miércoles, 24 de enero de 2018

UN FUTURO SIN FUTURO,,DANIEL ESTULIN

martes, 23 de enero de 2018

Daniel Estulin - El futuro con Donald Trump

lunes, 22 de enero de 2018

HOMENAJE A LOS MARTIRES DEL PERIODISMO PERUANO, EL 25.01.18


COMENTARIO AL ÚLTIMO EDITORIAL DE HILDEBRANDT

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COMENTARIO AL ÚLTIMO EDITORIAL DE HILDEBRANDT
(13 de enero de 2018)
Por Miguel Aragón
Recomiendo leer, con mucha atención, este último editorial de César Hildebrandt (CH), del viernes 12 de enero de 2018 (ver trascripción más abajo)

Para CH, en la sociedad peruana, y en la política peruana actual, NO EXISTEN CLASES SOCIALES, ¡así de simple!

Para CH, el fujimorismo no representa políticamente a UN SECTOR DE LA CLASE DOMINANTE. No, nada que ver. Para CH, el fujimorismo simplemente es un “grupo de delincuentes”, que no interviene en la lucha de clases. Según CH los “fujimoristas” no reciben financiamiento  de parte de los grandes grupos de poder económico, No. Para CH los “fujimoristas” les “meten la mano a los bolsillos” a los ricos.  

Es muy cierto lo que nos recuerda  CH. Él  criticó al fujimorismo desde un comienzo, allá por los inicios de la década de 1990. Claro que si, en esos años CH fue parte del aparato de propaganda del movimiento político gran burgués FREDEMO,  que en las elecciones de 1990 postuló  a la presidencia  al arrogante aristócrata, disfrazado de “liberal”, Mario Vargas Llosa.

La mayoría de la "izquierda" de esos años, toda ella magullada y recién salida de la ruptura de Izquierda Unida, cometió el grave error de apoyar al, en ese entonces desconocido, candidato  Fujimori: “PARA OPONERNOS A VARGAS LLOSA”, nos decían (Muchos veteranos actuales, ya se olvidaron de esa “gran hazaña” que perpetraron en esos años. Para los jóvenes que no están informados, les recomiendo visitar la Sala de exposición de “periódicos viejos” que hay en la Biblioteca Nacional).
En la segunda vuelta de esas elecciones de junio de 1990, en la cual competían dos candidatos burgueses, el mundialmente conocido Mario Vargas Llosa y el desconocido Alberto Fujimori, yo opté, casi en solitario,  por el VOTO NULO. 

Y esa misma mayoría de la "izquierda" que votó contra Vargas Llosa en 1990,  en todas las elecciones posteriores, apoyó a los candidatos impuestos por el grupo económico y político manipulado precisamente por Vargas Llosa. ¿No ha sido así?, ¿estoy equivocado?, o ¿tal vez estoy mintiendo?
Sin hacer mucho esfuerzo mental, podemos recordar, que los candidatos Toledo (2000 y 2001), Humala (2011), y PPK (2016), contaron por un lado, con el padrinazgo de Vargas Llosa,  y por el otro lado, contaron con el apoyo de esa desorientada mayoría de la “izquierda”, pero que, en los procesos electorales realizados en los  últimos veinte  años de contiendas político electorales, ahora lo hacía PARA OPONERSE AL FUJIMORISMO. Si pues, para oponerse al mismo fujimorismo, al cual la mayoría de la “izquierda” había apoyado en las cruciales y decisivas elecciones de 1990.
En la contienda político electoral de 1990 se diseñó, aprobó,  e impuso el PLAN DE GOBIERNO DEL FREDEMO, que es la Hoja de Ruta que han aplicado todos los gobiernos desde 1990 hasta el presente.   

Lo que  está haciendo Cesar Hildebrandt en los últimos meses, es nuevamente manipular la opinión pública, para colocar en primer plano la contradicción secundaria  entre fujimoristas y "antifujimoristas", para pretender ocultar, y relegar a segundo plano,  la contradicción principal entre el pueblo peruano y la clase dominante
¿Lucha de clases? ¿Qué cosa es eso? No señores, la lucha es “contra la corrupción” nos lo recuerdan todos los días.
En estos momentos, MVLl  y su grupo de apoyo económico y político, ya deben de estar preparando a su nuevo “ahijado”, al próximo  candidato del movimiento “antifujimorista” (el partido político más grande del Perú, según Fernando Rospigliosi) para las elecciones presidenciales de 2021.
¿Quién será el próximo elegido? Todavía no lo sabemos, pero el abanico de opciones es muy amplio. Tal vez sea “Alvarito” Vargas Llosa, o quizás “Jaimito” Bayli. O, porque no, César Hildebrandt o el periodista Gorriti, o tal vez el candidato Guzmán  y su movimiento morado, sin descartar claro está, al demagogo Fernando Olivera, o tal vez  a Alfredo Barnechea, con quien MVLl acostumbra compartir algunas  tardes soleadas en los palcos preferenciales de la plaza de Acho, para juntos gritar ¡olé!    

Y parece que, lo que todavía queda, de esa mayoría de la "izquierda" confundida, ya se debe de estar preparando para nuevamente apoyar al "mal menor"2021 que será impuesto por MVLl  y el  grupo de poder económico y político que lo respalda desde 1980 hasta el presente. No olvidemos que los principales aliados del segundo gobierno de Belaunde (1980-1985) fueron justamente Vargas Llosa y PPK.

         Por eso mismo, vuelvo a reiterar, la importancia que tiene para las fuerzas renovadoras, actualizar el análisis de las clases sociales, y de las contradicciones entre las clases,  en la sociedad peruana actual. Para así, precisar con claridad, cuál es la contradicción principal, y quien es el enemigo principal del pueblo peruano, en el actual periodo histórico que estamos viviendo.

         Para los que son algo “perezosos” en el estudio, les adelanto que la alternativa es muy simple, solo hay dos opciones fundamentales. Todo lo demás son simples elucubraciones “teoréticas” de sociólogos.

         Si coincidimos en que, el enemigo principal del pueblo peruano es la clase dominante, cuya cúpula principal en la actualidad está formada por los propietarios de los bancos, los propietarios de las grandes empresas comerciales, y los propietarios de la gran minería, entonces podremos entendernos y tendremos muy claro que nuestra tarea principal del momento es continuar fortaleciendo el frente unido del pueblo peruano.

         Pero, si por el contrario, consideramos que el enemigo principal del pueblo peruano, es únicamente el ocasional movimiento “fujimorista”, entonces no tendremos ningún escrúpulo para apoyar al próximo candidato “antifujimorista” que nos imponga el grupo acaudillado por Mario Vargas Llosa.
  

 
LECTURAS INTERESANTES Nº 804
LIMA PERU          12 ENERO 2018
VOLVIO USTED A HACERLO,
SEÑOR KUCZINSKI
César Hildebrandt
Tomado de “HILDEBRANDT EN SUS TRECE” N° 379, 12ENE18 p. 12


Lo hiciste mal otra vez, presi­dente.

Tendrías que haber opta­do por un indulto político y enfrentado la situación desde esa perspectiva. Eso hacen los líderes que creen estar obrando bien (como Santos con la pacificación de Colombia, tú sabes).
Pero volviste a tomar el atajo, la senda oscura, y escogiste el “indulto humanitario”, aunque para eso tuviste que festinar trámites, adulterar hechos y violar la ley. Con el riesgo de que el “canceroso en fase terminal” y el “fibrilante amenazado” saliera a una casa de lujo desde donde ha empezado a dar consejos a todos los peruanos (¡milagro patentado por el doctor Aguinaga!).
Pero hiciste más, señor presidente: te metiste en el asunto Pativilca y blindaste a Fujimori zurrándote en las fechas y plazos y en los fueros jurisdiccionales.
De modo que lo que pudo ser un gesto de grandeza y generosidad se convirtió, gracias a tu vocación por las sombras, en una maniobra de abogados de Azángaro. Y las citas del pobre Borea se fueron por el inodoro.
No asumo, por si acaso, como ar­gumento, ciertas histerias discursivas presentes en los alegatos de alguna izquierda. A mí el fujimorismo planeó matarme, como le consta a los colegas de “La República”, y me correspondería, en todo caso, estar al frente de la ira más vieja. Combatí a Fujimori desde que fue candidato y más tarde, cuando se me cerraron todas las puertas en el Perú, hube de vivir en España por un periodo de cuatro años. Fui el director de “Liberación” cuando difundimos las primeras pruebas bancadas de los robos de Vladimiro Montesinos y me echaron de otros dos programas de la TV por combatir a esa mafia repugnante.
Mientras otros asesoraban a Hurtado Miller o se ganaban la vida negociando con el Estado infectado por el fujimo­rismo, hubo quienes no dimos tregua en la lucha contra la banda.
De modo que a mí no me van a dar clases de antifujimorismo. Mi desprecio por el fujimorismo no se alimenta de la basura del pasado. Es desprecio vigente y actual en la medida en que Keiko Fu­jimori encama, duplicados, los vicios de su padre. Y por eso Fuerza Popular -estoy convencido de ello- no es un partido político que acepte las reglas democráticas: es la organización que simulará modales tolerantes mientras prepara el segundo y probablemente final asalto sobre las instituciones. Su actitud en el Congreso y el talante arrabalero de sus voceros y escribas son apenas el aviso de lo que serán si llegan otra vez al poder.
No era mala idea indultar po­líticamente a Fu­jimori para preci­pitar la corrosión de la maquinaria fujimorista. Si re­sultaba desagra­dable ver al “pa­triarca” en la calle, resultaba más que intolerable ver al fujimorismo par­lamentario como una aplanadora conducida por un chofer de combi.
Quebrar ese diseño de coerción y chan­taje que nos llevaba al despeñadero po­día ser un relámpago ajedrecístico que iluminara la noche.


Pero para eso se requería coraje. Se requería que el indultador se aliase con los disidentes de Fuerza Popular y con los grupos políticos que se habían nega­do a votar por la vacancia presidencial. Se requería hacer de Fuerza Popular (versión keikista) el gran adversario. Se trataba de hacer política, no de mearse los pantalones por enésima vez. Se trataba de nombrar un gabinete brioso y con miras políticas y no este triste remedo de continuismo.
Porque ahora resulta que tras el indulto formalmente manchado -y reversible en instancias internacionales si la causa de Pativilva prospera- tenemos que el señor Kuczynski apuesta por la reconciliación con el fujimorismo en general. La verdadera traición no es haber liberado a Fujimori, como piensan algunos tiranosaurios que jamás hablan de lo que pasaba en las dictaduras comunistas y que creyeron que los senderistas  eran “hermanos extraviados” en la gran marcha de Yenán y que siguen  sin pronunciarse sobre los desmanes presupuestívoros de madame Villarán.
No, la verdadera traición es haber libe­rado a Fujimori y estar embarcando al país en una coalición de barraganía con Fuerza Popular. Con lo que el indulto, a la larga, no habría servido para partir sino para unificar, bajo el reinado de Keiko Fujimori, a la única fuerza capaz de liquidar la democracia en el Perú. Treinta monedas.
Ha vuelto el Kuczynski que elogiaba a Alberto Fujimori en un mitin de su primogénita del año 2011. Ha vuelto el abuelo mañoso que mete mano a las cuentas del Estado y que se hace pagar abogados caros a la hora de enfrentar uno de los casos de su ya vasto pron­tuario. Ha vuelto, en suma, lo peor del Perú.
Y, por supuesto, junto a esta ruma de harapos personales ha vuelto la debilidad de un gobierno que no sabe qué quiere, que ignora dónde va, que carece de metas y horizonte. Ha vuelto, en suma, el belaundismo en una ver­sión próxima al Alzheimer y con risa de idiota.

Habrá que buscar una salida demo­crática que nos devuelva a la vigilia, a los desafíos del siglo XXI, a la tarea de reconstruimos. Somos un país media­namente importante en América Lati­na. No somos este montón de estiércol que ahora parecemos. 


Los monopolios alimenticios están en contra de la salud pública


domingo, 21 de enero de 2018

Educación universitaria por los suelos, SUNEDU no controla nada.

Los Marginados de Siempre y la Educación Intercultural Bilingüe

Pedro Francke


Uno de los temas cruciales en la política educativa que ha estado muy poco presente en las discusiones públicas de los últimos años es la necesidad de que la población indígena y afrodescendiente tenga una educación que se adecúe a sus características y culturas. El derecho a una educación de calidad es un elemento fundamental para poder avanzar en reducir las enormes brechas y discriminaciones que sufren los pueblos indígenas. Sin educación de calidad es muy difícil que avancen en derechos ciudadanos o trabajo digno, y también que logren desarrollarse con su propia identidad. Para ello, es muy importante que la educación se adapte a la lengua materna en la que han aprendido a hablar, mediante una pedagogía bilingüe que respete su propia cultura y entable un diálogo con ella.
En la educación peruana en general, el problema de la calidad aparece hoy como el mayor problema. En la primaria ya tenemos niveles de cobertura casi universales en el nivel primario desde hace casi dos décadas; es decir, casi todos los niños de 6 a 12 años van al colegio en este atapa. En los niveles inicial y secundario la tasa de matrícula neta es de 80%, por lo que queda aún una brecha por cubrir, pero se ha venido avanzando bastante en el periodo post-Fujimori, reduciéndose de manera importante las brechas contra los grupos de menores ingresos, rurales e indígenas.
Al mismo tiempo, sin embargo, en las pruebas internacionales de desempeño educativo como PISA, el Perú obtiene de los puntajes más bajos en la evaluación de comprensión lectora, por detrás de Brasil y Chile y muy por debajo del promedio de los países de la OECD. En cuanto a las matemáticas, el Perú está debajo de Chile, Uruguay, Costa Rica, Colombia y México, con cerca del 60% de sus estudiantes de 15 años clasificados como que “tienen un conocimiento científico tan limitado que sólo se puede aplicar a pocas situaciones que conocen”. Es decir, en el Perú los niños y niñas van al colegio pero aprenden muy poco, lo que constituye una de las grandes violaciones a los derechos sociales en el Perú.
La calidad de la educación es importante, además, porque es precisamente la idea de la baja “utilidad” de la educación una de las grandes razones por las que un sector de adolescentes y jóvenes opta por trabajar y abandonar los estudios.
Este problema de baja calidad educativa afecta a amplios sectores de la población, exceptuando los más ricos que pueden pagar una educación privada de calidad), pero recae sobre manera en las poblaciones indígenas. Las mayores deficiencias en la calidad de la enseñanza dirigida a la población rural e indígena, afectando sus derechos, se observa en los resultados de la prueba ECE – Evaluación Censal de Estudiantes. Sabiendo de las mayores deficiencias de la educación para los indígenas, el gobierno aplica esta prueba en segundo grado de primaria en todo el país pero en cuarto grado de primaria en las escuelas con educación intercultural bilingüe, ubicadas en zonas indígenas y cuyos docentes debieran enseñar usando también la lengua originaria. Es como si se aceptara que los niños indígenas tienen sus aprendizajes atrasados en dos años y esto fuera aceptable y normal. Pero a pesar de ser evaluados dos años después que el resto, la mala calidad educativa para este grupo ha hecho que solo el 26 por ciento de estos estudiantes obtuvieron(2015) el nivel de satisfactorio en comprensión lectora, mientras que 50 por ciento de los estudiantes del segundo grado en general que obtuvieron ese nivel. Es decir, hay una brecha de 23 puntos porcentuales en aprendizajes, aun cuando a los niños y niñas de EIB se les está evaluando 2 años después, en cuarto grado en vez de en segundo grado.
CRECIMOS ¿Y QUÉ?
La educación intercultural bilingüe durante muchas décadas (en realidad siglos) tuvo una casi nula presencia en la agenda política y presupuestal, con una breve excepción durante el velasquismo. Aunque recién a fines del gobierno de Humala (en el 2016) se aprobó el Plan Nacional de Educación Intercultural Bilingüe, desde algunos años antes se había dado impulso a la producción de materiales educativos en lenguas nativas y al acompañamiento pedagógico en escuelas EIB, así como a becas para la formación docente en EIB. No hay, sin embargo, esfuerzo o política alguna en relación a la población afrodescendiente, su educación y la necesidad de una adaptación cultural de la misma.
Un elemento crítico al respecto es el presupuesto educativo. Estudios internacionales muestran claramente que, como era de esperarse, el gasto en educación está relacionado con el rendimiento de los estudiantes. El Perú tiene lamentablemente un gran déficit a este respecto ya que su gasto en educación es 3 por ciento del PBI, mucho menor que el promedio de América Latina de 5% por ciento del PBI. De esta manera, lo que tenemos es un presupuesto reducido que sustenta una educación baja calidad: en pocos casos es más cierto ese viejo dicho de que “lo barato sale caro”.
Habiendo llegado el Perú al status de país de ingresos medios-altos en la escala mundial, habiendo gozado de una década de fuerte crecimiento económico y auge fiscal gracias al boom de las materias primas, el Estado ha destinado recursos al derecho a la educación de manera muy tardía e insuficiente. Recién a partir de 2011, luego de 8 años de boom de crecimiento económico e ingresos fiscales, el gobierno comienza a invertir en educación. Si bien esta realidad viene desde mucho tiempo atrás, en la última década ha habido oportunidades desaprovechadas. Tuvimos un periodo de “vacas gordas” en la economía peruana, generado por los altos precios de las materias primas a partir del 2004. Sin embargo, hasta el 2011 el gasto en educación como porcentaje del PBI seguía siendo 2,6%, similar a una década atrás, a pesar de que el Acuerdo Nacional (2002) estableció que debía aumentar en 0,25% del PIB cada año. Es recién después del 2011 que se observa un alza del gasto en educación como porcentaje del PBI, que pasa en un quinquenio de 2,6% a 3,8% del PBI. Si analizamos solamente los años del boom minero del 2004 al 2014, solo un 14% del gasto adicional realizado por el Estado se destina a educación, porcentaje incluso menor a lo que educación representa en el presupuesto.
Para la Educación Intercultural Bilingüe (EIB) el tratamiento presupuestal fue discriminatorio en extremo. El 2011 su presupuesto era de apenas 14 millones de soles. Esta cifra subió a 142 millones gastados en EIB el 2016, lo que constituye apenas el 0,6% del presupuesto en educación y el 0,1% del gasto público total. Para un país donde entre un sexto y una cuarta parte de la población es indígena, la proporción presupuestada es ínfima: apenas una milésima parte. Pero si a la EIB se le ha destinado una muy pequeña parte de la recaudación adicional generada, existe además un problema previo, ya que el estado solo ha capturado una pequeña parte de la renta minera extraordinaria producida durante el boom minero, calculada en 139,000 millones de dólares para el periodo 2003-2015. En síntesis, durante el boom minero, a pesar de que hubo abundantes recursos económicos el estado prefirió dejar que la mayor parte de las ganancias se quedaran en las empresas privadas y no priorizó el derecho a la educación indígena.
El actual gobierno ha decidido equivocadamente por una política fiscal de control del déficit y tímidas medidas recaudatorias, que determinan una política de recorte del gasto corriente que afecta al sector educación. Para el 2018, el presupuesto aprobado por pepecausas y fujimoristas efectivamente recorta el gasto educativo y las becas para que se formen nuevos maestros en EIB. Aunque pueda haber habido enfrentamientos de Keiko con PPK que llevaron a la censura de un par de ministros de educación, en esto se han puesto de acuerdo, incluyendo el haber sacado a la Educación Intercultural Bilingüe de la agenda pública y de las discusiones sobre políticas educativas.
(publicado en Hildebrandt en sus Trece el 19 de enero de 2018)