domingo, 5 de febrero de 2017

La investidura de Trump: Un vulgar espectáculo de la desesperación y decadencia capitalista


Norteamérica



Las movilizaciones de masas en EEUU contra el gobierno reaccionario de Donald Trump no han hecho más que comenzar, como lo prueban las protestas contra la prohibición de entrada de ciudadanos de 7 países de Oriente Medio, incluida la deportación de solicitantes de asilo, incluso de residentes de estos países. También tuvimos la orden de iniciar la construcción de un muro que separe EEUU de México para impedir la inmigración "ilegal" y la decisión de incrementar un 20% los aranceles a los productos mexicanos, lo que ha provocado también protestas en el país. En este artícuo, escrito en la semana posterior a la investidura de Trump nuestros camaradas de la CMI de EEUU trazan un cuadro muy completo de las perspectivas que aguardan a la presidencia de Trump.
Y así comienza la era Trump: con protestas en todo el mundo, con pesimismo y polarización. El espectáculo inaugural cuidadosamente diseñado tuvo que ser protegido por 28.000 agentes. La policía militarizada retuvo a la gente esperando durante horas en los puestos de control de vehículos, llegando incluso a confiscar cualquier fruta que encontraron, por temor a que la caravana presidencial fuese victima de lanzamientos de todo tipo de vegetales con la televisión en pleno directo. En 2008, casi dos millones de estadounidenses acudieron en masa a ver a Obama después de su promesa de "el cambio en el que podemos creer". En 2012, después de cuatro años de amarga decepción, más de un millón acudieron. Trump, que dice tener el apoyo de la mayoría de los estadounidenses,atrajo a 700.000-800.000 como máximo, de acuerdo con estimaciones de los expertos.
El día después de su toma de posesión, más de 3 millones de estadounidenses (en total el 1% de la población) participó en la Marcha de las Mujeres en todo el país poniendo claro al nuevo comandante en jefe que no serán intimidadas por su intolerancia. Algunas estimaciones calcularon alrededor de 4,6 millones. Esta es una respuesta adecuada al "látigo de la contrarrevolución" que representa la presidencia Trump. La historia demuestra que incluso los movimientos que comienzan con demandas democráticas-liberales básicas pueden adquirir un carácter revolucionario sobre la base de los acontecimientos. La era Trump estará repleta de material combustible, por decirlo suavemente. La administración más anti-obrera de las últimas décadas ha tomado oficialmente posesión de la Casa Blanca, y una avalancha de medidas de austeridad y ataques a la clase obrera están en el orden del día.
Inmediatamente después de su toma de posesión, los ataques se pusieron en marcha. Menos de una hora después de su presidencia, Trump suspendió indefinidamente un programa de primas de seguro de hipoteca que aumentan inmediatamente los costos para los prestatarios de la clase trabajadora en alrededor de 500 dólares al año. Otros ataques fueron detallados por The New York Times: "¿El informe del Departamento de Trabajo sobre lesbianas, bisexuales, gays y personas trans en el puesto de trabajo? Anulado. ¿La exposición de la Casa Blanca sobre la amenaza del cambio climático y los esfuerzos para combatirla? Anulado".
El primer acto de Trump fue firmar una orden ejecutiva declarando su intención de derogar el Obamacare. La Ley de Asistencia Asequible, que es su nombre exacto, es ampliamente repudiada y por una buena razón. En virtud de este paquete de financiación colosal a las grandes corporaciones, las mutuas privadas (HMO) y las compañías farmacéuticas han florecido, las primas para las familias trabajadoras se han disparado, millones de personas siguen sin tener acceso a la asistencia sanitaria, y sólo los más pobres de los pobres han recibido un mínimo alivio. El 58% de los estadounidenses son partidarios de su sustitución por un sistema público de fondos federales con prestación de asistencia sanitaria para todos.
Trump puede oponerse demagógicamente a las farmacéuticas y a las HMO, pero esto no sería nada más que frenar parcialmente los excesos de una parte del sistema para preservar el sistema en su conjunto. Al igual que Obama y los Demócratas antes que él, cuando controlaban todos los poderes del Estado desde el 2008 al 2010, Trump y los Republicanos no es que vayan a poner en práctica la atención sanitaria universal. Desprecian el Obamacare por el simple hecho que da a entender que el gobierno debe dar a los pobres, aunque sea el más mínimo subsidio, y mucho menos proporcionar una atención de calidad para todos.
El denominado "Contrato con los votantes Americanos" de Trump es, en realidad, un contrato contra los trabajadores estadounidenses. Es una declaración abierta de guerra de clases, un asalto capitalista unilateral contra los trabajadores, la juventud, las mujeres, los latinos, los negros, los musulmanes, los inmigrantes, los pobres, y todos los explotados y oprimidos por el sistema de propiedad privada de los medios de producción. La crisis del capitalismo debe ser pagada. Los capitalistas quieren que paguemos nosotros. Declaramos: "¡Debemos hacer que los capitalistas paguen su crisis!" No tenemos más alternativa que la lucha. Las protestas de este fin de semana fueron sólo el principio del principio.

El camino hacia el Trumpismo

La elección de Trump es el fruto amargo del llamamiento al “mal menor”, la desilusión con Obama y la capitulación de Bernie Sanders a los Clinton y al Partido Demócrata. Para  aquellos trabajadores que votaron por Trump, representa un intento confuso de protesta por la incapacidad orgánica del capitalismo de beneficiar a la mayoría. A pesar de las cifras macroeconómicas proclamadas por Obama en su "adiós al mundo cruel" de la presidencia, las cosas son objetivamente peor ahora para la mayoría de lo que eran hace diez años.
El crecimiento económico con Obama ha sido imperceptible en el mejor de los casos con un promedio de crecimiento económico de sólo el 2,5% por año. Pero el promedio global oculta la realidad. Mientras que el 20% de las capas superiores de la población estadounidense se beneficiaron del crecimiento de los ingresos en un 5%, el 80% restante vio un promedio del 0%. Pero incluso estas cifras ocultan el hecho de que el 1% se apropió del 95% del crecimiento total de los ingresos, mientras que los más pobres entre los pobres y una parte importante de la llamada "clase media" han caído en picado en un precipicio.
Después de casi una década de crisis, millones de estadounidenses han perdido la fe en los partidos, los políticos y las instituciones del sistema. De acuerdo a  CBS News, "El Edelman Trust Barometer 2017 encuentra una disminución de la confianza en cuatro de los sectores más importantes, incluyendo los medios de comunicación, ONG, empresas y gobierno. El nuevo informe llama al  2017 el año de la "Crisis de confianza', donde la población en masa cree que los sistemas están fallando y son cada vez es menos creíbles".
Las magras multitudes que se reunieron para ver a una estrella de televisión realizando el juramento de lealtad a la Constitución de Estados Unidos tiene grandes expectativas en su candidato. Desesperados por el deseo de un cambio real, un puñado de trabajadores en un puñado de estados tiró los dados y votó por un ignorante multimillonario. Para ellos, un voto para Trump representó una triunfante  declaración de "¡estás despedido!” a la élite rica y odiada de ambos partidos. Como un trabajador del cinturón industrial expresó en la víspera de la elección: "Nadie ha sido capaz de resolver mis problemas. Trump dice que él puede". El cambio ha llegado en efecto, pero no va a ser el tipo de cambio que la mayoría de los seguidores de Trump tenían en mente.

"Un desgraciado hervidero de escoria y villanía"

Las divisiones intratables en la clase gobernante de Estados Unidos, que dada la profundidad de la crisis, ya no pueden gobernar a la antigua usanza, se puso en clara evidencia a través de las primarias y asambleas de los partidos Demócrata y Republicano. En realidad, nadie esperaba que Trump ganase, incluyendo el propio Donald. Ahora se ha hecho de una forma chapucera a toda prisa un revoltijo de administración que refleja la naturaleza ecléctica y reaccionaria de su programa.
Una rápida revisión de su del gabinete deja claro qué tipo de gobierno presidirá: El ejecutivo de una de las multinacionales más grandes del mundo como Secretario de Estado; un negacionista del cambio climático para la Agencia de Protección Ambiental; el ejecutivo de una gran empresa de comida rápida como Secretario del Trabajo; un cruzado a favor de la privatización como Secretario de Educación; un Secretario de Energía que una vez promovió el cierre del Departamento de Energía; un fundamentalista cristiano islamófobo al frente de la CIA; un Secretario de Defensa apodado " Perro loco".
En una muestra de su estilo de gobierno bonapartista, que ha evitado en gran medida los canales "normales" de la comunicación, prefiere planificar la transición presidencial a través de Twitter desde la comodidad del rascacielos Trump - "La Casa Blanca Norte", y varios de sus otras propiedades de lujo. Sin embargo, las divisiones, las deserciones, y renuncias han plagado sus semanas como presidente electo. En la víspera de su investidura en el cargo más importante del mundo, Trump había recibido la aprobación de sólo dos de sus 15 nominados del gabinete y nombró sólo a 29 de los 660 de los puestos ejecutivos en los distintos departamentos.
Donald J. Trump es único en cuanto al grado de falta de preparación para dirigir el país más poderoso del mundo. La administración de una vasta burocracia del gobierno y la economía y el poder militar más grande del mundo es muy diferente de manejar y dirigir que un conjunto de edificios llamados pomposamente Trump, campos de golf, centros turísticos y casinos arruinados de su familia. Según los expertos, "Sr. Trump ha tenido poco interés en las minucias de su transición, diciendo que era "mal karma"  involucrarse demasiado... En un momento dado, quiso  poner fin a la planificación en su conjunto, por superstición. "En 21 años de trabajo en el Departamento de Estado y en ocho años sirviendo allí, he visto transiciones rocosas y experimentado lo que se siente en una transición hostil, pero nunca he visto nada como esto", dijo, Strobe Talbott, el presidente de la Brookings Institution".

La inestabilidad, el proteccionismo, y la "desglobalización"

En la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo temporal y parcialmente superó los límites "naturales" del Estado-nación y del mercado a través del proceso de "globalización". Del mismo modo que el crédito puede ampliar el mercado más allá de sus límites "naturales", una mayor integración económica también puede contribuir a esta expansión del mercado . Sin embargo, sobre una base capitalista, esto tiene sus límites inherentes, y el proceso ahora se está revirtiendo. Aunque la causa principal de esta espiral negativa es la crisis objetiva del sistema, las acciones subjetivas de los individuos pueden tener un efecto recíproco sobre el proceso general. Esto, a su vez, tiene un efecto multiplicador en la conciencia de todas las clases y los individuos.
Los capitalistas de todo el planeta están nerviosos por lo que Trump representa y lo que hará. La directora del FMI, Christine Lagarde, es una de los miembros destacados de la clase dominante que ha expresado sus profundas reservas sobre el futuro. En la víspera de la investidura de Trump, manifestó en el Foro Económico Mundial (FEM), el portavoz de la "clase multimillonaria" que se reúne cada invierno en Davos, Suiza, que teme la inestabilidad económica mundial debido a sus políticas proteccionistas.
La fragilidad de la economía mundial es claramente evidente cuando un solo tweet o rueda de prensa de Trump pueden dar lugar a giros salvajes en el mercado de valores. No sólo ha amenazado con una guerra comercial con China, sino también con Alemania, por no hablar de su amenaza de imponer aranceles sobre México y multas a las empresas estadounidenses que fabrican en el extranjero. El presidente número 45 de los Estados Unidos ha prometido anular la Asociación Trans-Pacífico (TTP) y renegociar el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá (TLC).
Esto es comprensiblemente popular entre los antiguos trabajadores industriales, que culpan a la globalización por la caída en picado de sus condiciones de vida. Sin embargo, el libre comercio favorece a la mayoría de las grandes corporaciones que se benefician de estos acuerdos a costa de los trabajadores y de las empresas más pequeñas. Esto pone a Trump directamente en desacuerdo con una amplia franja de la clase dominante, cuyos intereses, Trump representa en última instancia.
El Foro Económico Mundial está extremadamente preocupado por las aguas agitadas que vienen. En su último Informe Global de Riesgos, nos encontramos con la siguiente valoración: "Algunas personas se preguntan si Occidente ha alcanzado un punto de inflexión y ahora podría embarcarse en un período de desglobalización".
"America Primero" desde la perspectiva de Trump, esbozado en su discurso inaugural proteccionista y xenófobo, significa que todo lo demás le importa un bledo. Como él inequívocamente declaró: "A partir de este día en adelante, una nueva visión gobernará nuestra tierra, de ahora en adelante, va a ser sólo ‘¡América primero! ¡América primero!’ ” y continuó: "Vamos a seguir dos reglas simples: Comprar  americano y contratar americano"
Su objetivo parece bastante simple: revivir el pasado de "grandeza" de América mediante la exportación de la crisis y el desempleo al resto del mundo que no sea Estados Unidos. Sin embargo, al hacer esto, amenaza con deshacer el orden de posguerra puesto en marcha con enorme trabajo por las anteriores generaciones de presidentes .
Después de la Segunda Guerra Mundial, y especialmente después del colapso del estalinismo,  EE.UU era la superpotencia imperialista mundial incuestionable, sin precedentes, tanto en la esfera económica como militar. En 1945, con gran parte del mundo en ruinas, los EE.UU. representaban el 50% del PIB mundial. Ahora es menos de la mitad de esa cifra. Esto es aún mayor que su cuota de 4,4% de la población del mundo, pero representa una caída dramática de la supremacía abrumadora del pasado.
Este declive económico se expresa necesariamente en las relaciones mundiales. El imperialismo norteamericano es una sombra de lo que fue. Sus humillaciones en Afganistán, Irak y Siria y la intromisión de varias potencias imperialistas regionales en sus antiguas zonas de influencia son ejemplos claros.
La diferencia entre el sector Trumpista de la clase dominante, y Obama, Clinton, y la mayoría del resto de los capitalistas es que estos últimos tratan de mantener un status quo mundial y doméstico  que ha perdido su pie en la economía. La perspectiva de Trump es el reconocimiento que la época de la hegemonía de Estados Unidos sobre el mundo está muerta y enterrada. Esto no es debido a su mayor penetración o sofisticación, sino más bien, por la misma razón cruda que un reloj averiado acierta con dar la hora dos veces al día.
Sin embargo, esto representa un malentendido fundamental de la economía capitalista. Es ingenua utopía pensar que la economía de Estados Unidos puede desacoplarse del resto del mundo o iniciar guerras comerciales o de divisas sin represalias ni consecuencias. A pesar de que el inconmensurable  ego retroalimentado de Trump supera a la mayoría  de los humanos, EE.UU. no puede siempre desafiar las leyes de la gravedad económica capitalista. También se ve limitado por los parámetros de un sistema en crisis terminal.
La transformación de la economía no es una cuestión de voluntad subjetiva, sino de relaciones sociales y económicas fundamentales. La propiedad privada de los medios de producción y el estado nacional han creado limitaciones que sólo pueden ser superadas por el socialismo internacional. Esta es la gran contradicción que la humanidad debe resolver en el período histórico que hemos entrado.
A pesar de su demagogia favor de los trabajadores, Donald Trump no trata de nacionalizar los medios de producción bajo el control democrático de los trabajadores. Por el contrario, trata de minimizar el papel del gobierno en un momento en que sólo posiblemente la intervención del Estado puede apuntalar un sistema vacilante.

El "golpe de Trump"

Durante los primeros 100 días de gobierno de Trump podemos esperar un torbellino de medidas y presiones a su mayoría Republicana en el Congreso para imponer sus políticas. Aunque muchas de estas propuestas pueden seducir a aquellos votantes de la clase obrera que se creyeron su retórica demagógica, la desilusión llegará más pronto que tarde. Su plan para crear 25 millones de empleos puede sonar muy bien en el papel, pero bajo el capitalismo es pura fantasía.
Entre 1948 y 2016, la tasa promedio de desempleo era del 5.8%. Hoy en día se sitúa en el 4,7%. Los marxistas entendemos que, si bien esto subestima descaradamente el verdadero estado del desempleo y subempleo, significa que hay poco margen para una expansión masiva de puestos de trabajo. Este es más o menos el mejor resultado que se puede alcanzar bajo el capitalismo.
Aunque no está garantizado, el proteccionismo de Trump, la atenuación de las regulaciones en los sectores financiero y energético, y algún tipo de programa de obras públicas, pueden conducir a la creación de algunos millones de empleos. Pero el "golpe de Trump" no puede durar indefinidamente y no devolverá los millones de empleos de calidad que se han ido perdiendo desde los años setenta.
Los economistas capitalistas serios reconocen que no es China, sino la tecnología, lo que representa la mayor amenaza para los empleos de calidad en la industria manufacturera. Una vez más, según el Foro Económico Mundial (WEF, según sus siglas en inglés): "No es una coincidencia que los desafíos a la cohesión social y la legitimidad de las autoridades coincidan con una fase altamente perturbadora del cambio tecnológico".
Más precisamente, es la innovación tecnológica dentro de las limitaciones con fines de lucro del capitalismo lo que nos impide usar estas maravillas para reducir la semana laboral al mínimo. Actualmente, Estados Unidos tiene la mayor producción manufacturera de su historia. Sin embargo, este volumen ahora puede ser producido por muchos menos trabajadores que en el pasado. Las investigaciones realizadas por la universidad de Ball State revelaron que sólo el 13% de las pérdidas de empleos en la industria manufacturera durante las últimas décadas se debieron al comercio, mientras que el resto se perdió por mejoras en la productividad y la automatización. Un estudio realizado por la American Economic Review estimó que entre 1962 y 2005 la industria del acero perdió 400.000 empleos -el 75% del total. Y sin embargo, la producción de acero no disminuyó durante ese período.
Trump culpó explícitamente a Washington y a los políticos de la globalización, la deslocalización y la descomposición social. La capital del país es, sin duda, un pozo político lleno de criaturas que hacen la apuesta de los grandes negocios. Pero los políticos y los grupos de presión son meros actores de una tragedia humana mucho mayor. Wall Street y la lista Fortune 500 son los que determinan en última instancia el acceso al trabajo, a la vivienda, a la atención sanitaria y a la educación.
Los capitalistas no son "creadores de empleo", sino fabricantes de ganancias. En su incesante búsqueda de satisfacer el apetito de sus accionistas, recorren el mundo para encontrar las materias primas y mano de obra más baratas. Cuando los obstáculos regulatorios se ponen en su camino, siempre encuentran una vía de escape. La competencia capitalista los obliga, bajo pena de extinción, a aumentar continuamente la productividad.
Como explicaba The New York Times: "Cuando Greg Hayes, el director ejecutivo de United Technologies, acordó invertir 16 millones de dólares en una de sus fábricas Carrier, como parte de un trato para mantener algunos empleos en Indiana en lugar de trasladarlos a México, dijo que el dinero se invertiría en la automatización. ‘Lo que, en última instancia, significa que habrá menos empleos’, dijo en CNBC".
Esto se agrava por el hecho de que los capitalistas ya producen más de lo que pueden vender en el consumo interno y en el mercado mundial.
Detrás de la consigna nacionalista "hacer América grande otra vez" reside el deseo de volver a las condiciones idealizadas e irrepetibles de una capa sustancial de la población durante el auge de la posguerra: el relativamente pleno empleo y la mejora constante de la calidad de vida, vivienda asequible, educación, atención médica y un mundo seguro contra el terrorismo y la incertidumbre. Por mucho que lo intente, Trump no podrá cumplir, porque no puede cuadrar el círculo del capitalismo.

La tormenta política de los partidos

Lo que se está desarrollando ante nuestros ojos no es simplemente una crisis política, sino una crisis del régimen del capitalismo americano. El sistema bipartidista, el fundamento del gobierno capitalista desde la Guerra Civil, es frágil y vulnerable. Su control sobre las masas disminuye con cada elección. Tanto el ascenso como la caída de Sanders y la victoria final de Trump ensancharon las fisuras de esta configuración. Cada uno a su manera, expresaron el descontento reprimido, sacudiendo la inercia social y política de las últimas décadas.
Ambos entraron en la campaña, efectivamente, como independientes. Sin embargo, mientras que Sanders se sometió a la presión de la dirección de su partido adoptivo, el Demócrata, Trump no lo hizo. Sanders está actuando con mesura para mantener las cosas dentro de los canales seguros de los Demócratas, pero Trump no ha seguido el guión y es una clara y actual amenaza para su propio partido, el Republicano.
A pesar de las falsas sonrisas y caras de felicidad, la mayoría de la clase dominante desprecia a Trump. En parte, porque avergüenza a un sistema que prefiere disimular o esconder su decadencia. Pero sobre todo, porque es impredecible y sólo tiene sus propios intereses en mente, no los del conjunto de su clase. Su irrupción fulminante en las elecciones y su triunfo –aunque su igualmente antidemocrática oponente sacara más millones de votos populares que él- ha expuesto la farsa de la democracia burguesa y les ha obligado a tragarse su victoria.
Además, para apaciguar su ego y ganar por cualquier medio necesario, ha despertado a la clase obrera, tanto a aquélla que espera que sea la respuesta a sus aflicciones, como a la que es consciente de su naturaleza completamente reaccionaria. Su arrogancia y desmesura servirán de látigo de la contrarrevolución, acelerando el ritmo de la lucha de clases. Por todo esto, su clase no puede perdonarlo.
Trump ha apelado a los "estadounidenses olvidados", afirmando que ahora gobiernan el país. Pero no se equivoquen: Trump forma parte del 1% y no ha olvidado a qué clase representa. Estados Unidos está gobernado firmemente por la clase capitalista y el sistema capitalista. La mayoría de la clase obrera sólo gobernará cuando tengamos nuestro propio partido político de masas y consiga el poder político y económico para la clase obrera.
No porque Trump esté en última instancia del mismo lado de la clase dominante, significa que actuará siempre en el mejor interés de su equipo. La clase dominante se encargará de frenar al nuevo presidente, pero al disponer Trump de su propia base de apoyo financiero y (por ahora) social, esto será más fácil decirlo que hacerlo.
Trump es un vanidoso, narcisista y un mentiroso inveterado. Un gángster mezquino y vengativo, que no perdonará ni olvidará a quienes lo han menospreciado. Puede tratar de jugar el papel  presidencial, pero no podrá disimular tan fácilmente su naturaleza. Si la presión del aparato y de los parásitos de Washington no son suficientes para someterlo, siempre hay otras opciones para la clase dominante. Éstas incluyen la destitución y la retirada del poder, y la tradición estadounidense de asesinatos presidenciales en circunstancias sospechosas.
Con la esperanza de seguir siendo relevantes, los Demócratas están demagógicamente posando como la "izquierda". A pesar de su humillante derrota en 2016, guardan esperanzas en las próximas elecciones debido a los cambios demográficos en todo el país. Además, la guerra civil dentro del campo Republicano está latente y podría estallar en cualquier momento. En un sistema bipartidista, los Demócratas pueden seguir beneficiándose de ser "el otro partido" hasta que la clase obrera construya el suyo propio.
En este contexto, el indulto de Chelsea Manning y otras conmutaciones de penas de presos políticos por parte de Obama a última hora, aunque bienvenidas, es una pequeña concesión a la izquierda después de años de acoso y persecución a activistas, denunciantes e inmigrantes. Esperan que los supuestos "progresistas" como Elizabeth Warren, Bernie Sanders, Joe Biden, Michelle Obama y Keith Ellison puedan canalizar la ira contra Trump [para calmar] las arenas movedizas del Partido Demócrata. Lamentablemente y, a pesar del trato que recibió durante las primarias, Bernie Sanders es uno de los que más se esfuerza en esto.
En la primera mitad de 2016, Sanders mostró el inmenso potencial que existe para un partido socialista de masas en este país. Millones de personas respondieron a su llamamiento por una "revolución política contra la clase multimillonaria". Pero jugó el partido amañado de los Demócratas y perdió. Para aquellos que pensaban que era diferente del resto, el respaldo de Bernie a Clinton fue una dura lección sobre la traición que es inherente al reformismo.
Sin embargo, incluso ahora, dado el vacío político que existe, podría servir como un polo de atracción a la izquierda de los Demócratas. Sin embargo, parece haber abrazado el papel de "Flautista de Hamelín". El espectáculo de su respetuosa participación en la fiesta de investidura de Trump habrá significado seguramente la última gota para muchos de sus antiguos partidarios.
Ante la ausencia de un partido obrero de masas o socialista a quien recurrir, los trabajadores estadounidenses probaron primero la promesa de cambio ofrecida por Obama y los Demócratas. Ahora, millones de votantes se abstuvieron por completo, pero algunos de ellos esperan que las promesas demagógicas de Trump se cumplan. De nuevo tendrán que aprender de la manera más difícil. Pero se sacarán conclusiones.
Como trabajadores, sólo podemos derrotar a los capitalistas si luchamos con nuestros propios métodos y organizaciones, independientes de la patronal y de sus partidos. La colaboración de clases en las empresas y en las urnas ha sido un desastre absoluto para los trabajadores estadounidenses. Tarde o temprano, de una forma u otra, se formará un partido de, por, y para la clase obrera. Los líderes sindicales han claudicado en esto y han acatado los mandatos de la patronal durante décadas. Pero la presión está creciendo. La actuación de Sanders ayudó a contenerla esta vez, pero no será capaz de evitar una ruptura decisiva con los Demócratas para siempre.
La lucha política por sí sola tampoco será suficiente. Los trabajadores también tendrán que luchar por un mundo mejor, en la calle, en su lugar de trabajo y en las universidades. Las condiciones determinan la conciencia. La resistencia aislada y atomizada contra la patronal es inútil. Sólo la acción colectiva de masas puede llevar a luchas serias y victorias. Con el tiempo, la base de los sindicatos y los millones de trabajadores no organizados se moverán en la dirección de los métodos de la lucha de clases: la huelga, la ocupación y la huelga general. Se construirá una nueva etapa de militancia en la lucha de clases y una dirección representativa de los trabajadores. No hay otra alternativa.

Una bomba económica y social

A pesar de lo que digan los expertos, se vislumbra otra crisis económica. Después de una larga "recuperación sin alegrías", incluso una crisis técnicamente modesta puede tener un efecto devastador sobre la conciencia y hacer que millones de personas rompan con el sistema. A Obama se le dio el beneficio de la duda, ya que fue visto como el heredero de un desastre creado por GW Bush. Pero la luna de miel de Trump ya ha terminado para la mayoría, y aquellos que confiaron en él para cambiar las cosas no le darán el beneficio de la duda si la próxima crisis comienza bajo su mandato, sobre todo teniendo en cuenta sus promesas exageradas.
Incluso antes de que la economía siga decreciendo, los defensores más ardientes del sistema temen la reacción de la desigualdad social desenfrenada del capitalismo. Según el Informe Global de Riesgos: "es necesario reactivar el crecimiento económico, pero el creciente estado de ánimo populista anti-sistema sugeriría que se puede haber sobrepasado el estadio en que éste remediaría por sí solo las fracturas sociales: la reforma del mercado capitalista debe añadirse a la agenda... La combinación de desigualdad económica y polarización política amenaza con ampliar los riesgos globales, desgastando la solidaridad social sobre la que descansa la legitimidad de nuestros sistemas económicos y políticos".
En otras palabras, incluso un crecimiento económico sustancial no bastará para superar la "desgastada solidaridad social" –eufemismo de "intensificación del conflicto entre las clases". Esta situación es inquietante para la clase gobernante.

Esto no es una prueba, es capitalismo

Trump, que fue elegido por menos del 25% de la población y perdió el voto popular, entra en la presidencia sin legitimidad y con uno de los índices más bajos de aprobación en la historia. Incluso algunos barones políticos del establishment han tildado su presidencia de ilegítima públicamente.
La canción de R.E.M., "Es el fin del mundo tal como lo conocemos" parece haber disfrutado de un renacimiento en las últimas semanas. Es, sin duda, el fin del mundo tal como lo conocemos. A pesar de los movimientos de Wisconsin, Occupy, y Black Lives Matter, los años de Obama fueron la "calma antes de la tormenta" en comparación con lo que está por venir. Los años venideros estarán llenos de luchas: contra la austeridad, el racismo, el sexismo y la xenofobia, y por el empleo, la salud, la educación y la dignidad humana básica. La vida es lucha y de la lucha viene el cambio. A través de la experiencia de victorias y derrotas, la conciencia de clase de los trabajadores y jóvenes se forjará sobre una base más alta y más amplia que nunca.
El ritmo de los acontecimientos se está acelerando. No podemos ser categóricos, debemos esperar lo inesperado. Muchos cambios agudos y repentinos se perfilan, obligándonos a estar alertas. Millones de estadounidenses están buscando una salida revolucionaria. Se hace palpable que si queremos sobrevivir al cambio climático, a la guerra, al terrorismo y a la precarización, toda la humanidad debe estar unida y empujar en la misma dirección. Se puede ver el potencial de un futuro mejor a nuestro alrededor. Pero tal unidad es imposible mientras nuestra especie esté dividida en clases. Tal futuro es imposible bajo el capitalismo.
No hay mejor momento que el centenario de la Revolución Rusa –la primera gran victoria de la clase obrera mundial- para participar en la lucha por el socialismo. Los últimos 100 años demuestran que sin una dirección revolucionaria con visión de futuro, que se prepare y luche para ganar el poder político y económico, hasta las más heroicas luchas de la clase obrera caerán en la derrota. Para ganar un mundo nuevo, debemos educar, agitar y organizar. Únete a la Corriente Marxista Internacional y ayúdanos a que Estados Unidos y el mundo sean realmente grandes por primera vez en la historia -¡¡a través de la revolución socialista!

Fuente: In Defence of Marxism

sábado, 4 de febrero de 2017

De la Globalización al Nacionalismo


Vicky Peláez
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La histeria a nivel mundial, desatada contra las últimas órdenes ejecutivas de Donald Trump y en especial, contra su decisión de construir el muro con México y el decreto migratorio, refleja la desesperación de la clase dominante internacional frente al nacimiento del Nuevo Orden Nacionalista Mundial.

En realidad, este proceso ya fue anunciado el 19 de setiembre de 2013 por el presidente de Rusia Vladimir Putin ante el Foro Internacional de Debate Club Valdai al afirmar que ningún país podría avanzar en su desarrollo "sin una autodeterminación espiritual, cultural y nacional". Putin también remarcó que "podemos ver cómo muchos países euroatlánticos están rechazando sus raíces, cuyos valores cristianos, constituyen la base de la civilización occidental. Ellos están incumpliendo los principios morales y su identidad tradicional: nacional, cultural, religiosa e inclusive sexual… Al mismo tiempo, vemos intentos para lanzar el modelo estándar de un mundo unipolar con falta de definición de las instituciones de derecho internacional y soberanía nacional. Un mundo así unipolar y estandarizado no necesita de los estados soberanos, necesita vasallos".
Aquel discurso del gobernante ruso fue percibido por el establishment neoliberal internacional como una expresión de nostalgia por el pasado que ya había dejado de existir y había quedado solamente en la fantasía de los ultraconservadores o desesperados nacionalistas. En aquel entonces, la clase dominante internacional encerrada en su agenda del dominio mundial no se dio cuenta del nuevo proceso mundial que estaba naciendo. La opinión pública del planeta se estaba revelando contra el único mundo de Clinton y Obama gobernado por el dinero y, donde la democracia se había convertido en una mercancía ordinaria que se podía comprar y vender igual que a sus representantes políticos.

Rusia, según la líder del Partido Alternativa para Alemania, Frauke Petry, "hace 100 años se había convertido en el centro del movimiento revolucionario mundial, y ahora es el ejemplo para las fuerzas nacionalistas de todo el mundo".
Uno de los primeros seguidores de Putin fue Abdel Fattah al Sisi, que en el 2014 ganó las elecciones presidenciales en Egipto, declarando que "nosotros los musulmanes no podemos seguir adelante, convirtiéndonos en el símbolo del mal, debemos parar eso".
El primer ministro de Hungría Victor Orban se pronunció también por el fortalecimiento de los valores tradicionales, nacionales, culturales y religiosos. La misma orientación está profesando la candidata presidencial de Francia Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional. El Brexit del Reino Unido promovido por el líder del Partido de Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel P. Farage es otra respuesta nacionalista a la agenda globalizadora del establishment de la Unión Europea.
​Donald Trump, analizado desde esta perspectiva, está muy cercano a las ideas de Vladimir Putin de la necesidad del fortalecimiento de la identidad nacional  y de los valores diseñados por los Fundadores de los Estados Unidos. En sus presentaciones ante el público, Trump dio a entender que la política de sus predecesores, basada principalmente en una maquinaria de guerra, convirtió el comienzo del Siglo XXI en un permanente conflicto lleno de sangre, injusticia y miedo que hizo desgastar también a Estados Unidos. Frente a todo esto, Trump concibe la idea del excepcionalismo americano no en guerras sino en el negocio, el desarrollo de su tecnología y ciencia y en la recuperación del pilar de la sociedad norteamericana: su clase media.
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Para el columnista de Asia Times, David P. Goldman, "Trump parece un lobo solitario listo para vengar las injusticias de la globalización", representando "la corriente principal norteamericana igual que Clint Eastwood representa el carácter principal americano". La meta primordial de Trump no es solamente proteger a los EEUU de la globalización que hizo que la exportación nacional de la tecnología haya bajado entre 1999 y 2014 del 18% al 7%, sino hacer retornar su país al glorioso período manufacturero estadounidense del siglo pasado.

Le disgusta al presidente Trump, igual que a la mayoría de la población nacional, que en el mismo período de tiempo la exportación de la tecnología de China haya crecido del 3% al 26%. Mientras tanto EEUU se convirtió en el principal exportador de guerras, muerte, golpes de estado, subversiones, y caos permanente. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo , EEUU vendió armas en el 2015 por  valor de 209 mil 700 millones de dólares, lo que representa el 56% de toda la producción mundial. A la vez, por primera vez desde 1970 el índice de crecimiento de la productividad norteamericana cayó a un 0%.
Quizá la característica que el magnate mexicano Carlos Slim le dio al nuevo inquilino de la Casa Blanca afirmando que "No es 'Terminator', es 'Negotiator'" sea la más cercana a la personalidad y las intenciones de Trump, sin embargo, solamente el tiempo dará el veredicto final a la obra y a las acciones del presidente 45 de Estados Unidos. Mientras tanto, el nuevo líder de la primera potencia mundial tiene que enfrentarse a la guerra que le ha declarado un 90% de la prensa escrita y la televisión en EEUU y en la Unión Europea (ABC, CNN, CBS, NBC, MSNBC, BBC, The NYT, Los Angeles Times, Die Welt, Bild, Der Spiegel, etc.). Los globalizadores, que se declararon en rebelión contra Trump y los medios de comunicación a su servicio, están publicando día a día todo tipo de distorsiones, mentiras, rumores y falsedades para desacreditar al presidente y sus colaboradores.

Actualmente eligieron un decreto de Trump suspendiendo temporalmente el ingreso de inmigrantes y no inmigrantes de siete países (Irán, Irak, Siria, Sudan, Libia, Somalia y Yemen), para organizar actos de protesta en EEUU. Los periodistas globalizados presentaron esta orden ejecutiva como "Muslim Ban" (Prohibición Musulmana), distorsionando el hecho que la orden será vigente solamente durante 90 días. Lo que no quisieron informar los globalizadores es que precisamente, durante el gobierno de Barack Obama fue elaborada en 2015 "the List of Concern" (Lista de Preocupación) respecto a los inmigrantes de estos siete países y que en febrero pasado una orden ejecutiva del entonces presidente puso restricciones a la admisión de los refugiados de Libia, Yemen y Somalia.
En aquel entonces nadie protestó y los medios de comunicación globalizados supuestamente ni se dieron cuenta de la deportación ordenada por Barack Obama de más de tres millones de inmigrantes indocumentados, convirtiéndose en el presidente que más inmigrantes deportó en la historia de Norteamérica. Ahora Obama se convirtió por obra de magia en uno de los defensores de los inmigrantes y protesta contra la "injusticia" de Trump, olvidándose que precisamente durante su gobierno se promulgó en 2015 la Ley de Prevención de Programas de Extensión de Visas y Terrorismo. El analista del National Reniew Institute, David French divulgó que en el año Fiscal 2011, el gobierno de Obama admitió solamente 29 refugiados de Siria, en 2012: 31, en 2013: 36, en 2014: 105, en 2015: 1062 y solamente en los últimos días de su presidencia el presidente ordenó sorpresivamente la admisión de 13.000 refugiados de los cuales los cristianos representaron un 10%.
​La prensa globalizada guarda silencio sobre el hecho de que después de estos 90 días la Administración de Trump mantendrá el mismo límite de admisión de refugiados equivalente a los 50.000, que en los gobiernos de Clinton, Bush y Obama. Según el Departamento de Seguridad Interna (DHS), a pesar de las temporales restricciones, la Administración está aceptando esta semana 872 refugiados de los siete países que están en la lista de restricción. Tampoco los globalizadores informan a la opinión pública respecto a la orden ejecutiva de Trump referente a la admisión de los refugiados. De acuerdo a la última encuesta de Rassmussen Report, realizada por teléfono y medios virtuales en EEUU el 25 y el 26 de enero pasado, el 57% de los posibles votantes apoyaron esta orden ejecutiva de Trump para que el gobierno refuerce su capacidad de ubicar a los terroristas entre los visitantes, residentes y refugiados de los países musulmanes señalados en el decreto presidencial.

Esta es la realidad que los globalizadores están tratando de ocultar mientras que a la vez están intentando de presentar las marchas de protesta como la expresión de la mayoría de la población estadounidense y europea contra la supuesta 'prohibición musulmana'  ordenada por la Administración de Trump. Hay muchos artículos denunciando que detrás de estas marchas de protesta está otra vez la siniestra mano de George Soros.
Debra Heine de PJ Media (29-01-17) en su artículo "Soros Bankrolling Effort to Stop Trump's Temporary Refugee Halt Order" presentó pruebas de que la mayoría de las organizaciones para fomentar las marchas contra Trump como "Make the Road" de Nueva York, American Civil Liberty Union (ACLU), National Inmigration Law Center, Urban Justice Center fueron fundados o están recibiendo dinero de la Open Society Foundation de Soros. En 2014, la ACLU, por ejemplo recibió 50 millones de dólares. Lo mismo está sucediendo en Europa donde ya está creciendo el movimiento "Stop Operation Soros" que se inició en Macedonia.
El Nuevo Orden Mundial de orientación nacionalista está abriendo lentamente su camino intentando desplazar al actual sistema internacional globalizado y unipolar. Por ejemplo en México ya aparecieron muchas publicaciones agradeciendo a Trump porque "gracias a sus medidas nos damos cuenta de las tantas maravillas que tenemos dentro del territorio" y, que el mayor perjudicado de los tratados ha sido precisamente su país. "Despertemos así como despertó Rusia", dice una pintada callejera.

William Luna - Sonqollay

jueves, 2 de febrero de 2017

¿Quién dijo que la miseria no es un gran negocio?


En Haití hay censadas unas 10.000 ONG aproximadamente. No hay ninguna organización caritativa en el mundo que no tenga allá una delegación. Si multiplicamos 10.000 por cada uno de los miembros de esas delegaciones, nos sale una cifra muy larga de personas que han viajado hasta allá para “ayudar” en algo a la población. Si cada uno de ellos ha entregado un poco, sumadas esas pequeñas cantidades año tras año, el Producto Interior Bruto no sería tan bruto.

Lo que todas esas ONG ocultan es que Haití sólo tiene un problema que ellas no tienen ninguna intención de solucionar: el colonialismo. Haití fue el primer país de América Latina en levantarse contra la esclavitud y el colonialismo, y eso es algo que durante dos siglos les están haciendo pagar muy caro.

Para las ONG del mundo Haití es una fuente continua de ingresos. Están deseando que una desgracia vuelva a poner a aquel olvidado de país en las primeras planas de la prensa para seguir recaudando limosnas que, desde luego, jamás llegarán a los haitianos.

Cada pocos años Haití necesita alguna de las plagas de la Biblia (volcanes, terremotos, inundaciones, pandemias) para que el turismo humanitario ponga en marcha comedores, hospitales, escuelas, orfanatos...

Una fotógrafa que desde hace años viaja frecuentemente a la isla, Corentin Fohlen, ha publicado un libro de retratos de los paisajes, las calles y los habitantes de Haití. En él cuenta una escena que contempló horrorizada: un voluntario de una ONG que llevaba bombones para regalar a los ancianos de una residencia trató de introducirle a la fuerza una de las golosinas en la boca a uno de ellos, que se negaba a injerirla...

Las religiones están ligadas a la caridad como la caspa al pelo. Una ONG como Healing Haiti, que trabaja en la isla desde 2006, está creada por un matrimonio de Minessota cuyo lema resume exactamente sus pretensiones: “Nosotros no hemos elegido Haití; Dios ha elegido Haití para nosotros”.

Según cifras oficiales de la embajada de Estados Unidos en la capital, cada semana 200.000 voluntarios de Healing Haiti desembarcan para llevar chicle y chuches a los niños de las escuelas y orfanatos. Es el sueño de cualquier agencia de viajes: muchos vuelos de avión, una experiencia diferente para desconectar de la rutina diaria y luego enseñar las fotos, ponerlas en el muro de Facebook, contar en la oficina de Chicago que el viajero tiene un buen corazón, pedir limosna a los amigos, los colegas y los vecinos para ayudar a los pobres y olvidados haitanos... La máquina no puede parar nunca.

¿Quién dijo que la miseria no es un gran negocio? A todo y a todos se les puede sacar algún provecho.
Fuente: Movimiento político de resistencia

miércoles, 1 de febrero de 2017

“TOLERANCIA CERO” EL DERECHO HUMANO DE LA LIBERTAD DE ESCOGER LA MEDICINA CON LA CUAL QUEREMOS CURARNOS DEL CÁNCER

1. ¿Porque no podemos escoger en el INEN la medicina con la cual queremos curarnos del cáncer?
2. Respuesta: Porque los Ciudadanos de Primera Clase han elegido la Enfermedad, el Medio Diagnóstico, la Receta, la Medicina, a quien debemos comprarle esa medicina el precio que tenemos que pagar por ella, y cuanto se va a ganar por prescribir esa receta.
3. ¿Compromete la doble moral el cumplimiento del Derecho Humano, de poder elegir el tipo de medicina con que queremos curarnos?
4. ¿Podemos encontrar otra fuente más poderosa que los Derechos Humanos, para la defensa de vivir, curarse o morir dignamente?
5. ¿Valen los Derechos Humanos en la forma unidireccional, solamente para los Ciudadanos de Primera Clase?
Hay una línea abismal:
• Que separa los Ciudadanos de Primera Clase con el resto de la población.
• Tal es el ejemplo de Haití que se levantó al grito de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”
1. Y los Ciudadanos de Primera Clase desde la Francia Revolucionaria le dijeron: “Eso no es para negros”
2. Al mismo tiempo que entonaban la Marsellesa.
3. Al mismo tiempo en el Perú los ruiseñores mueren de envidia al escuchar las estrofas del himno nacional al dios de Jacob.
4. Hoy en el Perú los Derechos Humanos se pueden convertir en una suerte de antipolítica.
5. Una forma vedada muy cercana al terrorismo
6. Porque los Derechos Humanos solo se invocan si son funcionales a la lógica de poder de quienes gobiernan.
7. Las decisiones las toman los poderes supranacionales que no se presenta a las elecciones, y nos venden:
• La idea de visión civilizatoria y la idea de progreso
• La idea de desarrollo y la idea de modernización
8. El gobierno de Kuchinski que debería defender los Derechos Humanos de la gente, se ha convertido en un régimen:
9. Que nos condena a profundizar esa línea divisoria entre los Ciudadanos de Primera Clase y el resto de la población.
10. Que nos condena a afirmar que el relato de los Derechos Humanos es el relato de los Ciudadanos de Primera Clase.
11. Que condena a las desigualdades y a las inequidades, a verlas como “Problemáticas”
12. Y silencian Las fuerzas problemáticas, como los pobladores de Puente Piedra que perdieron un ojo con los disparos de perdigones de las fuerzas de élite.
13. Que condena al pueblo a no conocer el Narcoestado y el saqueo criminal de los 90s,
14. Y un pueblo al no tener pasado, tampoco tendrá futuro.
El gobierno de Kuchinski es protector:
15. De los Ciudadanos de Primera Clase Empresarial que viven de lo público.
16. De los Ciudadanos de Primera Clase de las Financieras y Banca usurera
17. De los Ciudadanos de Primera Clase Políticos y Judiciales que manejan los principales partidos que afirman su soberanía.
18. De los Ciudadanos de Primera Clase Judíos extranjeros dueños de los medios de comunicación
19. Solo los Ciudadanos de Primera Clase controlan los resortes que permite que se pueda hacer un tipo de amiguismo sistémico
20. Que hace que los miembros de esa casta se protejan unos a otros y se conviertan en invulnerables
21. Y todos sus delitos queden impunes, con la famosa frase “No sabes con quien estás hablando”
22. Hablamos de Ciudadanos de Primera Clase de las Ligas Menores.
• Que son los que se encargan de las privatizaciones, tercerizaciones, concesión por décadas de los servicios públicos más rentables, de Obras por Impuestos de proyectos y licitaciones sobrevaloradas.
23. Hablamos de Ciudadanos de Primera Clase de las Grandes Ligas o Ligas Mayores
• Que son los que se encargan de la evasión fiscal a gran escala.
• Que son los que se encargan de la exportación de dinero a los paraísos fiscales
• Que son los que se encargan de la firma de tratados supranacionales por encima de los Derechos Humanos, con millonarias coimas como ODEBRECHT
24. Mientras persiguen al bodeguero de la esquina de una tienda en Breña que no da factura por una compra de 5 soles.
Cuando un régimen se encuentra en descomposición:
25. Hace que aparezcan expedientes delincuenciales de Ciudadanos de Primera Clase de las Ligas Menores que antes estaban refundidos en los cajones de la justicia, para ser utilizados como cortina de humo para que:
26. Los Ciudadanos de Primera Clase de las Ligas Mayores escojan a quien tienen que hacer pagar los platos rotos.
27. ¿Por qué no podemos escoger en el INEN la Medicina Preventiva, la Medicina Tradicional, Alternativa, Complementaria, la Fitoterapia China, la Acupuntura o la Germánica con la cual queremos curarnos o aliviarnos o morir dignamente con el cáncer?
28. Respuesta: Porque los Ciudadanos de Primera Clase han elegido la Enfermedad, el Medio Diagnóstico que la detecta, la Receta, la Medicina, a quien debemos comprar esa medicina, el precio que tenemos que pagar por ella y cuánto van a ganar de "Comisión" por prescribir esa medicina.

Fuente: Luis Guillermo

El ejercito rojo liberó el campo de Auschwitz



Hace 72 años, Auschwitz donde se encontraban personas entre ellos comunistas,políticos de izquierda,lideres obreros,trabajadores que se oponían al régimen tirano de Hitler, judios no sionistas, etc fue liberado por el Ejercito Rojo de Stalin.
La TV se les olvidará ese dato.
El Ejército Rojo el 27 de Enero de 1945, liberó el campo de la muerte de Auschwitz
Por Oleg K.
Liberaron el Campo de Exterminio de Auschwitz. Varios días anteriores ante el avance del Ejército Rojo, los criminales nazis ordenaron salir del campo a los internados que podían caminar, para esas esqueléticas sombras de lo que fueron personas fue su "Marcha de la Muerte", unos pocos se quedaron en los barracones sin comida ni agua.
Más de sesenta mil prisioneros fueron forzados a marchar hacia el oeste, para reubicarlos en otros campos de exterminio, de los que se calcula unos quince mil murieron en el camino. Una semana antes, en Auschwitz en ejecuciones bárbaras a machetazos, los nazis asesinaron a miles de internos.

Aquel 27 de Enero, las tropas soviéticas liberaron a unas 7.000 espectros que no podían moverse. Los infantes soviéticos emocionados no tenían medicinas, unos pocos alimentos que no bastaban para socorrer el hambre de los presos. Nada de lo que habían visto podía compararse con aquella hecatombe.
Los ojos de los liberados, de los que colgaban lo que antes eran mejillas, excitados porque iban a vivir, agradecidos, balbuceaban palabras sin sentido. Los periodistas soviéticos que acompañaban a la división de infantería, grabaron las montañas de cadáveres, hileras de tumbas recién tapadas, cámaras de gas, barracones inmundos donde se apiñaban los prisioneros...
Allí murieron cerca de un millón y medio de seres humanos. La mayoría judíos, pero también gitanos, comunistas, soldados soviéticos, homosexuales, resistentes antifascistas.
Los campos de concentración, fueron creados por los nazis nada más llegar al poder en 1933, y eran destinados a toda la población alemana que consideraban "seres inferiores a destruir" como los comunistas. Las condiciones de los trabajos forzados en todos esos campos construidos por toda la Alemania Hitleriana fueron infrahumanas. Cientos de miles de personas fueron encerradas, solamente el primer año.
El 29 de julio de 1941, decidieron los jerarcas nazis ejecutar la llamada "solución final de la cuestión judía", creando campos de exterminio masivo.
El Fascismo fue creado por el Capitalismo, como forma de destruir la lucha por la Emancipación de la Clase Obrera. Es pues la última forma para retener, por medio de la violencia, el poder las multinacionales. Y a él recurrirá, cuando no pueda por medios parlamentarios mantenerse.
El Ejército Rojo recorrió un camino de liberación desde su propia tierra hasta Berlín. Atrás quedó destruida la maquinaria de guerra del Reich, a pesar que dicha proeza sea silenciada por los historiadores occidentales. Pero los hechos son innegables, más que las palabras.
Hace 72 años la Unión Soviética barrió al Fascismo Alemán.
¡Contra el Fascismo, Unidad y Lucha de los Pueblos!
¡Viva el Ejercito Rojo y la Liberación de Auschwitz!
¡Recojamos las Enseñanzas del Centenario de la Revolución de Octubre!

Fuente: Guardias rojos

De la primera computadora cubana al desarrollo de la neurociencia