A rasgos generales pueden indicarse tres aspectos principales
TEORÍA GENERAL DE SISTEMAS, (1968)
Por Ludwig von Bertalanffy
La
Teoría General de Sistemas fue concebida por Ludwig von Bertalanffy en
la década de 1940 con el fin de proporcionar un marco teórico y práctico
a las ciencias naturales y sociales. La teoría de Bertalanffy supuso un
salto de nivel lógico en el pensamiento y en la forma de mirar la
realidad que influyó en la psicología y en la construcción de la nueva
teoría sobre la comunicación humana.
En
los pocos años transcurridos desde que fue publicado este libro por vez
primera, se han dado grandes adelantos en la teoría general de los
sistemas. Me es grata, pues, la oportunidad ofrecida por esta edición
revisada para presentar algunos comentarios desde el punto que hoy por
hoy hemos alcanzado.
Hace
unos treinta años que postulé y nombré la teoría general de los
sistemas. A partir de entonces, esta teoria -a veces con nombres
parecidos- se ha convertido en una disciplina reconocida, objeto de
cursos -universitarios, textos, compilaciones, revistas, reuniones,
grupos de trabajo, centros y demás accoutrements de un campo de
enseñanza e investigación universitarias. O sea que se ha vuelto
realidad mi postulado de una <>.
Todo
esto se fundó en desarrollos múltiples, que serán repasados en el
presente libro. El punto de vista de los sistemas ha penetrado en muy
diversos campos científicos y tecnológicos, en los que incluso se ha
tornado indispensable. Este hecho, y el de que represente un
nuevo.<> (por usar la expresión de Thomas Kuhn) en el pensamiento
científico, tiene por consecuencia que el concepto de sistema pueda ser
definido y ahondado de diferentes modos, según lo requieran los
objetivos de la investigación, que reflejan distintos aspectos de la
noción central.
En
tales circunstancias, hay dos maneras de introducirse en este campo. Es
posible aceptar uno de los modelos y definiciones disponibles de
sistema y derivar rigurosamente la teoría consiguiente. Por fortuna se
dispone de presentaciones así, y algunas serán citadas a continuación.
El
otro recurso -que será el seguido en este libro- es partir de los
problemas, tal como han surgido en las varias ciencias, mostrar la
necesidad del punto de vista de los sistemas y desarrollarlo, con mayor o
menor detalle, merced a una selección de ejemplos ilustrativos.
Semejante procedimiento no presenta una exposición rigurosa de la
teoría, y los ejemplos dados serán reemplazables; es decir, a modo de
ilustración servirían otros, y acaso mejores. No obstante, de acuerdo
con la experiencia del autor -y con la de otros también, a juzgar por la
gran aceptación alcanzada por este libro-, tal visión panorámica sirve
al que estudia de introducción apropiada a un nuevo modo de pensar,
aceptado con interés y hasta entusiasmo, y al ya enterado como punto de
partida para mayores trabajos. Testimonio de esto último son las
numerosas investigaciones que se inspiraron en la presente obra.
Un
crítico competente (Robert Rosen en Science, 164, 1969, p. 681) halló
«sorprendentemente pocos anacronismos que requirieran corrección» en el
presente libro, con todo y que contiene algunos capítulos que se
remontan a 30 años atrás. Es éste un gran elogio, si se considera que
hoy por hoy las monografias científicas propenden a <‹requerir
corrección>> aun en el momento de aparecer. No se debió esto -como
insinuaba el mencionado reseñador- a retoques atinados (en realidad el
retoque no pasó de un mínimo de mejoramiento estilístico), sino a que,
según todas las señales, el autor tenía «razón», en el sentido de haber
sentado un cimiento certero y de haber predicho correctamente adelantos
venideros. Léanse, por ejemplo, los problemas de sistemas que figuran en
el párrafo sobre el isomorfismo en la ciencia del presente libro; hoy
en día, estos problemas (y otros) los están resolviendo la teoría
dinámica de los sistemas y la. teoría del control. El isomorfismo entre
leyes es presentado en este libro mediante ejemplos elegidos con
ilustraciones intencionalmente sencillas, pero otro tanto es aplicable a
casos más enrevesados, que andan lejos de ser matemáticamente
triviales. Es, así, un hecho notable que sistemas biológicos tan
diversos como el sistema nervioso central y la trama de regulación
bioquímica en la célula resulten estrictamente análogos, lo cual se hace
aun más significativo cuando se aprecia que esta analogía entre
diferentes sistemas en diferentes niveles de organización biológica no
es sino un miembro de una vasta clase de analogías. (Rosen, 1967).
En
un nivel de mayor generalidad, más de una vez se señaló en este volumen
el «paralelismo entre principios cognoscitivos generales en diferentes
campos». No se previó, con todo, que la teoría general de los sistemas
habría de desempeñar un importante papel en las orientaciones modernas
de la geografia, o de ser paralela al estructuralismo francés (p. ej.
Piaget, Lévi-Strauss) y ejercer considerable influencia sobre el
funcionalismo sociológico estadounidense.
Con
la expansión creciente de la actitud de sistemas y los estudios al
respecto, la definición de la teoría general de los sistemas ha sido
objeto de renovado escudriñamiento, de modo que quizá no esté de más
alguna indicación tocante a su sentido y alcance. La expresión
<<teoría general="" de="" los="" sistemas="">> la introdujo
el presente autor deliberadamente, en un sentido amplio. Por supuesto,
es posible restringirse al sentido «técnico», desde el punto de vista
matemático, como tantas veces se hace, pero esto no parece del todo
recomendable, en vista de que abundan los problemas de <<sistemas»
que="" requieren="" una="" teoría="" no="" disponible="" al=""
presente,="" todavía,="" en="" términos="" matemáticos.="" de=""
suerte="" aquí="" el="" nombre="" <<teoría="" general="" los=""
sistemas="">> es empleado ampliamente, como se usa la expresión
<<teoría de="" la="" evolución="">>, que viene a significar
casi todo lo que cae entre desenterrar fósiles, hacer anatomía o
desarrollar la teoria matemática de la selección, o como se habla de
<<teoría del="" comportamiento="">>, que va de la
observación de pájaros a teorías neurofisiológicas rebuscadas. Lo que
cuenta es la llegada de un nuevo paradigma.
A
rasgos generales pueden indicarse tres aspectos principales, no
separables en cuanto a contenido pero distinguibles en intención. El
primero es circunscribible como <>, o sea la exploración y la
explicación científicas de los <> de las varias ciencias (fisica,
biología, psicología, ciencias sociales ... ), con la teoría general de
los sistemas como doctrina de principios aplicables a todos los sistemas
(o a subclases definidas de ellos). Están ingresando en la esfera del
pensamiento científico entidades de naturaleza esencialmente nueva. En
sus diversas disciplinas -ya fueran la química, la biología, la
psicología o las ciencias sociales-, la ciencia clásica procuraba aislar
los elementos del universo observado -compuestos químicos, enzimas,
células, sensaciones elementales, individuos en libre competencia y
tantas cosas más-, con la esperanza de que volviéndolos ajuntar,
conceptual o experimentalmente, resultaría el sistema o totalidad
-célula, mente, sociedad-, y sería inteligible. Ahora hemos aprendido
que para comprender no se requieren sólo los elementos sino las
relaciones entre ellos -digamos, la interacción enzimática en una
célula, el juego de muchos procesos mentales conscientes e
inconscientes, la estructura y dinámica de los sistemas sociales, etc.
Esto requiere la exploración de los numerosos sistemas de nuestro
universo observado, por derecho propio y con sus especificidades. Por
añadidura, aparecen aspectos, correspondencias e isomorfismos generales
comunes a los «sistemas>>. Tal es el dominio de la teoría general
de los sistemas; de hecho, tales paralelismos o isomorfismos aparecen -a
veces inesperadamente- en <> del todo distintos por lo demás. De
modo que la teoría general de los sistemas es la exploración científica
de <<todos» y="" <<totalidades="">> que no hace tanto
se consideraban nociones metafísicas que salían de las lindes de la
ciencia. Para vérselas con ello han surgido novedosas concepciones,
modelos y campos matemáticos, como la teoría dinámica de los sistemas,
la cibernética, la teoría de los autómatas, el análisis de sistemas
merced a las teorías de los conjuntos, las redes y• las gráficas, y así
sucesivamente.
El
matemático e ingeniero John von Neumman en 1944, desarrolla la idea de
programa interno y describe el fundamento teórico de construcción de una
computadora electrónica denominada modelo de Von Neumann.
El
segundo territorio es el de la <<tecnología de="" los=""
sistemas="">>, o sea el de los problemas que surgen en la
tecnología y la sociedad modernas y que comprenden tanto el hardware de
computadoras, automación, maquinaria autorregulada, etc., como el
software de los nuevos adelantos y disciplinas teóricos.
La
tecnología y la sociedad modernas se han vuelto tan complejas que los
caminos y medios tradicionales no son ya suficientes, y se imponen
actitudes de naturaleza holista, o de sistemas, y generalista, o
interdisciplinaría. Esto es cierto en muchos sentidos. Sistemas en
múltiples niveles piden control científico: ecosistemas, cuya
perturbación lleva a problemas apremiantes como el de la contaminación;
organizaciones formales, como la burocracia, las instituciones
educativas o el ejército; los graves problemas que se presentan en
sistemas socioeconómicos, en relaciones internacionales, política y
represalias. Sin importar hasta dónde sea posible la comprensión
científica (en contraste con la: admisión de la irracionalidad de los
acontecimientos culturales e históricos), y en qué grado sea factible, o
aun deseable, el control científico; es indiscutible que son en verdad
problemas <>, o sea problemas de interrelaciones entre gran número
de «variables». Lo mismo se aplica a objetivos más limitados en la
industria, el comercio y el armamento. Los requerimientos tecnológicos
han conducido a nuevos conceptos y disciplinas, en parte muy originales y
que implantan nuevas nociones básicas, como las de las teorías del
control y la información, de los juegos y de la decisión, de los
circuitos y de las colas, etc. La característica general, una vez más,
es que éstas descienden de problemas específicos y concretos en
tecnología, pero los modelos, conceptualizaciones y principios -así los
de información, retroalimentación, control, estabilidad, circuito, etc.-
han ido mucho más allá de las fronteras de las especialidades, tienen
naturaleza interdisciplinaria y resultaron independientes de sus
concreciones especiales, según lo ilustran modelos isomorfos de
retroalimentación en sistemas mecánicos, hidrodinámicos, eléctricos,
biológicos, etc. Análogamente, convergen adelantos originados en ciencia
pura y aplicada, como en la teoría dinámica de los sistemas y la teoría
del control. Una vez más se extiende todo un espectro desde la teoría
matemática muy afinada, pasando por la simulación con computadora, en la
cual pueden tratarse variables cuantitativamente, en ausencia de
soluciones analíticas, hasta la discusión más o menos informal de
problemas que tienen que ver con sistemas.
En
tercer lugar está la «filosofia de los sistemas», a saber, la
reorientación del pensamiento y la visión del mundo resultante de la
introducción del «sistema>> como nuevo paradigma científico (en
contraste con el paradigma analítico, mecanicista, unidireccionalmente
causal, de la ciencia clásica). Al igual que toda teoría científica de
gran alcance, la teoría general de los sistemas tiene sus aspectos
«metacientíficos» o filosóficos. El concepto de «sistema>>
constituye un nuevo <>, por hablar como Thomas Kuhn, o
una<>, según dijo quien esto escribe (1967), contrastando las
<> de la visión mecanicista del mundo y el devenir del mundo como
argumento shakespeariano contado por un idiota, con una visión
organísmica de «el mundo como una gran organizacióm).
Esto
bien puede dividirse en tres partes. Tenemos, primero, que dar con la
<>. Se trata de la ontología de sistemas -qué se entiende por
«sistema» y cómo están plasmados los sistemas en los distintos niveles
del mundo de la observación.
Qué
haya de definirse y de describirse como sistema no es cosa que tenga
respuesta evidente o trivial. Se convendrá en que una galaxia. un perro,
una célula: y un átomo son sistemas reales, esto es, entidades
percibidas en la observación o inferidas de ésta, y que existen
independientemente del observador. Por otro lado están los sistemas
conceptuales. como la lógica. las matemáticas pero incluyendo, p. ej.,
también la música), que son ante todo construcciones simbólicas, con
sistemas abstraídos (ciencia) como subclase de las últimas, es decir,
sistemas conceptuales correspondientes a la realidad.
Con
todo, la distinción no es, ni mucho menos, tan nítida y clara como
pudiera creerse. Un ecosistema o un sistema social -es bien
«real>>, según apreciarnos en carne propia cuando, digamos, el
ecosistema es perturbado por la contaminación, o la sociedad nos pone
enfrente tantos problemas insolutos. Mas no se trata de objetos de'
percepción u observación directa; son construcciones conceptuales. Lo
mismo pasa hasta con los objetos de nuestro mundo cotidiano, que en modo
alguno son sencillamente <> como datos sensoriales o simples
percepciones, sino que en realidad están construidos con innumerables
factores «mentales>> que van de la dinámica gestaltista y los
procesos de aprendizaje a los factores culturales y lingüísticos que
determinan en gran medida lo que de• hecho <> o percibimos. Así,
la distinción entre objetos y sistemas «reales>> dados en la
observación, y construcciones y sistemas «conceptuales>>, es
imposible de establecer sin más que sentido común. Se trata de hondos
problemas que aquí apenas podemos señalar.
Esto
nos lleva a la epistemología de sistemas. De lo anterior se desprende
cuánto difiere de la epistemología del positivismo o empirismo lógico,
con todo y que comparta su actitud cientifica. La epistemología (y
metafisica) del positivismo lógico está determinada por las ideas de
fisicalismo, atomismo y la <<teoría de="" la="" cámara="">>
para el conocimiento. Todo esto está anticuado a la luz de los
conocimientos de hoy. Frente al fisicalismo y el reduccionismo, los
problemas y modos de pensamiento de las ciencias biológicas, sociales y
del comportamiento requieren igual consideración, y la simple
«reducción>> a las partículas elementales y las leyes ordinarias
de la fisica no parece ser factible. En comparación con el proceder
•analítico de la ciencia clásica, con resolución en elementos
componentes y causalidad lineal o unidireccional como categoría básica,
la investigación de totalidades organizadas de muchas variables requiere
nuevas categorías de interacción, transacción, organización,
teleología, etc., con lo cual surgen muchos problemas para la
epistemología y los modelos y técnicas matemáticos. Además la percepción
no es una reflexión de «cosas reales» (cualquiera que sea su condición
metafisica), ni el conocimiento una mera aproximación a la «verdad» o la
<>. Es una interacción entre conocedor y conocido, dependiente de
múltiples factores de naturaleza biológica, psicológica, cultural,
lingüística, etc. La propia física nos enseña que no hay entidades
últimas tales como corpúsculos u ondas, que existan independientemente
del observador. Esto conduce a una filosofía «perspectivista>>
para la cual la física, sin dejar de reconocerle logros en su campo y en
otros, no representa el monopolio del conocimiento. Frente al
reduccionismo y las teorías que declaran que la realidad no es <>
(un montón de partículas físicas, génes, reflejos, pulsiones o lo que
sea), vemos la ciencia como una de las «perspectivas>> que el
hombre, con su dotación y servidumbre biológica, cultural y lingüística,
ha creado para vérselas con el universo al cual está <> o, más
bien, al que está adaptado merced a la evolución y la historia.
La
tercera parte de la filosofía de los sistemas se ocupará de las
relaciones entre hombre y mundo o de lo que se llaman «Valores» en el
habla filosófica. Si la realidad es una jerarquía de totalidades
organizadas, la imagen del hombre diferirá de la que le otorgue un mundo
de partículas físicas gobernadas por el azar, como realidad última y
sola <>. Antes bien, el mundo de los simbolos, valores, entidades
sociales y culturas es algo muy «real», y su inclusión en un orden
cósmico de jerarquías pudiera salvar la oposición entre las «dos
culturas>> de C. P. Snow, la ciencia y las humanidades, la
tecnología y la historia, las ciencias naturales y sociales, o como se
quiera formular la antítesis.
Este
cuidado humanístico de la teoría general de los sistemas, tal como la
entiendo, la distingue de los teóricos de los sistemas, orientados de
modo mecanicista, que sólo hablan en términos de matemáticas,
retroalimentación y tecnologia, despertando el temor de que la teoría de
los sistemas sea en realidad el paso final hacia la mecanización y la
devaluación del hombre y hacia la sociedad tecnocrática. Aunque
comprendo y subrayo el aspecto matemático, científico puro y aplicado,
no me parece que sea posible evadir estos aspectos humanísticos, si es
que la teoría general de los sistemas no ha de limitarse a una visión
restringida y fraccionaria.
He
aquí acaso otra razón para usar este libro como introducción al campo.
Una exposición como de libro de texto debe seguir el camino derecho y
estrecho de la rectitud matemática y científica. No hay que insistir en
la necesidad de semejante exposición «técnica». Pero hay otros muchos
problemas que abarca la teoría general de los sistemas y a los que este
libro servirá de guía.
Aparte
de una bibliografía muy amplia, que indica las fuentes citadas en el
texto, se da una lista de lecturas recomendadas que sin duda serán de
provecho para el estudiante. Más específicamente, las siguientes
publicaciones recientes servirán de valiosa ampliación en torno a temas
expuestos en este libro. Se discuten los distintos enfoques de la teoría
general de los sistemas en Trends in General Systems Theory (G. Klir,
ed.) y en Unity through Diversity ( Festschrift in Honor of L. von
Bertalanffy, W. Gray y N. Rizzo, eds.), en especial los libros 11 y IV.
La teoria dinámica de los sistemas es expuesta en Dynamical System
Theory por Robert Rosen. La Biophysik de W. Beier (de la que seguramente
habrá pronto traducción inglesa) contiene una excelente presentación de
la teoria dinámica de los sistemas y de la teoria de los sistemas
abiertos, siguiendo los lineamientos del presente autor. Una elaboración
axiomática es An Approach to General Systems Theory, de G. J. Klir. Por
lo que respecta a la teoria de los sistemas desarrollada desde el punto
de vista de la tecnología del control, sugerimos Einführung in die
moderne Systemtheorie, de H. Schwarz. Acerca de la teoria de los
sistemas en las ciencias del hombre son importantes los siguientes
libros: General Systems Theory and Psychiatry (W. Gray, F. D. Duhl y N.
D. Rizzo, eds.); Modern Systems Research for the Behavioral Scientist
(W. Buckley, ed.); System, Change and Conjlict (N. J. Demerath y R. A.
Peterson, eds.). La filosofia de los sistemas es desarrollada en
Introduction to Systems Philusophy, de Laszlo.
Salvo
por la corrección de alguna errata, conservamos el texto de la edición
original, añadiéndole este prefacio, el apéndice «Notas sobre adelantos
en la teoria matemática de los sistemas» y un suplemento bibliográfico
al final. Esperamos que este libro siga sirviendo como introducción para
los estudiantes y de estímulo a quienes se ocupan de la teoria general
de los sistemas.
Karl Ludwig von Bertalanffy
(Viena, 19 de septiembre de 1901-Búfalo (Nueva York), 12 de junio de 1972),
biólogo y filósofo austríaco
Categoría: Científico Publicado: 30 Septiembre 2021
Sept.
29/21.- La Teoría General de Sistemas fue concebida por Ludwig von
Bertalanffy en la década de 1940 con el fin de proporcionar un marco
teórico y práctico a las ciencias naturales y sociales.
La teoría de Bertalanffy supuso un salto de nivel lógico en el pensamiento
NOTA COMPLETA A Q U Í https://clarindecolombia.info/index.php/noticia/66-destacadas/2428-teoria-general-de-sistemas-1968
de: J. Manuel Arango C. <clarinesdecolombia@gmail.com>
para: Franklin Ledezma <indoame08@gmail.com>
fecha: 30 sept 2021 15:19
asunto: Teoría general de sistemas, (1968)
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