había cobrado el sectarismo y el llamado a la guerra civil. Lo que siguió fue la dictadura del terror impuesta desde las cúpulas del Estado. Las elecciones para nuevo presidente se dieron en medio de la persecución implacable para asesinar gaitanistas y opositores y el liberalismo dio la orden de abstención. El nuevo gobierno elevó a política la guerra de exterminio y amparó la acción inmisericorde de la policía, los servicios de inteligencia, las bandas de paramilitrares y de civiles encargados de asesinatos en masa. La insurrección frustrada fue respondida con la dictadura y la dictadura con la multiplicación de guerrillas especialmente en los llanos orientales, Cundinamarca, Tolima, Santander, Huila y Antioquía. El levantamiento guerrillero fue respaldado en campos y ciudades por el pueblo liberal que había puesto sus esperanzas en el triunfo de Gaitán y ahora era sometido al genocidio y obligado a la guerra civil. Al comienzo de la década de los cincuenta, la clase dirigente, es decir, los jefes políticos de los partidos Conservador y Liberal se dieron cuenta de que habían perdido el control del país y este se sumía cada vez más en caos y la incertidumbre. Habían permitido o desatado una violencia feroz que se les había salido de las manos. Recurrieron entonces a los militares para poner orden y eligieron al general Gustavo Rojas Pinilla para salvar la situación. Lo llevaron al poder y lo declararon nuevo libertador del pueblo tras un incruento golpe de Estado contra Laureano Gómez Castro, quien saldría expulsado del país con sus hijos, los ya jefes conservadores, Enrique y Álvaro Gómez Hurtado. El Partido Liberal y la otra facción del Partido Conservador dirigida por el ex presidente Mariano Ospina Pérez, apoyaron el llamado “golpe de opinión”, al tiempo que los conservadores laureanistas nunca reconocieron a Rojas. Pero de hecho, la violencia disminuyó en algo durante los primeros meses de la dictadura militar de Rojas Pinilla. A los guerrilleros liberales de los Llanos, se les convenció para que depusieran las armas y volvieran a la vida civil, cosa que hicieron millares de alzados en armas a quienes se les ofreció toda suerte de garantías de libertad. El retorno a la normalidad se vio alterada por nuevos hechos de violencia y por las redadas de la Policía Montada, el DAS y el propio Ejército. Las guerrillas resurgieron y se vivió lo que Monseñor Guzmán y los autores del Informe sobre la violencia, denominaron la segunda ola. Años después del amnisticio, en junio de 1957, el más destacado jefe de la “revolución del llano”, Guadalupe Salcedo, fue asesinado inerme en Bogotá en el momento de su detención. Buena parte de los ex comandantes de la guerrilla del llano corrieron la misma suerte.
1957
Plebiscito: Frente Nacional (1957)
Antecedentes
El plebiscito de 1957 fue un pacto de paz después de una década de violencia generalizada, dictaduras, genocidios, levantamientos guerrilleros y guerra civil. El gobierno militar impuesto el 13 de junio de 1953 por las direcciones de los partidos liberal y del sector ospinista del conservatismo, después de un año de luna de miel, fue cobrando autonomía de las direcciones tradicionales de esas colectividades. La Asamblea Nacional Constituyente, ANAC, conformada en 1952 bajo hegemonía conservadora, abandonó la tarea de elaborar una nueva constitución corporativista y consagró al T. General Rojas Pinilla como Presidente de la República para el periodo 13 de junio de 1953 a 7 de agosto 1956. Pero Rojas, en lugar de preparar la transición para el retorno de los que Gaitán llamó la “oligarquía liberal–conservadora”, se propuso mantenerse en el poder sin nuevas elecciones “hasta que termine la lucha fratricida” y formar su propio proyecto. Para ese cometido convirtió a la ANAC en su reemplazo del Congreso de la República, se prolongó el periodo hasta 1958 y promovió varias reformas que no estaban en la agenda del bipartidismo: voto para la mujer, tributos a las fortunas mayores y a los industriales. Asumiendo un discurso nacionalista católico se acercó al populismo que estaba en ascenso en Latinoamérica con Perón en la Argentina, Getulio Vargas en el Brasil. El Movimiento de Acción Popular que proclamó Rojas Pinilla fue respondido con creciente oposición desde el partido liberal antes de que el nuevo régimen hubiera realizado reformas de fondo. La dictadura se desplegó con la ofensiva militar, apoyada por los “pájaros” y “contrachusma” en los campos, y con la imposición de restricciones y represión en los centros urbanos. La oposición liberal y del laureanismo fue respondida con la persecución a sus jefes y el cierre de la prensa. Fueron clausurados El Tiempo, El Espectador, El Siglo y La República. En esas circunstancias se formó el Frente Cívico, encabezado por Alberto Lleras Camargo, Presidente del Directorio Nacional Liberal, Guillermo León Valencia por el conservatismo y finalmente contaron con el apoyo de Laureano Gómez y sus seguidores. Cuando el T. General intento otra reelección, la huelga general marcó el momento cumbre del levantamiento cívico contra Rojas y el Pacto firmado en Sitges, donde se encontraba exiliado Laureano, sello el acuerdo bipartidista que llevó al Frente Nacional. El 10 de mayo de 1957 se retiró el dictador y transitoriamente asumió el poder una Junta Militar que gobernó hasta agosto de 1958.
Mayo 28, 1984
El Pacto de la Uribe FARC-EP (1984)
Antecedentes
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El pacto de la Uribe con las FARC-EP, firmado el 28 de mayo de 1984, fue un acuerdo de cese al fuego y tregua entre la guerrilla de las FARC-EP. A través de éste las partes se comprometieron a un cese bilateral del fuego y a la búsqueda conjunta de una salida política al conflicto armado colombiano. El documento fue suscrito por la Comisión de paz, diálogo y verificación en representación del gobierno y por el Estado Mayor de las FARC-EP, y firmado en el campamento conocido como Casa Verde en el municipio de La Uribe (Meta). Ese mismo día, las FARC ordenaron el cese al fuego a sus 27 frentes, mientras que el presidente Betancur también hizo lo mismo a todas las autoridades civiles y militares del país. En la Comisión de paz, se acordó que cuando hubieran cesado los enfrentamientos armados, se abriría un período de prueba de un año para que los integrantes de las FARC-EP se organizaran política, económica y socialmente, y se acogieran a los beneficios de la ley 35 de 1982 y decretos complementarios. El gobierno les otorgaría, de acuerdo con la Constitución y las leyes, las garantías y los estímulos pertinentes. Sin embargo, el pacto nunca contempló la entrega de armas por parte de la insurgencia y además el gobierno debía impulsar una serie de reformas políticas, económicas y sociales que el congreso aprobaría mediante leyes de la república. Un año y medio después de la firma del acuerdo, en noviembre de 1985, se conformó la plataforma de lanzamiento de un nuevo y amplio movimiento político, denominado Unión Patriótica (UP), en el que participaron integrantes de las FARC-EP, miembros de partidos políticos, sociedad civil, sindicalistas, entre otros. Este movimiento político participó en las elecciones para corporaciones públicas de 1986, eligiendo 350 concejales, 23 diputados, nueve representantes a la cámara y seis senadores, como resultado de una exitosa y amplia gestión de alianzas políticas. Ese mismo año, participó en las elecciones para la presidencia obteniendo más de 350.000 votos, hecho nunca antes visto en la historia de la izquierda colombiana. Este movimiento se convirtió en un importante jugador de la política colombiana, acostumbrada al bipartidismo de liberales y conservadores. Así, se generaron airadas y radicales reacciones de los sectores más militaristas de la oligarquía colombiana y se generó una oscura alianza entre la mafia del narcotráfico, organismos de inteligencia del Estado y paramilitares, quienes se propusieron a exterminar a la Unión Patriótica (UP). A partir de ese momento se desató una ola de asesinatos sin precedentes.
Agosto 24, 1984
El Diálogo Nacional M-19, EPL, la ADO (1984)
Antecedentes
El acuerdo entre el gobierno de Belisario Betancourt y el M-19, el EPL y el ADO (Movimiento Autodefensa Obrera) en 1984, se dio a través del pacto de una tregua para desarrollar un eventual diálogo de paz. El 24 de agosto de ese año se firmó el acuerdo "Cese de Fuego y Diálogo Nacional" con estos grupos guerrilleros, el cual generó tensiones dentro del Estado y fue aprovechado por las guerrillas para fortalecerse política y militarmente. Después de un año y tres meses de la firma del pacto, el 6 de noviembre de 1985, el M-19 se tomó el Palacio de Justicia en Bogotá. La retención de rehenes por parte del M-19 y la posterior “retoma” del Palacio por parte del ejército durante dos días, dejó un resultado trágico de 11 personas desaparecidas y 95 muertas, de las cuales 11 eran magistrados. De esta forma, el acuerdo de paz “Cese de Fuego y Diálogo Nacional” tuvo un desenlace violento.
Marzo 9, 1990
Los Procesos de Paz, M-19, EPL, PRT y Quintin Lame (1989-1991)
Antecedentes
El presidente Virgilio Barco, durante su gobierno, planteó la Iniciativa para la Paz en 1988, a través de la cual hizo un llamado a los alzados en armas a reincorporarse a la vida civil y negociar la paz. Como consecuencia, varios grupos guerrilleros hicieron entrega de armas y pactaron la paz, dentro de los cuales se resalta el M-19, el EPL, El Movimiento Quintín Lame y el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Tal vez la principal implicación de estos procesos, además de haber firmado la paz, fue el abono del terreno para la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó una nueva constitución en 1991. El proceso de paz con el M-19 se inició con la decisión que tomó este grupo guerrillero de dejar voluntariamente las armas, una medida asumida democráticamente por sus militantes. Posteriormente, durante varios meses, se realizaron mesas de análisis y concertación de donde surgieron diversas propuestas para reformas en temas políticos, sociales, económicos y de justicia. El resultado del trabajo en las mesas se plasmó en el Pacto Político por la Paz y la Democracia, firmado en noviembre de 1989, el cual se complementó con un acuerdo sobre favorabilidad política y una Ley de Indulto. El pacto se concretaría y formalizaría a través de una reforma política que el congreso debía aprobar, sin embargo, el gobierno, simultáneamente libraba una guerra contra el narcotráfico, por lo cual vinculó la implementación del Pacto a una reforma constitucional que también contenía instrumentos para combatir al narcotráfico, incluyendo la institucionalización de la extradición. En diciembre de ese mismo año, a la hora de votar la reforma constitucional en el congreso, ésta se hundió ya que el tema de la extradición se volvió principal punto de divergencia entre el congreso y el gobierno. Ante el hundimiento de la reforma, el M-19 buscó como garantía el compromiso de todos los precandidatos liberales para el cumplimiento de los acuerdos pactados, sobre todo en lo referente a la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Así mismo, la Registraduría Nacional accedió a inscribir las listas de los desmovilizados del M-19 para las elecciones de Marzo de 1990, donde se votaban para todos los cargos de elección popular -menos para Presidente-. Es así como el 9 de marzo, en el caserío Santo Domingo (Cauca), el M-19 realizó el acto simbólico de “dejación voluntaria de armas”, con el liderazgo de Carlos Pizarro y la presencia de observadores internacionales y prensa nacional e internacional como testigos del hecho. A través de este hecho, el M-19 hacía realidad la reinserción a la vida civil de sus integrantes. A partir de ese momento, el M-19 comenzó su participación activa en la política colombiana a través del Movimiento Alianza Democrática M-19, que tuvo como candidato a Carlos Pizarro para las elecciones presidenciales de 1990. Sin embargo, el candidato fue asesinado a tan solo unas semanas de haber firmado la paz, en plena campaña electoral. Antonio Navarro lo reemplazó y participó en la contienda presidencial logrando el tercer lugar. César Gaviria fue elegido como presidente de Colombia ese año y en su gobierno se concretó la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, luego de haber tomado fuerza con el impulso de los proceso de paz y por la iniciativa de grupos de estudiantes y jóvenes universitarios que lideraron el Movimiento conocido como “Séptima papeleta”. El proceso con el M- 19, además, motivó a otros movimientos insurgentes a buscar una paz negociada. De esta forma, el EPL, El Quintín Lame y el PRT iniciaron conversaciones con el gobierno nacional las cuales se fueron concretando de forma acelerada debido a la convocatoria a la Asamblea Constituyente, ya que la desmovilización de estos grupos se convirtió en condición para participar con varios escaños en la misma. El acuerdo entre el gobierno y el Ejército Popular de Liberación comprendió la participación de dos voceros del EPL en la Asamblea Nacional Constituyente y condiciones para la promoción de su proyecto político. Una parte del grupo se constituyó como Esperanza, Paz y Libertad y otra parte participó en la conformación de la Alianza Democrática M-19. El acuerdo del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) incluyó una vocería en la Asamblea Constituyente. A diferencia del M-19 y del EPL, este grupo guerrillero no conformó un partido político. Algunos de sus miembros participaron en la Alianza Democrática M-19 y otros iniciaron trabajos en sectores sociales, con énfasis en la promoción de la paz. En cuanto al Quintín Lame, este grupo también tuvo participación en la Asamblea Nacional Constituyente. Desde ese momento, el movimiento indígena ha tenido presencia en diversos órganos de representación política. Posteriormente a su desmovilización, el Quintín Lame conformó un partido político denominado la Alianza Social Indígena (ASI), fuerza política que aún cumple un papel importante en el escenario político regional y nacional.
Mayo 15, 1991
Diálogos de Tlaxcala y Caracas (1990-1991)
Antecedentes
Los Diálogos de paz de Tlaxcala (México) hicieron parte de una serie de encuentros de paz entre las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL) con el gobierno del entonces presidente de Colombia, César Gaviria. Las guerrillas en ese entonces hacían parte de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. La primera reunión fue realizada el 15 de mayo de 1991 en Cravo Norte, municipio del departamento de Arauca (Colombia) y la segunda se realizó en Caracas, Venezuela, en el mes de junio. Esta ciudad había sido escogida por las partes para seguir reuniéndose, sin embargo el golpe de estado de febrero de 1992 en Venezuela originó el traslado de los diálogos a la ciudad de Tlaxcala en México. A partir de marzo de 1992 se inició con el proceso de negociación.
Julio 4, 1991
La Constituyente (1991)
Antecedentes
La Asamblea Nacional Constituyente es el resultado de una masiva expresión ciudadana que pidió la redacción de una nueva Constitución en Colombia, en reemplazo de la Constitución de 1886. El 9 de diciembre de 1990, durante el gobierno de César Gaviria Trujillo, los colombianos votaron para la conformación democrática del grupo de líderes encargados de discutirla y escribirla. El camino para llegar a esta Asamblea, se materializó gracias a la exigencia de la ciudadanía ya que la nueva Constitución fue una realidad gracias a la Séptima papeleta, propuesta originada por un sector de académicos y líderes sindicalistas, la cual fue fortalecida con el movimiento estudiantil que planteó la inclusión de un séptimo voto en las elecciones del 11 de marzo de 1990 el cual solicitaría la convocatoria de una Asamblea Constituyente. La ciudadanía respondió masivamente a la propuesta. De esta forma, se puede afirmar que el movimiento ciudadano de la Séptima papeleta fue el origen de la Constitución de 1991, sumado al exitoso proceso de paz con el M-19, el cual tenía como acuerdo una constituyente. La constituyente estuvo conformada por 70 miembros, que provenían de diversas corrientes políticas. Ante la pluralidad de partidos políticos, se decidió elegir una presidencia tripartita, con líderes de los tres partidos políticos que más obtuvieron votación: El Partido Liberal Colombiano, la Alianza Democrática M-19 y el Movimiento de Salvación Nacional. De esta forma, la Asamblea contó con la dirección de Horacio Serpa, Álvaro Gómez Hurtado y Antonio Navarro Wolff. Dicha tarea fue realizada durante 150 días y fue culminada el 4 de julio de 1991. La Constitución de 1991 es considerada la Constitución de los derechos, ya que reconoce y consagra no sólo los Derechos fundamentales sino los derechos económicos y sociales y los derechos colectivos, o de tercera generación. Además crea los mecanismos necesarios para asegurarlos.
Abril 9, 1994
Proceso de Paz CRS (1994)
Antecedentes
La Corriente de Renovación Socialista (CRS) fue una organización proveniente del Ejército de Liberación Nacional –ELN-, de la cual hacían parte un número muy significativo de antiguos militantes que decidieron cuestionar la lucha armada y optar por la legalidad de la acción política y social. El 9 de abril de 1994, durante el gobierno de César Gaviria, los miembros de la Corriente de Renovación Socialista se reincorporaron a la vida civil con la firma de un Acuerdo Político que fue facilitado por el Embajador de los Países Bajos. En este proceso se desmovilizaron 865 excombatientes que recibieron los beneficios de la reinserción (701 personas) y los beneficios jurídicos (164 personas). A pesar del acertado proceso de paz, los costos fueron altos. Mientras se desarrollaba la negociación en Flor del Monte y se daba la concentración de los guerrilleros de la CRS, fueron asesinados, en una extraña operación militar, los negociadores Carlos Manuel Prada González y Evelio Bolaños, el 23 de septiembre de 1993 en Carepa, Antioquia. Adicionalmente, 77 integrantes más fueron desaparecidos en forma violenta o fueron asesinados. Como resultado del Acuerdo de Paz suscrito con el Gobierno Nacional, la CRS dio el paso a su constitución como movimiento político legal con aspiraciones de consolidarse como fuerza independiente, aglutinante de múltiples sectores de la sociedad colombiana no vinculados a los partidos políticos tradicionales.
Fuente: Wikipedia
(Continúa en la siguiente entrega)
 
 
 
COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
30 de noviembre 2016

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