viernes, 16 de mayo de 2014

SOCIALISMO PERUANO PANORAMA ACTUAL II

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Centenario del Socialismo Peruano (10)

SOCIALISMO PERUANO
PANORAMA ACTUAL
II
EL FACTOR TRABAJO


El destino del hombre es la creación. Y el trabajo es creación, vale decir liberación. El hombre se realiza en su trabajo.
JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI
7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana
El Proceso de la Instrucción Pública, 07.10.28


JCM siempre centró su actividad para la transformación de la realidad peruana en la concientización, organización y movilización del pueblo trabajador. Como se recordó en el tema anterior (CSP-09), explicaba que “El error y el pecado de los profetas del progreso peruano y de sus programas han residido siempre en su resistencia o ineptitud para entender la primacía del factor biológico, del factor humano sobre todos los otros factores, si no artificiales, secundarios” (09.10.25) Luego señaló que “En un país donde no se puede contar a los hombres, menos aún se puede contar la producción. Se desconoce el primero de sus factores: el factor humano, el factor trabajo” (01.01.26) En el anterior tema se ha tratado acerca del Factor Humano. Resta ahora tratar acerca del Factor Trabajo, el otro aspecto del mismo tema, del Factor Biológico.
De este factor biológico, humano, el factor trabajo es lo más ajeno a la oposición protestataria de la izquierda oficial y del nacionalismo étnico. Para no ir lejos, basta repasar sus planes y promesas electorales. En cambio, para la oposición contestataria del Socialismo Peruano es y será siempre la piedra basal de su política entendida como ciencia de la producción.
En su polémica con Luis Alberto Sánchez señala que “La reivindicación que sostenemos es la del trabajo. Es la de las clases trabajadoras, sin distinción de costa ni de sierra, de indio ni de cholo” (11.03.27) Abre sus 7 Ensayos señalando que en el Tawantinsuyu “se vivía con bienestar material” y que “El trabajo colectivo, el esfuerzo común, se empleaban fructuosamente en fines sociales” Aun más, en su cuarto ensayo, acerca del proceso de la instrucción pública, labra el pensamiento más profundo de peruano alguno, y que abre este tema y esta página.
En verdad, el destino del hombre es la creación. Precisamente el aporte del marxismo, de la concepción materialista de la historia, lo confirma. Y lo muestra precisamente JCM en su producción acerca del Socialismo Peruano. Artículos específicos del tema son, entre otros, El 1º de Mayo y el Frente Único, Mensaje al Congreso Obrero, Principios Programáticos del PSP, Admonición del 1º de Mayo, Manifiesto a los Trabajadores de la República, La Confederación General de Trabajadores del Perú, Estatutos de la CGTP, La Anécdota Laborista. (Ver JCM, COC, T-13) Recordemos también su labor de Activista en Amauta y Labor. Así se inició el Socialismo Peruano, tomando como guía la verdad universal del proletariado.
En esta guía, acerca del trabajo, actividad humana encaminada a un fin, los Maestros del Proletariado han escrito temas fundamentales. Marx, incluso desde antes de El Manifiesto Comunista y de El Capital, había escrito Trabajo Asalariado y Capital (XII-1847), Salario, Precio y Ganancia (VI-1865), republicados después con ejemplares prólogos de su gran amigo, compañero, camarada. Engels escribió El sistema del trabajo asalariado (VIII-1891) Y en 1876 había escrito específicamente El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, publicado en 1895, medular y orientador análisis acerca del rol del trabajo en la humanización primero y deshumanización después, de la especie humana, que había tratado de manera global en El Origen de la Familia,… (1884)
El aporte de Engels al respecto es la síntesis de la obra ciclópea de los dos grandes Maestros. Comienza señalando que el trabajo “Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre” Después de un prolijo análisis de este proceso de creación en un período de transición de muchos miles de años, analiza cómo el trabajo ha dado origen a la mano humana, y cómo la necesidad de comunicación ha dado origen al lenguaje articulado. Puntualiza que “El trabajo comienza con la elaboración de instrumentos” Y subraya que “el desarrollo del trabajo, al multiplicar los casos de ayuda mutua y de actividad conjunta, y al mostrar así las ventajas de esta actividad conjunta para cada individuo, tenía que contribuir forzosamente a agrupar aún más a los miembros de la sociedad” Se puede formar un cuadro respecto a estos tipos de trabajo:

Ayuda Mutua
Reciprocidad
Compañero
Mutualismo
Ayni
Actividad Conjunta
Cooperación
Cooperador
Cooperativismo
Minga
Actividad Individual
Promoción
Promotor
Pionerismo
Llankay

Este triple aspecto de la actividad laboral, al comienzo formaba una unidad en la vida cotidiana de la sociedad humana. El buen vecino era un compañero (de cum panis = compartir el pan), al nivel básico de la relación humana. Le seguía la actividad colectiva en provecho de la comunidad, de la región, del país. Y se destacaba la actividad individual, que poco a poco se expresó en la propiedad individual. Sin embargo, su desarrollo dio lugar a que “la propiedad individual basada en el trabajo de uno mismo se convierta necesariamente, al desarrollarse, en la desposesión de los trabajadores de toda propiedad” aparte de la propiedad de su fuerza de trabajo. Así, con el surgimiento de la propiedad privada el derecho de propiedad basado en el trabajo propio pasó a ser derecho de propiedad basado en la apropiación del trabajo ajeno (esclavismo, feudalismo, capitalismo)
Respecto a la cooperación simple, señala Marx que su eficacia “Se acusa con rasgos colosales en las obras gigantescas de los antiguos asiáticos, egipcios, etruscos, etc.” Y que “La cooperación en el proceso de trabajo, que es la forma imperante en los comienzos de la civilización, en los pueblos de cazadores, o en la agricultura de las comunidades indias, se basa, de una parte en la propiedad colectiva sobre las condiciones de producción y de otra parte en el hecho de que el individuo no ha roto todavía el cordón umbilical que le une a la comunidad o a la tribu de la que forma parte como la abeja de la colmena” (El Capital, T. 1, S. IV, Cap. X) Este concepto es muy aplicable al Perú precolombino (restos preincas, andenes, construcciones megalíticas)
Al estudiar la mecánica interna de la comunidad en Bharat, India, señala que junto a la masa entregada a una ocupación homogénea “nos encontramos con el vecino principal, juez, policía y recaudador de impuestos en una pieza; con el tenedor de libros, que lleva la contabilidad agrícola, (…); un tercer funcionario, que persigue a los criminales (…); el guardador de fronteras (…); el vigilante de aguas; el brahmán (…); el maestro de escuela (…); el brahmán del calendario, que señala como astrólogo las épocas de siembra y cosecha y las horas buenas y malas para las faenas agrícolas; un herrero y un carpintero, (…); el alfarero (…); …” Y que “Al aumentar el censo de población, se crea una comunidad nueva y se asienta, calcada sobre la antigua, en tierra sin explotar” (Cap. XII) Esta descripción es muy aplicable al Perú precolombino, sobre todo en el análisis del ayllu ancestral (paqtachaq, yupaykamayoq, khipukamayoq, yachachiq, mitmay; juez, contador, relator, maestro, colono)
El trabajo comienza, pues, con la elaboración de instrumentos. Al analizar los tres elementos de la actividad laboral, Marx pasó de la alienación del trabajo (cuando el trabajador, según el capitalismo, no es una persona en sí misma sino una mano de obra que puede representarse en su equivalente económico) al análisis de la plusvalía (apropiación del trabajo ajeno), al análisis de la cooperación forzada que se da al interior de la fábrica. Y, muy importante, al análisis del desarrollo de los instrumentos de trabajo en máquinas y maquinarias, tema de gran actualidad. (Capítulo XIII)
En nuestra etapa precolombina se conocieron instrumentos, herramientas, armas, (chanpi, puska, chakitaklla, maqana; hacha, huso, arado, porra), pero no máquinas como la más primitiva, el molino de viento. Por eso, aún se conservaba unida la triple actividad laboral. En la cooperación simple, es más productivo pasar unos bultos de mano en mano que llevarlos cada uno del inicio al lugar final. En el viejo mundo esta cooperación generó el paso de la manufactura a la gran industria. “Toda maquinaria un poco desarrollada se compone de tres partes sustancialmente distintas: el mecanismo de movimiento, el mecanismo de transmisión y la máquina-herramienta o la máquina de trabajo”, señala Marx. Si antes la fuerza motriz fue el hombre, luego la bestia o el viento, con la máquina de vapor se pasó al motor, inicio de la gran revolución industrial. Se pasó del taller a la fábrica, a la cooperación forzada del obrero asalariado, con lo que se impuso el trabajo social y la apropiación privada Y aunque la máquina, la maquinaria, por ser capital constante no produce valor, produce plusvalía relativa con la superproducción que incrementa la riqueza por un lado y la miseria por otro lado. Este Capítulo XIII del primer tomo de El Capital (Maquinaria y Gran Industria, 122 páginas) poco se difunde pero debería ser de estudio detenido por el trabajador, sobre todo en nuestro medio donde poco se difunde el por qué de las vicisitudes del trabajo asalariado y por qué estamos como estamos con el capitalismo marginal en bancarrota. Termina este capítulo señalando que “Por tanto, la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre” Es lo que ocurre hasta la actualidad, ¿o no?
Por eso la primera reacción fue la destrucción de la máquina por el trabajador que quedaba sin empleo (luddismo) Marx señala que el empleo capitalista de la maquinaria, por una parte “crea motivos poderosos que determinan la prolongación desmesurada de la jornada de trabajo”, y de otra parte, pone a disposición del capital nuevos sectores de la clase obrera “dejando en la calle a los obreros desplazados por la máquina” Por eso recuerda que “Si las herramientas -soñaba Aristóteles, el más grande de los pensadores de la antigüedad-, obedeciendo a nuestras órdenes o leyendo en nuestros deseos, pudiesen ejecutar los trabajos que les están encomendados, como los artefactos de Dédalo, que se movían por sí solos, o los trípodes de Hefestos, que marchaban por su propio impulso al trabajo sagrado; si las canillas de los tejedores tejiesen ellas solas, como esos mecanismos, el maestro no necesitaría auxiliares ni el señor esclavos” (Cap. XIII) Desde esos tiempo, pues, el problema era la propiedad sobre los medios de producción.
Luego surgió la lucha por “el derecho al trabajo” Señala Marx que “El derecho al trabajo es, en el sentido burgués, un contrasentido, un mezquino deseo piadoso; pero detrás del derecho al trabajo está el poder sobre el capital, la apropiación de los medios de producción, su sumisión a la clase obrera asociada y, por consiguiente, la abolición tanto del trabajo asalariado como del capital y de sus relaciones mutuas” (Las luchas de clases en Francia, XI-1830) Y Engels, en su Prólogo a esta obra comenta que “Aquí se formula, pues -por primera vez-, la tesis por la que el socialismo obrero moderno se distingue tajantemente de todos los distintos matices del socialismo feudal, burgués, pequeñoburgués, etc., al igual que de la confusa comunidad de bienes del comunismo utópico y del comunismo obrero espontáneo” (1895)
En su polémico El Derecho a la Pereza (1880), Paul Lafargue, analizando el “derecho al trabajo” trata el tema desde otro ángulo. Analiza “Un dogma funesto”, sigue con “Una moral perversa”, continúa con “Efectos del exceso de producción”, plantea “Menos horas de trabajo” y en “Palabras a los moralistas” reitera la cita de Marx y concluye que “El sueño de Aristóteles es nuestra realidad. Nuestras máquinas alentadas por el fuego, dotadas de miembros de acero, infatigables, fecundas e inagotables, desempeñan dócilmente, por sí mismas, su trabajo sagrado. Pero, no obstante ello, el genio de los grandes pensadores capitalistas permanece dominado por el prejuicio del asalariado, por la peor de las esclavitudes: todavía no comprende que la máquina es la redentora de la humanidad, el dios que rescatará al hombre de los sordidae artes (oficios) y del trabajo asalariado, en una palabra el dios que le dará ocio y libertad” Es evidente que no se refería al ocio festivo sino al descanso creativo.
Entonces, todo depende de si la máquina es propiedad privada o propiedad social. Es el tema cardinal de ahora, con el agotamiento del sistema capitalista. Así como detrás del reclamo del “derecho al trabajo” está la apropiación de los medios de producción, detrás del derecho al trabajo digno está la misma “expropiación de los expropiadores” Hoy más que ayer el trabajo digno es la reivindicación elemental, cuando se sufre el empleo precario, el desempleo, la “tercerización laboral”, cuando han desaparecido las conquistas laborales logradas tras denodados esfuerzo de generaciones de trabajadores. El derecho al trabajo digno es la expresión de la moral de productores en la que tanto insistió JCM. Es la reivindicación básica, elemental del Socialismo Peruano.
Resumiendo, de la actividad humana Occidente no recordaba sino el trabajo esclavista, el trabajo servil, el trabajo asalariado. Incluso en castellano trabajo es término esclavista; proviene de tripaliare = torturar, y éste de tripalium = instrumento de tortura. Pero, antes del esclavismo, ¿cómo se desarrollaba la actividad humana? Para más de un investigador era un misterio cómo se desarrollaron culturas como la egipcia. Pero está finalmente comprobado que en Egipto no se conoció la moneda ni el trabajo esclavista generalizado. Como en el Tawantinsuyu.
En Sudamérica, el Tawantinsuyu era la etapa superior del socialismo primitivo. Por esta etapa superior, Despotismo, habían pasado antes en el viejo mundo culturas como Egipto. Despotismo es arbitrariedad, tiranía, pero etimológicamente es sinónimo de Señorío, y si una acepción expresa el carácter negativo otra expresa el carácter positivo del mismo fenómeno, de la misma etapa de desarrollo de la humanidad. Incluso un cronista escribió acerca de El Señorío de los Incas, refiriéndose al Estado incaico.
Acerca de este régimen “teocrático y despótico” JCM señaló que “No es posible hablar de tiranía abstractamente. Una tiranía es un hecho concreto. Y es real sólo en la medida en que oprime la voluntad de un pueblo o en que contradice y sofoca su impulso vital. Muchas veces, en la antigüedad, un régimen absolutista y teocrático ha encarnado y representado, por el contrario, esa voluntad y ese impulso. Este parece haber sido el caso del imperio incaico” (18.09.25) Es muy actual este esclarecedor análisis.
Truncado el proceso autónomo, desapareció la organización estatal con sus relaciones internas propias (Ayllu-Marka-Suyu-Tawantinsuyu) pero supervivió la comunidad humana que se reorganizaba en ayllus y que fueron incorporados al nuevo sistema como comunidades adscritas a los feudos. En estas comunidades supervivió y supervive hasta el presente la forma específica de actividad laboral precolombina, de la cual no queda vestigio histórico en otras latitudes. Esta actividad triple es: ayni-minga-llankay. Una expresa reciprocidad, otra expresa cooperación, otra expresa iniciativa. ¿Tiene actualidad este concepto laboral?
Pues, ¡Sí! Esta trilogía reciprocidad-cooperación-iniciativa es la solución del socialismo a la actividad laboral humana cuando la máquina sea propiedad social. Y es la base para comprender la diferencia abismal entre el municipio de viejo tipo de la organización social construida “de arriba abajo” y la organización social de nuevo tipo construida “de abajo arriba” Pero para difundir estas ideas, hay que centrar la propaganda y agitación en el interior de los municipios actuales “hasta que el termómetro del sufragio universal marque el punto de ebullición” tanto para los explotados como para los explotadores.
La primera experiencia duradera de construcción del socialismo no pudo abolir el esquema heredado de trabajo asalariado (zarabótnaia plata), pero introdujo el subbotnik (sábados comunistas) y el stajanovismo (trabajo de punta por iniciativa individual) El Soviet era el “municipio de nuevo tipo”, surgido en un Estado feudal donde no se conocía municipios como en España ni comunas como en Francia, y que no pudo concretizarse por causas históricas conocidas. Pero marca un paso de la Comuna de París (1871) al Soviet Proletario (1917) Incluso la Comuna Popular con la Revolución China (1949) tampoco pudo concretizarse. Sin embargo, la idea pervive y ahora se presenta una nueva oportunidad ante la crisis terminal del sistema dominante transnacional y marginal. Y nuestro país puede hacer su aporte basándose en sus propias tradiciones. Todo reside en atreverse a pensar por cuenta propia, siguiendo el ejemplo de nuestro Amauta Mariátegui y de los grandes revolucionarios.
Entonces, el futuro que aguarda a nuestro país con el Socialismo Peruano es:


“…frente a la vieja sociedad, con sus miserias económicas y su delirio político, está surgiendo una sociedad nueva, cuyo principio de política internacional será la paz, porque su gobernante nacional será el mismo en todas partes: ¡el trabajo!
Carlos Marx, 23 de julio de 1870


            Un mensaje de JCM abre el presente tema. Y un mensaje de Marx lo cierra. Y en ambos el eje central es el trabajo. Sin trabajo emancipado no hay paz posible en nuestro país, en el mundo entero.
            Por eso, la paz en lo internacional, el trabajo en lo nacional, es el futuro glorioso que nos ofrece el Socialismo Peruano.
            Por eso, en nuestro país de todas las sangres,


¡HAY, HERMANOS, MUCHÍSIMO QUÉ HACER!


                                                                    Ragarro
                                                                   13.05.14

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