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Pancho
Villa, a 90 años de su asesinato
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| Por Gerardo Peláez Ramos |
Rebanadas de
Realidad - Distrito
Federal, 20/07/13.- El 20 de julio de 1923
fue acribillado Pancho Villa en Hidalgo del Parral, Chihuahua, por una
banda de sicarios al servicio de altos líderes del grupo de Sonora en
el poder. Consumadas las muertes de Emiliano Zapata en 1919 y de
Ricardo Flores Magón en 1922, la eliminación física del Centauro del
Norte vino a representar el fin de los tres principales dirigentes del
ala campesina, plebeya y popular de la Revolución mexicana de
1910-1917. Las causas del crimen deben buscarse en algunas
declaraciones imprudentes, la amenaza de volver a tomar las armas y la
gran popularidad del caudillo duranguense.
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Pancho Villa,
El Centauro del Norte
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Como
señalan algunos historiadores, estudiar la personalidad de Francisco
Villa y el papel del villismo en el primer veinteno del siglo XX no es
fácil por la leyenda del Centauro del Norte, que arranca desde los años
10 y se prolonga a lo largo de la centuria en memorias, biografías,
historias, corridos y otras expresiones del imaginario popular y la
elaboración de textos apologéticos y difamatorios, enfilados a
enaltecer o denigrar al Villa de carne y hueso. Con la aparición de las
obras de Arnaldo Córdova, Friedrich Katz y otros autores, se recupera y
estudia a Pancho Villa y el villismo en una perspectiva histórica al
margen de los mitos y leyendas.
Algunos
datos biográficos
Bajo el
nombre de Doroteo Arango Arámbula, Pancho Villa nació el 5 de junio de
1878 en Río Grande, partido de San Juan del Río, Durango, conforme al
"libro duplicado de actas de nacimiento, que existe en el Archivo
General de Gobierno, procedente del Registro del Estado Civil de San
Juan del Río, de este estado". Sus padres fueron Agustín Arango y
Micaela Arámbula.
En 1894 en
la hacienda de Gogojito, municipio de Canatlán, Durango, Doroteo hirió
en una pierna a su patrón, Agustín López Negrete, por el intento de
violar a su hermana Martina, por lo cual tuvo que treparse al monte
para incursionar en la vida de bandolero social. Fue detenido para ser
conducido al casco de la hacienda, pero logró huir de sus captores. De
acuerdo con un diccionario especializado: "Se dedicó al abigeato,
actividad delictuosa que en una zona ganadera prácticamente
monopolizada por una familia, los Terrazas, tenía elementos de rebelión
social, pues muchas veces se trataba, más que de robo, de una
competencia por el ganado mostrenco entre la gente del campo y los
terratenientes en la que estos últimos contaban con el apoyo del
sistema legal y del Estado. De hecho, la gravedad con que se investía
al abigeato era tal que se le castigaba en forma similar al homicidio
calificado".
Doroteo
adoptó el nombre de Francisco Villa para ocultar su verdadera identidad
y para reivindicar el apellido de Jesús Villa, el padre de su
progenitor.
Madero sobre el
Villa bandolero
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Francisco
I. Madero, líder de la primera etapa de la Revolución mexicana de
1910-1917, expresó en una carta dirigida a El Paso Morning Times el 24
de abril de 1911, que fue publicada al otro día: "Al coronel Francisco
Villa equivocadamente se le atribuye haber sido un bandido en los
tiempos pasados. Lo que pasó fue que uno de los hombres ricos de esta
región, quien, por consiguiente, era uno de los favoritos de estas
tierras, intentó la violación de una de las hermanas de Villa y éste la
defendió hiriendo a este individuo en una pierna. Como en México no
existe la justicia para los pobres, aunque en cualquier otro país del
mundo las autoridades no hubieran hecho nada contra Pancho Villa, en
nuestro país éste fue perseguido por ellas y tuvo que huir y en muchas
ocasiones tuvo que defenderse de los rurales que lo atacaron, y fue en
legítima defensa de sí mismo, como él mató a algunos de ellos. Pero
toda la población de Chihuahua sabe que nunca robó ni mató a ninguna
persona, sino cuando tuvo que acudir a la legítima defensa.
"Pancho
Villa ha sido muy perseguido por las autoridades, por su independencia
de criterio y porque no se le ha permitido trabajar en paz, habiendo
sido víctima en muchos casos, del monopolio ganadero en Chihuahua, que
está constituido por la familia Terrazas, quienes emplearon los métodos
más ruines para privarlo de las pequeñas ganancias que él tenía
explotando los mismos negocios.
"La mejor
prueba de que Pancho Villa es estimado por todos los habitantes de
Chihuahua, en donde él ha vivido, es que en muy poco tiempo, él ha
organizado un ejército de más de 500 hombres, a los cuales él ha
disciplinado perfectamente. Todos sus soldados lo quieren y respetan.
"El
gobierno provisional le ha conferido el grado de coronel, no porque
haya tenido absoluta necesidad de sus servicios, pues el gobierno
provisional nunca ha utilizado en ningún caso, personas indignas. Por
lo tanto, si se le ha expedido el nombramiento de coronel, es porque ha
sido considerado digno de él".
La Revolución
mexicana y el rol de los ejércitos
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Conforme a
Hans Werner Tobler: "A diferencia de las revoluciones europeas de fines
del siglo XVIII hasta la Revolución rusa de 1917, en México, la capital
(y las masas urbanas en general) sólo desempeñó un papel menor. Aquí la
revolución fue decidida por acciones militares que tuvieron lugar lejos
de la capital. Típicas organizaciones revolucionarias urbanas como
clubes, partidos, organizaciones de bases, 'soviets', etcétera, por lo
tanto fueron de poca importancia en las fases decisivas de la
revolución y los tribunos del pueblo, intelectuales, oradores y
agitadores populares pasaron respectivamente a un segundo plano frente
a los jefes militares".
En efecto,
los órganos principales en que descansó la Revolución mexicana fueron
las guerrillas en la etapa de la lucha contra el régimen de Porfirio
Díaz; después en el Ejército Libertador del Sur y el Ejército
Constitucionalista, y dentro de éste en especial en la División del
Norte. Considerando esta idea, a Pancho Villa hay que estudiarlo por su
participación militar en la lucha contra el porfiriato, contra la
dictadura oligárquica de Victoriano Huerta y contra el proyecto burgués
que representaban Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, aunque sin
contar con un proyecto de nación propio y sin un programa para el
conjunto del campo popular. Impulsado por Abraham González, Villa se
incorporó a la lucha revolucionaria en noviembre de 1910 en el estado
de Chihuahua, participando en forma destacada en los combates de San
Andrés y Santa Isabel, y en el ataque a Ciudad Juárez, al lado de
Pascual Orozco. Terminada esta fase de la lucha, dejó las armas y se
consagró a los negocios del ganado y de una carnicería en la entidad
norteña.
De cara al
levantamiento antimaderista de Pascual Orozco en 1912, Villa volvió a
tomar las armas. Bajo el mando de Victoriano Huerta, participó en las
batallas de Tlahualillo, Conejos, Escalón y Rellano, sobresaliendo como
jefe militar. Por diferencias con El Chacal estuvo a punto de ser
fusilado, sin embargo la intervención de Madero impidió este desenlace
y fue enviado a la capital federal, siendo encerrado en la
penitenciaría para ser finalmente trasladado a la prisión militar de
Santiago Tlatelolco, de donde se fugó a fines de ese año.
En febrero
de 1913 se produjo el golpe de estado de Victoriano Huerta, que condujo
al asesinato del presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente
José María Pino Suárez, y a la instauración de una dictadura
oligárquica. Las respuestas a estos hechos fueron la proclamación del
Plan de Guadalupe y el desarrollo de la guerra civil. El dirigente
duranguense se incorporó al movimiento constitucionalista y jugó un
papel importante en las batallas de Tierra Blanca, Torreón, San Pedro
de las Colonias, Paredón y Zacatecas, entre 1913 y 1914.
Según Pedro
Salmerón: "La División del Norte nació el 29 de septiembre de 1913 en
la hacienda de La Loma, Durango, cuando los caudillos de varios grupos
rebeldes de Chihuahua, Durango y La Laguna decidieron unir sus
contingentes y elegir a Pancho Villa como jefe común, [ 6 ] y se
disolvió el 21 de diciembre de 1915 en la hacienda de Bustillos,
Chihuahua, como resultado de la larga serie de derrotas iniciada en
Celaya en la primavera de ese año. Este periodo es, con mucho, el más
interesante, porque durante esos 27 meses el villismo fue una
alternativa real, fue construyendo un proyecto propio y se convirtió en
el ejército revolucionario más numeroso y potente de la historia de
América Latina; es, por lo tanto, el periodo que veremos con mayor
cuidado".
Durante la
primera toma de Torreón, en septiembre-octubre de 1913, Pancho Villa,
que derrotó a Eustaquio Munguía, cometió algunos excesos, como mandar
fusilar a 109 prisioneros federales, apoyado en una ley juarista que
revivió Venustiano Carranza. El 15 de noviembre, Villa ocupó Ciudad
Juárez, siendo pasados por las armas los jefes y oficiales detenidos,
entre ellos el coronel Enrique Portillo y el capitán Rafael Torres.
El 8 de
diciembre de 1913, fue nombrado Francisco Villa gobernador provisional
del estado de Chihuahua. Duraría hasta principios de 1914, al ser
sustituido por Manuel Chao. En una de sus obras tan celebradas,
Friedrich Katz plantea: "El 12 de diciembre de 1913 Villa, nombrado
poco antes gobernador de Chihuahua por los generales de la División del
Norte, emitió un decreto que tendría profundas consecuencias, ya que
anunciaba la expropiación sin compensación de las propiedades de la
oligarquía mexicana en el estado. Además, en todas las zonas
controladas por sus tropas, se expropió y expulsó a muchos españoles.
Villa no sólo se distinguió radicalmente de Carranza en su actitud
hacia la cuestión agraria, sino también de Zapata, ya que en las zonas
dominadas por este último las tierras expropiadas a los hacendados se
distribuían inmediatamente entre los campesinos, mientras que el
decreto de Villa estipulaba que las tierras quedarían, inicialmente,
bajo el control del gobierno. Los ingresos derivados de su explotación
serían utilizados para financiar la lucha revolucionaria hasta el
triunfo de la misma y para mantener a las viudas y huérfanos de los
combatientes revolucionarios.
"A la
victoria de la revolución, tales propiedades serian destinadas a cuatro
fines: 1) el financiamiento de pensiones para viudas y huérfanos de los
soldados revolucionarios; 2) la distribución de tierras entre los
veteranos de la revolución; 3) la restitución de tierras a todos los
pueblos despojados por los hacendados; y 4) a cubrir los impuestos que
adeudaran los hacendados. Estos fines revelaban una diferencia entre
Villa y Zapata en lo que se refiere a la cuestión agraria: el decreto
de Villa limitaba la reforma agraria al beneficio de dos grupos, el de
los participantes en la revolución y sus familiares sobrevivientes y el
de los campesinos despojados de sus tierras. Nada se decía respecto a
una reforma agraria más extensa que abarcara a los campesinos sin
tierras, peones y grupos similares".
Entre
Villa y el Primer Jefe del Ejército constitucionalista tuvieron lugar
varios enfrentamientos desde febrero de 1914. Así, el 16 de ese mes el
inglés William S. Benton fue ajusticiado por Pancho Villa, y el día 18
fue detenido el estadunidense Gustavo Bauch por órdenes del mismo en
Ciudad Juárez; acusado de espía, fue pasado por las armas. Francisco
Villa se dirigió a Venustiano Carranza en los siguientes términos:
"Martes 16 del corriente, inglés William G. Benton, trató de asesinarme
en Ciudad Juárez, pero debido a la violencia con que obré pude
desarmarlo personalmente y lo entregué a un Consejo de Guerra para que
lo juzgara, el cual lo condenó a muerte. Con este motivo prensa enemiga
en Estados Unidos está haciendo gran escándalo. El citado Benton,
además del atentado contra mi persona, ha cometido varios crímenes
amparado por Terrazas y creo sinceramente que el fallo del jurado fue
absolutamente justificado. Lo comunico a usted para que no se deje
sorprender con falsas informaciones. Salúdolo respetuosamente".
El 28 de
febrero, Venustiano Carranza aprovechó en forma correcta tales hechos
para insistir en algunas ideas básicas de su política exterior, al
plantearle a William J. Bryan, secretario de Estado de EU, que los
gobiernos extranjeros sólo deberían tratar con la Primera Jefatura del
Ejército Constitucionalista, y que las representaciones que le hicieran
con motivo del caso William Benton, deberían ser hechas ante él por un
representante de Gran Bretaña.
La toma de
Torreón, el 2 de abril, definió la victoria del constitucionalismo
sobre la dictadura huertista. El Centauro del Norte informó a Carranza:
"Gómez Palacio, 2 de abril de 1914. Primer Jefe del E. C. Ciudad
Juárez. Tengo el gusto de comunicar a usted que después de once días de
continua guerra con los traidores, en estos momentos, cobijados con la
sombra de la noche, acaban de salir de Torreón los federales, los que
creo que van en completo desorden. Ya me ocupo por la mañana de
perseguirlos. Nosotros tenemos que lamentar en once días de guerra,
como mil quinientos heridos; detalles de muertos no los doy exactos.
Pero según número de heridos, por ser algo conocedor de la guerra,
serán quinientos. El enemigo, creo, según quemazón de cadáveres, son
como mil y número de heridos es considerable. Por nuestra parte tenemos
que lamentar tener heridos a los generales Robles y Contreras y el
teniente coronel Artalejo que salió de ésa, fue muerto en la batalla de
anoche".
La invasión
yanqui de Veracruz
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Con
pretextos ridículos, el imperialismo norteamericano organizó y realizó
una invasión al puerto de Veracruz entre el 21 de abril y el 23 de
noviembre de 1914. Woodrow Wilson se dirigió a Carranza por conducto
del cónsul Carothers para explicarle la actitud asumida por el gobierno
de Estados Unidos en el puerto de Veracruz, señalando la negativa de
Huerta de aceptar la solicitud norteamericana con relación al incidente
de Tampico. Los cadetes de la Escuela Naval y el pueblo veracruzano
hicieron heroica defensa ante la intervención estadunidense. Carranza
protestó ante el gobierno gringo por la ocupación de Veracruz y pidió
al presidente Wilson la inmediata evacuación de la plaza ocupada.
El 25 de
abril, Villa hizo unas negativas declaraciones sobre la ocupación de
Veracruz: "La gran mayoría del pueblo mexicano, comprendido en ella a
todo el partido liberal, de ardientes aspiraciones democráticas,
reconoce la grandeza y el poder del pueblo americano, agradece la
simpatía que ha mostrado a México y el deseo de su progreso,
manifestado en el apoyo moral que dio a los demócratas mexicanos en la
revolución de 1910 y en ésta de 1913 y 1914".
"Ciertamente
que la forma de la nota que le dirigió el Gobernador Constitucional del
Estado de Coahuila y Primer Jefe del Ejército Constitucionalista ha
venido a agravar la situación; pero [dicha nota] es netamente
personal..."
Las
relaciones entre el Centauro del Norte y Venustiano Carranza no
mejoraban. Éste quiso destituir a Villa como jefe de la División del
Norte, mas encontró la oposición tajante, el 14 de junio, de los
generales Maclovio Herrera, Máximo García, Felipe Ángeles, Mateo
Almanza, Tomás Urbina, Trinidad Rodríguez, Calixto Contreras, José
Rodríguez, Isabel Robles, M. Servín, E. Aguirre Benavides, Orestes
Pereyra, Toribio Ortega, Rosalío Hernández y Severino Ceniceros. El día
23 la División del Norte tomó Zacatecas, en abierta violación de las
directivas del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. Dos días
después, Felipe Ángeles fue destituido por Carranza de la Subsecretaría
de Guerra y Marina.
Se
produjeron otros desencuentros entre Pancho Villa y Venustiano Carranza.
La Soberana
Convención Revolucionaria de Aguascalientes
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Convocada
desde el 4 de septiembre, dieron inicio los días del 1 al 5 de octubre
las sesiones de la junta de generales y gobernadores
constitucionalistas en la Ciudad de México, con sede en la Cámara de
Diputados, sin la asistencia de delegados villistas y zapatistas. Los
representantes acordaron reunirse en un lugar neutral y se trasladaron
a Aguascalientes.
Del 10 de
octubre al 15 de noviembre, en el teatro Morelos, desarrolló sus
trabajos la Convención Revolucionaria de Aguascalientes. Por los
villistas asistieron Felipe Ángeles, Eugenio Aguirre Benavides y Roque
González Garza; por los zapatistas Gildardo Magaña, Alfredo Serratos,
Paulino Martínez y otros; Álvaro Obregón, al declararse soberana la
Convención, viró hacia el carrancismo. La llegada de los zapatistas
introdujo la discusión de reformas económicas y la elaboración de un
programa de gobierno avanzado. Fueron aprobados los artículos 4, 6, 7,
8 y 9 del Plan de Ayala. Estas resoluciones influirán en el Congreso
Constituyente y en el contenido de la Constitución de 1917.
Los
villistas y zapatistas se colocaron, debido a su localismo, a la
retaguardia en la defensa de la soberanía nacional y contra el
imperialismo norteamericano, dejando el campo libre al astuto don
Venus. El 17 de octubre, el general Villarreal informó a Carranza los
acuerdos de la Convención de Aguascalientes con relación a la solicitud
de EU para abandonar Veracruz y señaló al Primer Jefe del Ejército
Constitucionalista la conveniencia de manifestar a la prensa el
consentimiento, por parte de México, a la petición norteamericana de
conceder garantías a los veracruzanos colaboracionistas, aceptando así,
por parte de los convencionistas, la imposición del gobierno del país
del Norte.
El 19 de
octubre, Carranza rechazó el dictamen de los generales y gobernadores
revolucionarios de la Convención de Aguascalientes, ya que el hecho de
aceptarlo constituiría un atentado para la soberanía nacional. Contra
la opinión de la asamblea de Aguascalientes, Venustiano Carranza
repudió ante las autoridades estadunidenses, las exigencias del
gobierno de Washington.
El 31 de
octubre, la Convención de Aguascalientes, a las 23:30 horas, acordó por
amplia mayoría de votos el cese de Venustiano Carranza como Primer Jefe
del Ejército Constitucionalista y de Francisco Villa como jefe de la
División del Norte. El 1 de noviembre la asamblea eligió como
presidente de la República al general Eulalio Gutiérrez, quien tomó
posesión el día 3.
Carranza
utilizó muy bien los sentimientos patrióticos de los mexicanos. A
principios de noviembre la Cámara de Comercio del Puerto de Veracruz
protestó contra el gobierno de EU, por sus pretendidas acciones a favor
del pueblo veracruzano. Los propietarios y administradores de fincas
urbanas del puerto de Veracruz, rechazaron la protección del gobierno
yanqui.
Las
personas que prestaron sus servicios a las autoridades norteamericanas
durante la ocupación de Veracruz, enviaron una nota al general Cándido
Aguilar reconociendo su culpabilidad y sometiéndose a la jurisdicción
constitucionalista anticipadamente; a la vez que señalaron, no
significar un obstáculo para solucionar los inconvenientes de la
desocupación del puerto veracruzano. Por su parte, Carranza expidió un
decreto en el que concedía la exención de impuestos o contribuciones a
todos aquellos que hubieren ya pagado a los invasores norteamericanos.
El 9 de noviembre, Carranza expidió un decreto concediendo el indulto a
todas las personas que sirvieron como empleados en la administración
pública, durante la ocupación de Veracruz por tropas gringas. Estas
posiciones patrióticas de Carranza fortalecieron al constitucionalismo
y debilitaron a los convencionistas.
En la misma
fecha, el Primer Jefe desconoció a la Convención y estableció su
gobierno en Veracruz, mientras tanto los convencionistas avanzaron
sobre la capital federal.
El 24 de
noviembre, los zapatistas ocuparon la Ciudad de México. Se acuartelaron
en el Palacio Nacional y el Palacio Municipal, bajo el mando del
general Antonio Barona y el coronel Francisco Flores Alatorre. El día
27 Emiliano Zapata llegó a la Ciudad de México. El 3 de diciembre se
instaló en la Ciudad de México el gobierno provisional de Eulalio
Gutiérrez. El día 4 Villa y Zapata se entrevistaron en Xochimilco y
suscribieron el Pacto de Xochimilco. El 6, ambos jefes revolucionarios
ocuparon la Ciudad de México, pero no tomaron la única resolución
político-militar adecuada del momento: avanzar sobre Veracruz y
derrotar a Carranza y sus seguidores. Con ello sellaron su suerte.
Adiciones al
Plan de Guadalupe
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El 12 de
diciembre de 1914 Carranza tomó la delantera programática y golpeó al
ala campesina y popular de la Revolución mexicana, con las adiciones al
Plan de Guadalupe: "Artículo 2º El Primer Jefe de la Revolución y
Encargado del Poder Ejecutivo expedirá y pondrá en vigor, durante la
lucha, todas las leyes, disposiciones y medidas encaminadas a dar
satisfacción a las necesidades económicas, sociales y políticas del
país, efectuando las reformas que la opinión exige como indispensables
para restablecer el régimen que garantice la igualdad de los mexicanos
entre sí; leyes agrarias que favorezcan la formación de la pequeña
propiedad, disolviendo los latifundios y restituyendo a los pueblos las
tierras de que fueron injustamente privados; leyes fiscales encaminadas
a obtener un sistema equitativo de impuestos a la propiedad raíz;
legislación para mejorar la condición del peón rural, del minero y, en
general, de las clases proletarias; establecimiento de la libertad
municipal como institución constitucional, bases para un nuevo sistema
de organización del Poder Judicial independiente, tanto en la
Federación como en los estados; revisión de las leyes relativas al
matrimonio y al estado civil de las personas; disposiciones que
garanticen el estricto cumplimiento de las Leyes de Reforma; revisión
de los Códigos Civil, Penal y de Comercio; reformas de procedimiento
judicial con el propósito de hacer expedita y efectiva la
administración de justicia; revisión de las leyes relativas a la
explotación de minas, petróleo, aguas, bosques y demás recursos
naturales del país; desaparición de monopolios y evitar que se formen
otros en el país; reformas políticas que garanticen la verdadera
aplicación de la Constitución de la República y en general todas las
demás leyes que se estimen necesarias para asegurar a todos los
habitantes del país la efectividad y el pleno goce de sus derechos, y
la igualdad ante la ley".
Estas
adiciones permitirían a Carranza imponerse como jefe del
constitucionalismo y derrotar a las fuerzas de Zapata y de Villa.
De
inmediato se agudizaron las contradicciones internas en las fuerzas
convencionistas y el 14 de diciembre la Soberana Convención
Revolucionaria se instaló en Toluca. La capital de la Convención no se
estabilizó, las diferencias afloraron ante diversos problemas y se
produjeron cambios en el titular del Ejecutivo, llegando a tener tres
presidentes en su breve existencia.
1915 fue el
año de la victoria programática y política del constitucionalismo. El
10 de febrero nacieron los "anarco"-constitucionalistas en la Casa del
Obrero Mundial: "...conscientes de sus derechos y perfectamente
convencidos de la necesidad social de levantarse en armas para salvar
al pueblo de la región mexicana, especialmente al que constituye la
parte proletaria, del hambre que la amenaza, así como para clavar en la
cresta altiva de todas reivindicaciones la bandera roja de la libertad,
acordaron unirse, discutir y llevar a la práctica el derecho supremo de
decidirse por uno de los bandos que más garantías de transformación
prestan al obrero y cuyo bando es el denominado constitucionalista.
"Por
tanto, y para llevar a cabo los trabajos de organización de una
división compuesta por elementos meramente obreros, quedó nombrado un
Comité compuesto de la manera siguiente: secretario general, Rafael
Quintero; secretarios auxiliares, Rosendo Salazar y Carlos M. Rincón;
tesorero, Celestino Gasca; subtesorero, Casimiro del Valle; vocales,
José Barragán Hernández, Vicente Mendieta, Crescencio Magaña, Salvador
Gonzalo García, Pablo Langarica, Luis Ochoa, Manuel Farfán, Ernesto
Méndez, Manuel Herrera, Jacinto Huitrón, Salvador Álvarez y Adolfo
Salgado".
El 11 de
febrero se celebró un mitin de la COM en el teatro Ideal, que hizo del
dominio público los acuerdos del día anterior. Intervinieron Rosendo
Salazar, Celestino Gasca, José Barragán Hernández, Jacinto Huitrón y
otros. Estudiantes y burócratas se opusieron a tomar las armas a favor
de la burguesía.
El 14 de
febrero se efectuó una entrevista de Rafael Quintero, Rosendo Salazar,
Salvador Gonzalo García, Rodolfo Aguirre, Carlos M. Rincón, Juan Tudó,
Roberto Valdés y Celestino Gasca con Venustiano Carranza. Éste los
trató con seca y desdeñosamente. Llegó a presumir de que no los
necesitaba, pues tenía a los campesinos. Después, los envió con Rafael
Zubaran Capmany, encargado del despacho de Gobernación. El 15 éste los
recibió.
Pacto
de la Casa del Obrero Mundial y la Revolución constitucionalista
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En el
edificio de Faros del puerto de Veracruz, el 17 de febrero, fue
suscrito el Pacto entre el constitucionalismo y la COM, consumándose
así la desunión obrero-campesina y estableciéndose lo que la familia
revolucionaria y el charrismo sindical llamaron la alianza histórica
del movimiento y el Estado mexicano. Las consecuencias históricas
fueron inmensas.
Decía el
documento: "En atención a que los obreros de la Casa del Obrero Mundial
se adhieren al gobierno constitucionalista, encabezado por el ciudadano
Venustiano Carranza, se ha acordado hacer constar las cláusulas que
normarán las relaciones de dicho gobierno con los obreros y las de
éstos con aquél, para determinar la forma en que los obreros han de
prestar su colaboración a la causa constitucionalista, los ciudadanos
Rafael Quintero, Carlos M. Rincón, Rosendo Salazar, Juan Tudó, Salvador
Gonzalo García, Rodolfo Aguirre, Roberto Valdés y Celestino Gasca,
nombrados en comisión ante el Primer Jefe del Ejército
Constitucionalista Encargado del Poder Ejecutivo, por el comité
revolucionario de la Ciudad de México, el cual, a su vez, representa a
la Casa del Obrero Mundial, y por el licenciado Rafael Zubaran,
secretario de Gobernación, en representación del citado primer jefe.
"2ª Los
obreros de la Casa del Obrero Mundial, con el fin de acelerar el
triunfo de la Revolución constitucionalista e intensificar sus ideales
en lo que afecta a las reformas sociales, evitando en lo posible el
derramamiento de sangre, hacen constar la resolución que han tomado de
colaborar, de una manera efectiva y práctica, por el triunfo de la
revolución, tomando las armas ya para guarnecer las poblaciones que
están en poder del gobierno constitucionalista, ya para combatir a la
reacción".
El 7 de
abril entró en acción, contra los villistas en El Ébano, Tamaulipas, el
Primer Batallón Rojo integrado por 1,200 hombres de la Federación de
Empleados y Obreros de la Maestranza y Fábrica Nacional de Armas.
El declive de
Villa
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Si cuando
estaban en sus mejores momentos no aceptaron los convencionistas las
sugerencias pertinentes de Felipe Ángeles de marchar sobre Veracruz y
derrotar al gobierno de Carranza, en el Bajío tampoco hicieron caso de
no abusar de las cargas de caballería y actuar teniendo en cuenta la
cautela militar de Álvaro Obregón. El parte oficial de Obregón sobre la
primera batalla de Celaya, verificada los días 6 y 7 de abril,
señalaba: "Las pérdidas sufridas por el enemigo son de gran
consideración, pues en el campo que ocupó fueron contados más de 1800
muertos; se les capturaron poco más de 500 prisioneros, gran número de
armas, caballos y municiones, tanto de fusil como para cañones, y
estimo que el número de heridos que sufrió debe ser mayor de 3000, pues
en su retirada hacia el norte, ocuparon con ellos cinco trenes. Entre
los muertos del enemigo se encuentra el llamado general Agustín
Estrada".
"Por
nuestra parte, tenemos que lamentar la muerte de los coroneles Alfredo
Murillo, jefe del 17º Batallón de Sonora, y Tomás Estrada, jefe del 8º
Batallón de Sonora, y mayores Arturo Gutiérrez y José Ángel Guerra, de
la Brigada Regional de Coahuila, que comanda el C. general Alejo G.
González, y 27 oficiales y 526 de tropa…"
Los
Batallones Rojos tercero y cuarto tomaron parte, el 15 de abril, en la
batalla de Celaya, donde el General Obregón derrota a Francisco Villa.
El día 18, el parte de Obregón sobre la segunda batalla de Celaya,
verificada los días 13-15 de abril, indicaba: "El número total de
cañones capturados al enemigo fue de 32, todos de grueso calibre, en
perfecto estado y con sus correspondientes cofres y dotación de
granadas; se les capturaron, también, más de 5000 armas, alrededor de
1000 caballos ensillados; sobre 6000 prisioneros; telémetros y otros
aparatos de artillería, así como multitud de objetos varios, que
nuestros soldados recogieron. El enemigo tuvo poco más de 4000 muertos,
encontrándose entre ellos los llamados generales Migoni, Meza, y tres
más, que no identificaron; más de 300, entre jefes y oficiales,
contándose, entre éstos, los tenientes coroneles Joaquín Bauche
Alcalde, Manuel Bracamontes y algunos otros de alta graduación. El
número de heridos que llevaron en los trenes puede estimarse en 5000.
"Por
nuestra parte, las bajas han sido: tres jefes, quince oficiales y
ciento veinte de tropa muertos; y seis jefes, cuarenta tres oficiales,
y 227 de tropa heridos, conforme a la relación que remito inclusa".
Después de
las batallas de Celaya se desenvolvió, aceleradamente, la decadencia de
la fuerza armada villista, que después de ser el ejército
revolucionario más grande de la historia de América Latina, con más de
40 mil soldados y mandos, devino en un movimiento guerrillero sin
posibilidades reales de plantearse la conquista del poder.
Dos
documentos históricos
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Ya en plena
crisis, el 24 de mayo de 1915 fue expedida la Ley agraria de Villa, que
establecía: "Artículo 1º. Se considera incompatible con la paz y la
prosperidad de la República la existencia de las grandes propiedades
territoriales. En consecuencia, los gobiernos de los estados, durante
los tres primeros meses de expedida esta ley, procederán a fijar la
superficie máxima de tierra que, dentro de sus respectivos territorios,
pueda ser poseída por un solo dueño; y nadie podrá en lo sucesivo
seguir poseyendo ni adquirir tierras en extensión mayor de la fijada,
con la única excepción que consigna el artículo 18".
"Artículo
4º. Se expropiarán también los terrenos circundantes de los pueblos de
indígenas, en la extensión necesaria para repartirlos en pequeños lotes
entre los habitantes de los mismos pueblos, que estén en aptitud de
adquirir aquéllos, según las disposiciones de las leyes locales".
Y el 22 de
octubre del mismo año se lanzó la Ley Agraria de la Soberana Convención
Revolucionaria que precisaba: "Artículo 1º. Se restituyen a las
comunidades e individuos, los terrenos, montes y aguas de que fueron
despojados, bastando que aquéllos posean los títulos legales de fecha
anterior al año 1856, para que entren inmediatamente en posesión de sus
propiedades".
"Artículo
3º. La nación reconoce el derecho tradicional o histórico que tienen
los pueblos, rancherías y comunidades de la República, a poseer y
administrar sus terrenos de común repartimiento, y sus ejidos, en la
forma que juzguen conveniente.
"Artículo
4º. La nación reconoce el derecho indiscutible que asiste a todo
mexicano para poseer y cultivar una extensión de terreno, cuyos
productos le permitan cubrir sus necesidades y las de su familia; en
consecuencia, y para el efecto de crear la pequeña propiedad, serán
expropiadas, por causa de utilidad pública y mediante la
correspondiente indemnización, todas las tierras del país, con la sola
excepción de los terrenos pertenecientes a los pueblos, rancherías y
comunidades, y de aquellos predios que, por no exceder del máximum que
fija esta ley, deben permanecer en poder de sus actuales propietarios".
Firmaban Manuel Palafox, Otilio E. Montaño, Luis Zubiría, Jenaro
Amezcua, Miguel Mendoza L. Schwertfeger.
La
expedición punitiva
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En repudio
al reconocimiento del gobierno de Venustiano Carranza por la
administración wilsoniana, Pancho Villa atacó con 360 hombres el 9 de
marzo de 1916 la población de Columbus, Nuevo México. Durante la
incursión prendieron fuego a varias casas, saquearon algunas tiendas,
sustrajeron dinero del banco y de la oficina de correos y telégrafos,
combatieron con la guarnición de la plaza y mataron ocho soldados y
otro número igual de civiles. Cayeron muertos, heridos y prisioneros
algunas decenas de villistas.
El asalto
de Villa dio el pretexto al imperialismo norteamericano para intervenir
en México, bajo la dirección del general John J. Pershing, apodado
Black Jack, el mismo que comandaría el cuerpo expedicionario
norteamericano en la I Guerra Mundial. Esta fuerza invasora tuvo como
características centrales, en cuanto a armas y equipos, ser la última
acción importante del ejército gringo en que se utilizó ampliamente la
caballería y la primera en utilizar aviones y camiones. Las tropas
yanquis cruzaron la frontera por Palomas y Ciudad Juárez, Chihuahua,
inicialmente con alrededor de 5 mil oficiales y soldados.
Posteriormente, estos contingentes fueron aumentados y llegó un momento
en que eran alrededor de 20 mil los participantes en la intervención.
La
administración carrancista reaccionó en forma rápida, y nombró al
general Álvaro Obregón como secretario de Guerra y Marina, y al general
Cándido Aguilar como secretario de Relaciones Exteriores.
En Parral
se escenificaron importantes acontecimientos el 12 de abril. Las tropas
usamericanas penetraron a la ciudad, y grande fue su sorpresa cuando
contemplaron a las masas, iracundas, encabezadas por la señorita Elisa
Griense, llenándolos de improperios, y señalándoles el camino para que
abandonaran inmediatamente la población. Los hombres, las mujeres y
hasta los niños recorrían las calles en demanda de armas y municiones
para arrojar de allí a los invasores. Entonces la población enfurecida
se arrojó sobre la guardia del cuartel, se apoderó de los fusiles
colocados en el armero, y se abalanzó sobre la columna de soldados
norteamericanos, al grito de ¡Viva Villa!, ¡Viva México! El pueblo
persiguió a la columna invasora hasta Santa Cruz de Villegas, hiriendo
y matando a los soldados de Estados Unidos.
Sin
embargo, pese a la existencia de algunos combates, la guerra no se
declaró y se iniciaron tratativas. Entre el 29 de abril y el 11 de
mayo, se celebraron conferencias en El Paso, Texas, y Ciudad Juárez,
Chihuahua, entre los generales Álvaro Obregón y Jacinto B. Treviño, por
México, y los generales Frederick Funston y Hugh L. Scott, por Estados
Unidos, para tratar sobre la retirada de las tropas de la Expedición
Punitiva. Los representantes yanquis querían incluir en la agenda temas
que no estaban vinculados con la salida de sus tropas, con la intención
de intervenir en los asuntos internos nacionales. Las negociaciones
fracasaron y no se acordó la retirada inmediata de las tropas
expedicionarias.
Elementos
no identificados, a quienes los gringos acusaban de estar avituallados
y asesorados por generales mexicanos, asaltaron, el 5 de mayo, Glenn
Springs, distrito de Big Ben, Texas, por lo cual murieron varios
ciudadanos yanquis, incluidos algunos militares. El gobierno gringo se
aprovechó de este incidente para incrementar el número de tropas de la
Expedición Punitiva. Ocurrieron otros asaltos en la línea fronteriza
entre los estados de Chihuahua y Tamaulipas con Texas. Muchos de ellos
impulsados o permitidos por las autoridades usamericanas, con el objeto
de agudizar las contradicciones entre ambos países.
Woodrow
Wilson declaró, el 1 de junio de 1916, que no tenía intenciones de
retirar la Expedición Punitiva. En respuesta, Carranza decidió ejercer
presión directa sobre las tropas gringas. El 16 de junio, el general
John J. Pershing recibió una nota en la que se le informaba que todo
movimiento de sus tropas, salvo en dirección al norte, tropezaría con
resistencia y que el ejército mexicano atacaría. El general gringo hizo
caso omiso de la advertencia del gobierno constitucionalista y se
produjo un choque franco entre tropas norteamericanas y mexicanas en El
carrizal, Chihuahua, el 21 de junio. Fue éste el incidente más grave
desde la incursión de Villa y amenazó con provocar el temidísimo
estallido de la guerra entre México y la potencia del norte.
Los yanquis
tuvieron 12 muertos y 22 prisioneros. El botín de guerra recogido al
enemigo, incluía: treinta y un fusiles máuser, tres mil cartuchos
máuser 8 mm., treinta y un caballos ensillados y un aparejo. La derrota
de los expedicionarios de Estados Unidos, en este combate, fue completa
y abandonaron el campo de batalla corriendo como venados.
La
posibilidad de que se declarara la guerra formal, señala una
historiadora mexicana, fue muy seria y el gobierno mexicano propuso que
se dilucidara el problema internacional por medio de unas conferencias
entre comisionados de ambos gobiernos. Las conferencias se iniciaron el
6 de septiembre y tuvieron lugar en las poblaciones norteamericanas de
New London, Atlantic City y Filadelfia, entre Luis Cabrera, Alberto J.
Pani e Ignacio Bonillas, por México, y Franklin K. Lane, George Gray y
John R. Mott, por Estados Unidos. No se logró la salida inmediata de la
Expedición Punitiva, pero se impidió que el gobierno norteamericano se
arrogara el derecho de representar a empresas y gobiernos extranjeros,
a definir qué hacer en materia de propiedad y religión, esto es, a
"cubanizar" México, al estilo de la enmienda Platt. Con gran
desparpajo, los delegados yanquis llegaron a proponer: "...pasemos a la
consideración de estos tres puntos: 1º Protección de las vidas y
propiedades de los extranjeros en México. 2º Establecimiento de una
Comisión de Reclamaciones. 3º Tolerancia religiosa..." Las conferencias
terminaron el 15 de enero de 1917.
Entretanto,
las fuerzas de Pancho Villa, escribe su principal biógrafo, no sólo no
fueron decisivamente derrotadas ni dispersadas por la expedición de
Pershing, sino que aumentaron en forma fenomenal mientras los
norteamericanos permanecieron en suelo mexicano. Villa se convirtió en
el símbolo de la resistencia nacional contra los invasores extranjeros
y su popularidad aumentó vertiginosamente. El Centauro del Norte se
recuperó de las derrotas que le había infligido Álvaro Obregón y fue
capaz de ocupar plazas muy importantes en Chihuahua y Coahuila.
La
intervención norteamericana perseguía como objetivos: impedir la
aprobación de los artículos patrióticos de la Constitución General de
la República, en especial del 27 que afectaba y afecta la propiedad de
tierras, minas y petróleo; arrogarse el privilegio de representar a
empresas norteamericanas y de otros países, así como de gobiernos
extranjeros; permitir la intervención estadunidense en toda la frontera
sin permiso del Estado mexicano; intervenir en asuntos de religión, y
otros de exclusiva competencia de las autoridades y ciudadanos
mexicanos. En esto no prosperaron sus objetivos.
La
proximidad de la participación de Estados Unidos en la I Guerra Mundial
y el aislamiento de la política wilsoniana, obligaron a dar término a
la intervención en México. El 5 de febrero de 1917, el gobierno de
Washington reconoció al de México como gobierno de iure. Los últimos
elementos de la retaguardia de las tropas que integraban la Expedición
Punitiva abandonaron tierras de Chihuahua y se internaron en territorio
norteamericano. Terminó, así, la intervención militar de Estados Unidos
en México.
La rendición de
Villa: Pacto de Sabinas, 28 julio de 1920
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El 28 de
julio 1920 se produjo la rendición de Pancho Villa, mediante el Pacto
de Sabinas, suscrito en el estado Coahuila, que estableció:
"Primera.
El general Villa depone las armas para retirarse a la vida privada.
"Segunda.
El Ejecutivo de la Unión cederá en propiedad y con los requisitos
legales al señor general Villa, la hacienda de Canutillo, ubicada en el
estado de Durango, haciendo entrega de los títulos translativos de
dominio. En dicha hacienda deberá tener su residencia el general Villa.
"Tercera.
En el mencionado lugar tendrá el señor general Villa una escolta,
formada por cincuenta hombres de su confianza, que él mismo designará,
y que dependerán de la Secretaría de Guerra y Marina, pagándoseles los
haberes correspondientes. Dicha escolta no podrá ser removida, ni podrá
distraerse de su único objeto que es el de cuidar la seguridad personal
del referido general.
"Cuarta.
A las demás personas que forman actualmente parte de las fuerzas del
general Villa, entendiéndose tanto los presentes en esta plaza, como
los que en distintos lugares se encuentran cumpliendo comisiones que
les ha conferido el señor general Villa, se les dará por el gobierno el
importe de un año de haberes, según el grado que ostenten a la fecha.
Además, se les darán tierras en propiedad, en el lugar que indiquen los
interesados, para que en ellas se dediquen a trabajar.
"Quinta.
A las personas que deseen continuar en la carrera de las armas se les
incorporará en el Ejército Nacional.
"El señor
general Villa protesta, bajo su palabra de honor, no tomar las armas en
contra del gobierno constituido, ni en contra de sus compatriotas. Por
su parte, el señor general Martínez protesta en la misma forma, velar
con lealtad porque las bases anteriores sean puntualmente cumplidas y
porque el general Villa y las personas que han constituido sus fuerzas
gocen en general de garantías efectivas.
Villa
permanece firme en la memoria de las masas populares de México. Una
expresión de esto es la cantidad de corridos que abordan sus hazañas,
sus batallas, sus acciones militares. Destacan, entre decenas de otros,
los corridos La persecución de Villa (México febrero 23), Corrido
villista (en la versión de Víctor Jara, Pancho Villa), Con mi 30-30, El
Desterrado, La tumba de Villa, El Corrido de Durango, El Siete Leguas
(con una buena interpretación de Pedro Infante), Corrido del Norte, El
Mayor de los dorados y Corrido de Felipe Ángeles, todos ellos en el
disco de Los Alegres de Terán intitulado Corridos villistas.
El asesinato
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| Cabe concluir acerca del
asesinato de Pancho Villa, con las palabras del historiador Pedro
Salmerón: "Esos miedos y otros más concretos llevaron al gobierno
federal y a los locales de Chihuahua y Durango a respaldar el complot
para acabar con la vida de Villa. La responsabilidad del presidente de
la República y su secretario de Gobernación y virtual sucesor, los
generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, así como de los
gobernadores de Chihuahua y Durango, generales Ignacio Enríquez y Jesús
Agustín Castro, están probadas. De ese modo, el 20 de julio, ocho
asesinos emboscados mataron a mansalva al caudillo que había
sobrevivido a más de veinte batallas, a infinidad de escaramuzas y
acciones guerrilleras, a numerosos atentados y al ejército de Estados
Unidos". |
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Bibliohemerografía básica
|
|
1. Libros
|
|
Alessio Robles, Vito, La Convención Revolucionaria de
Aguascalientes, México, INEHRM, 1979.
|
|
Almada, Francisco R, La Revolución en el estado de Chihuahua,
2 tt., México, INEHRM, 1964-1965.
|
|
Amaya, Luis Fernando, La Soberana Convención Revolucionaria,
México, Trillas, 1966.
|
|
Araiza, Luis, Historia de la Casa del Obrero Mundial, México,
s. e., 1963.
|
|
Bremauntz, Alberto, Panorama social de las revoluciones en
México, México, Ed. Jurídico Sociales, 1960.
|
|
Casasola, Gustavo, Historia gráfica de la Revolución
mexicana. 1900-1960, t. III, México, Ed. Trillas, 5ª reimpr., 1970.
|
|
Federico Cervantes, Felipe Ángeles y la revolución de 1913,
México, s. e., 2ª ed., 1943.
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|
Córdova, Arnaldo, La ideología de la Revolución mexicana,
México, Ed. Era, 2ª ed., 1973.
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|
Diccionario de la Revolución mexicana, Javier Torres Parés y
Gloria Villegas Moreno (coord.), México, UNAM, 2010.
|
|
Diccionario histórico y biográfico de la Revolución mexicana,
t. II. Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, México, INEHRM,
1994, p.1037, entrada "Villa, Francisco".
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En el centenario del nacimiento de Francisco Villa, México,
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|
Gómez, Marte R., La reforma agraria en las filas villistas
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Gordillo y Ortiz, Octavio, La revolución y las relaciones
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Katz, Friedrich, La guerra secreta en México, t. I., trad. de
Isabel Fraire, José Luis Hoyo y José Luis González, México, Era, 1982.
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--Pancho Villa, 2 tt., trad. de Paloma Villegas, México, Era,
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Langle Ramírez, Arturo, El Ejército villista, México, INAH,
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Portes Gil, Emilio, Autobiografía de la Revolución mexicana,
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Reed, John, México insurgente México, ECP, 1975.
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Ulloa, Berta, La Revolución intervenida. Relaciones
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Colmex, 1971.
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|
2. Artículos y ensayos
|
|
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ocupación de las fuerzas villistas y zapatistas. Diciembre de
1914-junio de 1915", en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de
México, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de
Investigaciones Históricas, v. 14, 1991.
|
|
Lerner, Victoria, "Estados Unidos frente a las conspiraciones
fraguadas en su territorio por exiliados de la época de la Revolución.
El caso huertista frente al villista (1914-1915)", en Estudios de
Historia Moderna y Contemporánea de México, México, UNAM, Instituto de
Investigaciones Históricas, v. 19, 199.
|
|
Peláez Ramos, Gerardo, "La formación de la situación
revolucionaria", en Rebelión, La Haine, Rebanadas de realidad, Apia
virtual y otros sitios de Internet.
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|
|
--"El caudillismo revolucionario (1920-1928)", en La Haine,
ABP Noticias y otros sitios de la red.
|
|
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|
|
|
Salmerón Sanginés, Pedro, "Pensar el villismo", en Estudios
de Historia Moderna y Contemporánea de México, México, Universidad
Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas,
v. 20, 2000.
|
|
Gerardo Peláez Ramos es autor, entre otras
obras, de Partido Comunista Mexicano. 60 años de historia. (Cronología.
1919-1968), 2 tomos, Culiacán, UAS, 1980; Situación actual y
perspectivas del movimiento sindical en México, Puebla, UAP, 1978;
Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,
México, ECP, 1984, y Ed. del STUNAM, 2ª ed. corr. y aum., 2000; Las
luchas magisteriales de 1956-1960, México, ECP, 1984; Historia del
Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de
Guerrero, Chilpancingo, CESS del STAUAG, 1990; El sindicalismo
magisterial. 1935-1943, México, SNTE, 1994; Diez años de luchas
magisteriales (1979-1989), México, Ed. del STUNAM, 1999; Breve historia
del STUNAM, México, UNAM-STUNAM, 2001, y Resumen histórico del SUNTU
(1979-1995), Culiacán, SUNTUAS Académicos, 2004.
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