miércoles, 24 de enero de 2018
martes, 23 de enero de 2018
lunes, 22 de enero de 2018
COMENTARIO AL ÚLTIMO EDITORIAL DE HILDEBRANDT
-0-
COMENTARIO AL ÚLTIMO EDITORIAL DE HILDEBRANDT
COMENTARIO AL ÚLTIMO EDITORIAL DE HILDEBRANDT
(13 de enero de 2018)
Por Miguel Aragón
Recomiendo
leer, con mucha atención, este último editorial de César Hildebrandt
(CH), del viernes 12 de enero de 2018 (ver trascripción más abajo)
Para CH, en la sociedad peruana, y en la política peruana actual, NO EXISTEN CLASES SOCIALES, ¡así de simple!
Para
CH, el fujimorismo no representa políticamente a UN SECTOR DE LA CLASE
DOMINANTE. No, nada que ver. Para CH, el fujimorismo simplemente es un
“grupo de delincuentes”, que no interviene en la lucha de clases. Según
CH los “fujimoristas” no reciben financiamiento de parte
de los grandes grupos de poder económico, No. Para CH los “fujimoristas”
les “meten la mano a los bolsillos” a los ricos.
Es muy cierto lo que nos recuerda CH. Él criticó
al fujimorismo desde un comienzo, allá por los inicios de la década de
1990. Claro que si, en esos años CH fue parte del aparato de propaganda
del movimiento político gran burgués FREDEMO, que en las elecciones de
1990 postuló a la presidencia al arrogante aristócrata, disfrazado de “liberal”, Mario Vargas Llosa.
La
mayoría de la "izquierda" de esos años, toda ella magullada y recién
salida de la ruptura de Izquierda Unida, cometió el grave error de
apoyar al, en ese entonces desconocido, candidato Fujimori: “PARA
OPONERNOS A VARGAS LLOSA”, nos decían (Muchos veteranos actuales, ya se
olvidaron de esa “gran hazaña” que perpetraron en esos años. Para los
jóvenes que no están informados, les recomiendo visitar la Sala de
exposición de “periódicos viejos” que hay en la Biblioteca Nacional).
En
la segunda vuelta de esas elecciones de junio de 1990, en la cual
competían dos candidatos burgueses, el mundialmente conocido Mario
Vargas Llosa y el desconocido Alberto Fujimori, yo opté, casi en
solitario, por el VOTO NULO.
Y
esa misma mayoría de la "izquierda" que votó contra Vargas Llosa en
1990, en todas las elecciones posteriores, apoyó a los candidatos
impuestos por el grupo económico y político manipulado precisamente por
Vargas Llosa. ¿No ha sido así?, ¿estoy equivocado?, o ¿tal vez estoy
mintiendo?
Sin
hacer mucho esfuerzo mental, podemos recordar, que los candidatos
Toledo (2000 y 2001), Humala (2011), y PPK (2016), contaron por un lado,
con el padrinazgo de Vargas Llosa, y por el otro lado,
contaron con el apoyo de esa desorientada mayoría de la “izquierda”,
pero que, en los procesos electorales realizados en los últimos veinte años
de contiendas político electorales, ahora lo hacía PARA OPONERSE AL
FUJIMORISMO. Si pues, para oponerse al mismo fujimorismo, al cual la
mayoría de la “izquierda” había apoyado en las cruciales y decisivas
elecciones de 1990.
En la contienda político electoral de 1990 se diseñó, aprobó, e
impuso el PLAN DE GOBIERNO DEL FREDEMO, que es la Hoja de Ruta que han
aplicado todos los gobiernos desde 1990 hasta el presente.
Lo que está
haciendo Cesar Hildebrandt en los últimos meses, es nuevamente
manipular la opinión pública, para colocar en primer plano la
contradicción secundaria entre fujimoristas y "antifujimoristas", para
pretender ocultar, y relegar a segundo plano, la contradicción
principal entre el pueblo peruano y la clase dominante
¿Lucha de clases? ¿Qué cosa es eso? No señores, la lucha es “contra la corrupción” nos lo recuerdan todos los días.
En estos momentos, MVLl y su grupo de apoyo económico y político, ya deben de estar preparando a su nuevo “ahijado”, al próximo candidato
del movimiento “antifujimorista” (el partido político más grande del
Perú, según Fernando Rospigliosi) para las elecciones presidenciales de
2021.
¿Quién
será el próximo elegido? Todavía no lo sabemos, pero el abanico de
opciones es muy amplio. Tal vez sea “Alvarito” Vargas Llosa, o quizás
“Jaimito” Bayli. O, porque no, César Hildebrandt o el periodista
Gorriti, o tal vez el candidato Guzmán y su movimiento morado, sin descartar claro está, al demagogo Fernando Olivera, o tal vez a Alfredo Barnechea, con quien MVLl acostumbra compartir algunas tardes soleadas en los palcos preferenciales de la plaza de Acho, para juntos gritar ¡olé!
Y
parece que, lo que todavía queda, de esa mayoría de la "izquierda"
confundida, ya se debe de estar preparando para nuevamente apoyar al "mal menor"2021 que será impuesto por MVLl y el grupo
de poder económico y político que lo respalda desde 1980 hasta el
presente. No olvidemos que los principales aliados del segundo gobierno
de Belaunde (1980-1985) fueron justamente Vargas Llosa y PPK.
Por
eso mismo, vuelvo a reiterar, la importancia que tiene para las fuerzas
renovadoras, actualizar el análisis de las clases sociales, y de las
contradicciones entre las clases, en la sociedad peruana actual. Para así, precisar con claridad, cuál es la contradicción principal, y quien es el enemigo principal del pueblo peruano, en el actual periodo histórico que estamos viviendo.
Para
los que son algo “perezosos” en el estudio, les adelanto que la
alternativa es muy simple, solo hay dos opciones fundamentales. Todo lo
demás son simples elucubraciones “teoréticas” de sociólogos.
Si coincidimos en que, el enemigo principal del pueblo peruano es la clase dominante, cuya cúpula principal en la actualidad está formada por los propietarios de los bancos, los propietarios de las grandes empresas comerciales, y los propietarios de la gran minería, entonces podremos entendernos y tendremos muy claro que nuestra tarea principal del momento es continuar fortaleciendo el frente unido del pueblo peruano.
Pero, si por el contrario, consideramos que el enemigo principal del pueblo peruano, es únicamente el ocasional movimiento “fujimorista”,
entonces no tendremos ningún escrúpulo para apoyar al próximo candidato
“antifujimorista” que nos imponga el grupo acaudillado por Mario Vargas
Llosa.
LECTURAS INTERESANTES Nº 804
LIMA PERU 12 ENERO 2018
VOLVIO USTED A HACERLO,
SEÑOR KUCZINSKI
César Hildebrandt
Tomado de “HILDEBRANDT EN SUS TRECE” N° 379, 12ENE18 p. 12
Lo hiciste mal otra vez, presidente.
Tendrías
que haber optado por un indulto político y enfrentado la situación
desde esa perspectiva. Eso hacen los líderes que creen estar obrando
bien (como Santos con la pacificación de Colombia, tú sabes).
Pero
volviste a tomar el atajo, la senda oscura, y escogiste el “indulto
humanitario”, aunque para eso tuviste que festinar trámites, adulterar
hechos y violar la ley. Con el riesgo de que el “canceroso en fase
terminal” y el “fibrilante amenazado” saliera a una casa de lujo desde
donde ha empezado a dar consejos a todos los peruanos (¡milagro
patentado por el doctor Aguinaga!).
Pero
hiciste más, señor presidente: te metiste en el asunto Pativilca y
blindaste a Fujimori zurrándote en las fechas y plazos y en los fueros
jurisdiccionales.
De modo que
lo que pudo ser un gesto de grandeza y generosidad se convirtió,
gracias a tu vocación por las sombras, en una maniobra de abogados de
Azángaro. Y las citas del pobre Borea se fueron por el inodoro.
No asumo,
por si acaso, como argumento, ciertas histerias discursivas presentes
en los alegatos de alguna izquierda. A mí el fujimorismo planeó matarme,
como le consta a los colegas de “La República”, y me correspondería, en
todo caso, estar al frente de la ira más vieja. Combatí a Fujimori
desde que fue candidato y más tarde, cuando se me cerraron todas las
puertas en el Perú, hube de vivir en España por un periodo de cuatro
años. Fui el director de “Liberación” cuando difundimos las primeras
pruebas bancadas de los robos de Vladimiro Montesinos y me echaron de
otros dos programas de la TV por combatir a esa mafia repugnante.
Mientras
otros asesoraban a Hurtado Miller o se ganaban la vida negociando con el
Estado infectado por el fujimorismo, hubo quienes no dimos tregua en
la lucha contra la banda.
De modo que
a mí no me van a dar clases de antifujimorismo. Mi desprecio por el
fujimorismo no se alimenta de la basura del pasado. Es desprecio vigente
y actual en la medida en que Keiko Fujimori encama, duplicados, los
vicios de su padre. Y por eso Fuerza Popular -estoy convencido de ello-
no es un partido político que acepte las reglas democráticas: es la
organización que simulará modales tolerantes mientras prepara el segundo
y probablemente final asalto sobre las instituciones. Su actitud en el
Congreso y el talante arrabalero de sus voceros y escribas son apenas el
aviso de lo que serán si llegan otra vez al poder.
No era mala
idea indultar políticamente a Fujimori para precipitar la corrosión
de la maquinaria fujimorista. Si resultaba desagradable ver al
“patriarca” en la calle, resultaba más que intolerable ver al
fujimorismo parlamentario como una aplanadora conducida por un chofer
de combi.
Quebrar ese
diseño de coerción y chantaje que nos llevaba al despeñadero podía
ser un relámpago ajedrecístico que iluminara la noche.
Pero para
eso se requería coraje. Se requería que el indultador se aliase con los
disidentes de Fuerza Popular y con los grupos políticos que se habían
negado a votar por la vacancia presidencial. Se requería hacer de
Fuerza Popular (versión keikista) el gran adversario. Se trataba de
hacer política, no de mearse los pantalones por enésima vez. Se trataba
de nombrar un gabinete brioso y con miras políticas y no este triste
remedo de continuismo.
Porque
ahora resulta que tras el indulto formalmente manchado -y reversible en
instancias internacionales si la causa de Pativilva prospera- tenemos
que el señor Kuczynski apuesta por la reconciliación con el fujimorismo
en general. La verdadera traición no es haber liberado a Fujimori, como
piensan algunos tiranosaurios que jamás hablan de lo que pasaba en las
dictaduras comunistas y que creyeron que los senderistas eran “hermanos
extraviados” en la gran marcha de Yenán y que siguen sin pronunciarse
sobre los desmanes presupuestívoros de madame Villarán.
No, la
verdadera traición es haber liberado a Fujimori y estar embarcando al
país en una coalición de barraganía con Fuerza Popular. Con lo que el
indulto, a la larga, no habría servido para partir sino para unificar,
bajo el reinado de Keiko Fujimori, a la única fuerza capaz de liquidar
la democracia en el Perú. Treinta monedas.
Ha vuelto
el Kuczynski que elogiaba a Alberto Fujimori en un mitin de su
primogénita del año 2011. Ha vuelto el abuelo mañoso que mete mano a las
cuentas del Estado y que se hace pagar abogados caros a la hora de
enfrentar uno de los casos de su ya vasto prontuario. Ha vuelto, en
suma, lo peor del Perú.
Y, por
supuesto, junto a esta ruma de harapos personales ha vuelto la debilidad
de un gobierno que no sabe qué quiere, que ignora dónde va, que carece
de metas y horizonte. Ha vuelto, en suma, el belaundismo en una versión
próxima al Alzheimer y con risa de idiota.
Habrá que
buscar una salida democrática que nos devuelva a la vigilia, a los
desafíos del siglo XXI, a la tarea de reconstruimos. Somos un país
medianamente importante en América Latina. No somos este montón de
estiércol que ahora parecemos. ■
domingo, 21 de enero de 2018
Los Marginados de Siempre y la Educación Intercultural Bilingüe
Pedro Francke
Uno de los temas cruciales en la política educativa que ha estado
muy poco presente en las discusiones públicas de los últimos años es la
necesidad de que la población indígena y afrodescendiente tenga una
educación que se adecúe a sus características y culturas. El derecho a
una educación de calidad es un elemento fundamental para poder avanzar
en reducir las enormes brechas y discriminaciones que sufren los pueblos
indígenas. Sin educación de calidad es muy difícil que avancen en
derechos ciudadanos o trabajo digno, y también que logren desarrollarse
con su propia identidad. Para ello, es muy importante que la educación
se adapte a la lengua materna en la que han aprendido a hablar, mediante
una pedagogía bilingüe que respete su propia cultura y entable un
diálogo con ella.
En la educación peruana en general, el problema de la calidad aparece
hoy como el mayor problema. En la primaria ya tenemos niveles de
cobertura casi universales en el nivel primario desde hace casi dos
décadas; es decir, casi todos los niños de 6 a 12 años van al colegio en
este atapa. En los niveles inicial y secundario la tasa de matrícula
neta es de 80%, por lo que queda aún una brecha por cubrir, pero se ha
venido avanzando bastante en el periodo post-Fujimori, reduciéndose de
manera importante las brechas contra los grupos de menores ingresos,
rurales e indígenas.
Al mismo tiempo, sin embargo, en las pruebas internacionales de
desempeño educativo como PISA, el Perú obtiene de los puntajes más bajos
en la evaluación de comprensión lectora, por detrás de Brasil y Chile y
muy por debajo del promedio de los países de la OECD. En cuanto a las
matemáticas, el Perú está debajo de Chile, Uruguay, Costa Rica, Colombia
y México, con cerca del 60% de sus estudiantes de 15 años clasificados
como que “tienen un conocimiento científico tan limitado que sólo se
puede aplicar a pocas situaciones que conocen”. Es decir, en el Perú los
niños y niñas van al colegio pero aprenden muy poco, lo que constituye
una de las grandes violaciones a los derechos sociales en el Perú.
La calidad de la educación es importante, además, porque es
precisamente la idea de la baja “utilidad” de la educación una de las
grandes razones por las que un sector de adolescentes y jóvenes opta por
trabajar y abandonar los estudios.
Este problema de baja calidad educativa afecta a amplios sectores de
la población, exceptuando los más ricos que pueden pagar una educación
privada de calidad), pero recae sobre manera en las poblaciones
indígenas. Las mayores deficiencias en la calidad de la enseñanza
dirigida a la población rural e indígena, afectando sus derechos, se
observa en los resultados de la prueba ECE – Evaluación Censal de
Estudiantes. Sabiendo de las mayores deficiencias de la educación para
los indígenas, el gobierno aplica esta prueba en segundo grado de
primaria en todo el país pero en cuarto grado de primaria en las
escuelas con educación intercultural bilingüe, ubicadas en zonas
indígenas y cuyos docentes debieran enseñar usando también la lengua
originaria. Es como si se aceptara que los niños indígenas tienen sus
aprendizajes atrasados en dos años y esto fuera aceptable y normal. Pero
a pesar de ser evaluados dos años después que el resto, la mala calidad
educativa para este grupo ha hecho que solo el 26 por ciento de estos
estudiantes obtuvieron(2015) el nivel de satisfactorio en comprensión
lectora, mientras que 50 por ciento de los estudiantes del segundo grado
en general que obtuvieron ese nivel. Es decir, hay una brecha de 23
puntos porcentuales en aprendizajes, aun cuando a los niños y niñas de
EIB se les está evaluando 2 años después, en cuarto grado en vez de en
segundo grado.
CRECIMOS ¿Y QUÉ?
La educación intercultural bilingüe durante muchas décadas (en
realidad siglos) tuvo una casi nula presencia en la agenda política y
presupuestal, con una breve excepción durante el velasquismo. Aunque
recién a fines del gobierno de Humala (en el 2016) se aprobó el Plan
Nacional de Educación Intercultural Bilingüe, desde algunos años antes
se había dado impulso a la producción de materiales educativos en
lenguas nativas y al acompañamiento pedagógico en escuelas EIB, así como
a becas para la formación docente en EIB. No hay, sin embargo, esfuerzo
o política alguna en relación a la población afrodescendiente, su
educación y la necesidad de una adaptación cultural de la misma.
Un elemento crítico al respecto es el presupuesto educativo. Estudios
internacionales muestran claramente que, como era de esperarse, el gasto
en educación está relacionado con el rendimiento de los estudiantes. El
Perú tiene lamentablemente un gran déficit a este respecto ya que su
gasto en educación es 3 por ciento del PBI, mucho menor que el promedio
de América Latina de 5% por ciento del PBI. De esta manera, lo que
tenemos es un presupuesto reducido que sustenta una educación baja
calidad: en pocos casos es más cierto ese viejo dicho de que “lo barato
sale caro”.
Habiendo llegado el Perú al status de país de ingresos medios-altos
en la escala mundial, habiendo gozado de una década de fuerte
crecimiento económico y auge fiscal gracias al boom de las materias
primas, el Estado ha destinado recursos al derecho a la educación de
manera muy tardía e insuficiente. Recién a partir de 2011, luego de 8
años de boom de crecimiento económico e ingresos fiscales, el gobierno
comienza a invertir en educación. Si bien esta realidad viene desde
mucho tiempo atrás, en la última década ha habido oportunidades
desaprovechadas. Tuvimos un periodo de “vacas gordas” en la economía
peruana, generado por los altos precios de las materias primas a partir
del 2004. Sin embargo, hasta el 2011 el gasto en educación como
porcentaje del PBI seguía siendo 2,6%, similar a una década atrás, a
pesar de que el Acuerdo Nacional (2002) estableció que debía aumentar en
0,25% del PIB cada año. Es recién después del 2011 que se observa un
alza del gasto en educación como porcentaje del PBI, que pasa en un
quinquenio de 2,6% a 3,8% del PBI. Si analizamos solamente los años del
boom minero del 2004 al 2014, solo un 14% del gasto adicional realizado
por el Estado se destina a educación, porcentaje incluso menor a lo que
educación representa en el presupuesto.
Para la Educación Intercultural Bilingüe (EIB) el tratamiento
presupuestal fue discriminatorio en extremo. El 2011 su presupuesto era
de apenas 14 millones de soles. Esta cifra subió a 142 millones gastados
en EIB el 2016, lo que constituye apenas el 0,6% del presupuesto en
educación y el 0,1% del gasto público total. Para un país donde entre un
sexto y una cuarta parte de la población es indígena, la proporción
presupuestada es ínfima: apenas una milésima parte. Pero si a la EIB se
le ha destinado una muy pequeña parte de la recaudación adicional
generada, existe además un problema previo, ya que el estado solo ha
capturado una pequeña parte de la renta minera extraordinaria producida
durante el boom minero, calculada en 139,000 millones de dólares para el
periodo 2003-2015. En síntesis, durante el boom minero, a pesar de que
hubo abundantes recursos económicos el estado prefirió dejar que la
mayor parte de las ganancias se quedaran en las empresas privadas y no
priorizó el derecho a la educación indígena.
El actual gobierno ha decidido equivocadamente por una política fiscal
de control del déficit y tímidas medidas recaudatorias, que determinan
una política de recorte del gasto corriente que afecta al sector
educación. Para el 2018, el presupuesto aprobado por pepecausas y
fujimoristas efectivamente recorta el gasto educativo y las becas para
que se formen nuevos maestros en EIB. Aunque pueda haber habido
enfrentamientos de Keiko con PPK que llevaron a la censura de un par de
ministros de educación, en esto se han puesto de acuerdo, incluyendo el
haber sacado a la Educación Intercultural Bilingüe de la agenda pública y
de las discusiones sobre políticas educativas.
(publicado en Hildebrandt en sus Trece el 19 de enero de 2018)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
